miércoles, 17 de diciembre de 2014

El clavo. El amigo de la Muerte. La mujer alta. (Pedro Antonio de Alarcón).

Acercamiento a tres historias clásicas, escritas en el siglo XIX, de la mano de un escritor español.

Datos sobre el libro
© 2002 Ediciones Rueda, J. M., S. A.
Primera edición: 2002
Formato: Tapa dura
ISBN: 84-8447-1136
160 páginas.
Colección: Novelas de suspense y terror

Autor: Pedro Antonio de Alarcón



Impresiones sobre el libro

Hay que reconocer que la literatura española de todos los tiempos cuenta con autores y títulos muy recomendables, aunque en ocasiones tengamos cierto temor a acercarnos ellos. La palabra "clásicos" a menudo nos aterra, pero hay mucho bueno donde elegir. No me he apuntado al mes temático que se está desarrollando en diciembre en la blogosfera, pero intentando, in extremis, adelantar retos a los que sí me apunté (llámese genérico y 25 españoles), recordé El clavo, un libro del que disfruté cuando era pequeña su versión cinematográfica, y que reconozco me dio un poco de miedo. Escrito por Pedro Antonio de Alarcón, autor español nacido en 1833, se nos presenta como un relato con un punto de suspense que siempre agradezco y que suelo buscar en los libros que leo, que sirve perfectamente para adelantar retos, y lo que es más importante, una trama con la que se disfruta.

He tenido la suerte de encontrar en la biblioteca un ejemplar en papel (el que aquí presento), que recopila en el mismo tomo tres historias: El clavo. Causa célebreEl amigo de la muerte. Cuento fantástico, y La mujer alta. Cuento de miedo.

Personalmente prefiero la lectura en papel, pero estos son relatos que pueden encontrarse gratuitamente en la red. Pinchando sobre cada uno de los títulos se accede a los mismos en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.



"El clavo" es un relato policíaco, publicado en 1853. La trama se centra en la figura de un juez, empecinado en resolver un crimen, cuya aclaración traerá su desgracia, aunque entonces él no lo sabe.

La historia está contada por Felipe, que narra lo que le sucedió a su amigo juez, al que da el nombre ficticio de Joaquín Zarco, y a él mismo. Felipe conoce a una misteriosa dama, Mercedes, con la que viaja en diligencia mientras acude al encuentro de su amigo; Joaquín conoció tiempo atrás a una bella mujer, Blanca, de la que se enamoró, aunque ella desapareció cuando se iban a casar.

Un paseo por el cementerio el día de difuntos hace que encuentren de forma casual una calavera atravesada por un clavo de hierro. El problema de espacio en el cementerio hacía que se trasladaran al osario común restos humanos bastante recientes para poder seguir enterrando. Estaba claro para el juez que el propietario de estos huesos no había muerto de forma natural y así decide investigar el asesinato. Por los datos encontrados en los restos del ataúd descubrieron que el difunto falleció en 1843, y con las iniciales y el libro de sepelios de ese año dieron con su identidad. La investigación llevada a cabo por el juez da como sospechosa principal del asesinato a la esposa del difunto: Gabriela Zahara, una hermosa mujer que sufría malos tratos y actuó por amor.

Felipe es el narrador de la historia, simple espectador, aunque ayuda al lector a conocer al resto de personajes y a comprender su forma de actuar; Joaquín se nos presenta como buena persona, pero su trabajo de juez lo convierte en alguien estricto que antepone la justicia a lo personal. La sospechosa de asesinato se nos presenta como una mujer valiente que decide luchar por mejorar su destino, aunque para ello tenga que recurrir al asesinato de su esposo.

De forma ágil, el autor consigue atraparnos con su historia, en la que abundan los diálogos y se suceden las tramas, dando paso a una narración que deja espacio para el amor, la justicia, la sorpresa y un desenlace no exento de emoción.




"El amigo de la Muerte" (1852) nos presenta al personaje de Gil Gil. hijo, nieto y bisnieto de los mejores zapateros de viejo de la Corte, tanto por parte materna como paterna. El matrimonio de sus padres, Crispina López y Juan Gil fue corto; Gil Gil fue sietemesino y su madre murió al dar a luz. Durante siete meses a la zapatería acudía, sin que se supiera muy bien el motivo, el conde de Rionuevo, con el capricho de calzar sus delicados pies. Gil Gil perdió a su padre con catorce años y el conde de Rionuevo lo llevaría a su propio palacio en calidad de paje, aunque esto no hiciera gracia a su esposa. Estos años que Gil Gil pasó en casa del conde fueron los mejores, porque además de recibir alguna educación acudía por las noches con su protector a casa del duque de Monteclaro que tenía una hija, Elena, con la que el protagonista compartía juegos de infancia y de la que se fue poco a poco enamorando. Durante tres años el hijo del zapatero vivió en una atmósfera de lujo, e incluso entró en la Corte, de la mano del conde, pero éste falleció ab intestato y la condesa lo echó de casa, no teniendo más remedio que volver al taller donde tantos años trabajó su padre, olvidándose de Elena, que partió con los suyos a Francia.

La historia se desarrolla en el siglo XVII. Gil Gil seguía trabajando de zapatero remendón deteriorando sus manos, pero los domingos se vestía con sus antiguos trajes de paje y acudía a la iglesia de San Millán, cercana al palacio de Santaclara, donde Elena solía oír misas de joven, aunque por antiguos conocidos de su época de paje supo que seguía en Francia.
Nadie en ese barrio podía sospechar que Gil Gil era un simple zapatero, pero un día la desgracia hizo que la condesa de Rionuevo y la propia Elena lo vieran y su fachada como perteneciente a las clases superiores se desmoronó. Volviendo a su casa cayó enfermo y un vecino tuvo que vender sus muebles y enseres para cuidarlo y hacer frente a los gastos médicos y de botica. Sin negocio, sin familia, vestido con harapos, debilitado por la enfermedad  y sin esperanza de volver a ver a Elena, la idea del suicidio pasó por su imaginación. Es aquí cuando aparece la figura de la Muerte, el otro protagonista de la historia junto a Gil Gil, y la causa principal de sus infortunios, puesto que se llevó a sus padres y al conde que lo protegía.

La Muerte "parecía un ser humano sin sexo, un cuerpo sin alma, o más bien un alma sin cuerpo mortal determinado". Culpable de la desventura de Gil Gil la Muerte se convierte en su amigo y promete hacerle médico, pero un médico que le conozca, vea y hable, y con esto se dirigen a La Granja, para ver al ex rey Felipe V, que había abdicado en favor de su hijo Luis I, ahora gravemente enfermo. A cambio de ser médico de cámara, obtener título de duque y treinta mil pesos, Gil Gil ofrece a Felipe V información sobre qué rey, el de Francia o España, a cuyas coronas aspiraba, moriría antes.

Con la posibilidad de ver a la Muerte y con unos códigos que pactaron entre ellos, Gil Gil será capaz de pronosticar el fallecimiento de algunos personajes importantes de la Corte y su fama irá en aumento. El relato nos sirve para acercarnos a la situación histórica vivida en España con el reinado de Felipe V y su sucesor. La historia, como buen relato fantástico, aún nos deparará sorpresas que tendrán como protagonista a Gil Gil y a su entorno, y deja paso a un final inesperado que en ningún momento podíamos imaginar. El autor sabe llevarnos, de la mano de un narrador externo, por una trama que avanzará mucho en el tiempo hacia un sorprendente final.



En "La mujer alta" (1881), Gabriel, ingeniero de Montes, reunido con cinco amigos en la cumbre del Guadarrama, relata en 1875 una historia protagonizada por Telesforo X..., ingeniero de Caminos, que murió en 1860.

Telesforo, joven muy brillante, estaba prometido con Joaquinita Moreda, que murió repentinamente en el verano de 1859. Aprovechando que Gabriel fue a consolarlo tras la muerte de su novia, le hizo partícipe de sus miedos: lo que más le asustaba desde su más tierna infancia era encontrarse a una mujer sola, en la calle, a altas horas de la noche, ya fuera un hecho real o producto de su imaginación. A pesar de que nunca había sido cobarde, esa visión le hacía pensar en almas de otro mundo, o en seres fantásticos, y el miedo no se le iba hasta que se veía en su casa. En 1857, después de salir arruinado de una casa de juegos a la que había ido medio engañado por un amigo, y antes de llegar a su casa, se cruzó con la figura de de una mujer alta y fuerte, como de setenta años, con ojos audaces y malignos que se clavaron en los suyos mientras su desdentada boca le hacía una mueca horrible; era como si ya desde la cuna hubiera temido ese encuentro. Esa noche le informaron de la muerte de su padre, aquejado ese invierno de fuertes ataques de su enfermedad crónica. Esa noche tres ideas pululaban por la mente de Telesforo: su pérdida al juego, el encuentro con la mujer alta y la muerte de su padre.

Volvería a tropezar con la misma mujer el día que recibió la noticia de la muerte de su novia. Ambos se reconocen de tres años antes, y Telesforo solo piensa en acabar con ella, porque no sabe qué o quién es, solo que se presenta en su vida cuando le sucede alguna desgracia.

Gabriel, destinado en Albacete por su trabajo se entera semanas después que Telesforo había sido víctima de una ictericia y que los médicos no tenían esperanza de salvarlo. Al cabo de unos meses Gabriel regresa a Madrid y en el periódico encuentra la noticia del fallecimiento de su amigo y la invitación a su entierro, y allí será Gabriel el protagonista de las "casualidades" que vivió su amigo.

Relato corto, aunque vibrante. El lenguaje utilizado por el autor y la forma de narrar hacen que se avance en la historia con una especie de nudo, deseando saber el desenlace final.


En definitiva, estos tres ejemplos de literatura clásica suponen un acercamiento a la literatura romántica propia del siglo XIX, y con su toque de intriga y misterio resultan recomendables para los amantes del género, a pesar de haber sido escritos hace tantos años. Siempre está bien revisar los clásicos, se encuentran gratas sorpresas, y el libro hoy presentado es un claro ejemplo de ello.



Datos sobre el autor (Tomados del propio libro)

Pedro Antonio de Alarcón nació en Guadix (Granada) en 1833, falleciendo en Madrid en 1891. Sin vocación religiosa, pese a haber cursado estudios de teología, fundó el periódico El Eco de Occidente, en el que dio a conocer sus primeros trabajos literarios. Fue en su segunda visita a Madrid, cuando tomó la dirección de El Látigo, donde destacó por sus ataques a Isabel II, y tras un duelo con García de Quevedo, que le perdonó la vida, cuando decide dedicarse por entero a la literatura. Fue un brillante periodista, redactor de cuentos amenos y crónicas celebradas. Hizo una incursión en el teatro con El Hijo Pródigo, pero la dureza de los críticos le hizo abandonar su empeño. Participó en la guerra de África como soldado y de nuevo en Madrid se dedica con pasión a la política, lo que le valió el cargo de Ministro plenipotenciario en Suecia y Noruega, consejero de Estado y académico de la Lengua. Sus obras siguientes le valieron el favor del público, aunque fue denostado por quienes eran partidarios del naturalismo francés. Alarcón dio mucho trabajo a las imprentas de la época que no dejaban de reeditar: El sombrero de tres picos, La Alpujarra, El escándalo. El clavo, El final de Norma y otras muchas obras en las que destaca una visión lúcida de la España de su tiempo, habilidad narrativa y sentido del humor.


lunes, 15 de diciembre de 2014

El corazón del Tíbet. F. Javier Martínez.


Reseña de un libro exótico y de aventura, de la mano de un escritor novel y de una editorial que nos permite conocer nuevos autores.

Título: El corazón del Tíbet
Autor: F. Javier Martínez
Editorial: Punto Rojo Libros, S. L.
Formato: Tapa blanda
ISBN: 978-84-15761-46-4
208 páginas.

© 2013 F. J. Martínez
© 2013 Punto Rojo Libros, de esta edición

Sinopsis (trasera del libro):

Daniel es un joven que sueña con poder conocer el Tíbet y su cultura milenaria. Al terminar los estudios, el profesorado le brinda la oportunidad de embarcarse en un viaje junto a otros compañeros para visitar el Himalaya; sin sospechar que durante el viaje descubrirá por casualidad un secreto que le llevará a vivir una increíble y fascinante aventura que cambiará su vida para siempre.

El autor, F. Javier Martínez, nació en Medina Sidonia en 1972, aunque actualmente reside en Alcoy. Casado y con dos hijos, siempre ha manifestado inquietud por la novela de fantasía, género que ha desarrollado desde su juventud en numerosos escritos. Por motivos solidarios, ha viajado por muchas ciudades de España, conociendo a centenares de personas con las que ha mantenido profundas conversaciones de los grandes temas universales: el amor, la tristeza, la amistad, la vida, la muerte, la existencia de Dios...
Tras realizar un curso en la Universidad de Alicante, dirigido por Isabel-Clara Simó, decidió publicar este libro, su ópera prima, que pretende ser el primer tomo de una colección basada en un sueño que ilusionó a sus hijos, para aportar esperanza a jóvenes y adultos que se sienten atraídos por la aventura.

Argumento e impresiones

La historia de "El corazón del Tíbet" parte de una buena premisa. El protagonista, Daniel, un enamorado de la cultura tibetana, tiene la posibilidad de conocer, gracias a un viaje de fin de estudios que comparte con cuatro profesores y quince alumnos (los que se han podido costear la aventura), la región de Xizang, que es como se conoce al Tíbet.

Daniel es el encargado de narrar la historia, porque él es el protagonista principal de la misma, el que había iniciado su propio viaje de contemplación de la vida. Descubrimos gracias a él la situación real vivida por los tibetanos, bajo el yugo del gobierno chino, que Daniel y sus compañeros pudieron comprobar en la visita a la capital, Lhasa, conocida como la "Ciudad Iluminada", donde las patrullas de la milicia china hacían acto de presencia por todos lados, pidiendo identificaciones a los nativos, muchos de los cuales no tenían papeles.

Las imágenes del Dalai estaban prohibidas y eran requisadas por los militares. El tibetano había desaparecido de la enseñanza y a ojos de Daniel había un "claro desprestigio hacia las culturas milenarias y sus gentes y el culpable de ello era el propio gobierno chino". Daniel tiene la oportunidad de contactar, mientras visita Lhasa con el resto de sus compañeros, con un anciano de ojos azules que curiosamente es capaz de hablarle en castellano; según el mismo, "...han conquistado Lhasa, ¡pero nunca conquistarán el corazón del Tíbet!". Las palabras del anciano dejan sorprendido a Daniel, que reflexionará mucho sobre ellas en el modesto refugio en el que iban a pasar sus días de estancia en el Tíbet, aunque en algunos momentos pensará que fueron fruto de su imaginación.

A pesar de que el grupo con el que Daniel va es extenso, apenas conocemos algo de ellos, sí cuenta el protagonista algo de sí mismo y de su vida con anterioridad a esta aventura. No conocemos apenas nada de los acompañantes porque Daniel, el narrador, vivirá una auténtica aventura al margen de ellos, que resultará ser la verdadera historia narrada en "El corazón del Tíbet", y lo que da título al libro; sí hará hincapié el autor en los otros protagonistas que encontrará en esa nueva etapa en solitario.

Partiendo del refugio donde iban a pasar unos días inician todos juntos el ascenso al Himalaya, dispuestos a conocer a fondo toda la región del Tíbet; aunque se había indicado que el grupo debía permanecer unido para evitar posibles accidentes, Daniel se separa del resto en el ascenso y descubre una gruta a la que decide entrar; éste será el comienzo de su aventura. Dentro de la gruta encuentra a Usiel, un nativo de ojos azules que está embadurnando toda la piel de su cuerpo con un fruto que le da un tono anaranjado. Dirigiéndose a Daniel en castellano le invita a que él mismo lo imite; a partir de este momento, el protagonista se verá inmerso en una aventura fantástica y exótica, que tendrá lugar en un poblado subterráneo bajo el monte Lhotse, donde descubre una civilización que se mantiene al margen del resto de la humanidad y que ha sobrevivido a lo largo de los tiempos. Daniel será testigo de cómo vive este pueblo, y lo que es más importante, acabará siendo uno más entre ellos. Debía ser aceptado por el pueblo y para ello tiene que presentarse ante la guardiana, Uloha, una enorme serpiente que junto a otras dos protegen al pueblo del exterior. Los frutos de alihi que el pueblo recoge sirven como alimento y son el olor distintivo que hace que las guardianas les consideren parte de la comunidad. Lejos de la luz del sol, saben si es de día o de noche gracias a la colonia de murciélagos que habitan en la gruta, recogen las pelusas del shen nui y los tubérculos de yula; éstos últimos, aunque de mal sabor,  les sirven para evitar la carencia de vitaminas y minerales que podían jugar una mala pasada a su salud a corto o largo plazo. Daniel será admitido por Uloha como parte del pueblo, y como tal disfrutará de todas sus costumbres, incluso puede ser nombrado por la guardiana como el Elegido para el Gran Salto, todo un honor, ya que supone ser el protagonista principal del ritual por el cual el ciclo vital del lugar se renovaría de nuevo como cada año; el ritual tiene que ver con la recogida del alihi, el principal alimento del pueblo y del que dependen.

En el libro se nos presenta un pueblo que mantiene una cultura ancestral, que no utiliza la escritura, y que pasa sus vivencias y conocimientos de forma oral de unos a otros, de generación en generación y que vive sin depender del exterior. Daniel, enamorado de la cultura tibetana desde siempre se encontrará a sí mismo y se sentirá atraído por este recóndito pueblo. Perdido para el resto del equipo con el que viajaba, tendrá que elegir si vuelve a la civilización que conoce o si permanece con ellos.


En esta historia encontramos como ya he indicado, exotismo, aventura y fantasía. La historia en sí está bien, se deja leer y aporta datos sobre la cultura tibetana y su relación con el gobierno chino que en ocasiones desconocemos. El autor demuestra tener imaginación a la hora de relatar la relación del pueblo con las guardianas que lo protegen, y de describir los ritos que se llevan a cabo anualmente para mantener el equilibrio del que gozan hasta ese momento y cómo se centran todos en que las cosas funcionen a la hora de recolectar los frutos y de realizar los distintos rituales. Se explica el conocimiento de otras lenguas (entre ellas el castellano) porque a pesar de vivir aislados los miembros de la comunidad salen al exterior y se relacionan en otros entornos, aunque evitando siempre el ser descubiertos, aunque Daniel no sería el primer extranjero que llega a convivir con ellos.


Encontré el libro en la biblioteca que frecuento, buscando algo exótico que leer (casualmente el autor está afincado en mi ciudad, aunque no tengo el gusto de conocerle). El argumento del libro está bien, la historia resulta entretenida. Me consta, así se puede leer en la página del autor en Facebook que está trabajando en una segunda parte del libro, aunque convendría una nueva revisión del libro que hoy reseño, que sería algo de agradecer, ya que a la hora de la lectura se encuentra algún que otro error ortográfico, un uso excesivo de las comas en frases demasiado cortas y el abuso también de las expresiones "la cual, el cual", que podrían ser sustituidas en ocasiones por un simple "que", aunque en mi opinión estos detalles se solucionarían con una nueva lectura por parte del autor. Con todo, la historia es interesante y en su conjunto resulta recomendable, sobre todo a los que gusten de la fantasía. A pesar de las faltas, encontramos alguna que otra cita interesante. Sin dudarlo, para acabar la reseña me quedo con unas palabras del libro, con permiso del autor:
En esos momentos, llegaron a mí (sic) mente, unas palabras del sabio Dalai Lama:   "Solo existen dos días en el año en los que nada puede ser hecho: uno se llama ayer y el otro mañana. Por lo tanto, hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y, principalmente, vivir."

sábado, 13 de diciembre de 2014

Generación EGB. Javi Nieves.

Datos técnicos

Título: Generación EGB
Autor: Javi Nieves
Editorial: Espasa Boreal
ISBN: 978-84-670-1885-1
Formato: Rústica con solapas
208 páginas.
Precio: 16'90€
Editado en 2013.

Sinopsis (trasera del libro): Generación EGB es un libro basado en la sección del mismo nombre del programa La Mañana de COPE, que conduce Javi Nieves. Un viaje al pasado que pretende sacudir la memoria de los que crecimos a base de Bollycaos y bocadillos de Tulipán, entre partidos de fútbol-chapa y clases de mecanografía. Una mirada nostálgica, divertida e irónica a aquellos años.
¿Te marcó la muerte de Chanquete?
¿Te obligaba tu madre a beber muy rápido el zumo de naranja porque se le iban las vitaminas?
¿Tenías que esperar dos horas para hacer la digestión antes de bañarte en la piscina?
¿Rebobinabas las cintas de música con un boli Bic?
Si la respuesta es afirmativa, eres de los nuestros. ¡Por tus venas corre el gen de la EGB!
Aquí la cuenta de Twitter del autor: https://twitter.com/javinieves



Impresiones sobre el libro

Retomo el blog con la reseña de un libro ágil, de esos que se devoran, y que me ha sacado alguna que otra sonrisa, al tiempo que me hacía recordar aspectos de una ya lejana infancia. Seguro que muchos ya se han acercado a la lectura de este libro; a los que no lo hayan hecho, se lo recomiendo. No he tenido el placer de escuchar el programa de radio en el que el libro parece basarse, pero este hecho no resulta ser ningún inconveniente; el libro hace un recorrido por una parte de la vida de aquellos que disfrutamos o sufrimos (según la percepción de cada uno), la antigua Educación General Básica, y no solo en los aspectos propios de la educación, sino en nuestro día a día, con familia, amigos y diversiones. Constituye un auténtico repaso por las vidas de aquellos que ya pasan de la treintena y sirve como recordatorio de buenos momentos pasados, de forma que a medida que avanzamos en la lectura vamos rememorando antiguas vivencias.

Estructurado en un índice y diez capítulos, y una especie de epílogo final, la lectura nos va llevando por distintos aspectos de nuestras vidas en la ya lejana infancia. Es un guiño que el autor dedica especialmente a los que nacimos en los años setenta u ochenta, que somos los que verdaderamente vivimos lo relatado en el libro, pero resulta una lectura recomendable para todas las edades, una forma de ver cómo vivimos nuestra infancia los de esa generación en nuestras relaciones con amigos, en familia y en el colegio.

Es cierto que no tuvimos que aprendernos la lista de los reyes godos, pero nos aseguraron que para ser alguien en la vida había que estudiar y tener carrera, y en el colegio pasábamos buenos ratos con compañeros de clase con algunos de los cuales mantenemos buena amistad, y con los que compartíamos juegos en los recreos y por las tardes, porque si algo caracterizaba nuestra generación es que estábamos todo el día en la calle, jugando a las canicas, a la comba, al escondite, a la goma, persiguiéndonos los unos a los otros... No necesitábamos costosos juguetes para divertirnos, unas simples canicas, una peonza, una tiza, una goma o un simple bote de refresco que había que patalear para salvar a todos los compañeros podían dar lugar a una tarde larga y divertida. No hacía falta quedar con nadie, siempre encontrabas compañeros con quienes jugar; bajabas con el bocadillo untado de mantequilla y relleno de fiambre (incluso nos hacíamos bocadillos de onzas de chocolate) y después de unos cuantos bocados retornábamos a nuestros juegos. Si teníamos la suerte de disponer de algunas pesetillas acudíamos a la tienda de chuches para disfrutar de auténticos manjares (nunca cundió más una moneda de 25 pesetas). Algunas de las chucherías y helados que disfrutábamos en nuestra infancia se siguen produciendo, lo que no está acorde con aquellos tiempos que el libro rememora es el precio abusivo que ahora han alcanzado.

El colegio nos marcó, sobre todo si nos gustaba estudiar, y aún recordamos a compañeros y a los profesores que nos enseñaron. Aún somos capaces de tararear las canciones que entonábamos cuando íbamos de excursión y lo más importante, recordamos bastantes datos de lo que estudiamos. Creo que somos una generación que adquirió una cultura general que aún conservamos, y que nos hemos preocupado por ampliar; a todo esto contribuyó quizá la televisión en la que, a pesar de tener solo dos canales, abundaban los concursos culturales, como "El tiempo es oro", presentado por el inolvidable Constantino Romero, y el "3x4" de Julia Otero, "Los sabios", de la mano de Isabel Garbi (luego Isabel Gemio), "La caza del tesoro", con Miguel de la Cuadra Salcedo y el mítico "Un, dos, tres", presentado por Mayra Gómez Kemp.

La televisión nos marcó, nos la creíamos. Hay una mítica frase que recordamos: Lo ha dicho la tele. (Y si lo decía la tele, iba a misa). Hoy en día no la creemos tanto. Son numerosos los programas que han marcado nuestra generación y con los que pasamos muchas horas delante del televisor: quién no recuerda "Los payasos de la tele", "Sabadabadá", "Barrio Sésamo" o la mítica "La bola de cristal", donde descubrimos a Alaska y a algunos de los participantes de la llamada movida, un programa contra el inconformismo que nos dejaba pensando... gracias a las ocurrencias de la bruja Avería y a los electroduendes. Nos caían bien hasta los miembros de la "familia Telerín", que nos mandaban cada noche a la cama. La televisión también conseguía que las series se vieran en familia, y aunque en ocasiones éramos los encargados de cambiar de canal actuando como mando a distancia móvil, disfrutábamos con "La casa de la pradera", "Bonanza" y el mítico "MacGyver", que salía de las situaciones más complicadas actuando como un verdadero manitas. Aún recordamos los dibujos de nuestra infancia: "Heidi", "Marco", "Érase una vez... el hombre", "La abeja Maya", "Mazinger Z", "Comando G", y estoy convencida de que seríamos capaces de continuar la sintonía de estas series si alguien se arrancara a cantar. En nuestra infancia había grupos musicales que cantaban para los niños: Enrique y Ana, Botones, las canciones de los payasos de la tele, Parchís... pero a medida que íbamos creciendo y gracias a programas televisivos como "Aplauso" y "Tocata" empezábamos a disfrutar de música pop nacional e internacional destinada a un público de mayor edad, y aquí cada uno tenía sus gustos: Olé Olé, Mecano, Radio Futura, Hombres G, Spandau Ballet, Duran Duran... son algunos de los grupos que nos han ido acompañando a lo largo de nuestra vida. La vida está compuesta de ciclos y los ciclos vuelven, y también los grupos musicales, algunos de los cuales no se han acabado de retirar.

Comprábamos y leíamos revistas como "Súper Pop" o "El Gran Musical", y con los pósters que regalaban empapelábamos las paredes de nuestra habitación, y con las fotografías que recortábamos de cantantes solistas, grupos musicales y actores de moda, forrábamos las carpetas que llevábamos al colegio en nuestras mochilas, acompañadas de esos estuches planos con cremallera, de uno o dos pisos, que nos habían traído los Reyes junto a la caja transparente de 36 rotuladores de la marca Carioca. La economía no siempre era boyante y los Reyes no acertaban normalmente con los regalos, aunque nos conformábamos con lo que trajeran, pero siempre caía algo de material escolar que nos ilusionaba (lo importante era estrenar). Si algo recordamos de esa etapa en estas fechas navideñas que se acercan es el anuncio de "Las muñecas de Famosa" dirigiéndose al portal; melodía que aún hoy día soy capaz de recordar. La publicidad de la televisión no resultaba pesada y aún flotan en nuestra memoria personajes como el "mayordomo de Tenn" o "el hombre de la tónica Schweppes".

Disfrutamos con las primeras tecnologías: grabábamos nuestra música de la radio en cintas de cassette, rezando para que el locutor no hablara antes de que terminara la canción, rebobinábamos las cintas con ayuda de un bolígrafo Bic para evitar que se engancharan y las escuchábamos en walkmans. En poder de nuestro primer vídeo (en mi caso fue el Beta, pero acabamos comprando un VHS) grabábamos las películas o series de la tele y en el cine disfrutamos de películas como "ET" o "Los Goonies", una de las mejores en mi opinión. No tuvimos móvil, pero pudimos sobrevivir sin él (evidentemente, no se echa de menos lo que no se tiene), aunque algunos disfrutaron de los primeros ordenadores (Spectrum, Amstrad) utilizados básicamente para jugar (también podían grabarse los juegos en cassettes).

Si algo nos une a los que pertenecemos a esta generación es nuestro amor por la lectura, no sé si porque lo inculcaban en clase o porque nos nacía dentro. Además de leer las revistas musicales, devorábamos cómics de "Mortadelo y Filemón", "Rompetechos", "13 Rúe del Percebe", "Esther y su mundo" y "Candy, Candy" (de la que también pudimos disfrutar en televisión), y nos acercábamos a las aventuras de "Los cinco", y a toda la obra de Enid Blyton, así como a los "Clásicos Ilustrados", versiones adaptadas que combinaban letra y viñetas de los grandes monstruos de la literatura universal. En esta etapa de EGB descubrí a Agatha Christie  y creo que aquí se inició mi gusto por la literatura de intriga.

En el epílogo final, "Nos quedamos en la EGB...", se rematan en dos páginas expresiones utilizadas en esa época y se concluye que seguimos ahí si las solemos utilizar. Son de nuestra generación.


Opinión personal

A pesar de no ser un libro demasiado extenso, se hace un repaso exhaustivo por aspectos que caracterizaron la vida de los llamados miembros de esta generación. Javi Nieves nos transporta con sus recuerdos y los que nosotros mismos aportamos al leer el libro por anécdotas del colegio, con los juegos que desarrollábamos con compañeros, el material escolar utilizado para nuestro aprendizaje, los momentos de diversión y las gamberradas sin importancia con las que pasábamos el rato, nos habla del entorno familiar, de la relación con los nuestros, de lo que comíamos, lo que veíamos en la tele o en el cine, o lo que leíamos, de la música que escuchábamos, de la ropa y las pintas que llevábamos (ahora no sabemos cómo pudimos ponernos esas prendas)... Desde luego, a la hora de leer el libro podemos sentirnos más o menos identificados con lo que el autor cuenta (no todos somos iguales ni hemos pasado una misma infancia y adolescencia), pero en general el libro está conseguido y cumple su función. Es uno de esos libros que se devoran, que se leen prácticamente de una sentada (si se tarda más es porque tiendes a rememorar aquello que te están narrando). Reconozco que me acerqué al libro de casualidad, buscando el ya famoso "Yo fui a EGB" en la biblioteca que frecuento y descubrí este título que ha supuesto una lectura agradable y recomendable no solo para los que vivimos esa época que narra, sino para todas las edades. Si hay que poner una nota negativa, aunque en cuanto a estructura y a contenido no la merece, es la falta de fotografías, aunque por otro lado puede ser algo positivo, ya que al no haber fotos se desarrolla más la capacidad de recuerdo que tenemos cada uno. En definitiva, lectura 100% recomendable.

sábado, 29 de noviembre de 2014

"Guerras privadas", de Pedro Ugarte.

La reseña de este libro sirve para adelantar retos: autor español, cuyo apellido empieza por la letra U y libro de relatos. Lo encontré en la biblioteca, casi por casualidad, buscando títulos de autores cuyo apellido empezara por U y no pude resistirme a cogerlo. Es un libro corto, y al tratarse de relatos puedes compaginarlo con otras lecturas, lo que resulta ideal si quieres desconectar. Sin más, vamos con los datos técnicos del libro:


Premio NH **** de Relatos 2001.
El 15 de enero de 2002, un jurado compuesto por Gabriele Burgio, J. J. Armas Marcelo, Carmen Posadas, Juan Manuel de Prada, Santos Sanz Villanueva y José Luis Martín Nogales otorgaron este premio entre otros muchos.
(El Premio NH ***** fue para "Cosas que ya no existen", de Cristina Fernández Cubas).

Edita: ©NH Hoteles
Director de la colección: José Luis Martín Nogales
Depósito Legal: NA - 2.391/2002
Formato: Rústica con solapas
160 páginas




Guerras privadas, el libro de relatos que hoy reseñamos, está compuesto por cinco piezas:
- Amigos para siempre
- Atardecer en la feria
- Jardín de infancia
- Azul marino o gris marengo
- País en armas, héroes de barro

Colección de historias que reflejan situaciones cotidianas en las que algunos comportamientos del pasado condicionan un presente turbador e inquietante. En ellas, en opinión del autor, "el humor se revela como el mejor instrumento para decir al mismo tiempo cosas serias".

Datos sobre el autor

Pedro Ugarte (Bilbao, 1963) es licenciado en Derecho, pero profesionalmente se ha dedicado al periodismo. Ha publicado varios volúmenes de relatos: "Los traficantes de palabras" (1990), "Noticia de tierras improbables" (1992), "Manual para extranjeros" (1993) y "La isla de Komodo" (1996). Con su novela "Los cuerpos de las nadadoras" fue finalista del premio Herralde en 1996 y obtuvo el Premio Euskadi de Literatura al año siguiente. Es autor también de la novela "Pactos secretos" (2009) y más recientemente de "El país del dinero" (2012). Para ampliar la información sobre el autor, os dejo su ficha en Lecturalia.


Acercamiento a los relatos que conforman el libro

   "Amigos para siempre" está narrado por Jorge, el protagonista. A pesar de no trabajar ya como contable en un concesionario de coches, un antiguo compañero, Magaña, un sentimental, se encargaba de invitarle cada año a las reuniones conmemorativas que organizaba la plantilla del taller. A medida que pasaban los años, el protagonista se sentía más alejado de aquel ambiente puesto que ahora trabajaba en un banco, pero pese a todo acudía a las reuniones que celebraban cercana la Navidad y en la festividad de San Cristóbal. A pesar de que según Magaña se estaba convirtiendo en un señorito con corbata, todos los del taller querían seguir viéndolo porque lo consideraban uno más.
   Aunque Jorge acudía a las cenas cada vez con peor ánimo, cuando se reencontraba con sus viejos camaradas se sentía a gusto. Aunque él creía haber cambiado, el mundo del taller parecía detenido para siempre: todos seguían siendo los mismos, trabajando en lo mismo, logrando no pensar prácticamente en nada. Los antiguos compañeros del taller, MagañaZubeldia, Joshua, eran personajes estereotipados. Joshua, el más joven, era el único que se interesaba por su trabajo, buscando salir del taller.
   A Jorge le incomodaban las cenas del taller porque el tema de conversación era el propio taller y él cada vez se sentía más alejado de las anécdotas que allí se contaban y a duras penas recordaba a los clientes; los compañeros del taller no compartían intimidades personales entre ellos.
   El paso de los años alejaba a Jorge cada vez más de estas cenas, ya casi sin conocer a los operarios del taller, pero aún así, acudía. Con el tiempo puede que no quedara nadie que recordara qué hacía en aquellas cenas y qué quería celebrar con aquella buena gente.


   En "Atardecer en la feria" el protagonista, también llamado Jorge, rememora en primera persona recuerdos de su infancia. De pequeño odiaba las ferias, aunque acudía siempre con sus padres, porque consideraba que eran lugares donde siempre había que pasarlo bien, pero a él no le gustaron nunca ni las multitudes ni el aspecto triste de los empleados de las taquillas. Si ahora se paseaba por las barracas de las ferias era porque buscaba a sus hijos, Diego y Elena, para verlos al fin.
   Trabajaba en su casa como redactor de enciclopedias, y tanto los niños como Ana, la que fuera su mujer, no parecían apreciar ni respetar su trabajo. Hacía dos años que no veía a sus hijos, pero un hombre solo, sin niños, en medio de una feria, parecía levantar sospechas, aunque él sólo quería adivinar en la cara de los niños a sus propios hijos.
"La feria era un paisaje lúgubre, una despiadada mentira alzada sobre estructuras herrumbrosas, recubierta de cartón piedra y decorada, por último, con luces hipnotizantes y estridentes altavoces."
   Ana había rehecho su vida con un ingeniero de múltiples virtudes y ahora lo que el protagonista más temía era que sus hijos no le reconocieran, lo que era bastante probable. No había sitio para él en aquella familia feliz.


   En "Jardín de infancia" una representante de la organización Niños por la Paz y un funcionario de la administración pública, Jorge, que es el que narra la historia, se ven obligados a colaborar para que todos los niños del mundo fueran un poco más felices. El funcionario tenía en casa su propio drama: su hija nació con muy poco peso y desde ese día su vida y la de María, su mujer, se consagraron a ella. Las noches se convirtieron en "un insomnio crónico, a cuenta del llanto de la niña, y una pugna inútil por conseguir que se durmiera". María había renunciado a su trabajo y vivía absorbida por la pequeña.
   Los prejuicios que Jorge tenía sobre el verdadero motivo que según él guiaba a la representante de la organización y los difíciles problemas familiares derivados de la mala salud de su hija dan al traste con la colaboración. Jorge tenía un gran defecto, podía llegar a odiar a aquellos que eran o demostraban ser mejores que él y los remordimientos por sus actos podían acompañarle durante mucho tiempo.


   "Azul marino o gris marengo" es el relato más extenso del libro, y el que más me ha gustado. Como suele pasar en estos casos, a medida que te acercas al desenlace crees que va a concluir de una manera, pero el autor consigue de algún modo sorprendernos, y no siempre para bien (poniéndonos en la piel del protagonista, puede que nos hubiéramos comportado de otra manera).
   El título del relato hace referencia al color de un traje que el protagonista, a su vez narrador de la historia, y también llamado Jorge, debe ponerse para asistir a una boda. Su familia, y sobre todo su madre, le habían exigido convertirse en un hombre elegante, pero él no estaba dotado para estos menesteres.
"La elegancia (como la belleza, el talento, la bondad, como tantas otras cosas) es un don o una especie de milagro. Y ese don, supe muy pronto, no se me había concedido, o ese milagro, también lo supe, nunca tuvo visos de acontecer".
   Era su madre la que compraba su ropa elegante, alfileres de corbatas, cinturones de cocodrilo... Jorge admiraba a quienes eran capaces de dedicar tiempo a combinar su ropa, pero él no estaba dotado para ello, y prefería invertir su tiempo en cosas más productivas. Era su madre la que dejaba la ropa dispuesta en su galán de noche para evitarle malas combinaciones, porque en su opinión "el aspecto exterior era un criterio de evaluación más fiable que un curriculum vitae, un expediente académico o una ficha policial."
   Terminados sus estudios en ciencias empresariales Jorge encontró trabajo en una multinacional donde debía vestir como auténtico ejecutivo. Un antiguo compañero de estudios, Peláez, fue amonestado en su trabajo, a pesar de que era alguien brillante, por su inadecuada forma de vestir; en la empresa le hicieron el vacío y él acabó despidiéndose. Para evitar que a él le pasara lo mismo se dejaba aconsejar por su madre. Llegó a creer que era imposible poder vestir de otra manera:
"Amparado en un traje distinguido, la vida tendía a desplazarse bajo otras coordenadas, como si el aspecto lubricara determinadas relaciones sociales y franqueara algunos accesos."
   Rodeándose de gente importante cae en brazos de Tatiana, una chica fina, delgada, elegante y de buena familia, que pugnará con su madre para manejar su aspecto y su vida, y Jorge se dejaba llevar, arrastrado a un compromiso que parecía estar escrito porque madre y novia parecían entenderse a la perfección.
   Las numerosas reuniones familiares a las que tenían que asistir a causa de la extensa familia de Tatiana hacían que Jorge estuviera encadenado a un traje los días laborables y también los fines de semana. Con el tiempo su novia reclamaría su ámbito de influencia a la hora de decidir su atuendo y eso podría no gustar a su madre. Hacer caso a una o a otra podía desencadenar una guerra y Jorge se vería obligado a llevar una política pacificadora. Pero ¿no sería mejor romper con las reglas marcadas por los demás y vivir como uno realmente quiere sin atarse a convencionalismos?.


   En "País en armas, héroes de barro" el protagonista y a la vez narrador de la historia, Jorge, nos habla de su hermano Alfonso, con el que se llevaba más o menos bien, a pesar de que Alfonso trabajaba para el gobierno, cosa que Jorge no envidiaba, porque a su modo de ver este trabajo no era más que una excusa para llenar su agenda de insignificantes compromisos. Los dos hermanos se profesaban cariño, y aunque su madre siempre supo que Alfonso progresaría en la vida y que debía ayudar a su hermano, a éste no le iba mal es su oficio de escritor.
   Las vidas privadas de ambos hermanos eran bien distintas. Alfonso se había casado con Tamara, una chica medianamente guapa y tenían dos hijos pequeños; Jorge vivía solo en un pequeño apartamento que por temporadas compartía con alguna mujer, aunque sin ninguna idea de atarse, y en ocasiones ejercía de canguro para sus sobrinos, cuando sus padres salían por la noche, debido a sus muchos compromisos.
   Alfonso tenía ambiciones y carnet del partido en el gobierno, aunque evitaba hablar de política. Había alcanzado el máximo nivel salarial como funcionario público, pero no dudaba en endeudarse con el fin de ampliar su patrimonio. Disfrutaba con su trabajo y siempre releía los convenios buscando aumentar sus dietas o días de permiso, porque llevaba además una agitada vida social. Nunca tuvo Jorge claro a qué departamento del gobierno estaba adscrito, porque en sus conversaciones no aludía a contenidos, proyectos o programas, no era de mojarse, aunque sí hablaba de la torpeza de algún consejero en actos públicos, chaquetas arrugadas de algún director general... El gobierno, para Alfonso, eran los que iban y venían, la categoría de los hoteles en los europeístas viajes a Estrasburgo o a Bruselas, la textura de los trajes en las galas o la calidad de los menús en las cenas oficiales, las tarjetas de crédito a cargo del presupuesto público...
   A pesar de los muchos compromisos institucionales de Alfonso, a los que arrastraba también a su mujer, tenía tiempo para preguntar a Jorge sobre cómo le iba la vida. Aunque Alfonso debía consagrar los fines de semana a ocuparse de la familia, durante el resto de los días desplegaba una continua representación de sí mismo y de su cargo.
   Alfonso llegó a ser director general con subida de sueldo y Jorge consiguió publicar su primera novela; ese hecho haría que compartieran espacio en los periódicos, Jorge como columnista opinando sobre los actos de terrorismo que se estaban produciendo con mayor frecuencia en la zona, y Alfonso con su nombre resaltado en negrita entre los asistentes de alguna inauguración en las notas de sociedad. A pesar de tener profesiones tan dispares, el significarse en los medios condenando la violencia podría tener nefastas consecuencias... en cambio, la política está llena de compromisos.


Conclusión

   Estamos ante un libro corto, pero intenso. Al tratarse de relatos, unos siempre pueden gustar más que otros, pero en conjunto está bien. Ya he comentado más arriba que el que más me ha gustado es "Azul marino o gris marengo", que es además el más extenso, pero debo reconocer que el libro en su conjunto se disfruta, aunque como ocurre a veces en el caso de los relatos el lector quisiera darle otro final a los mismos o se esperara alguna sorpresa distinta. Lo que sí me ha gustado y mucho es la forma de escribir de Pedro Ugarte, con frases largas, pausadas por comas, que nos ayudan a acercarnos a los pensamientos de los protagonistas narradores de las historias que aquí se relatan, y todo ello aderezado con un vocabulario del que he disfrutado.

   Libro recomendable para despejar la mente tras otras lecturas más extensas. Aunque el nombre del protagonista coincide, son cinco historias que no están relacionadas entre sí y que pueden ser leídas de forma independiente, en ratos sueltos; eso es lo bueno de los relatos, y si están bien escritos, como el caso que nos ocupa, atraen.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Cuatro días de enero. Jordi Sierra i Fabra.

Novela negra con un trasfondo histórico de un autor al que ya tuve oportunidad de acercarme hace tiempo y con el que disfruto.

Datos del libro
Título: Cuatro días de enero
Autor: Jordi Sierra i Fabra
Edtorial: Random House Mondadori, S. A.
Formato: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 978-84-01-33664-5
288 páginas

Sinopsis (trasera del libro): El 22 de enero de 1939 el Gobierno de la República abandona Barcelona dejándola a su suerte y a merced de Franco y sus tropas. Durante cuatro días, en medio de la huida hacia el exilio por parte de los vencidos, la ciudad se convierte en un caos fantasmal bajo el peso de la derrota, el hambre y el miedo. En este marco, el inspector Miquel Mascarell, que no puede huir a causa de que su esposa está enferma, se enfrenta al último caso de su carrera, el de la hija de una prostituta, una adolescente desaparecida. En estos cuatro días a pie por la ciudad desesperada, buscará a un asesino y descubrirá que los viejos fascistas escondidos están regresando a sus casas y a sus vidas, dispuestos para la venganza.
Con un documentado trasfondo histórico que recrea fielmente la realidad de ese momento, Cuatro días de enero es la novela de una resistencia al límite y la voluntad de supervivencia de todo ser humano ante la adversidad.

Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947) es autor de numerosos libros dedicados tanto al público adulto como al juvenil.
En este mismo blog tuve oportunidad de reseñar "Ocultos", libro destinado al público juvenil, con el que pude disfrutar. Si queréis ampliar información sobre el autor o acercaros a la reseña que en su momento hice, no tenéis más que picar el siguiente enlace.

Cinco son los títulos que hasta el momento componen la serie dedicada al inspector Mascarell; personalmente he decidido seguir el orden a la hora de disfrutarla:

- Cuatro días de enero (2008)
- Siete días de julio (2010)
- Cinco días de octubre (2011)
- Dos días de mayo (2013)
- Seis días de diciembre (2014)


Impresiones sobre el libro


Aunque estamos ante un libro que bien pudiéramos clasificar como novela negra, puesto que aparece un policía, hay una desaparición, la pertinente investigación y no falta el asesinato, el trasfondo histórico en el que estos hechos se desarrollan hace que lo haya considerado como un ejemplo de libro guerrero, puesto que la acción tiene lugar en plena Guerra Civil Española, en concreto entre los días 23 y 26 de enero de 1939.


"Cuatro días de enero" nos presenta al inspector Miquel Mascarell Folch, un hombre tranquilo, taciturno, de gesto grave, el único que ha quedado al frente de la comisaría en la que trabajaba, en los días previos a la entrada de las tropas nacionales en la ciudad de Barcelona, abandonada por el gobierno de la república, que dio orden de evacuar la ciudad por miedo a las represalias. La llegada a la comisaría de una antigua prostituta, Reme, denunciando la desaparición de su hija Merche, de dieciséis años, recordó a Miquel que aún era policía, aunque poco podía hacer por buscarla porque estaba solo. En el Hospital Clínico, el primer lugar donde busca a la desaparecida, no tienen noticias suyas, aunque si había muerto no la recogerían, porque las ambulancias solo eran para la guerra; los muertos quedaban donde caían.

En el Hospital Clínico encuentra a Amadeu, periodista de El Socialista, viejo amigo de Miquel, que se quejaba de que todas las posiciones estratégicas alrededor de Barcelona estaban siendo entregadas sin combatir. El mundo entero presenciaba la soledad de España, aunque pocos tenían conciencia social, como Mascarell. La conversación que el inspector mantiene con el periodista pone al lector en antecedentes de cuál es la situación real por la que pasaba la ciudad de Barcelona en esos días previos a ser invadida por las tropas nacionales. Los pocos que no habían abandonado la ciudad buscando el exilio mostraban las huellas del hambre, el frío y el miedo. En las casas los muebles se habían quemado como madera, las cortinas se habían convertido en ropa interior, se sufría con el racionamiento en la comida... Los que podían intentaban huir, aunque nadie les garantizaba que Francia abriera sus fronteras porque los que iban para allí eran los perdedores y olían a muerte, pero si se quedaban los franquistas asesinarían o meterían en la cárcel a todo el que se hubiera significado. Ese era el miedo que tenía Quimeta, la mujer de Mascarell; sabía que su marido era un buen policía y defensor de la república y temía las represalias de los que llegaban, y no quería que se sacrificara por ella, que enferma no tenía fuerzas para abandonar la ciudad. Mascarell guardaba dos balas en su pistola. La cruenta guerra que se estaba desarrollando ya había hecho mella en el matrimonio, puesto que el hijo de ambos, Roger se quedó en la batalla del Ebro.

Las circunstancias personales de Mascarell no afectan para nada a la investigación; al contrario, reafirman a éste en la necesidad de actuar por última vez como policía y desentrañar un misterio, el de la desaparición de la chica y las consecuencias que luego se producirán, que de otra manera podían quedar impunes. Las investigaciones que Mascarell lleva a cabo en la zona donde vivía la chica ponen al inspector sobre la pista de una amiga de la joven, Patro Quintana, un par de años mayor que Merche y a cuyo cuidado estaban dos hermanas, a las que proporcionaba comida y abrigo gracias a su amistad con los Cortacans, una familia de empresarios que como otros muchos habían puesto sus fábricas al servicio de la ciudad, la Generalitat y la República en un primer momento, huyendo en algunos casos, y que ahora, debido al giro de los acontecimientos políticos no tenían ningún pudor en regresar, ni en organizar fiestas para los de su clase sin ningún temor a las consecuencias ni a las posibles represalias, que con la llegada del nuevo régimen seguro que no se producirían.

En el libro encontramos la dosis de intriga y misterio propia de las investigaciones criminales, descubrimos la figura de un inspector que lucha hasta el último momento por sus ideales y que no es partidario de abandonar a nadie, ni a su familia ni a los más necesitados, y que no duda en poner en peligro su propia vida para esclarecer la desaparición de una persona que en principio parece no importar a nadie, salvo a su propia madre. Me ha gustado el contexto histórico en el que Sierra i Fabra ha desarrollado la trama. Sabía que el libro iba a gustarme, porque tiene dosis de intriga, y cuenta con una buena documentación histórica a sus espaldas, ya lo dice el autor en los agradecimientos al final del libro:
"Muchos fragmentos históricos, declaraciones, palabras y frases puestos en boca de los personajes de la novela han sido extraídos tanto de documentos hallados en internet como del libro "La vida cotidiana durante la Guerra Civil. La España republicana" (Planeta, 1975, 2004), de Rafael Abella, y de "Memorias de un combatiente de las Brigadas Internacionales. El Frente Popular abrió las puertas a Franco", de M. Casanovas, editorial PRT, y reflejo de artículos publicados en periódicos de la época, como La Vanguardia, El Socialista, Frente Rojo y Solidaridad Obrera."

Me gusta empezar las sagas por el principio, y en este caso no iba a ser diferente. Vi en la biblioteca que frecuento el cuarto título de la colección casi por casualidad, e indagué buscando información sobre el inspector y su saga, por suerte encontré allí también el primero y he disfrutado mucho con su lectura, así que, teniendo en cuenta que reúne varios de los ingredientes que me gustan en la lectura y que está ambientado en una época histórica que me gusta bastante (aunque los libros que caen en mis manos suelen estar protagonizados por el bando perdedor) no descarto retomarlo en un futuro no muy lejano. Como he dicho al principio, he leído a este autor en alguna que otra ocasión y suelo disfrutar con su manera de narrar, y he descubierto en el inspector una figura cercana del que me han quedado ganas de saber cómo continúa su vida una vez las tropas nacionales hayan entrado en su ciudad... No me quedará más remedio que seguir con la saga si quiero descubrirlo, así que espero hacerlo en breve.

En resumidas cuentas, novela de intriga, ambientada en plena guerra civil, con personajes creíbles, bien narrada, con la que disfrutas, y en la que se puede extraer alguna que otra frase lapidaria, puesta en boca de los protagonistas por el autor, y que te deja pensando cómo debieron ser los últimos días en una ciudad que estaba abocada a perder la guerra, sin que nadie, ni los de dentro ni los de fuera, hiciera nada por impedirlo:
"Pobre Barcelona. La vida se ocultaba.
 ¿De verdad esperaba alguien que los obreros, hambrientos, moribundos, cansados, se echaran a la calle a defender los restos de la República con palos y dientes frente al ejército franquista, bien armado y bien alimentado? ¿Alguien esperaba que Barcelona se sacrificara por nada? 
Desde 1714, todo catalán sabía que la derrota no es el fin, sino el preámbulo de la nueva lucha.
Ellos, o sus hijos, o los hijos de sus hijos."
Si hay algo que se repite a lo largo del libro es la sensación de soledad, tanto de la propia ciudad como de los habitantes que tratan de sobrevivir en el día a día, a la espera de los acontecimientos:
"Estaban solos. Barcelona era una mujer solitaria y perdida, abandonada, a punto de ser violada."
A pesar de lo negativo de esta última frase que resalto, me ha gustado la historia, el contexto histórico en el que se desarrolla y la forma de ser narrada por el autor. Lectura recomendable, en especial si os gusta la novela negra ambientada en otro período histórico. Como la historia se desarrolla en solo cuatro días y no es un libro demasiado extenso, donde abundan los diálogos, se lee con agilidad. Sin duda, lo recomiendo; tendré que buscar hueco para continuar con la lectura de la saga, porque me han quedado ganas de saber qué pasa con el protagonista principal y con su esposa.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Sombras de un pasado. Barbara Wood.


Datos técnicos del libro


Título: Sombras de un pasado
Autora: Barbara Wood
Título original: Yesterday's Child
Traducción: María Antonia Menini
© 1979Barbara Wood
© 1996 de la traducción castellana para España y América GRIJALBO (Grijalbo Mondadori, S. A.)
© RBA Coleccionable, S. A. 2000 para esta edidición
ISBN: 84-473-1859-1
Tapa dura.
Biblioteca Barbara Wood.
240 páginas.

Sinopsis:

Andrea y sus padres residían en Los Ángeles. Tenía tres años cuando dejaron Warrington, la pequeña ciudad inglesa donde vivían los Townsend, la familia de su madre. Hacía poco que a ésta le habían avisado de que su padre -el abuelo de Andrea- estaba muy enfermo. No podía viajar y pidió a su hija que fuera a verlo. Andrea voló a Inglaterra. El viaje le servía para alejarse de su pareja, con el que acababa de romper. Algo extraño sucedía en la casa; Andrea lo advirtió en cuanto entró. Era el hogar de los Townsend desde hacía muchos años. Y guardaba un pasado que ella debía conocer.



Datos sobre la autora

Barbara Wood nació en Warrington, cerca de Liverpool, en Inglaterra, en 1947, pero se trasladó con su familia a Estados Unidos. Se educó en California y desempeñó trabajos muy diversos antes de dedicarse a la literatura.
Su obra, que se caracteriza por la riqueza argumental, el profundo tratamiento de la condición femenina y una atrayente combinación de amor, acción y exotismo, ocupa un lugar destacado en las listas de best-sellers de todo el mundo.
Como estamos ante una autora con una vasta obra, os dejo el enlace a su página web y el enlace a su ficha en Lecturalia por si queréis ampliar datos de su biografía y su obra.



Impresiones sobre el libro


Me acerqué a "Sombras de un pasado" por recomendación de una amiga, buscando una historia romántica fácil de leer, pero en realidad he encontrado una historia familiar en la que se guardan secretos.

La protagonista, Andrea, de veintisiete años, está pasando por un difícil momento en su vida. Ha roto con Doug y quiere alejarse de su actual vida en Estados Unidos, a pesar de que en lo profesional no le va nada mal. La llamada familiar avisando del mal estado de salud de su abuelo, Robert Townsend, hace que regrese a Inglaterra, de donde salió siendo una niña.
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Desde el primer momento Andrea nota que la casa de su abuela, construida en 1880 en Warrington, la estaba esperando, y ante sus ojos se desarrollan escenas que parecen venir del pasado y que al parecer solo ella es capaz de ver, como si el tiempo retrocediera. Mientras su abuela escuchaba música de gaitas en la radio, ella podía oír que alguien, quizá un niño, interpretaba 'Para Elisa' de Beethoven.

Con ayuda de los recuerdos de la abuela y viejas fotografías, Andrea reconstruye la difícil historia familiar. Su abuelo, el que ahora está enfermo, se casó en 1915 y el mismo día lo enviaron a luchar en la Primera Guerra Mundial. Hay fotos de su madre, Jennifer, la bisabuela de Andrea, pero hablar del padre era tema prohibido, ni siquiera su hijo lo conoció. Víctor Townsend era el padre de Robert y desapareció antes de que éste naciera. Según la abuela de Andrea era "un hombre perverso, el demonio personificado, y nadie derramó una lágrima por él cuando desapareció." La madre de Robert sufrió mucho por lo que él le hizo, al menos esa era la historia que se había estado contando en la familia.

Víctor era el mayor de tres hermanos. Le seguían John, oficinista en una fábrica de paños, y Harriet, que moriría en extrañas circunstancias. Eran los tres niños Townsend que Andrea pudo ver en una vieja foto. A medida que se avanza en la lectura del libro asistimos a la evolución de estos mismos personajes, con sus ilusiones y sus miedos, y con caracteres definidos que en algunos casos chocarían con la tradición de la época en la que vivieron. En las pocas fotografías que había de ellos y en las visiones que de momentos de su vida la protagonista pudo ver se notaba que tenían un aire que a Andrea le resultaba familiar, el llamado surco Townsend, un frunce vertical entre las cejas que confiere a la familia un aire desafiante y encolerizado. Jennifer, la madre de Robert, era en realidad la esposa de John, aunque Víctor la forzó y fruto de esa violación nació Robert, el abuelo de Andrea, que siempre temió que la mala sangre de su padre hubiera pasado a sus hijos o a sus nietos. A medida que se avanza en la lectura del libro podremos ver la relación real existente entre los tres hermanos y Jennifer.

Andrea se convertirá en un vínculo de unión entre pasado y presente. Ningún familiar actual de Andrea había notado cosas extrañas en la casa, ni su abuela, que llevaba viviendo allí sesenta y dos años, ni tía Elsie o su marido Edouard, que la visitaban con asiduidad.

El libro se nos presenta como una mezcla de novela romántica y familiar con toques decimonónicos. Las visiones que se aparecen ante Andrea sirven al lector para reconstruir la historia de la familia Townsend como realmente se sucedieron los hechos y no según la creencia transmitida a la familia. Encontramos tres personajes de carácter fuerte, los hermanos Townsend, que tuvieron que enfrentarse a la autoridad paterna y a los propios cambios del siglo con un punto de rebeldía que traerá consecuencias. Andrea descubrirá por su parte que los buenos no son tan buenos ni los malos tan malos como dicta su fama. Estamos ante una historia de apariciones que nos ayuda a comprender hechos pasados y que nos envuelve en una atmósfera distinta; en esos momentos de buceo en el pasado disfrutamos de descripciones de atuendos, estancias y costumbres propias de finales del siglo XIX y no se hace para nada pesada la lectura de estos pasajes, porque están bien introducidos en la narración y siempre tienen lugar delante de la protagonista, que asiste a diálogos que tuvieron lugar en el pasado. Encontramos misterio en la novela, porque iremos poco a poco sabiendo cómo se desarrollaron los hechos, al mismo tiempo que son descubiertos por Andrea. Encontramos romanticismo en el amor que siente la familia actual de Andrea y los sentimientos que parecen guiar las vidas de sus antepasados, verdadero motor de sus actos.

La enfermedad del abuelo Robert parece ser el detonante que quiere poner cada hecho en su lugar, como si en una realidad paralela tuvieran la necesidad de que se supiera qué había pasado realmente y cómo, y Andrea será el enlace entre pasado y presente para descubrirlo todo.

En definitiva, estamos ante una novela sencilla, de fácil lectura, con toque de intriga, secretos familiares y apariciones fantasmagóricas (aunque de las que no asustan) que se disfruta. Cuando empecé a leerla no sabía qué iba a encontrar, y debo reconocer que en conjunto me ha gustado. No es la primera vez que leo a Barbara Wood (aunque los libros que había leído de ella eran mucho más recientes) y tengo algún que otro título esperando en mi estantería. Al ver que el libro estaba ambientado en una casa en Warrington (de donde es la autora) pensé que podía tener algún punto autobiográfico, aunque supongo que es del todo improbable. Estaría bien poder tener alguna visión de momentos de la vida de nuestros antepasados... o tal vez no. Nunca se sabe si es mejor conocerlo todo de los nuestros, porque no sabemos realmente qué podemos encontrar. ¿No os parece?

sábado, 1 de noviembre de 2014

El alfabeto de los pájaros, de Nuria Barrios.


El reto "25 españoles" está haciendo que caigan en mis manos libros a los que quizá de otra forma no me hubiera acercado. Cuando voy por la biblioteca, estoy ojo avizor e intento coger libros que me puedan ayudar a completar el reto y no sólo los que de verdad querría que vinieran conmigo, es decir, los de intriga y misterio. Este reto está sirviendo para conocer nuevos autores, de eso no hay duda. Sin más, vamos con los datos del libro.

Título: El alfabeto de los pájaros
Autora: Nuria Barrios Fernández
Editorial: Seix Barral, S.A., 2011
Formato: Rústica con solapas
Primera edición: febrero 2011
ISBN: 978-84-322-1298-7
256 páginas

Sinopsis: Nix tiene 6 años, ha nacido en China y es adoptada. Quiere mucho a su familia, pero el dolor del abandono, al que ella no sabe dar nombre, le atormenta. Sólo las historias que inventa su madre le alivian, apaciguan su ira y su desconcierto. Pero el dolor siempre regresa.
La niña cree que el secreto de la felicidad está en el vientre, donde vivimos antes de nacer. Sus amigos conocen ese vientre, proceden de él, y Nix piensa que, para ser feliz como ellos, debe regresar al interior de su madre china, el lugar donde todo comenzó. Sólo volviendo al inicio podría saber quién es, dar sentido a su nueva vida, eliminar tantas preguntas sin respuesta. Pero ese viaje no es posible. ¿O sí?



Datos sobre la autora

Nuria Barrios nace en Madrid en 1962. Es autora de la novela "Amores patológicos" (2008) y del libro de relatos "El zoo sentimental" (2000), ambos merecedores de una excelente acogida, y del poemario "El hilo del agua" (2004), que fue ganador del Premio Ateneo de Poesía. Asimismo ha publicado el libro de viajes Balearia (2000) y está presente en diversas antologías de cuentos: Páginas amarillas (1998), Vidas de mujer (1998), Cuentos de mujeres solas (2002), Pequeñas resistencias (2002), Tu nombre flotando en el adiós (2003), Comedias de Shakespeare (2007) y Cuentos breves para ir y venir (2009). Su obra ha sido traducida el holandés, al italiano, al portugués, al croata y al esperanto.
(Información sobre la autora sacada del propio libro).
Ha publicado artículos en el diario El País. Para acceder a ellos, no hay más que picar en el siguiente enlace.


Impresiones sobre el libro

Ya he comentado más arriba que los retos a los que me he apuntado (que por cierto llevo un poco retrasados, no así en cuanto a lecturas, sino en cuanto a publicar las reseñas) están haciendo que me acerque a nuevos autores y por supuesto a un variado número de temáticas. No conocía a Nuria Barrios como escritora, y creo que tendré que leer algo más de ella para conocer esta faceta suya, puesto que "El alfabeto de los pájaros" está concebido como una especie de cuento, donde la protagonista es una niña de seis años, procedente de China, adoptada por una familia española, y que ahora se hace preguntas sobre sus orígenes y el porqué de su situación.

El libro trata principalmente del tema de las adopciones, pero no está planteado como un tratado sobre qué hacer si una familia decide adoptar y cómo conseguir sus anhelos de ser padres, sino centrado en el punto de vista del adoptante, y las preguntas que éstos se hacen cuando a medida que van creciendo van notando las diferencias que existen entre ellos y la nueva familia de acogida y los compañeros que les rodean en su día a día, que pueden llegar a ser crueles.

La historia nos presenta a Nix, una niña china de seis años, que está en la fase de preguntarse todo, especialmente a raíz de los comentarios que en el colegio le hace un compañero sobre la diferencia entre ella misma y su hermana Nox (también adoptada en China) y los que son sus padres. Desde el principio Nix sabe que ha sido adoptada. Su madre se ha encargado desde el primer momento de contarle historias sobre un dragón que la perseguía cuando salió de China porque ella era su tesoro. La niña había olvidado ese viaje y su vida antes de subir al avión. Durante sus primeros catorce meses estuvo en un dormitorio compartido:
"Ha olvidado su vida antes de ser una, cuando el yo era nosotros, un ser formado por infinitos niños intercambiables y con una identidad compartida. Una criatura sin padres, pero dotada de innumerables ojos, brazos, bocas, orejas, piernas, culos, penes, vaginas y ombligos, que exigía ser alimentada, bañada, atendida. Un dios niño que era todos y cada uno de ellos."
Dragones y pájaros son los recursos que la autora utiliza, en la imaginación de Nix y su madre, para que la niña se sienta a gusto con su situación. Nix está contenta con su familia, y disfruta ejerciendo de hermana mayor con Nox, con la que comparte juegos y teatraliza las historias que su madre les cuenta sobre princesas y dragones, pero en el fondo está triste, porque se siente diferente a sus amigos del colegio y quiere conocer sus orígenes. Quizá la autora presenta a Nix como una niña demasiado adulta para su edad, que se plantea temas como de dónde viene y por qué la abandonó su madre verdadera. Aunque está contenta con su vida, tiene preguntas y necesita respuestas, y sus padres adoptivos, especialmente la madre, tratan de responder a sus preguntas utilizando la fantasía, de ahí que al leer el libro parece que estemos dentro de un cuento. Las respuestas fantásticas utilizadas por la madre adoptiva para acallar los miedos de Nix no son del todo aceptadas por su marido, que temía que la niña se refugiara en la fantasía para eludir la verdad de su abandono.

El detonante que hace que Nix sienta añoranza por conocer sus orígenes es el embarazo de la madre de su amiga Kim, de cuya barriga saldrá un hermanito. En el fondo Nix quiere salir de la barriga de su madre adoptiva; había muchos agujeros en el cuerpo para alcanzar la barriga. Nix sabe que no ha podido salir de la barriga de su madre adoptiva, porque ella no ha podido tenerla dentro, y tampoco ha mamado de ella, porque sus pechos no tienen leche, pero es algo que tiene dentro y quiere conocer la barriga de la que ella ha salido; quiere saber el porqué de su abandono y en última instancia, quiere que su mamá-barriga sepa dónde está, ya que si la quisiera buscar ya no la encontraría en el orfanato de donde la sacaron. Se hace alusión a los pájaros a lo largo de la narración, y en este caso a las mamá-cucos, que dejan sus huevos en otros nidos para que otros los críen. 

Mientras disfrutamos la historia sumergidos en una sucesión de cuentos fantásticos que ayudan a la pequeña protagonista a conocer más datos sobre sí misma, la autora nos acerca a la realidad de los orfanatos chinos donde los niños esperan a ser adoptados, la adopción entendida por algunos como mera transacción comercial, la soledad de los propios niños, el deseo de los adultos de ser padres y el cariño que se transmite a esos niños cuando ese anhelo se consigue (aunque no las haya tenido dentro, para la madre tanto Nix como Nox son su vida).
"Los padres vivían en el país de los padres sin niños y estaban muy tristes; no los aceptaban en los demás países por no tener hijos, y ni siquiera disfrutaban con cumpleaños, ni iban al cine, zoo o parques de atracciones. Fueron felices cuando les hablaron del país de los niños sin padres y fueron verdaderamente felices cuando fueron hasta allí y recogieron a Nix."
El libro, con un fuerte lenguaje de cuento, nos habla de los anhelos por conocer y de los propios miedos. Nix se nos presenta como una niña feliz con su familia, pero con altibajos, quizá demasiado adulta en algunos momentos: quiere saber cosas de su pasado, pero tiene miedo al futuro, miedo a que la abandonen, porque ya la abandonaron recién nacida; los padres adoptivos también temen que la niña encuentre sus raíces y quiera abandonar su vida con ellos. La autora ha sabido tratar un tema bastante complicado, sobre todo cuando a medida que los niños se hacen mayores van notando las diferencias entre ellos y los que les rodean, incluida su propia familia, diferencias que se agravan si los miembros de la familia son de distintas razas. Los padres de Nix se valen de la fantasía para explicar estas diferencias a sus hijas, pero desde el primer momento las consideran parte fundamental de su vida, lo que completa el círculo de la familia. El lenguaje utilizado, la referencia a dragones, princesas y todo tipo de pájaros, y un acercamiento al mundo de la fantasía para tratar un tema en ocasiones complicado quizá aconsejen la lectura de este libro cuando se tenga la mente abierta. Se disfruta con el libro, eso sin duda; lo difícil quizá es hablar del tema que trata y cómo lo trata. Me acerqué a su lectura hace algunas semanas y sí lo disfruté, sobre todo porque no sabía qué iba a encontrarme al iniciar su lectura, y cuando me di cuenta que la autora, con gran dominio del lenguaje, hacía uso de la fantasía para plantear el tema, me dejé envolver por él y su lectura me dejó un buen sabor de boca. En diecisiete capítulos la autora, siguiendo un lenguaje propio de los cuentos nos ha acercado a un viaje que los protagonistas, especialmente Nix, hacen a sus orígenes para descubrir su esencia y acabar valorando lo que tienen. Hay que reconocer que ha sido curiosa la forma que la autora ha tenido de plantear un tema a veces tan complicado como el de la adopción, desde el punto de vista de las preguntas que en ocasiones pueden hacerse los propios adoptados, y cómo ha utilizado la fantasía y la imaginación para que unos y otros, adoptados y padres adoptivos, valoren que los unos son el complemento de los otros. Sin duda, estamos ante un libro diferente, con el que se logra disfrutar, ideal si queremos adentrarnos en un mundo de fantasía. Recomendable.