miércoles, 18 de noviembre de 2020

Una promesa de juventud. María Reig.

Volvemos con las reseñas para #SoyYincanera, esperando retomar el ritmo lector.

Datos técnicos del libro

Título: Una promesa de juventud
Autora: María Reig
Editorial: Suma de Letras (Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. U.)
Formato: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 978-84-9129-425-2
Primera edición: agosto de 2020
752 páginas.
PVP.: 19'90 €

Sinopsis (tomada del propio libro)

Un internado en mitad del bosque. 
Una joven en busca de respuestas.
Un gran misterio por resolver.

Suiza, 1939. St. Ursula acoge a alumnas extranjeras para el nuevo curso. Charlotte, una de las veteranas, será la encargada de integrar a Sara Suárez. Con el paso de los días, las jóvenes fraguan una amistad que se verá interrumpida por la guerra.

Oxford, década de 1970. Caroline Eccleston prepara su tesis sobre los internados suizos en la Segunda Guerra Mundial. El hallazgo del cierre inesperado de uno de ellos enciende la curiosidad de Carol, que no duda en viajar a Zúrich para encontrar respuestas.

Después del éxito de Papel y tinta, María Reig vuelve con una novela conmovedora narrada con gran fuerza y ritmo. Una promesa de juventud es la deslumbrante recreación de un tiempo de sombra que cincela la personalidad de unas adolescentes que intentan sobrevivir en un mundo lleno de demonios.


Datos sobre la autora (tomados del propio libro)

María Reig (Barcelona, 1992) estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y un máster en Dirección de Comunicación Corporativa en EAE Business School. En 2019 publicó la novela de ficción histórica Papel y tinta tras el éxito de la campaña de crowdfunding que desarrollo en 2018. La novela se convirtió en un auténtico fenómeno editorial: alcanzó las diez ediciones y los 50.000 ejemplares vendidos en el año de su lanzamiento y recibió el reconocimiento de Debut Literario en los premios Un Año de Libros 2019 otorgados por El Corte Inglés.
©️Fotografía de la autora: Paco Navarro


Impresiones sobre el libro

Una promesa de juventud nos plantea un misterio a resolver, pero lo hace de una manera pausada, quizá en exceso. La historia se nos presenta en dos planos temporales: un presente que se remonta a finales de la década de los setenta del pasado siglo, y un pasado que se desarrolla en Suiza, durante el curso académico 1939-40, a punto de estallar la Segunda Guerra Mundial, teniendo como protagonistas a los alumnos y profesores de dos internados de prestigio, el St. Ursula Internationale Schule für Damen (femenino) y el Institut Sankt Johann im Wald (masculino).

La encargada de acercarnos a ese misterio será Caroline Eccleston, que dispuesta a escribir una tesis sobre los internados suizos y su papel durante la neutralidad del país en la Segunda Guerra Mundial no dudará en viajar a Zúrich desde Oxford, para entrevistarse con Charlotte Geiger, una antigua alumna que puede aportar luces al  porqué del cierre del internado femenino una vez acabado el curso, ya que no hay forma de encontrar datos que respondan a esa pregunta, y por más que Caroline lo intenta no encuentra sino el nulo apoyo de los que ahora están al frente del negocio, y han desaparecido los documentos de aquella época. Los recuerdos de Charlotte, dama de cierto prestigio y algo estirada en ocasiones, van a servir a Caroline y al propio lector para hacerse una visión global de lo acontecido en aquella época.

Charlotte Geiger narra en primera persona lo que ocurrió en el internado suizo durante el curso 1939-1940. A través de sus recuerdos podremos hacernos una idea global de lo acontecido con la institución en la que se estaba formando. Alumna veterana, estará al corriente de las conversaciones de compañeras y profesoras y de los hechos que van ocurriendo en torno a Suiza, país que se mantendrá neutral en la Segunda Guerra Mundial, pero que se ve salpicado por el ambiente belicista que se respira en los países de alrededor y en el resto del mundo, ambiente al que no serán ajenos los estudiantes de los internados, puesto que en ellos se dan cita alumnos de diferentes países, que irán viviendo el temor a una inminente guerra según las noticias que reciban por carta de sus familiares y por los rumores que se desarrollan en el instituto según la información que manejan unos y otros. La propia Charlotte estará muy pendiente de los acontecimientos bélicos por sus escapadas al pueblo cercano al internado, y su amistad con los dueños de una pequeña tienda con los que pasa rato escuchando por la radio noticias de lo que va sucediendo en Europa, sobre el avance alemán y las movilizaciones de tropas de otros países para afrontarlo.

Estamos ante una historia pausada que necesita asimismo una lectura pausada. Son muchas las páginas que componen la historia, en la que se vislumbra un misterio desde el primer momento pero, dado el ingente número de personajes que pueblan la trama, son varias las historias que se van desarrollando a medida que avanzamos en la lectura, tramas secundarias que en ocasiones nos empujan a seguir leyendo aunque en determinados momentos puedan sacarnos de la historia. Recomiendo una lectura calmada, sobre todo hasta la mitad del libro, para asimilar los distintos personajes de los que se habla, tanto femeninos, que son los que más peso tienen en la historia, como masculinos. Nos están hablando de la historia de dos internados que tienen relación entre sí, y es normal que asistamos a su día a día, con anécdotas de alumnos y profesores. Si a esto le unimos que el elenco de alumnos proviene de distintos países, a veces es fácil perderse entre nombres y en opiniones de unos y otros. Aunque esto parezca una nota negativa, llevando a cabo una lectura pausada pronto sabremos quién es quién en la trama. Estamos ante una novela coral, no hay duda, y pese a todo los personajes están bastante bien desarrollados, aunque tantos datos en algún momento puedan sacarnos de la trama en mi modesta opinión. Si se continúa la lectura del libro al final encontramos que realmente son un puñado de amigos (de los dos internados de los que se habla en la historia) los protagonistas reales, y también habrá que destacar a un pequeño número de profesores. Los datos sobre el resto son relleno y pueden hacer que nos despistemos en algún momento.

Se nota la buena labor de documentación llevada a cabo por la autora, que ayuda al lector a conocer cómo afrontó Suiza su neutralidad y cómo afectaría la misma a los diferentes alumnos de los internados procedentes de varios países, que afrontaron de manera distinta los preparativos de la guerra y el avance de la misma.

La novela es un canto a la amistad. Los estudiantes de los dos internados provienen de distintos países y llevan con ellos la ideología que sus familias les han inculcado al educarles. El estallido de la guerra y las posturas políticas tomadas por los diferentes países de los que proceden los alumnos podrían influir en las amistades que se han forjado en los internados, pero los lazos que los han unido (a algunos a lo largo de varios cursos) están por encima de intereses políticos y los problemas que van surgiendo en ese último curso académico investigado por Caroline Eccleston para su tesis se van afrontando gracias a las amistades creadas.

Podría hacer un listado anotando los nombres de los personajes que desfilan por el libro, tanto en el "presente" como en el pasado, y analizar las características de cada uno, pero prefiero únicamente nombrar a algunos de ellos, que verdaderamente destacan en la historia, y sus nacionalidades, punto clave para entender algo de la trama. Así tenemos a Charlotte Fournier (la futura señora Geiger), protagonista indiscutible y narradora de los acontecimientos, y a la española Sara Suárez Ackermann, con la que al principio no congenia pero con la que afianzará una gran amistad. La canadiense Évanie Sauveterre, la portuguesa Joanna Medeiros y la alemana Liesl Bachmeier completan el grupo de amigas, cuya amistad se fortalecerá a lo largo de todo el curso. Asistiremos a sus secretos más preciados, conoceremos problemas de convivencia, seremos partícipes de sus temores de juventud y de cómo se enfrentan al peligro de una inminente guerra. El hecho de que el instituto masculino esté tan cerca hará que este grupo de chicas haya entablado amistad con los estudiantes del otro centro, y aquí destacaríamos por encima de todos a George Barnett, hijo de una importante familia de la aristocracia británica y amigo de travesuras, que tendrá un papel destacado en la trama. Junto a él tenemos a los suizos Viktor Stäheli y Steffen Bächi, el indio Dilip Sujay Gadhavi y el danés Kristoffer Møller. No os asuste el número ingente de personajes que pueblan la novela; al final del libro hay una guía de personajes principales por si alguien se pierde.

Voy a intentar resumir qué me ha parecido el libro, aunque pueda resultar algo repetitivo con lo ya indicado más arriba. Cuando desde #SoyYincanera nos ofrecieron la posibilidad de leer el nuevo libro de María Reig, personalmente no lo pensé ni un segundo. Habíamos disfrutado mucho con su anterior novela, Papel y tinta, y queríamos saber cómo había evolucionado la autora. Está claro que la historia con la que nos ha agasajado ahora resulta interesante, especialmente a aquellos que gusten de tramas que se desarrollan en torno a la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que ha sido mucho lo que se ha escrito. En este caso no nos acercamos a la guerra en plan sangriento, no hay descripciones de batallas, vamos conociendo el desarrollo de los acontecimientos por las informaciones que llegan a unos y otros, y será Charlotte la encargada de recopilarlas y contarlas para que lleguen al presente, que en la trama se corresponde con finales de los setenta del siglo pasado. He vuelto a sentir el buen hacer de María Reig como escritora. Se nota que maneja el lenguaje y sabe transmitir, eso ya lo dejó claro con su anterior novela. Le gustan mucho las descripciones, algunas necesarias para que el lector se meta en la historia (como cuando describe el bosque en el que se esconden algunos estudiantes cuando quieren escapar de la doctrina del internado), pero otras no tan primordiales (como la descripción del hostal en el que se hospeda Caroline) pueden acabar ralentizando la trama, y creo que eso es lo que pasa en algunos momentos, que estamos ante una escritura pausada, que requiere también una lectura pausada. 

Por circunstancias personales que no vienen a cuento he leído este libro en dos etapas, algo menos de la mitad en un primer momento y el resto casi de tirón en pocos días. No estaba demasiado concentrada para seguir una obra de esta magnitud, porque mis sentidos no estaban plenamente en la historia, y eso hace que no haya disfrutado de la narración tanto como me hubiera gustado. Encontré dificultades para seguir la trama en determinados momentos, por la cantidad de personajes y nombres extraños que aparecen en la historia. Creo que aunque hubiera estado al 100% también me habría costado entrar en la trama, porque la narración es bastante lenta al principio, hablando de las clases, de las escapadas al pueblo, de las anécdotas de alguna que otra alumna... Pulula un misterio en la narración, pero tardaremos en saber en qué consiste. Creo que hay una necesidad de que el lector afronte la lectura de forma tranquila. Está claro que esta novela no es precisamente de las que se devoran. La cantidad de datos y descripciones que aparecen en la historia, el hecho de que se desarrolle en dos planos temporales y de que no haya verdadera acción hasta faltar unas doscientas páginas para el final puede que desista a algunos de acercarse a ella. Quería terminar la lectura, por salir del bache que me había provocado esas circunstancias que he comentado más arriba, y porque no me gusta dejar una lectura a medias. Este libro es de aquellos que merecen ser leídos hasta el final, porque a falta de poco más de doscientas páginas todo se precipita, la historia coge ritmo y el desenlace resulta favorable. Algunos pueden pensar que ha sido un final precipitado, después de tanta página sin que pase casi nada, pero personalmente he agradecido que coja ritmo al final y el haber quedado con una buena sensación en general. Sé que estamos faltos de tiempo, y que hay mucho por leer, pero sigo pensando que a un libro, por todo lo que lleva detrás, hay que darle oportunidades, y me alegro de haber terminado esta lectura. No es el primer libro ni el último que leeré al que salvan los acontecimientos que se desarrollan en el tramo final de la historia, así que seguiré con mi máxima de ¿quién puede más, el libro o yo?, que hasta ahora me ha funcionado y ha hecho que no me arrepienta de haber llevado las lecturas hasta el final, y también es este el caso que aquí os traigo.

Por si no ha quedado claro, en general el libro me ha gustado. Tengo claro que en algunos momentos sobra información, hay demasiados personajes entre los dos internados, con sus alumnos y profesores, de los que se dan excesivos datos, que a lo mejor no aportan demasiado a la historia, más allá de ver cómo reaccionan ellos y sus familias ante el inminente estallido de la guerra, según sus opiniones, procedencia o nivel adquisitivo de las familias. Quizá hay demasiadas descripciones, que ralentizan en algunos momentos la trama, narraciones de anécdotas estudiantiles que enriquecen la historia pero que no llevan a conocer el misterio del que se habla en el libro, capítulos demasiado extensos que no invitan a seguir leyendo. Creo que la extensión de los capítulos es un tema a tener en cuenta; las más de setecientas páginas que conforman el libro están divididas en catorce capítulos, los últimos bastante cortos, pero al principio del libro algunos capítulos rondan las setenta o cien páginas, visto lo cual es complicado que una vez acabado un capítulo quieras seguir leyendo y acabes el libro en un suspiro, lo que suele pasar cuando los libros tienen los capítulos más cortos, que a poco que te entusiasmes se acaba. Por la forma en que Una promesa de juventud está narrado hay que leerlo con calma, disfrutando de los paisajes, de la ambientación, de las anécdotas, de los temores y sueños de unos estudiantes de familias elitistas que se formaban en los mejores colegios siguiendo la voluntad de sus padres, que en muchas ocasiones tenían decidido el futuro de sus vástagos. Y encontramos también respeto y lealtad, camaradería, cooperación entre débiles y amores de juventud. 

En la trama hay un misterio, que no voy a desvelar. Os invito a que os adentréis en la lectura de este libro para descubrir qué provocó el cierre del internado femenino, que es algo que queda claro al final de la novela. Este misterio sirve a la autora para acercarnos a una época complicada de la historia de Europa y del mundo, los inicios de la Segunda Guerra Mundial y cómo pudo influir su estallido en diferentes lugares y a diferentes clases sociales. Se habla de la neutralidad de Suiza, que hemos estudiado en los libros, pero también del temor del país a ser invadido, como ocurrió con otros países que también se consideraban neutrales. Se habla de la enseñanza, de los internados destinados a familias de gran poder económico, donde se formaban los hijos de magnates, políticos y miembros importantes de la sociedad mundial, y cómo ese poder adquisitivo de los padres repercutía en las notas de los hijos, a los que en ocasiones se valoraba más por el apellido que por sus logros o deméritos. Una promesa de juventud encierra una crítica a una sociedad que creía que se podía comprar todo con dinero, y a que los padres de familias ricas creyeran que el futuro de sus hijos les pertenecía y que podían disponer de él sin importar la decisión de sus hijos. Por esto y mucho más creo que hay que leer este libro con calma, porque se habla de muchos temas, demasiados que me dejo en el tintero, y una lectura pausada ayuda a disfrutarlos más, de eso no hay duda. 

¿Me ha gustado el libro? En general sí, especialmente a partir de la mitad, cuando la historia se ha ido agilizando. Me sigue gustando la forma de escribir de la autora, y es digna de elogio toda la labor de documentación que seguro ha manejado para crear esta historia, aunque personalmente creo que le habría salido más redonda con unas cuantas páginas menos, y que si los capítulos en los que se desarrolla la trama hubieran sido más cortos la historia avanzaría mucho más rápido. Con todo y con eso sigo recomendando su lectura, se nota que la autora disfruta con lo que escribe y espero que pueda pulir estos "problemillas" que personalmente he encontrado en futuros libros.

Agradecer a la editorial y a #SoyYincanera el envío del ejemplar.

Para terminar, me quedo con esta definición de hogar: 

"El hogar es un espacio simbólico con coordenadas geográficas y físicas. Es ese rincón al que siempre volvemos, en el que almacenamos recuerdos de las diferentes etapas que hemos vivido. Es donde habitan nuestros logros y nuestros fantasmas. Es donde nos reunimos con quienes amamos, donde censuramos a los que detestamos. Es, probablemente, el único lugar en el que somos nosotros mismos; cuatro paredes que conocen lo mejor y lo peor de nuestra alma corrupta".

¡Nos leemos! 

miércoles, 11 de noviembre de 2020

EL SEGUNDO JINETE. Alex Beer.

Retomamos las reseñas en el blog, gracias a la iniciativa #MasaCrítica de Babelio. Gracias a la iniciativa y a la editorial hemos conocido un nuevo personaje al que seguro podremos seguir en nuevas entregas, un inspector que se mueve en la Viena de entreguerras. 

Sin más, vamos con los datos técnicos del libro:


Título: El segundo jinete
Título original: Der zweite Reiter
Autora: Alex Beer
Traductor: Marc Jiménez Buzzi
Editorial: Maeva Ediciones
Encuadernación: Rústica con solapas
©️ Alex Beer, 2017
©️2017, Limes Verlag, una división de Verlagsgruppe Random House, GmbH, Múnich, Alemania
Idioma original: alemán
ISBN: 978-84-17708-88-7
Publicado en España en 2020.
336 páginas.
P.V.P.: 20´90 €
Galardones: Premio Leo Perutz de los libreros



Sinopsis (de la editorial)

Viena, poco después de la Primera Guerra Mundial. El esplendor de la ciudad imperial es cosa del pasado, Viena se hunde en el hambre y la miseria. El inspector August Emmerich, que participó en la guerra y oculta las secuelas de una herida en la pierna, descubre el cuerpo de un mendigo que presuntamente se ha suicidado. Como investigador experimentado, no confía en las apariencias, pero no tiene pruebas que demuestren su teoría de que se trata de un asesinato y su superior archiva el caso. 
Emmerich y su asistente, Ferdinand Winter, deciden llevar a cabo su propia investigación, y así comienza una persecución apasionante y llena de peligros por las calles de la sombría Viena de posguerra, repleta de seres marginados, criminales y ciudadanos que luchan por sobrevivir.

Datos sobre la autora

Alex Beer es el seudónimo de la escritora Daniela Larcher, nacida en Bregenz, Austria, el 8 de abril de 1977.
Estudió Arqueología y vive en Viena. El segundo jinete, su primera novela protagonizada por el agente de policía August Emmerich, ha sido aclamada por la prensa y los lectores y ha recibido el Premio Leo Perutz de los libreros austríacos. Este galardón se otorga a la mejor novela negra en lengua alemana que tenga Viena como escenario.



Impresiones sobre el libro

Es mucho lo que se está publicando de novela negra en España y otros países, y es difícil estar al día con las novedades, básicamente por falta de tiempo y en ocasiones de recursos económicos. Se agradece conocer a nuevos autores (nuevos desde nuestro punto de vista, claro está) y nuevos personajes, que sin duda darán lugar a nuevas series que querremos seguir leyendo si la primera entrega nos ha atrapado. Y creo que esto es lo que pasa con la lectura de El segundo jinete, un libro ameno, fácil de leer, que nos acerca a la ciudad de Viena alejada del esplendor de años anteriores, tras haber sufrido los mazazos de la Primera Guerra Mundial. Alex Beer nos traslada a una ciudad derrotada, con gran parte de sus habitantes vencidos por el hambre y la miseria. El escenario en que la autora desarrolla la trama no tiene nada que ver con el esplendor de la Viena imperial. La acción se desarrolla en noviembre de 1919, un año después de finalizada la guerra, y los efectos de la misma se perciben a lo largo de la historia. Si el protagonista principal de la trama es el agente August Emmerich, ejemplo él mismo de las secuelas de la guerra, no hay duda de que la ciudad de Viena comparte protagonismo con él como un personaje más, yo diría que también como protagonista principal. Paseando por las calles de Viena vamos a encontrar personajes que acarrean sus penurias tratando de sobrevivir, veteranos de combate que arrastran heridas mal curadas, víctimas de neurosis de guerra que siguen reproduciendo en sus cabezas los acontecimientos a los que tuvieron que enfrentarse en la contienda, y asesinatos, ingredientes estos últimos importantes en toda novela negra, y aquí los encontramos, ya desde las primeras páginas.

Si algo vamos a encontrar en esta novela es un reflejo de cómo debía ser la vida en una ciudad mermada por la guerra, tanto a nivel de sus habitantes como de sus principales edificios. No es un panorama ideal el que refleja la trama, y creo que desde ese punto de vista la autora ha acertado con el dibujo que ha hecho de la ciudad, y es creíble la historia que en ella ha fraguado. Nos acercamos a los asilos para vagabundos, faltos de plazas para responder a la elevada demanda; la miseria queda reflejada en las calles de Viena, donde muchos se ven obligados a mendigar para comer, algunas mujeres tratan de adivinar el futuro a cambio de unas monedas, o venden su compañía buscando dinero para conseguir una vida mejor lejos de la miseria de la ciudad. Se habla de las agencias de inmigración que surgen como respuesta a las necesidades de los habitantes de buscar otra vida lejos de la indigencia. Pululan agencias que venden, algunas de forma fraudulenta, un sueño de vivir los últimos años en lugares más cálidos, en paraísos en otros continentes, siempre lejos del sufrimiento, y con esa idea en la mente algunos acaban estafados. Estos episodios quedan bien retratados en la trama, al igual que el contrabando, propiciado por la escasez de comida, medicamentos y carbón para calentarse. Al frente de estos contrabandistas, Veit Kolja, un personaje de cierta entidad en la historia. Kolja, viejo conocido de Emmerich, es el jefe de una banda de contrabandistas que sacaba provecho de las necesidades de la gente, traficando con ropa, comida y medicamentos que escaseaban y que cambiaba por oro, joyas y objetos de valor. El seguimiento de Kolja se había convertido en los últimos meses en la misión principal de la que estaba encargado Emmerich por parte de sus superiores. Querían atraparlo y descubrir dónde guardaba las mercancías, pero hasta un personaje que se aprovecha de las necesidades ajenas va a resultar vital en la trama que El segundo jinete nos presenta. Gracias a sus andanzas vamos a pasear por la Viena más recóndita, por las entrañas de la ciudad, y nunca mejor dicho.

August Emmerich arrastra una herida de guerra en su pierna, con terribles dolores, y en una época de escasez de medicamentos y comida, la alianza con personajes no del todo recomendables hará que se mitiguen sus males. Es curioso descubrir en el libro la utilización de píldoras de heroína para escapar del sufrimiento, conseguidas de modo irregular en tiempos de escasez de medicina. La conexión entre Kolja y Emmerich se remonta a los tiempos en que ambos compartieron plaza en un orfanato, y aunque están en bandos opuestos, se respetan. 

La aparición del cadáver de un vagabundo que a ojos de la jerarquía policial se ha suicidado ponen a Emmerich tras la pista de una serie de muertes que parecen tener relación entre sí. En las primeras páginas del libro ya descubrimos un asesinato, la autora ha sabido atrapar al lector, y la investigación que Emmerich va a llevar a cabo por su cuenta, ayudado por Ferdinand Winter, su asistente, y todo ello al margen de sus superiores, conformarán la historia.

La autora ha sabido elegir dos personajes que se complementan perfectamente entre sí para llevar a cabo la investigación y soportar el peso de la trama. Por un lado el inspector August Emmerich, investigador experimentado que sufre las secuelas físicas de haber combatido en la guerra pero que no quiere aparecer como alguien débil frente a sus superiores y subordinados, por temor a ser incapacitado en su trabajo. Experto en su oficio, desde el primer momento duda de que sea suicidio la causa de la muerte de Dietrich Jost, un antiguo trabajador del zoológico que arrastraba las secuelas de su paso por el frente. Emmerich es el reflejo claro de la situación por la que pasaba la ciudad de Viena. Es un hombre que trata de sobrevivir, luchando día a día por conseguir medicamentos y comida. Aunque pueda parecer solitario, encuentra un poco de cariño compartiendo casa con Luise, con un marido desaparecido en la guerra, y sus hijos, aunque siempre dentro de la estricta pobreza que parece ser la nota dominante en el presente de la ciudad. Sin casa ni familia propia, el inspector se centra en su trabajo para soportar el día a día, y eso le llevará a enfrentarse a peligros que harán mucho más amena la historia. Aunque acostumbrado a trabajar solo, deberá confiar en su joven asistente, Ferdinand Winter, miembro de una familia acomodada venida a menos que al menos no pasa por las estrecheces económicas que sufre el inspector y que acabará colaborando con él a pesar de sus métodos y actuación al margen de sus superiores, porque respeta el trabajo de Emmerich dentro del cuerpo.

Estamos ante una novela fresca, fácil de leer, que plantea la intriga desde las primeras páginas y que refleja muy bien cómo pudo ser el escenario desarrollado en Viena tras la finalización de la llamada gran guerra. A pesar de que la figura del investigador protagonista da seguro para más historias, la trama en la que hoy nos ocupa se cierra (espero que la editorial se anime publicando más traducciones de este personaje). Los capítulos cortos y la abundancia de diálogo ayudan a que la novela se devore. Y por si fuera poco, el carácter apocalíptico, que se refleja en el título, y las supersticiones que llenan toda la novela ayudan a crear un clima tenso que anima a seguir leyendo. Por mi parte, puedo decir que ha sido todo un placer acercarme a esta historia y no me importará seguir leyendo nuevos aventuras si siguen publicándose aquí en España. 

«Hacer cola en cualquier parte se había convertido en una actividad de lo más normal en Viena. Miles de personas esperaban regularmente frente a tiendas y oficinas, con la esperanza de hacerse con alimentos, ropa, combustible o trabajo en el caso de la agencia laboral».

«Toda la ciudad conocía el edificio que no hacía mucho un periodista del Arbeiter Zeitung había llamado cárcel de familias. Allí, en doscientas viviendas diminutas de una sola habitación en la que casi nunca entraba la luz del sol, vivían más de mil personas. Sus moradores solo conocían de oídas la electricidad, y se contaba que en todo el edificio había un solo grifo comunitario. Nadie vivía allí por gusto, y todos se iban a la primera oportunidad. Ese flujo constante de entradas y salidas había dado al edificio el nombre de la Colmena».

«El emperador se había exiliado, los países de la corona se habían separado y Austria ya no era más que un resto deplorable que apenas si estaba en condiciones de vivir. Exactamente igual que sus habitantes. Había carencia de todo: de comida, de carbón, de jabón, de ropa. Las personas pasaban hambre, se helaban de frío y apestaban. Andaban a palos por un trozo de carne de caballo podrida o unas cuantas patatas mohosas, y tenían que compartir sus camas con las pulgas. La falta de trabajo y de medicamentos propagaba los crímenes y las enfermedades».

Lectura recomendable, sin duda, una novela fresca, fácil de leer, que gustará a aquellos que disfruten con la novela negra, y también a aquellos a los que guste el período histórico en el que está ambientada. Personalmente, he quedado con ganas de más, así que seguiré la pista de este inspector y las nuevas publicaciones que puedan llegarnos. 

Gracias a Babelio y a la editorial Maeva por el ejemplar.

¡Nos leemos!

lunes, 19 de octubre de 2020

El nombre de Dios. José Zoilo.

Volvemos a la carga con las reseñas para #SoyYincanera, con la lectura de un libro de cuyo autor ya pudimos disfrutar hace unos meses y que de nuevo nos ha confirmado que no nos equivocamos con la impresión que su primer libro nos dio. 

Sin más, vamos con los datos técnicos del libro:

Título: El nombre de Dios
Autor: José Zoilo Hernández
Editorial: Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. U. (Ediciones B)
Formato: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 978-84-666-6845-3
Primera edición: septiembre de 2020
P.V.P.: 20'90 €
640 páginas

Sinopsis (tomada del propio libro)

¿PUEDE UNA RELIQUIA LEGENDARIA SALVAR UN REINO EN SUS HORAS MÁS OSCURAS?

Cuenta la leyenda que el rey Salomón mandó construir un objeto en el que dejaría escrito todo el conocimiento del mundo: una mesa plagada de oro y joyas capaz de colmar con su poder la ambición de quien la poseyera.

Año 711 d.C.: las tropas musulmanas desembarcan por primera vez en el sur de la península Ibérica con un afán imparable de conquista que hasta el momento no ha conocido rival. Sorprendido mientras luchaba en el norte de su territorio, el rey visigodo Roderico debe partir para defender la provincia más meridional de un reino que se enfrenta ahora a demasiados enemigos.

A la vez que los ejércitos se preparan para la lucha y las viejas rencillas comienzan a aflorar entre los nobles godos, un religioso escoltado por una pequeña partida se dirige hacia el campo de batalla portando una reliquia que podría cambiar el curso de la contienda. Es el momento de comprobar si su poder sagrado será suficiente para hacerse con la victoria, o sí, por el contrario, terminará convirtiéndose en la perdición del reino.

Tras la trilogía de «Las cenizas de Hispania», José Zoilo despliega el apasionante escenario bélico de la batalla de Guadalete, uno de los episodios cruciales de la historia de España.


Datos sobre el autor (tomados del propio libro).

JOSÉ ZOILO HERNÁNDEZ (Tenerife, 1977) es un biólogo de profesión que trabaja en el ámbito de la agricultura y el desarrollo rural. Aunque su labor profesional ha discurrido por el campo de las ciencias, es un auténtico apasionado de la Historia desde muy temprana edad. Su primera novela, El alano, fue galardonada con el I Premio de Novela Histórica de Pozuelo de Alarcón y alabada por la crítica y los lectores. Con ella inició la trilogía épica «Las cenizas de Hispania», una apasionante recreación de la Hispania tardorromana que continuó con Niebla y acero y concluyó con El dux del fin del mundo. Esta trilogía lo ha consagrado como una de las nuevas voces más importantes del panorama de la novela histórica nacional.

Impresiones sobre el libro

No sé si seré capaz de resumir en unas líneas lo que me ha parecido el libro, si conseguiré hacerle justicia, porque debo reconocer que he disfrutado mucho con esta lectura. Parto con ventaja, es cierto, porque la trama se desarrolla en pleno siglo VIII, con la llegada de las tropas musulmanas a la Península Ibérica y la posterior invasión, y reconozco que es un período con el que disfruto (he tenido oportunidad de estudiar durante la carrera diferentes datos sobre los casi ocho siglos que estuvieron en la península y la huella que dejaron hasta la caída final de Granada en 1492), así que leer una historia novelada de cómo pudo ser aquel desembarco, cómo llegaron a la península y qué pudo haber sido de algunos de los protagonistas reales de la historia es algo que agradezco. Pero esta premisa no debe asustar a ningún lector que decida acercarse a esta trama ideada por el autor. No estamos ante una lección de historia ni ante una sucesión de datos históricos que puedan resultar aburridos a aquellos que no disfrutaban con esta asignatura en su época de estudiantes. 

Estamos ante una novela muy bien narrada, que coge como punto de partida el final del reino visigodo que gobernaba en territorio hispano a causa de las rencillas y traiciones que parece favorecieron la llegada de tropas bereberes y musulmanas a la península, con idea de sustituir al rey Rodrigo (Roderico en la novela) por otro, con más derecho a ocupar el trono según algunas facciones. Lo que al parecer iba a ser una mera incursión en busca de botín facilitada por algunos grupos contrarios al rey, y una posterior vuelta a sus territorios, se convertiría en una expansión por toda la península.

«... muchos miraban las naves arder con una mezcla de desconcierto y esperanza en el rostro. Tariq había demostrado con este gesto que su intención, más allá del saqueo, era la de hacerse con cuanto territorio fueran capaces de ocupar. Destruidas las naves, la única opción que les quedaba era la de avanzar, venciendo cualquier oposición que se encontraran. La suerte estaba echada.»

Gracias a la imaginación del autor seguimos a los personajes, algunos reales y otros ficticios, que son los que dan el verdadero cuerpo a la historia, a lo largo de diez años de periplo por territorio hispano y franco, hasta alcanzar la ciudad de Roma y volver de nuevo a la península después de una serie de avatares que son narrados como si de una novela de aventuras se tratara. Y esto es lo grandioso del libro. A pesar de sus más de seiscientas páginas, el ritmo de la trama no decae en ningún momento, y eso se agradece; en mi caso particular, he devorado el libro porque quería saber qué pasaba con los personajes, y en qué momento iba a cortar la historia el autor, aunque la trama bien daría para una continuación.

Para ayudarnos a seguir la historia, el autor ofrece diversas ayudas que facilitan la lectura, aunque es cierto que la novela está tan bien escrita que apenas hace falta echar mano de ellos, pero ahí están para el que quiera consultar. Un mapa en el interior de las tapas hará que sigamos mucho mejor el periplo de nuestros personajes a lo largo de su historia, porque hemos de tener en cuenta que los territorios del siglo VIII distaban bastante de lo que conocemos hoy día.

El libro está estructurado en un prólogo, libro I y libro II y un epilogo. Al final del mismo podemos disfrutar con una nota histórica que particularmente he agradecido, porque me ha devuelto a mi etapa de estudiante, así como una relación de los topónimos que hacen alusión a los escenarios por los que deambulan los personajes, de los que también aparece una relación en unas hojas al final del libro, destacando con un asterisco aquellos personajes reales que aparecen o de los que se habla en la trama, y aquellos que han salido de su imaginación, y que ayudan a que esta obra sea redonda y queden ganas de saber qué les depara el incierto futuro al que parecen destinados, aunque quizá, no sé, el autor quiera sorprendernos con alguna continuación, que seguro resultaría tan amena como la historia que aquí nos trae, porque mira que hay episodios bélicos e historias dignas de ser contadas a lo largo de los casi ocho siglos que duró la expansión musulmana por la península. Estoy convencida de que si el autor decidiera retomar los personajes o la trama en el punto en el que la ha dejado, nosotros como lectores seguiríamos disfrutando, porque está claro que José Zoilo tiene oficio, se nota que disfruta con lo que escribe y sabe narrar como nadie las batallas (ya pudimos comprobarlo en El alano, la anterior novela del autor que disfrutamos en #SoyYincanera). No pasa de puntillas por ellas, no enaltece al vencedor, nos transmite el miedo, la dureza y la cruda realidad de lo que allí pudo acontecer, con todos los matices.

«... aprendería que la batalla, antes que gloriosa, resulta nauseabunda, dolorosa, atroz. Los hombres se despedazan como bestias, gritando, llorando, sangrando, defecando. Los sentidos se embotan y todo apesta. Incluso cuando se resulta vencedor, la lengua arde como si estuviera hecha de rugoso esparto y el contenido del estómago pugna por salir.»

Para crear esta historia, que si no está quedando claro puedo reiterar de nuevo que he disfrutado gratamente, el autor se apoya como he comentado más arriba, en un elenco de personajes que aportan su personalidad a la trama desde los ya citados personajes reales (Tariq y Musa en un primer momento como responsables de la invasión, y Roderico que tratará de combatirla, entre otros muchos) y personajes ficticios entre los que encontramos todos los matices, algunos buenos muy buenos y otros muy malos, y aún así estos personajes tan extremos también van evolucionando a lo largo de la novela, y asistiremos como lectores a esa evolución que se va viendo en ellos, en algunos de forma muy marcada. Entre los personajes malos muy malos destaca por encima de todos Ragnarico, protagonista a lo largo de toda la novela y al que no coges especial cariño por la forma que tiene de comportarse, aunque podamos llegar a entender qué le mueve para actuar así.

Son muchos los pueblos y razas de los que se habla a lo largo de la novela, y nuestros protagonistas son ejemplo de los distintos grupos. El autor ha sabido describir a cada uno de los representantes de los diferentes pueblos que protagonizan la novela, desde bereberes, árabes y visigodos hasta miembros de nobleza y clero, que también aparecen a lo largo de la trama. Cada uno de los personajes deja un poso en el lector, especialmente aquellos cuyo viaje seguimos a lo largo de los diez años que relata la novela. Así, cogeremos especial cariño a algunos de los visigodos que se ven obligados a luchar ante la llegada de las tropas bereberes, y cuya misión, además de salvar su vida y la de los habitantes de sus tierras se verá aumentada por la necesidad de llevar una reliquia que todos parecen desear a territorio romano, para que acabe en buenas manos y cambie el devenir de los hechos. La posesión de la Mesa del Rey Salomón, leyenda de la que se habla desde la Edad Media, será punto de partida para que el autor aúne historia y leyenda y ejecute una trama muy bien trazada, que bien podría dar explicación a unos hechos de los que no tenemos noticias fidedignas. El autor explica en su nota histórica en qué hechos cree y cuáles utiliza y el porqué, y hay que reconocer que ha montado una historia amena, creíble e interesante.

Además de los personajes malos, quedará en mi retina Witerico, un guerrero enorme todo corazón que lucha a las órdenes de Ademar, el comes de Astigi, que se verá obligado a luchar en la contienda por salvar sus tierras, la vida de los suyos y su propio honor. Si tenemos que destacar a otro personaje habría que hablar de Hermigio, joven pastor cuya ilusión es entrar algún día en combate y cuya evolución veremos plasmada a lo largo de la novela, ya que sobre sus hombros recaerá una misión difícil de llevar a cabo. Y aunque destacan los personajes masculinos, también encontramos féminas en la trama, destacando la pelirroja Elvia, cuya vida acabará cruzándose con los protagonistas, demostrando auténtico coraje en sus actos.

Si los personajes destacan, la descripción de los escenarios por donde estos transitan también es digno de elogio. Gracias a la prosa del autor conoceremos enclaves fortificados, pequeños pueblos dedicados solo a cultivos y algo de ganadería, a la decadencia de la ciudad de Roma, a los territorios montañosos más inhóspitos. El autor nos mete en la novela con su prosa, con la abundancia de diálogos, con la historia que narra en definitiva. La trama no decae en ningún momento, ya sea en la antigua Hispania ya sea en territorio árabe. El autor toma como punto de partida la invasión de la península y no deja hilos sueltos, pues presenta a unos personajes y trata de contar al lector qué fue de ellos de una manera más o menos novelada, pero que como he indicado podría resultar creíble. Me ha gustado cómo ha llevado a cabo la trama, se nota que se ha documentado mucho para idear esta historia, y la forma de relatar hace que la hayamos disfrutado, de eso no hay duda.

¿Recomiendo la historia? De eso no hay duda, y no solo a aquellos que disfruten con la ficción histórica, sino a cualquier lector que disfrute con una buena lectura, en la que no falta la acción, y teniendo en cuenta que está muy bien narrada, y que encontramos leyendas, intrigas, venganzas y misiones, no deberíamos dejarla de lado. No nos deben asustar sus más de seiscientas páginas, porque los capítulos avanzan de forma muy rápida y la trama se devora. Si además te gusta esta etapa de la historia de España, como es mi caso, este es sin duda tu libro, no lo dejes escapar.

Particularmente, quedo a la espera de que José Zoilo nos vuelva a brindar otro libro ambientado en esta época histórica. Si no habéis leído nada del autor, os estáis perdiendo algo interesante. Este es el segundo libro que leo de él y creo que ha superado al anterior. Quedo a la espera de más, sin duda. 

¡Nos leemos!

martes, 15 de septiembre de 2020

Célebres inventores españoles de los siglos XIX y XX.

Tomo ilustrado de cuarenta páginas que nos acerca a la vida de algunos compatriotas y sus inventos. La lectura de este volumen ha sido posible gracias a la iniciativa #MasaCrítica dedicada a los libros ilustrados y es la primera vez que tengo la oportunidad de disfrutar de uno de esos títulos acompañados de ilustraciones que la iniciativa ofrece.

Datos del libro:

Título: Célebres inventores españoles de los siglos XIX y XX
Ilustrador: José Villena
Textos: Jesús Moracho Sánchez
Editorial: Premium Editorial
Primera edición: febrero 2020
I.S.B.N.: 978-84-949633-9-1


Sinopsis (trasera del libro)

Un recorrido por la vida y obra científico-tecnológica de los inventores españoles más célebres de los siglos XIX y XX.

Inventores como Ramón Silvestre Verea, que destacó en el campo del cálculo, Leonardo Torres Quevedo, cuyo funicular para el transporte de personas fue pionero en todo el mundo, Isaac Peral y su primer submarino de propulsión eléctrica, Mónico Sánchez y su aparato portátil de rayos X con el que lograron salvarse muchas vidas durante la I Guerra Mundial, ingenieros como Juan de la Cierva o Emilio Herrera, pioneros en el campo de la aeronáutica, y Ángela Ruiz Robles, mujer adelantada a su tiempo que, preocupada por la educación de calidad, fue capaz de inventar en los años 50 el precursor del actual libro electrónico.


Datos sobre el ilustrador (tomados del propio libro).

José Villena (Granada, 1966) es ilustrador y diseñador gráfico. Ha trabajado durante más de dos décadas para varias agencias de publicidad, liderando campañas para grandes marcas antes de volcarse por completo en el mundo de la ilustración literaria. Técnico Superior de Artes Plásticas de la Ilustración por la Escuela de Arte de Granada, son suyos los álbumes ilustrados La mar de sueños, Vacaciones en Rocasalada y Pedro y el lobo, nominado con este último a los Premios Extraordinarios de Artes Plásticas de la Junta de Andalucía.
Célebres Inventores Españoles de los Siglos XIX y XX (Premium, 2019) es su primer álbum ilustrado dirigido a un público mayor de 8 años.


Impresiones sobre el libro

Resulta interesante el volumen que la Editorial Premium nos trae acercándonos a las figuras de inventores españoles en algunos casos desconocidos para el público en general (me incluyo), que idearon sus inventos en un afán de mejorar las condiciones en sus trabajos y para acercar esas mejoras al resto de la población. Conocemos así a Ramón Silvestre Verea, el primer inventor que aparece en el libro, que ideó una máquina para plegar periódicos "en su empeño de facilitar a la población el acceso a la prensa escrita" y acabó desarrollando la Verea Direct Multiplier, una calculadora capaz de realizar multiplicaciones directas y que fue "una enorme contribución al futuro desarrollo de los ordenadores".

En el libro recorremos asimismo la vida de Leonardo Torres Quevedo, y su patente de un funicular aéreo de cables múltiples para el transporte de personas, así como su proyecto de globo dirigible semirrígido que se emplearía en la I Guerra Mundial, y la invención del Telekino, predecesor del actual mando a distancia entre otros logros. 

También nos acerca el libro a la vida de Isaac Peral y Caballero, inventor más conocido por el gran público, y su "aparato de las profundidades", el primer submarino dotado de propulsión eléctrica. Conoceremos también a Mónico Sánchez Moreno, que acabaría ideando un aparato de rayos X portátil que necesitaba menos energía y podía conectarse a cualquier toma de red eléctrica, continua o alterna. Muchos de los aparatos eléctricos hoy usados están inspirados en los principios científicos por él desarrollados. Conoceremos algo más de la vida de Juan de la Cierva, que con amigos construye un aeroplano de dos alas al que añadieron un motor y que logró volar en el verano de 1912. Buscando mejoras en los aparatos acabó inventando el «autogiro», predecesor de los actuales helicópteros.

Emilio Herrera Linares será otro protagonista de las pequeñas biografías sobre inventores que aparecen en el libro, gracias a su "escafandra estratonáutica", que quería emplear en una ascensión en globo para estudiar la estratosfera. La NASA se inspiraría en sus diseños para desarrollar los trajes espaciales que utilizaron en 1969 los astronautas de la misión Apolo XI.

La vida de Ángela Ruiz Robles cerrará este acercamiento a las vidas de los inventores españoles de los siglos XIX y XX que han sido escogidos para conformar el libro. Es la única inventora de la que se habla en el libro. Aunque reconozco que de algunos de los inventores que aquí aparecen nunca había oído hablar, supongo que hubo más mujeres que aportaron su trabajo para mejorar las condiciones de vida o avanzar en el día a día. Si más adelante alguien decide hacer un nuevo libro sobre inventores españoles, me gustaría que la proporción de mujeres fuera más destacada, aunque al menos se han hecho eco de su invento, precursor del actual libro electrónico, al que los lectores debemos agradecer mucho.

El libro resulta un buen acercamiento a la biografía de unas personas que dedicaron su vida a buscar mejoras que repercutirían en todos. Algunos de los inventores de los que se habla y sus inventos respectivos no son conocidos por el público en general, y desde este punto de vista se agradece la labor llevada a cabo por la editorial. Aunque estamos ante un álbum ilustrado de apenas cuarenta páginas, en las que se resumen las vidas de siete personas y sus logros, es mejor leerlo poco a poco, para poder así asimilar la información que se nos está volcando. Desde este punto de vista, la lectura del libro puede conseguir que nos entren ganas de investigar más sobre los inventos o en cómo consiguieron unos compatriotas, en un momento en que la ciencia estaba en pañales, obtener reconocimiento en algunos casos internacional. Ha sido una sorpresa conocer desde cero a muchos de ellos, y las repercusiones que tuvieron sus inventos. Se aprende con este volumen, de eso no hay duda, aunque si hay que poner algún punto negativo, o al menos mejorable, decir que en ocasiones hay demasiado texto acumulado en pocas páginas; quizá hubiera sido más entendible o más preciso si no se agolpara tanta información en tan pocas páginas, porque en ocasiones se dan muchos datos sobre los inventos, y eso dificulta un poco la lectura. Quizá estemos ante un libro con un lenguaje demasiado técnico en ocasiones, a pesar de su corta extensión, que puede resultar difícil de seguir para el público infantil al que parece va dedicado.

Las ilustraciones son precisas, pueden gustar más o menos, pero están identificando claramente lo que se indica en el texto, y consiguen su función. Como álbum ilustrado, destaca la tapa dura, la calidad del papel y el acabado. Estamos ante un tomo susceptible de estar  en cualquier colegio, biblioteca o colección particular, para poder ser consultado y servir de base para indagar más en la vida de estos inventores que en el libro aparecen. Si hay que poner un pequeño pero, y este sí me ha decepcionado, es una falta de revisión en el texto y en la redacción.Hubiera hecho falta una segunda o tercera lectura, porque he encontrado alguna que otra falta ortográfica, y teniendo en cuenta que el libro va destinado a jóvenes estudiantes, esas cosas deberían cuidarse al 100%.

A pesar de esos pequeños peros que he encontrado, el libro en sí me ha gustado, y también conocer  la historia de inventos e inventores de los que nunca había oído hablar. Reconozco que cuando pienso en inventos españoles me viene a la cabeza la fregona y el caramelo con palito del que tanto disfrutamos siendo niños, pero este libro habla de inventos más relacionados con la ciencia, con la electricidad, con mejorar las comunicaciones, con llegar con la educación a los más desfavorecidos... Seguro que hay muchos más ejemplos que están esperando a ser recopilados en un libro y presentados de forma amena para el público en general. Desconozco si la editorial tiene pensado ampliar el catálogo con nuevos inventos e inventores o si ya tienen algo publicado de este tipo, pero sería una buena idea hacerlo si no lo tienen, eso sí, cuidando un poco más la redacción, haciéndola más cercana, y revisando para evitar las posibles faltas. 

¿Recomiendo el libro? Sin duda. Como acercamiento a personajes que han formado parte de la historia de nuestro país y a sus méritos resulta muy interesante. Es el típico libro que te deja con ganas de aprender más, y si consigue que alguien que lo lea busque más información sobre lo leído, habrá contribuido a difundir la cultura, y eso es importante, no hay duda.

jueves, 27 de agosto de 2020

El mal de Corcira. Lorenzo Silva.

Retomo la actividad del blog, al que tengo algo abandonado, con la reseña del último libro publicado por Lorenzo Silva, perteneciente a la saga protagonizada por la pareja de guardias civiles Bevilacqua y Chamorro, a la que muchos lectores seguimos desde hace tiempo. Adentrarme en una nueva aventura de estos personajes ha resultado de nuevo una experiencia gratificante.

Vamos con los datos técnicos del libro:

Título: El mal de Corcira

Autor: Lorenzo Silva

Editorial: Planeta, S. A. 
Ediciones Destino. Colección Áncora y Delfín. Volumen 1503.

Formato: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 978-84-233-5756-7
Primera edición: junio de 2020
544 páginas.
PVP 21,90€


Sinopsis (tomada del propio libro)

Un varón de mediana edad aparece desnudo y brutalmente asesinado en una solitaria playa de Formentera. Según varios testimonios recogidos por la Guardia Civil de las islas, en los días previos se lo había visto en compañía de distintos jóvenes en locales de ambiente gay de Ibiza. Cuando sus jefes llaman a Bevilacqua para que se ocupe de la investigación y lo informan de la peculiaridad del muerto, un ciudadano vasco condenado en su día por colaboración con ETA, el subteniente comprenderá que no es un caso más.

Para tratar de esclarecer el crimen, y después de indagar sobre el terreno, Bevilacqua tendrá que trasladarse con su equipo a Guipúzcoa, el lugar de residencia del difunto, a una zona que conoce bien por su implicación casi treinta años atrás en la lucha antiterrorista.

Allí deberá vencer la desconfianza del entorno de la víctima y, sobre todo, lidiar con sus propios fantasmas del pasado, con lo que hizo y lo que dejó de hacer en una «guerra» entre conciudadanos, como la que veinticinco siglos atrás hubo en Corcira ─hoy Corfú─ y que Tucídides describió en toda su crudeza. Esos fantasmas lo conducirán a una incómoda pregunta que como ser humano y como investigador criminal le concierne inexcusablemente: ¿en qué medida nos conforma aquello contra lo que luchamos?

Datos sobre el autor

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) ha escrito, entre otras, las novelas La flaqueza del bolchevique (finalista del Premio Nadal 1997), La sustancia interior, El ángel oculto, El nombre de los nuestros, Carta blanca (Premio Primavera 2004), El blog del inquisidor, Niños feroces, Música para feos, Recordarán tu nombre y la «Trilogía de Getafe» (Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia, El cazador del desierto y La lluvia de París). Es autor de los libros de relatos El déspota adolescente y El hombre que destruía las ilusiones de los niños, del libro de viajes Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos y de Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil (Premio Algaba de Ensayo). Suya es también la la serie policíaca protagonizada por los investigadores Bevilacqua y Chamorro, de la que El mal de Corcira es la última entrega, tras El alquimista impaciente (Premio Nadal 2000), La marca del meridiano (Premio Planeta 2012), Los cuerpos extraños (2014) y Lejos del corazón (2018), entre otras. Junto con Noemí Trujillo, firma una nueva serie policíaca que han iniciado con Si esto es una mujer.

(Datos sobre el autor tomados del propio libro)

Impresiones sobre el libro

No es la primera vez que me acerco a las aventuras de la pareja de guardias civiles creados por la imaginación de Lorenzo Silva. Reconozco que me queda pendiente algún título por leer, y lo que es peor, aquellos que he disfrutado han sido leídos sin que haya seguido el orden de aparición, en contra de lo que suele gustarme, porque como suelo pensar, en las sagas es mejor leer los libros en orden porque si bien pueden leerse de forma independiente, y este sería el caso del libro que hoy nos acompaña, los personajes principales evolucionan, y en el caso de estos protagonistas, poco a poco vamos conociendo datos de su vida que nos ayudan a conocer mejor cómo evolucionan a lo largo de las distintas entregas.

Será Rubén Bevilacqua el encargado de contarnos la historia que se desarrolla en "El mal de Corcira", y lo hará no de una forma atropellada, sino pausadamente, alternando episodios de su vida localizados en el pasado con otros que tienen lugar en el presente, generados por el descubrimiento de un cadáver en una playa de Formentera, de cuya investigación deberá encargarse una vez conocida la identidad del asesinado, muy relacionado con los inicios del subteniente en el cuerpo de la Guardia Civil. El finado, Igor López Etxebarri, antiguo colaborador de la banda armada ETA, conocido de la policía y libre de la justicia tras haber cumplido condena en cárceles francesas y españolas, y todo lo que rodea su vida va a ser investigado por Vila (así es como el subteniente se presenta siempre por la dificultad de su apellido, de origen uruguayo) y su equipo, aunque en este caso su compañera de oficio, Virginia Chamorro, va a sufrir un percance en las primeras páginas del libro y no va a participar de forma activa en la investigación llevada a cabo en las islas Baleares y que hará que el equipo se traslade al País Vasco para continuar las investigaciones. El hecho de que Vila no cuente con la compañía de Chamorro ayudará al lector a descubrir algo más del pasado del subteniente, del que vamos conociendo pequeños detalles vitales a lo largo de los distintos títulos que componen la saga (de ahí la insistencia en querer leerla en orden). En este caso, y este es el aliciente principal del libro, conocemos los inicios del subteniente Vila en el País Vasco, cuando fue reclutado para formar parte de los grupos policiales que luchaban para acabar con el terrorismo que durante muchos años imperaba en la zona. 

De la mano de Vila y gracias a las conversaciones que en algún caso comparte con su compañera Virginia Chamorro, entenderemos mejor sus miedos en sus inicios en el País Vasco, el ambiente que se desarrollaba en aquellos años oscuros en aquella parte de España y cómo repercutían las acciones de los distintos comandos en otras partes del país. No creo que con este libro Lorenzo Silva trate de buscar culpables, simplemente acerca a los lectores a una realidad que por desgracia ha formado parte de nuestra historia y que ha afectado a uno y otro bando, policial y terrorista, y que ha repercutido en las vidas de aquellos que lucharon de uno y otro lado y de las gentes que vivían esa lucha en su territorio, tomando o no partido por unos y otros. Si el tema del terrorismo al que nos acerca el autor tomando como base los ojos y recuerdos del subteniente Vila puede parecer peliagudo, no lo es menos el otro pilar en el que centra la investigación. El asesinado era homosexual, y las pesquisas se centran pronto en descubrir quién compartió los últimos días de su vida en los lugares de ambiente de la isla en la que aparece asesinado.

No estamos ante una investigación frenética, sabemos que todo se resolverá al final como siempre ocurre, siguiendo su propio ritmo, que en este caso alterna escenas del pasado del investigador que pudo haber vivido también el asesinado, y escenarios en el presente que acercan al lector al desenlace final de la trama. Si se hablaba tanto de pasado del subteniente en sus inicios y a qué se dedicaba la víctima en el País Vasco años antes, estaba claro que esos hechos tendrían relevancia en el desarrollo del argumento, pero no es tan importante cómo acaba la historia, sino cómo nos ha llevado el autor a ese desenlace, y debo reconocer que personalmente he disfrutado esta historia, y mucho.

Por circunstancias personales, que se están alargando en el tiempo, no he tenido oportunidad de sentarme antes a hacer la reseña de este libro, pero debo reconocer que me ha servido para recuperar el ritmo lector. Esta historia se devora, se lee en poco tiempo, porque la alternancia de capítulos del pasado y presente del protagonista ayudan a ello, y me ha resultado agradable encontrar notas de humor entre líneas que hacen alusión al dolor que se vivió en esos años por los que avanzan los pensamientos del protagonista principal. Si tenéis oportunidad de leer este libro seguro que disfrutáis con una de las pruebas a las que se tuvo que someter el joven Vila según la imaginación del autor antes de ser reclutado para luchar contra el terrorismo, en una farmacia en pleno barrio de Salamanca de Madrid, haciéndose pasar por un homosexual tratando de comprar preservativos bajo la atenta mirada de su superior y la mirada atónita de una farmacéutica y sus clientes que no aceptaban el cambio de rumbo que había dado el país en poco tiempo. Reconozco que la escena me levantó una sonrisa y es algo que agradecí sinceramente, no todo iban a ser datos funestos de víctimas, que también se citan.

Si algo tiene este libro también, y es algo que disfrutamos aquellos que gustamos de la literatura, es la alusión que el autor hace a otros libros y a otros autores en el libro que hoy traemos, especialmente tratando de explicar el comportamiento que se daba en el norte de España en momentos de lucha y en qué se basaban para actuar de la forma en que lo hacían. Hay que destacar también que el título del libro hace alusión a un episodio narrado por Tucídides, en una libro que "hablaba de una guerra muy antigua, entre Atenas y Esparta y los aliados de uno y otro".

一 Corcira... ¿Eso qué es?

Una isla. Ahora se llama Corfú. También es el lugar donde según Tucídides se desencadenó por primera vez entre los griegos, con toda su fuera, la guerra civil. O lo que es lo mismo, la confrontación entre compatriotas, que para ellos era entre los ciudadanos de una misma polis, porque Grecia era más bien un espacio cultural común: el estado era la ciudad y la ciudad era la patria de cada uno. Fue en Corcira donde se vio por primera vez lo que traía consigo hacer de tu vecino un enemigo, con el enfrentamiento entre el partido democrático, que era partidario de Atenas, y el oligárquico, que era afín a Esparta. Al final se impuso el partido democrático, pero eso es lo de menos. Lo principal es lo que cuenta Tucídides y cómo lo cuenta, y cómo dos mil cuatrocientos años más tarde casi parece que lo escribiera ayer.

La historia se repite, no sabemos aprender de ella, para desgracia de todos, es lo que viene a concluir el libro. El haberme acercado de nuevo a disfrutar de otra aventura de Vila y Chamorro, ideada por la imaginación de Lorenzo Silva me ha hecho replantearme retomar la saga desde el principio, y creo que lo haré si encuentro algo de tiempo, porque merece la pena seguir a esta pareja desde los inicios y sin duda alguna. Varias de las aventuras se han llevado a la gran pantalla por si alguien se anima a visionarlas, aunque personalmente prefiera leerlas en orden de nuevo, otra cosa diferente es que encuentre tiempo para reseñarlas, que es la espinita que me ha quedado clavada desde la etapa de confinamiento (me cuesta recuperar las ganas de reseñar, tiempo al tiempo).

¿Recomiendo esta historia? Sin dudarlo. Debo reconocer que no soy imparcial. Me gustan los personajes creados por Lorenzo Silva y disfruto con lo que leo de ellos. Me gusta mucho cómo escribe este autor, del que he leído bastante al margen de las aventuras protagonizadas por estos guardias civiles con los que disfruto. El autor sabe transmitir, se nota su oficio de escritor. En este caso nos ha acercado a un tema complicado de la historia reciente de España del que conviene hablar para que no se repita, de una manera magistral, alternando anécdotas del pasado con una investigación policial en el presente que pasa rápidamente por nuestros ojos y manos, a pesar del ritmo pausado en el que se desarrolla la investigación. Ha sabido manejar los dos tiempos de la narración, llevada a cabo por Vila en lo que concierne a sus recuerdos del pasado, en la que expone sus miedos, sus opiniones, sus dudas ante lo que estaba viviendo en sus inicios, las relaciones con sus compañeros de lucha y datos de aquellos con los que se enfrentó, así como los motivos por los que dejó de lado ese mundo, y también la del presente, en la que como lectores seguimos la investigación, y descubrimos de nuevo los miedos del protagonista, sus culpas, el respeto hacia la víctima y su familia, así como al presunto culpable, tratando de buscar la verdad, mostrando su lado humano. A pesar de que la trama pueda parecer densa por el tema que trata, y que la investigación se desarrolla de forma más o menos pausada, la historia es recomendable y fácil de leer, porque abundan los diálogos, y la alternancia de pasado y presente, como ya he citado más arriba, ayuda a devorar las páginas. Si tenéis oportunidad de acercaros a esta historia no lo dudéis, merece la pena. Se puede leer de forma independiente, es autoconclusiva y seguramente os den ganas de leer algo más de estos protagonistas. Personalmente he disfrutado con la trama, y a mí sí me han dado ganas de seguir leyendo antiguas aventuras. Es un punto a su favor, sin duda. Hasta que el autor invente una nueva trama protagonizada por Vila y Chamorro, echaré mano de los títulos que he dejado de leer, porque seguro que disfruto también de ellos. Esta novela se ha escrito en un buen momento, y pese al tema tratado, la historia no se hace pesada y se disfruta. La recomiendo sin duda. Y vosotros, qué decís: ¿os animáis a leerla?

Gracias a Babelio y a la editorial Destino por el envío del ejemplar para su reseña, y pedir disculpas por el retraso en la publicación de la misma. Asimismo, gracias al autor por escribirla y que se anime a seguir haciendo grande la saga.

domingo, 24 de mayo de 2020

Diamantes y otros demonios. Miguel Sandín.

Nueva reseña en el blog, gracias a la iniciativa de #MasaCrítica de Babelio en español.
Debo reconocer que hubiera sido extraño que me hubiera acercado a este libro de no ser por esta iniciativa, porque muchas veces, en detrimento de las pequeñas editoriales, nos basamos en las novedades publicadas por las grandes y dejamos de ver títulos que no llaman nuestra atención, y no porque no merezcan la pena, sino porque no han tenido la suficiente publicidad. Hay que agradecer a iniciativas como la de Babelio el hacernos llegar títulos en ocasiones desconocidos para el gran público.

Sin más, vamos con los datos técnicos del libro:


Título: Diamantes y otros demonios
Autor: Miguel Sandín
Editorial: Cuadernos del Laberinto
Formato: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-949275-9-1
Primera edición: Enero 2019
220 páginas.

Sinopsis (tomada del propio libro)

Hijo de un importante político, Mario Castejón regresa a Madrid después de haber pasado los siete últimos años en una cárcel de Johannesburgo, a la que fue condenado por intentar salir del país con un contrabando de diamante.
En los dos mil seiscientos sesenta y siete días que ha durado su cautiverio, Mario ha dedicado muchas horas a buscar la forma de resolver dos asuntos pendientes antes de rehacer su vida. El primero es recuperar a Paula, la mujer con la que vivía y la única a la que ha amado. El problema es que ahora ella tiene otra pareja. El segundo es vengarse del hombre que le propuso el negocio, un tipo con un pasado nada tranquilizador. 
No serán dos empresas sencillas, pero a la obstinación de Mario se añade el hecho de que esos años en la cárcel le han enseñado a perder el miedo.
Intriga, pasión, jazz y la ciudad de Madrid son los ejes de este emocionante thriller poblado de ritmo e intensidad.

Datos sobre el autor

Miguel Sandín (Madrid, 1963). Licenciado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, donde fue uno de los creadores de la revista Thales y Cuales. Su afición por el teatro le llevó a fundar la compañía Karmesí, de la que fue actor y director. Desde 1990 es profesor de Filosofía e Historia, labor que compagina con la creación literaria.
Además de diversas obras de teatro infantil ha publicado, entre otras, las novelas El gusano del mezcal (Edebé, 2008), Expediente Pania (Edebé, 2009. Finalista del Premio Hache 2011), Por si acaso te escribí (Premium, 2017. Finalista del Premio Nadal 2015), El Lazarillo de Torpes (La esfera de los libros, 2018) o La tripulación del Utopía (Pez de plata, 2019).
(Datos sobre el autor tomados del propio libro).
© Fotografía del autor: Juan Fernández Barredo

Impresiones sobre el libro

No sé muy bien cómo iniciar esta reseña. Este libro tiene algo, no hay duda, hay historia, y me ha gustado, pero quizá le hubieran hecho falta unas pocas más de páginas para desarrollar la trama, o quizá no, y lo que el autor pretendía era exponer el caso, que el personaje lo viviera y nosotros con él como lectores, y que todo se solucionara rápido, y quizá es eso lo que me ha fallado un poco, la facilidad con la que todo ha pasado.

Mario Castejón, el protagonista, ha pasado siete años de su vida encerrado en una cárcel de Sudáfrica porque lo pillaron cuando intentaba sacar diamantes del país de forma ilegal. Está claro que alguien lo ha traicionado, y vamos a descubrir pronto quién puede ser el responsable gracias a pequeñas incursiones que el autor hace a lo largo de la lectura en el pasado del protagonista, antes de llevar a cabo el viaje que cambiaría su vida y rememorando pasajes de su estancia en la cárcel africana. Hay que agradecer en este punto las transcripciones de conversaciones en inglés que el protagonista mantiene con otros presos, bien traducidas en ese mismo momento, pero que favorecen que queramos entender ese inglés, y luego ratifiquemos si hemos comprendido lo que se ha dicho; ha sido todo un ejercicio que se agradece, pero no debe asustaros, porque no son tantas las frases en inglés que salen en el libro, y repito, están traducidas. A mí me han gustado.

¿Cuál ha sido el problema que dejaba intuir un poco más arriba con el tema de la facilidad con la que todo se ha solucionado? Tenemos claro que siete años de la vida de cualquiera son muchos años, y pasar ese tiempo dándole vueltas a la cabeza sobre quién te ha engañado para acabar encerrado en la cárcel dan para mucho, desde señalar al culpable e idear una venganza contra esa persona, como tratar de recuperar lo mejor posible la vida que ese encierro te ha hecho perder. Es mucho tiempo para planear, no hay duda, pero al protagonista, un despojo de la sociedad como se presenta en un primer momento, pronto las cosas parecen irle de cara. Mario es hijo de un importante político, y ha tenido problemas con su padre, con el que cortó toda relación tiempo antes de ser detenido. La situación familiar es complicada, al menos eso es lo que se intuye en las primeras páginas con la vuelta del hijo pródigo, pero el autor no ha querido incidir demasiado en ese tema, apenas lo perfila, y quizá personalmente hubiera disfrutado algo más si esa relación entre los padres y hermana de Mario estuviera más desarrollada. Ya digo que la situación de malestar se intuye, queda clara, el autor va al grano de la cuestión, y queda explicada la dificultad de la relación familiar, pero he echado de menos algo más de extensión en este tema. Lo mismo me ha pasado con el desarrollo de los objetivos por los que el protagonista se mueve a su vuelta a Madrid: quiere recuperar el amor de la que era su pareja, Paula, y quiere vengarse del que cree responsable de sus años en la cárcel. Pensándolo así podíamos prever que estamos ante un thriller, rápido, y efectivo, pero no creo que las cosas se hubieran desarrollado así de tratarse de realidad, porque repito, todo ha sido demasiado fácil, aunque sin perder el interés en la historia, eso que quede claro.

Donde hubo fuego quedan brasas, o eso se dice, pero en siete años es fácil que tu pareja haya rehecho su vida y que esté con alguien, y tú vuelves, y lo pones todo patas arriba. Un par de llamadas, un encuentro a las puertas de tu centro de trabajo, una cena... un acoso para controlar la nueva vida de tu antigua pareja y al final... ¿todo se soluciona? Me ha pasado como con el tema familiar, se entiende la situación, se entienden los sentimientos del protagonista, y de Paula y su actual pareja, pero me hubiera gustado algo más de contenido para explicar este triángulo amoroso, algo más de extensión en la trama, pero repito que si la voluntad del autor era ir al grano en pocas páginas, sin duda lo ha conseguido. Sabe qué quiere contar y consigue contarlo; que yo hubiese gustado de una explicación más densa es problema mío, sin duda.

Y qué decir de la venganza. También en mi modesta opinión se va desarrollando muy rápida, no se encuentra mucha dificultad para llegar al culpable. Demasiados golpes de suerte a pesar de que se pinta al protagonista como alguien que ha perdido mucho y a ojos de los demás es más bien un despojo humano. Pese a hacerme repetitiva, yo hubiera extendido un poco más la trama, aunque reconozco que la investigación del entorno del presunto culpable me ha gustado porque aporta otros matices a la trama. 

Y a estas alturas, si alguien ha llegado hasta aquí, igual os estaréis preguntando si me ha gustado el libro o no. Debo reconocer que en conjunto sí, porque se presenta una historia clara y que mantiene el interés del lector hasta el final. Tráfico de diamantes, una venganza que se va fraguando durante siete años en la cárcel, y vuelta a la libertad para recuperar aquello que se ha perdido, todo ello aderezado con toques de amistad, camaradería, y el jazz como telón de fondo, porque nuestro protagonista y su socio son muy aficionados a este tipo de música. Me ha gustado en conjunto, y debo reconocer que no me ha defraudado el autor, a pesar de los peros que he puesto más arriba. Creo que ha querido contar una historia con lo más indispensable y lo ha conseguido. Reconozco que disfruto con los libros algo más largos, y por eso he echado en falta algo más de desarrollo, pero en general me ha gustado la forma de escribir de Miguel Sandín. Debo reconocer que no conocía a este autor, creo que no había leído nada de él con anterioridad, pero se nota que escribe bien, y creo que le daré otra oportunidad si algo suyo cae de nuevo en mis manos. Si tengo que poner un pero, no a la escritura del autor, sino a la revisión del libro, he encontrado algún que otro fallo de maquetación (un par de palabras escritas juntas, el que no haya separación entre una parte de la historia y otro momento distinto de la misma que nada tienen que ver...) que se solucionarán sin duda alguna con una nueva revisión.
"El camarero observó con detalle a ese tipo tan escuálido que la ropa parecía prestada. Supuso que sería un drogadicto y accedió para evitarse problemas. Mario siguió el rumbo de aquel pensamiento con la misma facilidad que si fuera propio. Convivir durante años con demasiada gente destruida en un espacio pequeño hace que interpretar correctamente las intenciones ajenas sea la mejor forma de conservar la vida."
"Hacerse con un teléfono móvil y un ordenador portátil no supuso para Mario la menor dificultad. Su inmaculada Visa platino le convertía, a ojos de los vendedores, en un sujeto apuesto, lozano y fiable. Como además adquirió los productos más caros, le ajustaron los dispositivos para que a través del teléfono pudiese tener en el ordenador acceso inmediato a la red." 
¿Recomiendo el libro? Por supuesto, si queréis una historia ligera que se deja leer, y muy rápido, porque si la trama se desarrolla rápido, el libro se lee de la misma forma. Que igual quedáis con ganas de más como a mí personalmente me ha pasado, es posible, pero igual eso es mérito del autor. El libro está plagado de diálogos, de ahí la facilidad para leerlo, y quizá también el problema que yo le achaco, el no haberse extendido más en las tramas personales, en las relaciones entre Mario y aquellos con los que se cruza. Pese a todo, el libro trata bastantes temas, además del tráfico ilegal de diamantes. La diferencia entre presos según el color de su piel en las cárceles de Sudáfrica, la corrupción política en España, la dificultad de las relaciones entre padres e hijos, la homosexualidad, los celos, el ansia de venganza... Son muchos los temas tratados para tan pocas páginas, así que el que se decida a leerlo seguro que encuentra algún punto de los planteados que le resultará sin duda interesante. Lo dicho, si queréis pasar un rato entretenidos, o imaginando qué habrías hecho vosotros en lugar del protagonista una vez fuera de la cárcel, esta es vuestra lectura. No estamos ante un libro pretencioso, se deja leer y se disfruta, así que parte del trabajo está hecho. Por mi parte intentaré buscar algo más del autor a ver cómo se desenvuelve en otro género.

Como siempre, gracias a la editorial y a la iniciativa #MasaCrítica de Babelio que me está acercando a autores a los que difícilmente hubiera llegado por mí misma. De este libro me llamó la trama y esa no me ha decepcionado, a pesar de que me hubiera gustado que se extendiera algo más en algunos aspectos, como he tratado de argumentar en mi reseña.

Hasta una próxima lectura. ¡Nos leemos!

viernes, 24 de abril de 2020

Olor a muerte en Pioz. Beatriz Osa.

Gracias a Babelio y a su iniciativa #MasaCrítica he podido acceder a la lectura de uno de los títulos que la Editorial Alrevés publica dentro de su colección #sinficción, dirigida por Marta Robles, y que tiene como fin acercar al público lector trabajos de investigación sobre los casos, cada vez más frecuentes, que se están dando dentro de la crónica negra española en los últimos años. No por ser conocidos los hechos que se tratan allí el lector va a disfrutar menos con la historia tratada; está claro que esta colección habla de casos que hemos podido seguir por televisión, radio y por otros muchos medios, pero los periodistas que se encargan de escribir estos libros, al menos es el caso del que aquí os traigo, son capaces de hacer la historia amena (si podemos usar ese calificativo cuando de narrar actos luctuosos se trata) e introducir datos desconocidos para el lector, o echar mano de otros que completan la trama.

Sin más, vamos con los datos técnicos del libro:

Título: Olor a muerte en Pioz
Autora: Beatriz Osa
Editorial: Editorial Alrevés, S. L. 
(Colección Sinficción, 5)
Formato: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-17847-27-2
Primera edición: febrero del 2020
256 páginas


Sinopsis (tomada del propio libro):

¿De dónde procedía ese hedor? ¿A qué se debía el silencio sepulcral que rodeaba el número 594 de la calle Sauces, en Pioz? Siguiendo el rastro del insoportable olor, el 17 de septiembre del 2016 la Guardia Civil descubrió su origen: se trataba de los cuatro cadáveres de una familia brasileña metidos en seis bolsas de basura. Llevaban muertos un mes.
En un primer momento, todo apuntaba a la obra de un sicario, o a un ajuste de cuentas entre narcos. Nada encajaba con crímenes vistos antes en España. Así arrancó la investigación de uno de los asesinatos más brutales de nuestra historia.
Patrick Nogueira tenía diecinueve años cuando asesinó y descuartizó a sus tíos, Marcos y Janaína, y a sus primos, David y Carolina, de uno y tres años. Patrick lo retransmitió en directo a través de las redes sociales a su mejor amigo; un crimen del siglo XXI con implicaciones internacionales y que aún cuesta entender.

Datos sobre la autora (tomados del propio libro):

Beatriz Osa (Madrid, 1979) es periodista. Tras pasar por la Cadena SER, la revista Zero y Telecinco, desde el 2006 está en La Sexta, donde ha trabajado en Informativos y en el programa Más vale tarde. Actualmente edita Expediente Marlasca, siguiendo toda la información de sucesos, con un interés especial en dos secciones: «Caso cerrado» y «Tras la pista», por la que fue premiada en el 2016 por la Fundación QSD.




Impresiones sobre el libro
"El olor a muerte es imborrable y caprichoso. No el de las primeras horas, cuando el latido y la respiración acaban de extinguirse, sino el que lo embarga todo a medida que avanza la descomposición. Para el olfato experto es inconfundible. Basta con que una brisa de azufre roce la memoria para que el resto de los sentidos se pongan  también en alerta al reconocerlo. Intenso, penetrante, dulce y fétido a la vez. Quien lo ha olido sabe que volverá a olerlo, aunque nada a su alrededor se esté pudriendo y sin que la combinación de putrescina y cadaverina flote siquiera en el aire. Es una huella química única que, en cambio, el olfato profano tardaría días o incluso semanas en poder identificar".
La autora comienza su relato haciendo alusión al título, y creo que está bien escogido, porque algo así debieron sentir los habitantes de la urbanización La Arboleda, en Pioz, un pueblo de Guadalajara, tras soportar durante muchos días un terrible hedor que al principio achacaron a aguas estancadas y al abandono de la casa situada en el 594 de la calle Sauces. Pero no iban a ser aguas estancadas, pronto se iba a descubrir un horror del que difícilmente pudieron recuperarse aquellos que tuvieron que hacerse cargo de cuatro bolsas en cuyo interior yacían los cuerpos troceados de una familia, un matrimonio y sus dos hijos pequeños. La verdad es que fue un caso extraño, del que fuimos conscientes a través de los medios de comunicación. Recuerdo que se habló de ajuste de cuentas, y eso podía entrar mejor en nuestra mentalidad, en nuestra comprensión, pero la investigación pronto viró hacia la figura de Patrick Nogueira Gouveia, un sobrino de Marcos Campos Nogueira, una de las cuatro víctimas. Quien podría pensar que el asesino sería alguien tan cercano a la familia.

Patrick te mira desde la portada del libro; no parece una persona angelical, a pesar de que quiera adoptar la pose de buen chico, pero está claro que algo raro pasaba por su mente si fue capaz de llevar a cabo tan terrible hecho. Lo más impactante de todo el caso, aunque debo reconocer que todo el caso es chocante para cualquier persona que esté en su sano juicio, es que el protagonista, el culpable de los hechos tuvo la sangre fría de acabar con tres de los miembros de su familia, niños incluidos, y contar esa acción a un amigo que estaba al otro lado del océano, en Brasil, a través de un chat de whatsapp. Marvin, que era el amigo, en lugar de hacerle entrar en razón y avisar a la policía, parecía alentarlo en su forma de actuar, quedando ansioso de nuevas noticias sobre el destino del tío de Patrick. Porque sí, nuestro protagonista mantuvo su frialdad a la espera de la llegada de su tío, el último al que asesinaría después de haber acabado con toda su familia.

Estamos ante un caso morboso, del que conocemos bastantes detalles gracias o por culpa de los medios de comunicación, que en ocasiones nos han bombardeado cuando se trata de casos luctuosos adelantándose a las propias investigaciones policiales, impidiendo a veces que los hechos se desarrollen por el cauce normal. Otra cosa distinta es cuando el caso está juzgado y sentenciado. Como lectores o espectadores queremos saber más detalles de lo ocurrido en realidad, y esta colección de libros que ha planteado la editorial Alrevés nos ayuda a acercarnos a casos de los que creíamos saberlo todo pero que nos van dando apuntes que desconocíamos, porque en general nos quedamos con la noticia de pocos minutos que sale en algún programa de televisión y no incidimos más en esos casos, hasta que una nueva aberración nos golpea de nuevo y nos hace olvidar la barbarie de la que son capaces algunos seres humanos, si se les puede llamar así.

Beatriz Osa ha sabido resumir muy bien el caso que aquí nos trae, nos ha ido acercando poco a poco al asesinato que tuvo lugar en Pioz, y en veintinueve capítulos no demasiado largos nos va acercando al tema, partiendo del inicio, el descubrimiento de los cuatro cadáveres dentro del chalet de Pioz, desmembrados dentro de bolsas de plástico y en alto grado de descomposición, los inicios de la investigación, centrados en bandas que podrían buscar venganza por deudas de uno de los asesinados, y como pronto, muy pronto, las sospechas cayeron en un sobrino de diecinueve años, la lucha de los cuerpos policiales por conseguir que regresara a España (tras los asesinatos había vuelto su país de origen, Brasil) para detenerlo y juzgarlo, haciendo énfasis en la propia actitud de Patrick, que prefería ser juzgado y condenado en España, temiendo cuál sería su situación si entraba en una de las cárceles de Brasil. Todos estos hechos van a ser narrados de forma minuciosa, de manera ágil, y van consiguiendo que el lector entre en la trama, que forme parte de la investigación, que intente ponerse en la piel de las víctimas y del verdugo, aunque esto último se plantea muy complicado, y así nos lo hace ver la autora, porque parece que Patrick no ha querido desvelar los motivos que le llevaron a actuar como lo hizo y cuál fue la secuencia de sus actos la fatídica noche en la que decidió acabar con su familia.

Como buen libro de investigación, de no ficción, la autora no solo se centra en los hechos ocurridos, sino que recuerda a algunos otros personajes que por desgracia se han hecho famosos por su forma de actuar hacia el prójimo, para reforzar algunos de los argumentos que se exponen en la trama. Así, volvemos a releer los nombres de Ana Julia Quezada, Antonio Anglés o José Enrique Abuín entre otros, y nos damos cuenta de que algo falla en esta sociedad en la que la vida no parece tener casi importancia. Y estos nombres salen a relucir de nuevo cuando la autora habla de la UCO, y de la labor llevada a cabo por los encargados de investigar algunos de estos casos. Es este recuerdo a casos de los que ya hemos oído hablar y las anécdotas de las que echa mano la autora como introducción a los distintos capítulos sirviendo de hilo conductor con el tema que quiere exponer algo que ayuda a avanzar en la trama, y además aprendemos. Me ha encantado el inicio del capítulo once, por poner un ejemplo, que la autora titula "El 17", sobre el primer asesinato de la historia, que al parecer tuvo lugar en Atapuerca, en la Sima de los Huesos. Si queréis saber más sobre él, no tenéis más que leer el libro, al igual que si queréis meteros un poco más en la piel de Patrick, e intentar saber cómo fue su detención, su juicio, y qué ha sido de él, así como saber qué pensaba de él su propia familia.

Sin llegar al morbo, pese a las transcripciones del juicio, de las declaraciones de algunos de los implicados y del caso en sí, por sí mismo complicado, y difícil de entender las motivaciones que pudieron llevar a alguien a actuar de la forma en que lo hizo, pese a algunas fotografías familiares y de la investigación que aparecen en la parte central del libro, la historia relatada por Beatriz Osa supone un buen acercamiento a un hecho escabroso que tuvo lugar en la reciente historia de nuestro país, allá por el verano del 2016, y que ha ocupado titulares de prensa y televisión. Personalmente he disfrutado con el enfoque del libro, no se ha regodeado en detalles y supone un buen acercamiento a los hechos ocurridos. En ningún momento se redime a Patrick, se ofrecen los datos de lo que pudo haber pasado y se acercan al lector la investigación y el juicio. Este tipo de lectura es recomendable para aquellos que quieran conocer detalles más profundos sobre las noticias que nos bombardean desde la sección de sucesos de los diferentes programas de radio y televisión, o los titulares de prensa que a veces nos acompañan sin incidir demasiado en los pormenores de lo realmente ocurrido. Estamos ante un texto escrito por una periodista de investigación, y eso se nota. Personalmente disfruto con la prensa escrita, siempre me han atraído los sucesos y creo que el libro responde bien al tema tratado, un acercamiento a la figura de Patrick, su forma de actuar y las consecuencias de sus actos, acercados al lector de una forma amena, que he agradecido.
"(...) ¿los psicópatas pueden reinsertarse? Según Robert Hare, una de las mayores eminencias en psicopatía del mundo, es un imposible, pues carecen de cura. Además advierte de que la sociedad nunca podrá defenderse de ellos, ya que son quienes hacen las reglas. Y ese es el origen del riesgo, que solo ellos saben cuándo los demás merecen su castigo".
"Es un trabajo sucio, socialmente desagradecido. Como al escritor con su personaje de ficción, ya de entrada al abogado defensor se le presuponen todo tipo de vínculos con su cliente. ¿Lo defiende porque se cree su versión? ¿Cómo puede hacerlo sabiendo el delito que cometió? ¿Por qué no le deja pudrirse en prisión? La sociedad no suele mirar con buenos ojos a los abogados del diablo".
¿Ha servido este libro para descubrir al lector qué pasaba por la mente del asesino cuando decidió cometer esos actos tan deleznables? Sinceramente, creo que esa no es la finalidad que ha perseguido la autora cuando ha decidido escribir este libro, porque creo que ni el propio culpable lo tenía claro. Lo que se pretende con este libro es dar a conocer unos hechos y la investigación que llevaron al esclarecimiento de esos actos, incidiendo en la personalidad del inculpado, su forma de actuar y relacionarse y cómo se desarrolló el juicio posterior, así como las consecuencias que debieron soportar las familias de los afectados, asesino y asesinados, unidos por lazos de sangre. Un buen acercamiento, sin duda, al desarrollo de los hechos.

Sé que va a sonar a disculpa, y en realidad lo es. El libro se lee muy rápido, los capítulos cortos ayudan a ello, y el hecho de tratar de un tema que no es para nada desconocido para el lector ayuda a esa rapidez en la lectura. ¿Cuál ha sido el problema para tardar tanto en reseñar? No sé si os está pasando, pero a pesar de estar tantas horas en casa, debo hacer frente al teletrabajo, la casa, y el cuidado de un familiar que no está pasando por su mejor momento, y este confinamiento, además, no me está cundiendo tanto a la hora de leer como yo pensaba. Me falta tiempo, y más tiempo me falta para afrontar las reseñas tal y como yo quisiera, así que pido disculpas a Babelio y a la editorial si he tardado más de la cuenta en afrontar la reseña de este libro. Si os gustan los libros de investigación, basados en hechos reales, disfrutaréis de este título sin duda. Si preferís la ficción y no queréis acercaros a lo que son capaces de hacer las mentes enfermas en la vida real, mejor buscad otra cosa. Si este libro tiene algo de malo es precisamente eso, que está basado en hechos que por desgracia son reales, no ha salido de la imaginación de la autora, se basa en la realidad, y eso es lo que de verdad asusta. Por mi parte, retomaré la colección si tengo la suerte de que algún título de los anteriormente publicados caiga en mis manos.

Gracias a la editorial Alrevés y a Babelio por haber facilitado el ejemplar para su reseña, y de nuevo disculpas por el retraso en publicar.

¡Nos leemos!