martes, 23 de diciembre de 2014

Noche de almas y otros relatos de terror. Mikel Santiago.

Reseña de un libro de relatos que bien podría encuadrarse entre lo fantástico y el terror.


Título: Noche de almas
Autor: Mikel Santiago
Autoeditado
ASIN: B00CYEHT36
Longitud aproximada: 164 páginas
Se puede comprar en Amazon.
(Actualmente está en descarga gratuita, aunque su precio normalmente es 0'89€).

Además de Noche de almas, el relato principal que da título al libro, encontramos Escorpio, La Sombra, Una entre un millón y La Razón de Dios.



Datos sobre el autor (tomados de su libro "La última noche en Tremore Beach"

Mikel Santiago nació en un pueblo marinero de Vizcaya en 1975. El piano de su hermana, que siempre resonaba por la casa, despertó en él un apetito muy temprano por la música. De sus primeras lecturas recuerda las obras de Sherlock Holmes, Los Cinco y Edgard Alan Poe.
Ha vivido en Irlanda y reside en Amsterdam, donde trabaja en el mundo del software. Cuando no está entre ordenadores, se dedica a escribir y a tocar la guitarra con su banda de blues-rock.
Su debut literario en papel ha sido "La última noche en Tremore Beach", publicado por Ediciones B, que tengo comprada y espero disfrutar en breve. Ya han comparado al autor con escritores de la talla de Stephen King, Joël Dicker o John Connolly.

Sobre el libro

En "Noche de almas", el relato principal que da título al libro, Daniel, el narrador de la historia y Pía llegan a una casa que parece abandonada en medio del desierto, Villa Augusta de Duarte. Sin agua y extenuados, buscan refugio en lo que en otro tiempo fue una casa de huéspedes y que ahora sólo está habitada por Manuel, un indígena de mirada estrábica y Elena Duarte, una extraña mujer. Les dejarían pasar allí la noche porque se había hecho tarde y el tobillo de Pía estaba lastimado. La única regla que debían respetar era no salir de la casa bajo ningún pretexto y mantener todas las ventanas cerradas durante la noche, según ellos por el riesgo de tormentas repentinas que lo destrozaban todo. Cien años antes la finca de los Duarte había sido uno de los mejores ranchos de la provincia y ellos una de las familias más importantes del país. Las malas inversiones y las guerras acabaron con la importancia de la familia.
Todo en la casa resultaba raro, un extraño círculo de piedras del tamaño de una cabeza infantil la rodeaba como un muro invisible de piedras bendecidas y en el interior todo daba paso a la sugestión. Pía sueña con sus padres, que fallecieron en 2009 en un accidente de avión en un vuelo entre Brasil y París; Daniel recuerda a Marta, una antigua novia a la que dejó, aunque siempre se sintió culpable porque cayó enferma y pasó sus últimos días en silla de ruedas. Manuel tiene también cuentas pendientes, su familia también murió en extrañas circunstancias, y son muchos los que faltan de la familia de Elena.
En noches de luna llena todo en la casa se mantiene cerrado a cal y canto, y Manuel trata de emborracharse para no oír las voces que vienen de fuera. La casa es una especie de lugar de paso entre los que se han ido y los que allí quedaron. Nada ha de temerse si no se tienen cuentas pendientes con los muertos, si todos ellos están en paz...

Relato de terror bien conseguido, a pesar de la temática que puede no gustar a todos. La forma de narrar incita a seguir leyendo. La casa y todo lo que la rodea guarda un misterio, y como ávidos lectores queremos saber qué pasa con los protagonistas. Mantiene el ritmo hasta el final y se disfruta. Resulta inquietante.


En "Escorpio" asistimos a una especie de triángulo amoroso entre Valentín, Victoria y Malena.
Victoria, la mejor amiga de Malena, pasa un fin de semana en una cabaña cerca de los Alpes con el marido de ésta, Valentín.
La relación entre Victoria y Malena era buena hasta que apareció Valentín, el guapo de turno, al que la familia de Malena aceptó por miedo a que ella volviera a intentar suicidarse si no lo conseguía. Valentín no es digno de confianza; siendo novio y marido de Malena ya estaba acostándose con su mejor amiga. Antes de llegar a la cabaña el matrimonio tuvo una fuerte discusión, Valentín reconoció que estaba con otra y Malena juró vengarse. Todos los que conocen a Malena saben que tiene un fondo maligno; tuvo un novio, pero desapareció, la cama de ella apareció llena de sangre y encontraron al chico cosido a puñaladas. Nadie pudo demostrar quién lo hizo.
Lo que iba a ser un fin de semana romántico se convierte en pesadilla, como si Malena o más bien su presencia flotara en el ambiente. No siempre los planes acaban bien...

La atmósfera del relato resulta agobiante, es como si cada ruido o cada pequeño movimiento que los protagonistas notan hiciera sentir al lector que hay una presencia cerca. El diálogo que mantiene la pareja de amantes da pistas sobre la personalidad de cada uno y ayuda a alcanzar el punto álgido de un esperado final.



En "La Sombra" el tema principal es el éxito y cómo cambia a las personas. 
Lucía y Pablo, bien avenidos en otro tiempo, no pasaban por su mejor relación de pareja. Cuando se conocieron, a Lucía le importaba el quién y no el cuánto. Ahora que había conseguido un trabajo mejor pagado se había convertido en una mujer que vestía de traje e iba siempre con prisas. En una foto que Pablo guardaba de cuando la relación iba bien observó una sombra que parecía acercarse a la figura de Lucía
A Pablo no le iba demasiado bien en su profesión de escritor, y temía que esto le alejara de Lucía. Cada vez que observaba la fotografía podía comprobar que la sombra que acechaba a Lucía estaba cada vez más cerca, hasta podía distinguir en su cara unas facciones de roedor. Obsesionado con salvar su relación y la vida de Lucía, cogió el coche y se dirigió al hotel de Madrid donde se celebraba la fiesta por trabajo a la que Lucía había tenido que acudir y acabó lanzándose contra el hombre-ratón que acechaba a su novia.

Un relato con moraleja, aunque no te deja buen cuerpo, por el desenlace. Como los anteriores, resulta ágil y no se hace pesado. Sigues los pasos del protagonista, te agobias con su sufrimiento y quieres que llegue a tiempo de salvar a su novia, pero ¿salvarla de qué?.


En "Una entre un millón" conocemos a Simon Nohmis, un ingeniero jubilado procedente de Missouri, que había convertido la fotografía en su pasión, y al que habían advertido que la niebla avanzaba con rapidez en las alturas de Glen Ohran. Pese a los consejos, y buscando fotos espectaculares en esa región montañosa, se pierde entre la niebla, y tras una caída descubre una casa aislada a la que se acerca a pedir ayuda. El granjero que le abre la puerta, Fergal O'Dow, un hombre canoso de ojos azules, le resulta familiar.
Simon no parará hasta saber a quién le recuerda este personaje, lo cual resultará una verdadera coincidencia, una entre un millón. Lo malo de todo es que la tenacidad de Simon por recordar puede llegar a causarle graves problemas. Las coincidencias no son siempre buenas.
El autor monta una historia creíble con solo dos personajes principales, pero los recuerdos y los pensamientos de los mismos rellenan muy bien la trama y nos dirigen hasta un final que, aunque esperado, está bien resuelto.


En "La Razón de Dios" el autor repite con las ratas (en un relato anterior teníamos al hombre-ratón).
Dios se aparece un sábado de octubre a Leo Sykinistis, un vagabundo de sesenta y dos años. Para aparecerse ante él adopta la forma de una nube blanca y radiante, y el encuentro tiene lugar en una callejuela del norte de la ciudad, sin testigos. Dios le da una misión: debe encontrar a Yersenia Vudbonik y acabar con ella, pero la elegida resulta ser una niña y Leo no entiende qué razones puede tener Dios para acabar con ella...

Estamos ante un relato futurista que nos llena de intriga; el lector tampoco sabe qué motivos pueden ser los que buscan la muerte de una niña que vive en un barrio pobre, no tiene para medicinas y lo único que hace es defender a las ratas que pasean por las callejuelas de su barrio de las pedradas de los otros niños. Las preguntas que se le plantean al protagonista y al lector a medida que avanza en la lectura tendrán finalmente una respuesta inesperada.



Opinión
En general, buena aproximación a la obra de Mikel Santiago. No me molesta leer relatos, y si son de intriga o terror los disfruto bastante. Me han quedado ganas de seguir leyendo algo más de este autor, y ya tengo esperando la historia que le está dando más fama, su publicación en papel.

El libro que hoy presento se disfruta bastante (cierto es que nos tiene que gustar este género) y se agradece que esté colgado en internet al alcance de cualquiera (yo también conseguí la versión gratuita en su momento), lástima que contenga algún que otro fallo de edición y alguna que otra falta ortográfica (no sé si la versión que se ofrece estará o no revisada), pero eso no quita importancia para decir que estamos ante unos relatos de terror y fantasía que nos dejan un buen sabor de boca en general y que resultan una buena obra de presentación del autor, que consiguen que al leerlos tengamos ganas de profundizar más en la obra del que los escribe. Con estos antecedentes, podemos decir que son recomendables y nos auguran un buen rato de lectura. Yo he disfrutado con el libro, si tenéis oportunidad no dejéis de acercaros a él, merece la pena.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Harry Potter y la Piedra Filosofal. J. K. Rowling.


Reseña de un libro de literatura juvenil con el que se disfruta, pasando un buen rato de lectura.

Título: Harry Potter y la piedra filosofal
Título original: Harry Potter and the Philosopher's Stone
Autora: J. K. Rowling
Traducción: Alicia Dellepiane
Ilustración: Dolores Avendaño
© J. K. Rowling, 1997
© Ediciones Salamandra, 1995
ISBN: 84-7888-445-9
1ª edición: marzo de 1999
25ª edición: mayo de 2001
Formato: Tapa dura
256 páginas


Sinopsis: Harry Potter se ha quedado huérfano y vive en casa de sus abominables tíos y del insoportable primo Dudley. Harry se siente muy triste y solo, hasta que un buen día recibe una carta que cambiará su vida para siempre. En ella le comunican que ha sido aceptado como alumno en el colegio interno Hogwarts de magia y hechicería. A partir de ese momento la suerte de Harry da un vuelco espectacular. En esa escuela tan especial aprenderá encantamientos, trucos fabulosos y tácticas de defensa contra las malas artes. Se convertirá en el campeón escolar de quidditch, especie de fútbol aéreo que se juega montado sobre escobas, y se hará un puñado de buenos amigos, aunque también algunos temibles enemigos. Pero sobre todo, conocerá los secretos que le permitirán cumplir con su destino. Pues, aunque no lo parezca, a primera vista, Harry no es un chico común y corriente. ¡Es un verdadero mago!

Estos son los títulos que conforman la serie de Harry Potter:
- Y la piedra filosofal (1997)
- Y la cámara secreta (1998)
- Y el prisionero de Azkaban (1999)
- Y el cáliz de fuego (2000)
- Y la Orden del Fénix (2003)
- Y el misterio del príncipe (2005)
- Y la Reliquias de la muerte (2007)

J. K. Rowling nació el 31 de julio de 1965 en Yate, Inglaterra. En junio de 1990, mientras viajaba en un tren demorado durante cuatro horas desde Manchester hasta Londres surgió en su mente, completamente formada, la idea de una escuela de magos, y de ahí surgió el libro de la saga que hoy reseñamos.
Además de escritora, es productora de cine, aprovechando el tirón de sus libros.
Se ha hecho famosa a nivel mundial por su historia de haber pasado de tener una condición humilde a ser multimillonaria en tan solo cinco años.
Además de escribir las novelas de Harry Potter destinadas a un público juvenil, J. K. Rowling ha hecho sus incursiones en la literatura de adultos, con títulos como "Una vacante imprevista" (2012), publicada con su nombre, y "El canto del cuco" (2013), escrita bajo el seudónimo de Robert Galbraith, primera incursión en novela negra por parte de la autora. 
Para más datos sobre la vida y obra de la autora, se recomienda visitar la página web.



Impresiones sobre el libro


Primera aproximación que hago a los libros de esta saga, aunque he tenido el placer de ver algunas de las adaptaciones cinematográficas que sobre ella se han hecho. Creo que con estos libros me ha pasado lo que nos ocurre muchas veces que conocemos el producto por la versión para cine que de él se hace, hemos visto de qué va y no siempre nos quedan ganas de dar una oportunidad a la versión escrita, no porque no merezca la pena, sino porque en nuestro afán por leer cosas nuevas y avanzar en nuestras lecturas damos mayor oportunidad a otros títulos que van apareciendo.

Harry Potter está destinado principalmente a un público juvenil, y los adultos no siempre estamos predispuestos a leer algo que se salga de nuestros gustos, o que en principio no se dedique a nuestra edad, pero debo decir que con esta saga, al menos con el primer título que no resulta ser excesivamente largo, se disfruta. Es una historia bien narrada con un punto alto de fantasía, que mantiene el interés a lo largo de sus páginas. Si hemos tenido la suerte de ver la versión cinematográfica vamos poniendo cara a los protagonistas principales; si no la hemos visto no la necesitamos para nada, puesto que la autora saca de su manga una historia donde el protagonista principal es un aprendiz de mago y magia es lo que encontramos al pasar las páginas.

En diecisiete capítulos conoceremos la historia del joven Harry Potter, que queda huérfano (los motivos de la muerte de sus padres se irán desvelando a medida que avanzamos en la lectura) y pasa a vivir con sus tíos, Petunia y Vernon, y su primo Dudley, que hará la vida imposible a Harry mientras vive con ellos, en el número 4 de Privet Drive. Petunia era la hermana de la madre de Harry y siempre la despreció; Vernon era director de Grunnings, una empresa que fabricaba taladros. Para los magos con los que Harry acabará relacionándose no eran más que parte de los muggles, que era como llamaban al común de los mortales no relacionados con el mundo de la magia.

Aunque Harry va demostrando extrañas habilidades a medida que crece, no se siente importante por el desprecio al que es sometido por parte de su familia, y no será hasta que recibe una beca para estudiar como interno en el Colegio Hogwarts de magia cuando comprenderá que no es como la familia con la que vive y que por su cuerpo corre sangre de magos (lo eran sus padres y esa circunstancia tuvo que ver en su desaparición). Harry es alguien especial, una marca en su frente así parece indicarlo, y en el colegio están muy interesados en que estudie con ellos para aprender todo lo referido a encantamientos, trucos y defensa contra las malas artes, porque en este libro también hay buenos y malos, destacando entre estos últimos alguien que nadie quiere nombrar, Voldemort, al que se refieren como "Quien-usted-sabe".

Dumbledore, la profesora McGonagall o Hagrid, un gigante que vive en las afueras del colegio y que llevó a Harry con sus tíos cuando sus padres murieron, serán parte de los adultos con los que Harry Potter compartirá experiencias en el colegio y de los que aprenderá los distintos secretos de la magia. Del mismo modo, hará amistades en el colegio entre los distintos alumnos que asisten al mismo (casi todos ellos con antecedentes de magos en su familia) como Hermione Granger, Neville o Ron Weasley, cuyos hermanos estudian cursos superiores en el mismo colegio. Dentro del profesorado y alumnado no todos son buenos, a medida que se avanza en la trama Harry se va enfrentando a problemas que van surgiendo por las rivalidades con otro alumno, Draco Malfoy, y algún que otro profesor, sobre todo Snape, empeñado en no ponerle las cosas fáciles al protagonista y que resulta sospechoso para el lector.

Si algo se destaca en el colegio es la rivalidad entre sus alumnos. Nada más llegar a la institución se hace la ceremonia de la Selección, donde cada uno de los alumnos es asignado a una de las cuatro casas: GriffindorHufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Cada uno de los actos desarrollados en el colegio daba lugar a puntos que las casas ganaban y las infracciones restaban esos puntos. La casa con más puntos al final del curso sería premiada con un gran honor, la copa de la casa. Los partidos de quidditch, especie de fútbol aéreo sobre escobas se convertirán en granero de puntos para la casa Griffindor, a la que será asignado Harry Potter, y motivo principal de la rivalidad entre éste y Draco Malfoy, miembro de los Slytherin.

Como buen libro de aventuras oculta un misterio, y el título hace referencia al mismo. Hay alguien empeñado en hacerse con la piedra filosofal, que transforma cualquier metal en oro puro y produce también el Elixir de la Vida, que hace inmortal al que lo bebe. Escondida en Gringotts, banco custodiado por gnomos, el lugar más seguro del mundo para guardar cualquier cosa, es trasladada a Howgarts en el más estricto secreto. Alguien quiere conseguirla y Harry Potter y sus amigos se van a convertir en paladines que eviten que el mal triunfe.


En definitiva, novela amena, con un ritmo ágil, que nos presenta a un personaje principal con una infancia difícil, que consigue recuperar su esencia cuando está rodeado de aquellos que le quieren y creen en él. Los personajes están bien definidos dentro de la fantasía propia de la trama. Diálogos ágiles que hacen avanzar la historia, misterios desentrañados, sorpresas finales... Lectura recomendada para todas las edades, páginas que se devoran porque la historia avanza a buen ritmo y lo más importante, te quedas con ganas de más.

Resulta interesante apuntarse a los retos genéricos organizados en la blogosfera porque te obligan a acercarte a títulos que en ocasiones descartamos por la diferencia generacional, y en ocasiones, y creo que la saga Harry Potter es un buen ejemplo, dejamos de lado un buen rato de lectura en el que nuestra imaginación vuela como cuando éramos niños. A pesar de haber visto la adaptación cinematográfica de este libro, que por cierto está muy lograda, solo le puse la cara del actor al personaje principal, y me metí tanto en la historia que me olvidé de la película (cierto que la había visto hace bastante tiempo) y me llevé una sorpresa final con la identidad del "malo". Creo que merece la pena buscar un hueco para este tipo de libros. No descarto seguir con la saga, espero poder buscarles tiempo; lo que sí es cierto es que este primer título es bastante corto, se disfruta y se devora. ¿No pensáis lo mismo?

sábado, 20 de diciembre de 2014

Vías muertas. Susana López.

Ante todo, gracias a la Editorial Sepha por el envío del ejemplar para su reseña.

Título: Vías muertas
Autora: Susana López
Editorial: Sepha
Colección Anécdota
Primera edición: mayo de 2013
ISBN: 978-84-15819-20-2
Formato: Tapa blanda con solapas
252 páginas
Precio: 14'95€
pedidos@editorialsepha.com

Sinopsis: Tras sufrir un intento de atentado terrorista en Bilbao, el inspector Pérez Jiménez, hijo de un dirigente local de la izquierda leonesa en la época de la dictadura, pide el traslado a una ciudad más tranquila: Segovia. Con la esperanza de poder iniciar una nueva vida, llega solo a su nuevo destino, después de que su mujer le haya abandonado por un agente de seguros. Nada más instalarse en la ciudad castellana, el policía, que se siente abatido por su soledad, deberá resolver un caso de doble asesinato: el de dos mujeres que son tiroteadas al bajar del tren en la estación de un pueblo llamado Ribajo.

Sobre el libro

Novela negra con toques de humor, alterna presente y pasado en su narración, siempre en tercera persona. "Vías muertas" nos presenta al inspector de policía Argimiro Pérez Jiménez, que había cambiado su destino de más de siete años en Bilbao (donde llegaron a ponerle una bomba lapa en el coche) por la tranquilidad de Segovia, donde no había atentados terroristas y los crímenes eran de Pascuas a Ramos, la vida era más barata y habría más cordialidad entre la gente. Convencido de que su buena suerte acabó el día que sufrió el intento de atentado iniciará una nueva etapa de su vida en solitario (su mujer le dejó por un apuesto agente de seguros). A falta de amigos con los que hablar en una ciudad nueva, el inspector se entretiene inventando historias adecuadas para todo aquel con el que se topa en su nueva vida. Es frecuente la utilización de frases muy largas, donde abundan las oraciones subordinadas, motivadas por la descripción de los pensamientos del inspector. Es frecuente además la introducción que la autora hace a los diferentes personajes haciendo referencia a anécdotas del pasado que tenían que ver con hechos de su familia. Este recurso resulta interesante, porque a medida que avanzamos en la lectura vamos conociendo aspectos de los distintos protagonistas de los que conoceremos secretos y anhelos, y como lectores nos sentimos dentro de la historia, casi la vivimos como un personaje más, porque las anécdotas que vamos conociendo de todos ellos nos hacen sentir así.

A las dos semanas de su llegada a Segovia Argimiro, perteneciente al Cuerpo Nacional de Policía, está en el andén de un pueblo llamado Ribajo contemplando los cadáveres de dos mujeres que han muerto tiroteadas. Era un caso para la Guardia Civil, pero todos se habían intoxicado y el comisario Gámez encarga a Argimiro y a su equipo la investigación.
"- Es la ostia, señores. Pero los jefazos de la Benemérita se han intoxicado. ¡Tiene cojones! Toda la plana mayor de los cuarteles de Segovia se fue a la boda de la hija del general Revilla, a una finca cojonuda. En los cuarteles solo quedaron los mindinguis, los guardias y los cabos, y van los del catering y los envenenan. La mayoría de los invitados está en el hospital y unos pocos se van por la pata abajo en sus casas -se veía que al comisario le hacía gracia la situación porque se estaba conteniendo la risa-. Como lo que estaba podrido eran los pasteles y nadie les hizo asco pues cayeron todos como conejos. Y no solo los que fueron al banquete sino también los que tuvieron servicio aquel día, porque al general Revilla no se le ocurrió otra cosa que mandar pasteles a cada cuartelillo de la provincia -ya no pudo contener una carcajada-. ¡Joder, si me río es porque ya me han comunicado que nadie corre peligro ¡salvo cagarse en público!..."
Pronto se sabe la identidad de las víctimas, dos mujeres que en principio no tienen nada en común, salvo ser del mismo pueblo y tener apellidos vascos, lo que podría dar un giro a la investigación. El lector va a asistir a la investigación como un espectador privilegiado, puesto que la autora alterna a partir de aquí capítulos protagonizados por las víctimas, Daphne Rodríguez Mendiguren, joven asistenta del párroco del pueblo, y Olvido Echevarría Ruiz, una mujer de sesenta y dos años que volvía a Ribajo desde Santander con idea de cuidar al marido al que abandonó. Utilizando el presente, la autora muestra aspectos de la vida de las víctimas, sus pensamientos, miedos y anhelos, momentos antes de bajar del tren y ser tiroteadas, y nos pone en antecedentes de pasajes de sus vidas y de las de sus familias. Las dos víctimas guardan secretos familiares que el lector va a ir poco a poco descubriendo y que bien podrían ser el motivo de su muerte; de descubrir todo ello se encargarán Argimiro y un peculiar equipo formado por Fuentes, demasiado guapo para ser policía, García, que lleva siempre impoluto su uniforme como símbolo a respetar y Lebrija, persona anodina, aburrido de Ribajo y de tanto pueblo.

Conocemos datos de la infancia de Daphne, que perdió a sus padres cuando era una niña y desde entonces lleva el sufrimiento reflejado en su piel, y de Olvido, que nació en un parto de trillizas y que regresa a Ribajo, aunque por ello tuviera que soportar los reproches de su hermana Begoña, porque su marido, enfermo terminal, se lo había pedido.

"El Adelantado" es uno de los periódicos que se ocupa del caso de doble asesinato y Anselmo Hoyos puede por fin realizar periodismo de investigación. A esta labor se une también la sobrina del comisario Gámez, Reme, una estudiante de criminología que no es bien aceptada en el grupo pero que hará buenas migas con el periodista, y que gracias a su paciencia y a saber escuchar descubrirá información importante que llevará a la resolución final.

"Vías muertas" nos habla de la investigación de un doble asesinato, de las vidas de los protagonistas (víctimas e investigadores), de las relaciones que se establecen en los pueblos donde muchos parecen interesados en conocer la vida de los demás (aunque esto mismo se da en las grandes ciudades a nivel de barrio). El avance de la lectura nos pone en antecedentes sobre las diferencias sociales entre la familia adinerada del pueblo, los Pastrana, relacionada de alguna u otra manera con las víctimas, y las clases más desfavorecidas. Del mismo modo encontramos el contraste pueblo-ciudad en los pensamientos que la autora pone en boca del inspector y de su ayudante Lebrija (es el propio inspector quien con sus pensamientos rememora su vida en el País Vasco echando de menos mar y montaña), y en las voces apagadas de los habitantes de Ribajo que Reme tendrá la paciencia de escuchar.

La investigación avanza y varios son los frentes que se abren en la misma, desde un suceso al azar perpetrado por grupos extremistas de derecha a razones más profundas, recayendo las sospechas en el nieto del cacique local, que es además miembro de un grupo de extrema derecha, en el cura del pueblo y en la hermana de una de las víctimas, que era una antigua monja (un policía de izquierdas y ateo como Argimiro Pérez tendrá que hacer frente a la investigación de un caso donde los sospechosos principales se encuadran dentro del clero y la derecha).

En treinta y seis capítulos y un epílogo final (que en ningún momento conviene leer antes de finalizar la lectura), Susana López nos ofrece una novela negra de lectura ágil cuya trama se disfruta, ya que el lector parece formar parte de la historia hasta sentirse como uno más, hecho que la autora consigue gracias a todos los pensamientos y secretos que vamos conociendo de los protagonistas a medida que avanzamos en la lectura; este recurso, en vez de perjudicar el avance en la trama y hacerlo denso, lo enriquece y mejora la historia a mi modo de ver. Los saltos al pasado, al momento justo en el que las víctimas, antes de bajar del tren y ser tiroteadas, revelan en tiempo presente sus miedos y anhelos ayudan a conocer secretos guardados que favorecen la trama.

Novela negra a la española, con trama interesante, de lectura ágil, con personajes creíbles y toques de humor, que juega con contrastes y echa mano de tramas del pasado para resolver un caso que a priori podría resultar complicado pero que guarda alguna que otra sorpresa que agrada al lector (yo al menos he disfrutado con todos estos secretos). En conjunto, lectura recomendable para pasar un buen rato, especialmente favorecida por los toque de humor de los que hace gala la autora, destinada principalmente para aquellos que gusten de la intriga en un ambiente reconocible.



Sobre la autora


Susana López (Erandio, Vizcaya, 1963). Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco ha ejercido como profesora en varias universidades españolas, por lo que gran parte de sus publicaciones son trabajos de investigación referidos al mundo de la comunicación. Hasta ahora, su faceta en el ámbito de la literatura de ficción se ha desarrollado, sobre todo, en el género del relato breve, siendo galardonada con el Premio Iparragirre por su cuento Ausencia de madre y en el Certamen del Foro de la Memoria Histórica de Córdoba por La infancia usurpada, ambos publicados.
Con Vías muertas se adentra por primera vez en el género de la novela.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El clavo. El amigo de la Muerte. La mujer alta. (Pedro Antonio de Alarcón).

Acercamiento a tres historias clásicas, escritas en el siglo XIX, de la mano de un escritor español.

Datos sobre el libro
© 2002 Ediciones Rueda, J. M., S. A.
Primera edición: 2002
Formato: Tapa dura
ISBN: 84-8447-1136
160 páginas.
Colección: Novelas de suspense y terror

Autor: Pedro Antonio de Alarcón



Impresiones sobre el libro

Hay que reconocer que la literatura española de todos los tiempos cuenta con autores y títulos muy recomendables, aunque en ocasiones tengamos cierto temor a acercarnos ellos. La palabra "clásicos" a menudo nos aterra, pero hay mucho bueno donde elegir. No me he apuntado al mes temático que se está desarrollando en diciembre en la blogosfera, pero intentando, in extremis, adelantar retos a los que sí me apunté (llámese genérico y 25 españoles), recordé El clavo, un libro del que disfruté cuando era pequeña su versión cinematográfica, y que reconozco me dio un poco de miedo. Escrito por Pedro Antonio de Alarcón, autor español nacido en 1833, se nos presenta como un relato con un punto de suspense que siempre agradezco y que suelo buscar en los libros que leo, que sirve perfectamente para adelantar retos, y lo que es más importante, una trama con la que se disfruta.

He tenido la suerte de encontrar en la biblioteca un ejemplar en papel (el que aquí presento), que recopila en el mismo tomo tres historias: El clavo. Causa célebreEl amigo de la muerte. Cuento fantástico, y La mujer alta. Cuento de miedo.

Personalmente prefiero la lectura en papel, pero estos son relatos que pueden encontrarse gratuitamente en la red. Pinchando sobre cada uno de los títulos se accede a los mismos en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.



"El clavo" es un relato policíaco, publicado en 1853. La trama se centra en la figura de un juez, empecinado en resolver un crimen, cuya aclaración traerá su desgracia, aunque entonces él no lo sabe.

La historia está contada por Felipe, que narra lo que le sucedió a su amigo juez, al que da el nombre ficticio de Joaquín Zarco, y a él mismo. Felipe conoce a una misteriosa dama, Mercedes, con la que viaja en diligencia mientras acude al encuentro de su amigo; Joaquín conoció tiempo atrás a una bella mujer, Blanca, de la que se enamoró, aunque ella desapareció cuando se iban a casar.

Un paseo por el cementerio el día de difuntos hace que encuentren de forma casual una calavera atravesada por un clavo de hierro. El problema de espacio en el cementerio hacía que se trasladaran al osario común restos humanos bastante recientes para poder seguir enterrando. Estaba claro para el juez que el propietario de estos huesos no había muerto de forma natural y así decide investigar el asesinato. Por los datos encontrados en los restos del ataúd descubrieron que el difunto falleció en 1843, y con las iniciales y el libro de sepelios de ese año dieron con su identidad. La investigación llevada a cabo por el juez da como sospechosa principal del asesinato a la esposa del difunto: Gabriela Zahara, una hermosa mujer que sufría malos tratos y actuó por amor.

Felipe es el narrador de la historia, simple espectador, aunque ayuda al lector a conocer al resto de personajes y a comprender su forma de actuar; Joaquín se nos presenta como buena persona, pero su trabajo de juez lo convierte en alguien estricto que antepone la justicia a lo personal. La sospechosa de asesinato se nos presenta como una mujer valiente que decide luchar por mejorar su destino, aunque para ello tenga que recurrir al asesinato de su esposo.

De forma ágil, el autor consigue atraparnos con su historia, en la que abundan los diálogos y se suceden las tramas, dando paso a una narración que deja espacio para el amor, la justicia, la sorpresa y un desenlace no exento de emoción.




"El amigo de la Muerte" (1852) nos presenta al personaje de Gil Gil. hijo, nieto y bisnieto de los mejores zapateros de viejo de la Corte, tanto por parte materna como paterna. El matrimonio de sus padres, Crispina López y Juan Gil fue corto; Gil Gil fue sietemesino y su madre murió al dar a luz. Durante siete meses a la zapatería acudía, sin que se supiera muy bien el motivo, el conde de Rionuevo, con el capricho de calzar sus delicados pies. Gil Gil perdió a su padre con catorce años y el conde de Rionuevo lo llevaría a su propio palacio en calidad de paje, aunque esto no hiciera gracia a su esposa. Estos años que Gil Gil pasó en casa del conde fueron los mejores, porque además de recibir alguna educación acudía por las noches con su protector a casa del duque de Monteclaro que tenía una hija, Elena, con la que el protagonista compartía juegos de infancia y de la que se fue poco a poco enamorando. Durante tres años el hijo del zapatero vivió en una atmósfera de lujo, e incluso entró en la Corte, de la mano del conde, pero éste falleció ab intestato y la condesa lo echó de casa, no teniendo más remedio que volver al taller donde tantos años trabajó su padre, olvidándose de Elena, que partió con los suyos a Francia.

La historia se desarrolla en el siglo XVII. Gil Gil seguía trabajando de zapatero remendón deteriorando sus manos, pero los domingos se vestía con sus antiguos trajes de paje y acudía a la iglesia de San Millán, cercana al palacio de Santaclara, donde Elena solía oír misas de joven, aunque por antiguos conocidos de su época de paje supo que seguía en Francia.
Nadie en ese barrio podía sospechar que Gil Gil era un simple zapatero, pero un día la desgracia hizo que la condesa de Rionuevo y la propia Elena lo vieran y su fachada como perteneciente a las clases superiores se desmoronó. Volviendo a su casa cayó enfermo y un vecino tuvo que vender sus muebles y enseres para cuidarlo y hacer frente a los gastos médicos y de botica. Sin negocio, sin familia, vestido con harapos, debilitado por la enfermedad  y sin esperanza de volver a ver a Elena, la idea del suicidio pasó por su imaginación. Es aquí cuando aparece la figura de la Muerte, el otro protagonista de la historia junto a Gil Gil, y la causa principal de sus infortunios, puesto que se llevó a sus padres y al conde que lo protegía.

La Muerte "parecía un ser humano sin sexo, un cuerpo sin alma, o más bien un alma sin cuerpo mortal determinado". Culpable de la desventura de Gil Gil la Muerte se convierte en su amigo y promete hacerle médico, pero un médico que le conozca, vea y hable, y con esto se dirigen a La Granja, para ver al ex rey Felipe V, que había abdicado en favor de su hijo Luis I, ahora gravemente enfermo. A cambio de ser médico de cámara, obtener título de duque y treinta mil pesos, Gil Gil ofrece a Felipe V información sobre qué rey, el de Francia o España, a cuyas coronas aspiraba, moriría antes.

Con la posibilidad de ver a la Muerte y con unos códigos que pactaron entre ellos, Gil Gil será capaz de pronosticar el fallecimiento de algunos personajes importantes de la Corte y su fama irá en aumento. El relato nos sirve para acercarnos a la situación histórica vivida en España con el reinado de Felipe V y su sucesor. La historia, como buen relato fantástico, aún nos deparará sorpresas que tendrán como protagonista a Gil Gil y a su entorno, y deja paso a un final inesperado que en ningún momento podíamos imaginar. El autor sabe llevarnos, de la mano de un narrador externo, por una trama que avanzará mucho en el tiempo hacia un sorprendente final.



En "La mujer alta" (1881), Gabriel, ingeniero de Montes, reunido con cinco amigos en la cumbre del Guadarrama, relata en 1875 una historia protagonizada por Telesforo X..., ingeniero de Caminos, que murió en 1860.

Telesforo, joven muy brillante, estaba prometido con Joaquinita Moreda, que murió repentinamente en el verano de 1859. Aprovechando que Gabriel fue a consolarlo tras la muerte de su novia, le hizo partícipe de sus miedos: lo que más le asustaba desde su más tierna infancia era encontrarse a una mujer sola, en la calle, a altas horas de la noche, ya fuera un hecho real o producto de su imaginación. A pesar de que nunca había sido cobarde, esa visión le hacía pensar en almas de otro mundo, o en seres fantásticos, y el miedo no se le iba hasta que se veía en su casa. En 1857, después de salir arruinado de una casa de juegos a la que había ido medio engañado por un amigo, y antes de llegar a su casa, se cruzó con la figura de de una mujer alta y fuerte, como de setenta años, con ojos audaces y malignos que se clavaron en los suyos mientras su desdentada boca le hacía una mueca horrible; era como si ya desde la cuna hubiera temido ese encuentro. Esa noche le informaron de la muerte de su padre, aquejado ese invierno de fuertes ataques de su enfermedad crónica. Esa noche tres ideas pululaban por la mente de Telesforo: su pérdida al juego, el encuentro con la mujer alta y la muerte de su padre.

Volvería a tropezar con la misma mujer el día que recibió la noticia de la muerte de su novia. Ambos se reconocen de tres años antes, y Telesforo solo piensa en acabar con ella, porque no sabe qué o quién es, solo que se presenta en su vida cuando le sucede alguna desgracia.

Gabriel, destinado en Albacete por su trabajo se entera semanas después que Telesforo había sido víctima de una ictericia y que los médicos no tenían esperanza de salvarlo. Al cabo de unos meses Gabriel regresa a Madrid y en el periódico encuentra la noticia del fallecimiento de su amigo y la invitación a su entierro, y allí será Gabriel el protagonista de las "casualidades" que vivió su amigo.

Relato corto, aunque vibrante. El lenguaje utilizado por el autor y la forma de narrar hacen que se avance en la historia con una especie de nudo, deseando saber el desenlace final.


En definitiva, estos tres ejemplos de literatura clásica suponen un acercamiento a la literatura romántica propia del siglo XIX, y con su toque de intriga y misterio resultan recomendables para los amantes del género, a pesar de haber sido escritos hace tantos años. Siempre está bien revisar los clásicos, se encuentran gratas sorpresas, y el libro hoy presentado es un claro ejemplo de ello.



Datos sobre el autor (Tomados del propio libro)

Pedro Antonio de Alarcón nació en Guadix (Granada) en 1833, falleciendo en Madrid en 1891. Sin vocación religiosa, pese a haber cursado estudios de teología, fundó el periódico El Eco de Occidente, en el que dio a conocer sus primeros trabajos literarios. Fue en su segunda visita a Madrid, cuando tomó la dirección de El Látigo, donde destacó por sus ataques a Isabel II, y tras un duelo con García de Quevedo, que le perdonó la vida, cuando decide dedicarse por entero a la literatura. Fue un brillante periodista, redactor de cuentos amenos y crónicas celebradas. Hizo una incursión en el teatro con El Hijo Pródigo, pero la dureza de los críticos le hizo abandonar su empeño. Participó en la guerra de África como soldado y de nuevo en Madrid se dedica con pasión a la política, lo que le valió el cargo de Ministro plenipotenciario en Suecia y Noruega, consejero de Estado y académico de la Lengua. Sus obras siguientes le valieron el favor del público, aunque fue denostado por quienes eran partidarios del naturalismo francés. Alarcón dio mucho trabajo a las imprentas de la época que no dejaban de reeditar: El sombrero de tres picos, La Alpujarra, El escándalo. El clavo, El final de Norma y otras muchas obras en las que destaca una visión lúcida de la España de su tiempo, habilidad narrativa y sentido del humor.


lunes, 15 de diciembre de 2014

El corazón del Tíbet. F. Javier Martínez.


Reseña de un libro exótico y de aventura, de la mano de un escritor novel y de una editorial que nos permite conocer nuevos autores.

Título: El corazón del Tíbet
Autor: F. Javier Martínez
Editorial: Punto Rojo Libros, S. L.
Formato: Tapa blanda
ISBN: 978-84-15761-46-4
208 páginas.

© 2013 F. J. Martínez
© 2013 Punto Rojo Libros, de esta edición

Sinopsis (trasera del libro):

Daniel es un joven que sueña con poder conocer el Tíbet y su cultura milenaria. Al terminar los estudios, el profesorado le brinda la oportunidad de embarcarse en un viaje junto a otros compañeros para visitar el Himalaya; sin sospechar que durante el viaje descubrirá por casualidad un secreto que le llevará a vivir una increíble y fascinante aventura que cambiará su vida para siempre.

El autor, F. Javier Martínez, nació en Medina Sidonia en 1972, aunque actualmente reside en Alcoy. Casado y con dos hijos, siempre ha manifestado inquietud por la novela de fantasía, género que ha desarrollado desde su juventud en numerosos escritos. Por motivos solidarios, ha viajado por muchas ciudades de España, conociendo a centenares de personas con las que ha mantenido profundas conversaciones de los grandes temas universales: el amor, la tristeza, la amistad, la vida, la muerte, la existencia de Dios...
Tras realizar un curso en la Universidad de Alicante, dirigido por Isabel-Clara Simó, decidió publicar este libro, su ópera prima, que pretende ser el primer tomo de una colección basada en un sueño que ilusionó a sus hijos, para aportar esperanza a jóvenes y adultos que se sienten atraídos por la aventura.

Argumento e impresiones

La historia de "El corazón del Tíbet" parte de una buena premisa. El protagonista, Daniel, un enamorado de la cultura tibetana, tiene la posibilidad de conocer, gracias a un viaje de fin de estudios que comparte con cuatro profesores y quince alumnos (los que se han podido costear la aventura), la región de Xizang, que es como se conoce al Tíbet.

Daniel es el encargado de narrar la historia, porque él es el protagonista principal de la misma, el que había iniciado su propio viaje de contemplación de la vida. Descubrimos gracias a él la situación real vivida por los tibetanos, bajo el yugo del gobierno chino, que Daniel y sus compañeros pudieron comprobar en la visita a la capital, Lhasa, conocida como la "Ciudad Iluminada", donde las patrullas de la milicia china hacían acto de presencia por todos lados, pidiendo identificaciones a los nativos, muchos de los cuales no tenían papeles.

Las imágenes del Dalai estaban prohibidas y eran requisadas por los militares. El tibetano había desaparecido de la enseñanza y a ojos de Daniel había un "claro desprestigio hacia las culturas milenarias y sus gentes y el culpable de ello era el propio gobierno chino". Daniel tiene la oportunidad de contactar, mientras visita Lhasa con el resto de sus compañeros, con un anciano de ojos azules que curiosamente es capaz de hablarle en castellano; según el mismo, "...han conquistado Lhasa, ¡pero nunca conquistarán el corazón del Tíbet!". Las palabras del anciano dejan sorprendido a Daniel, que reflexionará mucho sobre ellas en el modesto refugio en el que iban a pasar sus días de estancia en el Tíbet, aunque en algunos momentos pensará que fueron fruto de su imaginación.

A pesar de que el grupo con el que Daniel va es extenso, apenas conocemos algo de ellos, sí cuenta el protagonista algo de sí mismo y de su vida con anterioridad a esta aventura. No conocemos apenas nada de los acompañantes porque Daniel, el narrador, vivirá una auténtica aventura al margen de ellos, que resultará ser la verdadera historia narrada en "El corazón del Tíbet", y lo que da título al libro; sí hará hincapié el autor en los otros protagonistas que encontrará en esa nueva etapa en solitario.

Partiendo del refugio donde iban a pasar unos días inician todos juntos el ascenso al Himalaya, dispuestos a conocer a fondo toda la región del Tíbet; aunque se había indicado que el grupo debía permanecer unido para evitar posibles accidentes, Daniel se separa del resto en el ascenso y descubre una gruta a la que decide entrar; éste será el comienzo de su aventura. Dentro de la gruta encuentra a Usiel, un nativo de ojos azules que está embadurnando toda la piel de su cuerpo con un fruto que le da un tono anaranjado. Dirigiéndose a Daniel en castellano le invita a que él mismo lo imite; a partir de este momento, el protagonista se verá inmerso en una aventura fantástica y exótica, que tendrá lugar en un poblado subterráneo bajo el monte Lhotse, donde descubre una civilización que se mantiene al margen del resto de la humanidad y que ha sobrevivido a lo largo de los tiempos. Daniel será testigo de cómo vive este pueblo, y lo que es más importante, acabará siendo uno más entre ellos. Debía ser aceptado por el pueblo y para ello tiene que presentarse ante la guardiana, Uloha, una enorme serpiente que junto a otras dos protegen al pueblo del exterior. Los frutos de alihi que el pueblo recoge sirven como alimento y son el olor distintivo que hace que las guardianas les consideren parte de la comunidad. Lejos de la luz del sol, saben si es de día o de noche gracias a la colonia de murciélagos que habitan en la gruta, recogen las pelusas del shen nui y los tubérculos de yula; éstos últimos, aunque de mal sabor,  les sirven para evitar la carencia de vitaminas y minerales que podían jugar una mala pasada a su salud a corto o largo plazo. Daniel será admitido por Uloha como parte del pueblo, y como tal disfrutará de todas sus costumbres, incluso puede ser nombrado por la guardiana como el Elegido para el Gran Salto, todo un honor, ya que supone ser el protagonista principal del ritual por el cual el ciclo vital del lugar se renovaría de nuevo como cada año; el ritual tiene que ver con la recogida del alihi, el principal alimento del pueblo y del que dependen.

En el libro se nos presenta un pueblo que mantiene una cultura ancestral, que no utiliza la escritura, y que pasa sus vivencias y conocimientos de forma oral de unos a otros, de generación en generación y que vive sin depender del exterior. Daniel, enamorado de la cultura tibetana desde siempre se encontrará a sí mismo y se sentirá atraído por este recóndito pueblo. Perdido para el resto del equipo con el que viajaba, tendrá que elegir si vuelve a la civilización que conoce o si permanece con ellos.


En esta historia encontramos como ya he indicado, exotismo, aventura y fantasía. La historia en sí está bien, se deja leer y aporta datos sobre la cultura tibetana y su relación con el gobierno chino que en ocasiones desconocemos. El autor demuestra tener imaginación a la hora de relatar la relación del pueblo con las guardianas que lo protegen, y de describir los ritos que se llevan a cabo anualmente para mantener el equilibrio del que gozan hasta ese momento y cómo se centran todos en que las cosas funcionen a la hora de recolectar los frutos y de realizar los distintos rituales. Se explica el conocimiento de otras lenguas (entre ellas el castellano) porque a pesar de vivir aislados los miembros de la comunidad salen al exterior y se relacionan en otros entornos, aunque evitando siempre el ser descubiertos, aunque Daniel no sería el primer extranjero que llega a convivir con ellos.


Encontré el libro en la biblioteca que frecuento, buscando algo exótico que leer (casualmente el autor está afincado en mi ciudad, aunque no tengo el gusto de conocerle). El argumento del libro está bien, la historia resulta entretenida. Me consta, así se puede leer en la página del autor en Facebook que está trabajando en una segunda parte del libro, aunque convendría una nueva revisión del libro que hoy reseño, que sería algo de agradecer, ya que a la hora de la lectura se encuentra algún que otro error ortográfico, un uso excesivo de las comas en frases demasiado cortas y el abuso también de las expresiones "la cual, el cual", que podrían ser sustituidas en ocasiones por un simple "que", aunque en mi opinión estos detalles se solucionarían con una nueva lectura por parte del autor. Con todo, la historia es interesante y en su conjunto resulta recomendable, sobre todo a los que gusten de la fantasía. A pesar de las faltas, encontramos alguna que otra cita interesante. Sin dudarlo, para acabar la reseña me quedo con unas palabras del libro, con permiso del autor:
En esos momentos, llegaron a mí (sic) mente, unas palabras del sabio Dalai Lama:   "Solo existen dos días en el año en los que nada puede ser hecho: uno se llama ayer y el otro mañana. Por lo tanto, hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y, principalmente, vivir."

sábado, 13 de diciembre de 2014

Generación EGB. Javi Nieves.

Datos técnicos

Título: Generación EGB
Autor: Javi Nieves
Editorial: Espasa Boreal
ISBN: 978-84-670-1885-1
Formato: Rústica con solapas
208 páginas.
Precio: 16'90€
Editado en 2013.

Sinopsis (trasera del libro): Generación EGB es un libro basado en la sección del mismo nombre del programa La Mañana de COPE, que conduce Javi Nieves. Un viaje al pasado que pretende sacudir la memoria de los que crecimos a base de Bollycaos y bocadillos de Tulipán, entre partidos de fútbol-chapa y clases de mecanografía. Una mirada nostálgica, divertida e irónica a aquellos años.
¿Te marcó la muerte de Chanquete?
¿Te obligaba tu madre a beber muy rápido el zumo de naranja porque se le iban las vitaminas?
¿Tenías que esperar dos horas para hacer la digestión antes de bañarte en la piscina?
¿Rebobinabas las cintas de música con un boli Bic?
Si la respuesta es afirmativa, eres de los nuestros. ¡Por tus venas corre el gen de la EGB!
Aquí la cuenta de Twitter del autor: https://twitter.com/javinieves



Impresiones sobre el libro

Retomo el blog con la reseña de un libro ágil, de esos que se devoran, y que me ha sacado alguna que otra sonrisa, al tiempo que me hacía recordar aspectos de una ya lejana infancia. Seguro que muchos ya se han acercado a la lectura de este libro; a los que no lo hayan hecho, se lo recomiendo. No he tenido el placer de escuchar el programa de radio en el que el libro parece basarse, pero este hecho no resulta ser ningún inconveniente; el libro hace un recorrido por una parte de la vida de aquellos que disfrutamos o sufrimos (según la percepción de cada uno), la antigua Educación General Básica, y no solo en los aspectos propios de la educación, sino en nuestro día a día, con familia, amigos y diversiones. Constituye un auténtico repaso por las vidas de aquellos que ya pasan de la treintena y sirve como recordatorio de buenos momentos pasados, de forma que a medida que avanzamos en la lectura vamos rememorando antiguas vivencias.

Estructurado en un índice y diez capítulos, y una especie de epílogo final, la lectura nos va llevando por distintos aspectos de nuestras vidas en la ya lejana infancia. Es un guiño que el autor dedica especialmente a los que nacimos en los años setenta u ochenta, que somos los que verdaderamente vivimos lo relatado en el libro, pero resulta una lectura recomendable para todas las edades, una forma de ver cómo vivimos nuestra infancia los de esa generación en nuestras relaciones con amigos, en familia y en el colegio.

Es cierto que no tuvimos que aprendernos la lista de los reyes godos, pero nos aseguraron que para ser alguien en la vida había que estudiar y tener carrera, y en el colegio pasábamos buenos ratos con compañeros de clase con algunos de los cuales mantenemos buena amistad, y con los que compartíamos juegos en los recreos y por las tardes, porque si algo caracterizaba nuestra generación es que estábamos todo el día en la calle, jugando a las canicas, a la comba, al escondite, a la goma, persiguiéndonos los unos a los otros... No necesitábamos costosos juguetes para divertirnos, unas simples canicas, una peonza, una tiza, una goma o un simple bote de refresco que había que patalear para salvar a todos los compañeros podían dar lugar a una tarde larga y divertida. No hacía falta quedar con nadie, siempre encontrabas compañeros con quienes jugar; bajabas con el bocadillo untado de mantequilla y relleno de fiambre (incluso nos hacíamos bocadillos de onzas de chocolate) y después de unos cuantos bocados retornábamos a nuestros juegos. Si teníamos la suerte de disponer de algunas pesetillas acudíamos a la tienda de chuches para disfrutar de auténticos manjares (nunca cundió más una moneda de 25 pesetas). Algunas de las chucherías y helados que disfrutábamos en nuestra infancia se siguen produciendo, lo que no está acorde con aquellos tiempos que el libro rememora es el precio abusivo que ahora han alcanzado.

El colegio nos marcó, sobre todo si nos gustaba estudiar, y aún recordamos a compañeros y a los profesores que nos enseñaron. Aún somos capaces de tararear las canciones que entonábamos cuando íbamos de excursión y lo más importante, recordamos bastantes datos de lo que estudiamos. Creo que somos una generación que adquirió una cultura general que aún conservamos, y que nos hemos preocupado por ampliar; a todo esto contribuyó quizá la televisión en la que, a pesar de tener solo dos canales, abundaban los concursos culturales, como "El tiempo es oro", presentado por el inolvidable Constantino Romero, y el "3x4" de Julia Otero, "Los sabios", de la mano de Isabel Garbi (luego Isabel Gemio), "La caza del tesoro", con Miguel de la Cuadra Salcedo y el mítico "Un, dos, tres", presentado por Mayra Gómez Kemp.

La televisión nos marcó, nos la creíamos. Hay una mítica frase que recordamos: Lo ha dicho la tele. (Y si lo decía la tele, iba a misa). Hoy en día no la creemos tanto. Son numerosos los programas que han marcado nuestra generación y con los que pasamos muchas horas delante del televisor: quién no recuerda "Los payasos de la tele", "Sabadabadá", "Barrio Sésamo" o la mítica "La bola de cristal", donde descubrimos a Alaska y a algunos de los participantes de la llamada movida, un programa contra el inconformismo que nos dejaba pensando... gracias a las ocurrencias de la bruja Avería y a los electroduendes. Nos caían bien hasta los miembros de la "familia Telerín", que nos mandaban cada noche a la cama. La televisión también conseguía que las series se vieran en familia, y aunque en ocasiones éramos los encargados de cambiar de canal actuando como mando a distancia móvil, disfrutábamos con "La casa de la pradera", "Bonanza" y el mítico "MacGyver", que salía de las situaciones más complicadas actuando como un verdadero manitas. Aún recordamos los dibujos de nuestra infancia: "Heidi", "Marco", "Érase una vez... el hombre", "La abeja Maya", "Mazinger Z", "Comando G", y estoy convencida de que seríamos capaces de continuar la sintonía de estas series si alguien se arrancara a cantar. En nuestra infancia había grupos musicales que cantaban para los niños: Enrique y Ana, Botones, las canciones de los payasos de la tele, Parchís... pero a medida que íbamos creciendo y gracias a programas televisivos como "Aplauso" y "Tocata" empezábamos a disfrutar de música pop nacional e internacional destinada a un público de mayor edad, y aquí cada uno tenía sus gustos: Olé Olé, Mecano, Radio Futura, Hombres G, Spandau Ballet, Duran Duran... son algunos de los grupos que nos han ido acompañando a lo largo de nuestra vida. La vida está compuesta de ciclos y los ciclos vuelven, y también los grupos musicales, algunos de los cuales no se han acabado de retirar.

Comprábamos y leíamos revistas como "Súper Pop" o "El Gran Musical", y con los pósters que regalaban empapelábamos las paredes de nuestra habitación, y con las fotografías que recortábamos de cantantes solistas, grupos musicales y actores de moda, forrábamos las carpetas que llevábamos al colegio en nuestras mochilas, acompañadas de esos estuches planos con cremallera, de uno o dos pisos, que nos habían traído los Reyes junto a la caja transparente de 36 rotuladores de la marca Carioca. La economía no siempre era boyante y los Reyes no acertaban normalmente con los regalos, aunque nos conformábamos con lo que trajeran, pero siempre caía algo de material escolar que nos ilusionaba (lo importante era estrenar). Si algo recordamos de esa etapa en estas fechas navideñas que se acercan es el anuncio de "Las muñecas de Famosa" dirigiéndose al portal; melodía que aún hoy día soy capaz de recordar. La publicidad de la televisión no resultaba pesada y aún flotan en nuestra memoria personajes como el "mayordomo de Tenn" o "el hombre de la tónica Schweppes".

Disfrutamos con las primeras tecnologías: grabábamos nuestra música de la radio en cintas de cassette, rezando para que el locutor no hablara antes de que terminara la canción, rebobinábamos las cintas con ayuda de un bolígrafo Bic para evitar que se engancharan y las escuchábamos en walkmans. En poder de nuestro primer vídeo (en mi caso fue el Beta, pero acabamos comprando un VHS) grabábamos las películas o series de la tele y en el cine disfrutamos de películas como "ET" o "Los Goonies", una de las mejores en mi opinión. No tuvimos móvil, pero pudimos sobrevivir sin él (evidentemente, no se echa de menos lo que no se tiene), aunque algunos disfrutaron de los primeros ordenadores (Spectrum, Amstrad) utilizados básicamente para jugar (también podían grabarse los juegos en cassettes).

Si algo nos une a los que pertenecemos a esta generación es nuestro amor por la lectura, no sé si porque lo inculcaban en clase o porque nos nacía dentro. Además de leer las revistas musicales, devorábamos cómics de "Mortadelo y Filemón", "Rompetechos", "13 Rúe del Percebe", "Esther y su mundo" y "Candy, Candy" (de la que también pudimos disfrutar en televisión), y nos acercábamos a las aventuras de "Los cinco", y a toda la obra de Enid Blyton, así como a los "Clásicos Ilustrados", versiones adaptadas que combinaban letra y viñetas de los grandes monstruos de la literatura universal. En esta etapa de EGB descubrí a Agatha Christie  y creo que aquí se inició mi gusto por la literatura de intriga.

En el epílogo final, "Nos quedamos en la EGB...", se rematan en dos páginas expresiones utilizadas en esa época y se concluye que seguimos ahí si las solemos utilizar. Son de nuestra generación.


Opinión personal

A pesar de no ser un libro demasiado extenso, se hace un repaso exhaustivo por aspectos que caracterizaron la vida de los llamados miembros de esta generación. Javi Nieves nos transporta con sus recuerdos y los que nosotros mismos aportamos al leer el libro por anécdotas del colegio, con los juegos que desarrollábamos con compañeros, el material escolar utilizado para nuestro aprendizaje, los momentos de diversión y las gamberradas sin importancia con las que pasábamos el rato, nos habla del entorno familiar, de la relación con los nuestros, de lo que comíamos, lo que veíamos en la tele o en el cine, o lo que leíamos, de la música que escuchábamos, de la ropa y las pintas que llevábamos (ahora no sabemos cómo pudimos ponernos esas prendas)... Desde luego, a la hora de leer el libro podemos sentirnos más o menos identificados con lo que el autor cuenta (no todos somos iguales ni hemos pasado una misma infancia y adolescencia), pero en general el libro está conseguido y cumple su función. Es uno de esos libros que se devoran, que se leen prácticamente de una sentada (si se tarda más es porque tiendes a rememorar aquello que te están narrando). Reconozco que me acerqué al libro de casualidad, buscando el ya famoso "Yo fui a EGB" en la biblioteca que frecuento y descubrí este título que ha supuesto una lectura agradable y recomendable no solo para los que vivimos esa época que narra, sino para todas las edades. Si hay que poner una nota negativa, aunque en cuanto a estructura y a contenido no la merece, es la falta de fotografías, aunque por otro lado puede ser algo positivo, ya que al no haber fotos se desarrolla más la capacidad de recuerdo que tenemos cada uno. En definitiva, lectura 100% recomendable.

sábado, 29 de noviembre de 2014

"Guerras privadas", de Pedro Ugarte.

La reseña de este libro sirve para adelantar retos: autor español, cuyo apellido empieza por la letra U y libro de relatos. Lo encontré en la biblioteca, casi por casualidad, buscando títulos de autores cuyo apellido empezara por U y no pude resistirme a cogerlo. Es un libro corto, y al tratarse de relatos puedes compaginarlo con otras lecturas, lo que resulta ideal si quieres desconectar. Sin más, vamos con los datos técnicos del libro:


Premio NH **** de Relatos 2001.
El 15 de enero de 2002, un jurado compuesto por Gabriele Burgio, J. J. Armas Marcelo, Carmen Posadas, Juan Manuel de Prada, Santos Sanz Villanueva y José Luis Martín Nogales otorgaron este premio entre otros muchos.
(El Premio NH ***** fue para "Cosas que ya no existen", de Cristina Fernández Cubas).

Edita: ©NH Hoteles
Director de la colección: José Luis Martín Nogales
Depósito Legal: NA - 2.391/2002
Formato: Rústica con solapas
160 páginas




Guerras privadas, el libro de relatos que hoy reseñamos, está compuesto por cinco piezas:
- Amigos para siempre
- Atardecer en la feria
- Jardín de infancia
- Azul marino o gris marengo
- País en armas, héroes de barro

Colección de historias que reflejan situaciones cotidianas en las que algunos comportamientos del pasado condicionan un presente turbador e inquietante. En ellas, en opinión del autor, "el humor se revela como el mejor instrumento para decir al mismo tiempo cosas serias".

Datos sobre el autor

Pedro Ugarte (Bilbao, 1963) es licenciado en Derecho, pero profesionalmente se ha dedicado al periodismo. Ha publicado varios volúmenes de relatos: "Los traficantes de palabras" (1990), "Noticia de tierras improbables" (1992), "Manual para extranjeros" (1993) y "La isla de Komodo" (1996). Con su novela "Los cuerpos de las nadadoras" fue finalista del premio Herralde en 1996 y obtuvo el Premio Euskadi de Literatura al año siguiente. Es autor también de la novela "Pactos secretos" (2009) y más recientemente de "El país del dinero" (2012). Para ampliar la información sobre el autor, os dejo su ficha en Lecturalia.


Acercamiento a los relatos que conforman el libro

   "Amigos para siempre" está narrado por Jorge, el protagonista. A pesar de no trabajar ya como contable en un concesionario de coches, un antiguo compañero, Magaña, un sentimental, se encargaba de invitarle cada año a las reuniones conmemorativas que organizaba la plantilla del taller. A medida que pasaban los años, el protagonista se sentía más alejado de aquel ambiente puesto que ahora trabajaba en un banco, pero pese a todo acudía a las reuniones que celebraban cercana la Navidad y en la festividad de San Cristóbal. A pesar de que según Magaña se estaba convirtiendo en un señorito con corbata, todos los del taller querían seguir viéndolo porque lo consideraban uno más.
   Aunque Jorge acudía a las cenas cada vez con peor ánimo, cuando se reencontraba con sus viejos camaradas se sentía a gusto. Aunque él creía haber cambiado, el mundo del taller parecía detenido para siempre: todos seguían siendo los mismos, trabajando en lo mismo, logrando no pensar prácticamente en nada. Los antiguos compañeros del taller, MagañaZubeldia, Joshua, eran personajes estereotipados. Joshua, el más joven, era el único que se interesaba por su trabajo, buscando salir del taller.
   A Jorge le incomodaban las cenas del taller porque el tema de conversación era el propio taller y él cada vez se sentía más alejado de las anécdotas que allí se contaban y a duras penas recordaba a los clientes; los compañeros del taller no compartían intimidades personales entre ellos.
   El paso de los años alejaba a Jorge cada vez más de estas cenas, ya casi sin conocer a los operarios del taller, pero aún así, acudía. Con el tiempo puede que no quedara nadie que recordara qué hacía en aquellas cenas y qué quería celebrar con aquella buena gente.


   En "Atardecer en la feria" el protagonista, también llamado Jorge, rememora en primera persona recuerdos de su infancia. De pequeño odiaba las ferias, aunque acudía siempre con sus padres, porque consideraba que eran lugares donde siempre había que pasarlo bien, pero a él no le gustaron nunca ni las multitudes ni el aspecto triste de los empleados de las taquillas. Si ahora se paseaba por las barracas de las ferias era porque buscaba a sus hijos, Diego y Elena, para verlos al fin.
   Trabajaba en su casa como redactor de enciclopedias, y tanto los niños como Ana, la que fuera su mujer, no parecían apreciar ni respetar su trabajo. Hacía dos años que no veía a sus hijos, pero un hombre solo, sin niños, en medio de una feria, parecía levantar sospechas, aunque él sólo quería adivinar en la cara de los niños a sus propios hijos.
"La feria era un paisaje lúgubre, una despiadada mentira alzada sobre estructuras herrumbrosas, recubierta de cartón piedra y decorada, por último, con luces hipnotizantes y estridentes altavoces."
   Ana había rehecho su vida con un ingeniero de múltiples virtudes y ahora lo que el protagonista más temía era que sus hijos no le reconocieran, lo que era bastante probable. No había sitio para él en aquella familia feliz.


   En "Jardín de infancia" una representante de la organización Niños por la Paz y un funcionario de la administración pública, Jorge, que es el que narra la historia, se ven obligados a colaborar para que todos los niños del mundo fueran un poco más felices. El funcionario tenía en casa su propio drama: su hija nació con muy poco peso y desde ese día su vida y la de María, su mujer, se consagraron a ella. Las noches se convirtieron en "un insomnio crónico, a cuenta del llanto de la niña, y una pugna inútil por conseguir que se durmiera". María había renunciado a su trabajo y vivía absorbida por la pequeña.
   Los prejuicios que Jorge tenía sobre el verdadero motivo que según él guiaba a la representante de la organización y los difíciles problemas familiares derivados de la mala salud de su hija dan al traste con la colaboración. Jorge tenía un gran defecto, podía llegar a odiar a aquellos que eran o demostraban ser mejores que él y los remordimientos por sus actos podían acompañarle durante mucho tiempo.


   "Azul marino o gris marengo" es el relato más extenso del libro, y el que más me ha gustado. Como suele pasar en estos casos, a medida que te acercas al desenlace crees que va a concluir de una manera, pero el autor consigue de algún modo sorprendernos, y no siempre para bien (poniéndonos en la piel del protagonista, puede que nos hubiéramos comportado de otra manera).
   El título del relato hace referencia al color de un traje que el protagonista, a su vez narrador de la historia, y también llamado Jorge, debe ponerse para asistir a una boda. Su familia, y sobre todo su madre, le habían exigido convertirse en un hombre elegante, pero él no estaba dotado para estos menesteres.
"La elegancia (como la belleza, el talento, la bondad, como tantas otras cosas) es un don o una especie de milagro. Y ese don, supe muy pronto, no se me había concedido, o ese milagro, también lo supe, nunca tuvo visos de acontecer".
   Era su madre la que compraba su ropa elegante, alfileres de corbatas, cinturones de cocodrilo... Jorge admiraba a quienes eran capaces de dedicar tiempo a combinar su ropa, pero él no estaba dotado para ello, y prefería invertir su tiempo en cosas más productivas. Era su madre la que dejaba la ropa dispuesta en su galán de noche para evitarle malas combinaciones, porque en su opinión "el aspecto exterior era un criterio de evaluación más fiable que un curriculum vitae, un expediente académico o una ficha policial."
   Terminados sus estudios en ciencias empresariales Jorge encontró trabajo en una multinacional donde debía vestir como auténtico ejecutivo. Un antiguo compañero de estudios, Peláez, fue amonestado en su trabajo, a pesar de que era alguien brillante, por su inadecuada forma de vestir; en la empresa le hicieron el vacío y él acabó despidiéndose. Para evitar que a él le pasara lo mismo se dejaba aconsejar por su madre. Llegó a creer que era imposible poder vestir de otra manera:
"Amparado en un traje distinguido, la vida tendía a desplazarse bajo otras coordenadas, como si el aspecto lubricara determinadas relaciones sociales y franqueara algunos accesos."
   Rodeándose de gente importante cae en brazos de Tatiana, una chica fina, delgada, elegante y de buena familia, que pugnará con su madre para manejar su aspecto y su vida, y Jorge se dejaba llevar, arrastrado a un compromiso que parecía estar escrito porque madre y novia parecían entenderse a la perfección.
   Las numerosas reuniones familiares a las que tenían que asistir a causa de la extensa familia de Tatiana hacían que Jorge estuviera encadenado a un traje los días laborables y también los fines de semana. Con el tiempo su novia reclamaría su ámbito de influencia a la hora de decidir su atuendo y eso podría no gustar a su madre. Hacer caso a una o a otra podía desencadenar una guerra y Jorge se vería obligado a llevar una política pacificadora. Pero ¿no sería mejor romper con las reglas marcadas por los demás y vivir como uno realmente quiere sin atarse a convencionalismos?.


   En "País en armas, héroes de barro" el protagonista y a la vez narrador de la historia, Jorge, nos habla de su hermano Alfonso, con el que se llevaba más o menos bien, a pesar de que Alfonso trabajaba para el gobierno, cosa que Jorge no envidiaba, porque a su modo de ver este trabajo no era más que una excusa para llenar su agenda de insignificantes compromisos. Los dos hermanos se profesaban cariño, y aunque su madre siempre supo que Alfonso progresaría en la vida y que debía ayudar a su hermano, a éste no le iba mal es su oficio de escritor.
   Las vidas privadas de ambos hermanos eran bien distintas. Alfonso se había casado con Tamara, una chica medianamente guapa y tenían dos hijos pequeños; Jorge vivía solo en un pequeño apartamento que por temporadas compartía con alguna mujer, aunque sin ninguna idea de atarse, y en ocasiones ejercía de canguro para sus sobrinos, cuando sus padres salían por la noche, debido a sus muchos compromisos.
   Alfonso tenía ambiciones y carnet del partido en el gobierno, aunque evitaba hablar de política. Había alcanzado el máximo nivel salarial como funcionario público, pero no dudaba en endeudarse con el fin de ampliar su patrimonio. Disfrutaba con su trabajo y siempre releía los convenios buscando aumentar sus dietas o días de permiso, porque llevaba además una agitada vida social. Nunca tuvo Jorge claro a qué departamento del gobierno estaba adscrito, porque en sus conversaciones no aludía a contenidos, proyectos o programas, no era de mojarse, aunque sí hablaba de la torpeza de algún consejero en actos públicos, chaquetas arrugadas de algún director general... El gobierno, para Alfonso, eran los que iban y venían, la categoría de los hoteles en los europeístas viajes a Estrasburgo o a Bruselas, la textura de los trajes en las galas o la calidad de los menús en las cenas oficiales, las tarjetas de crédito a cargo del presupuesto público...
   A pesar de los muchos compromisos institucionales de Alfonso, a los que arrastraba también a su mujer, tenía tiempo para preguntar a Jorge sobre cómo le iba la vida. Aunque Alfonso debía consagrar los fines de semana a ocuparse de la familia, durante el resto de los días desplegaba una continua representación de sí mismo y de su cargo.
   Alfonso llegó a ser director general con subida de sueldo y Jorge consiguió publicar su primera novela; ese hecho haría que compartieran espacio en los periódicos, Jorge como columnista opinando sobre los actos de terrorismo que se estaban produciendo con mayor frecuencia en la zona, y Alfonso con su nombre resaltado en negrita entre los asistentes de alguna inauguración en las notas de sociedad. A pesar de tener profesiones tan dispares, el significarse en los medios condenando la violencia podría tener nefastas consecuencias... en cambio, la política está llena de compromisos.


Conclusión

   Estamos ante un libro corto, pero intenso. Al tratarse de relatos, unos siempre pueden gustar más que otros, pero en conjunto está bien. Ya he comentado más arriba que el que más me ha gustado es "Azul marino o gris marengo", que es además el más extenso, pero debo reconocer que el libro en su conjunto se disfruta, aunque como ocurre a veces en el caso de los relatos el lector quisiera darle otro final a los mismos o se esperara alguna sorpresa distinta. Lo que sí me ha gustado y mucho es la forma de escribir de Pedro Ugarte, con frases largas, pausadas por comas, que nos ayudan a acercarnos a los pensamientos de los protagonistas narradores de las historias que aquí se relatan, y todo ello aderezado con un vocabulario del que he disfrutado.

   Libro recomendable para despejar la mente tras otras lecturas más extensas. Aunque el nombre del protagonista coincide, son cinco historias que no están relacionadas entre sí y que pueden ser leídas de forma independiente, en ratos sueltos; eso es lo bueno de los relatos, y si están bien escritos, como el caso que nos ocupa, atraen.