jueves, 20 de septiembre de 2018

"La mirada de la ausencia", de Ana Iturgaiz.

Nos gusta la novela negra en #SoyYincanera, pero de vez en cuando apostamos por otros géneros, y disfrutamos con una buena dosis de novela histórica, que especialmente agradezco, sobre todo si trata una época no tan recordada por mí en cuanto a estudios se refiere, centrada en la España de finales del XIX, con el asedio carlista a la ciudad de Bilbao, unos hechos históricos que la autora ha sabido acercarnos con gran maestría.
Sin más, vamos con los datos técnicos del libro:

Título: La mirada de la ausencia
Autora: Ana Iturgaiz
Editorial: Roca Editorial de Libros, S.L.
Formato: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 978-84-17305-00-0
Primera edición: septiembre de 2018
384 páginas.
PVP: 18'90€

Sinopsis (tomada del propio libro):

El 21 de febrero de 1874 el ejército carlista pone cerco a la ciudad de Bilbao. En ella se encuentran Javier Garay, un fotógrafo de retratos eróticos, e Inés Otaola, una planchadora que ha perdido su trabajo.
Sin embargo, las aspiraciones de Javier no pasan por quedarse encerrado en la ciudad sitiada. Tampoco Inés sospecha que el fotógrafo es su oportunidad para recuperar lo que nunca debió haber perdido.
Un perfecto retrato de las aspiraciones y fracasos de los hombres y mujeres de finales del siglo XIX, un alegato pacifista en una época de cambios donde la fotografía se convierte en testigo del horror y la pasión.

Datos sobre la autora

Ana Iturgaiz nació en 1965 en Getxo, una ciudad al borde del mar Cantábrico. Después de graduarse en Historia, se mudó a Madrid para trabajar en el mundo de las bibliotecas y los archivos. Los libros y los documentos antiguos son parte de su vida. Le encantan la documentación, los lugares con pasado y las viejas fotografías, y plasma esas pasiones en sus historias.
En 2010 quedó finalista del Premio Novela Romántica 2010, organizado por Ediciones B y, desde entonces, ha publicado cinco novelas más. También escribe pequeños relatos que comparte con sus lectores y que pueden encontrarse en su web: http://www.anaiturgaiz.com/


Impresiones sobre el libro

La historia que refleja "La mirada de la ausencia" tiene lugar en torno a la ciudad de Bilbao, en 1874, poco antes del inicio de la llamada tercera guerra carlista, guerra civil que se desarrolló en España, entre los partidarios de Carlos, duque de Madrid, pretendiente carlista con el nombre de Carlos VII, y los gobiernos de Amadeo I, de la Primera República y de ALfonso XII. Tenía su origen en las pretensiones de Carlos, hermano del que fuera rey Fernando VII, de acceder al trono de España por encima de Isabel II, la hija de Fernando VII. Además de una guerra cruenta, fue un choque de ideologías entre los combatientes, entre el liberalismo defendido por unos y el absolutismo defendido por otros, con la excusa de la tierra por la que guerrear. Partidarios de liberales y carlistas tendrán representación en la páginas de "La mirada de la ausencia" y las conversaciones que mantendrán unos y otros en los inicios del libro, y cuando la contienda ya alcance sus mayores cotas de dramatismo serán magistralmente descritas por Ana Iturgaiz en su libro, que arranca con el asedio de la ciudad de Bilbao en la que es conocida por algunos como Tercera Guerra Carlista. La autora ha sabido dibujar muy bien el escenario histórico y geográfico en el que transcurre la novela, de forma que los que no tenemos el placer de conocer esa parte tan bonita de la geografía española hemos podido hacernos una perfecta foto de lugar de los escenarios narrados y del tiempo histórico en el que la autora ha querido hacer transcurrir su obra, un acercamiento a un período histórico no demasiado tratado en la literatura, con cuyas pinceladas he disfrutado mucho, porque no se trata de contar fechas y datos de cuánta gente participó en el conflicto, o de las bajas que éste ocasionó, sino de acercar los motivos de la lucha, de la supervivencia de los habitantes de la zona por conseguir mejorar sus condiciones de vida, algunos bajo unos ideales y otros dándose cuenta de que lo importante es sobrevivir al día a día y disfrutar el momento que la vida les brinda. Todo eso lo encontramos en el libro que hoy traemos aquí, de la mano de sus dos protagonistas principales, Javier Garay Zabala  e Inés Otaola Azcona, dos representantes de una clase humilde que luchan por mejorar sus condiciones de vida por un lado y alcanzar un estatus y un reconocimiento por la sociedad en la que convive en el caso de Javier, y procurar el sustento económico a su familia en el caso de Inés.

Inés, pilar fundamental de la historia, es una chica humilde que debe sacar adelante a su abuela y su hermano pequeño, desde que tuvieran que abandonar las tierras familiares que quedaron a cargo de su hermano  mayor, que no dudó en expulsar a la familia obligándoles a huir a la ciudad, buscando una vida mejor. Para conseguir el sustento de los tres y una educación a la que ella no pudo acceder para su hermano, trabaja como planchadora en casa de una familia pudiente, hasta que por error caen en sus manos unas fotografías de una mujeres que posan ligeras de ropa, que el señor guardaba en uno de sus cajones. Como los secretos de una familia se quedan en esa familia, la dueña de la casa para la que trabaja no dudará en prescindir de los servicios de Inés, que a partir de entonces, y en un panorama desfavorable, con la ciudad sitiada, sin trabajo, con escasez de alimentos y la miseria que pulula por las calles, se ve en la necesidad de buscar al fotógrafo que elabora esas fotos para poder seguir llevando alimento a los suyos. El fotógrafo no es otro que Javier, un joven idealista, que trabaja como ayudante de su futuro suegro, un afamado fotógrafo de Bilbao que en opinión de Javier pierde su tiempo porque no evoluciona, empeñado solo en hacer retratos de personajes de bien de la clase pudiente de la ciudad. Javier aspira a más, quiere ser reportero de guerra, contar al mundo lo que de verdad pasa en uno y otro lado de los dos bandos enfrentados en esta guerra fraticida, pero mientras encuentra su lugar, algo difícil en la época retratada, no duda en hacer fotografías algo picantes, con un punto de erotismo, de chicas más o menos necesitadas, que luego vende a los hombres de las clases sociales más estables de la ciudad de Bilbao. Y será precisamente en este contexto en el que se conozcan los personajes, sin saber que la guerra que se está desarrollando va a acabar uniéndolos más de lo que se hubieran podido imaginar.
"A pesar de querer terminar cuanto antes, a pesar de los nervios, a pesar de la necesidad de tener la ganancia en el bolsillo, no fue derecha a la calle de la Pelota. Por eso vio a niños, mujeres y hasta a un grupo de monjas mercedarias a los que los carlistas no habían permitido la salida, regresar por la calle Achuri de vuelta a sus jaulas. Por eso comprobó, al pasar por la calle Ronda, que las balas de los cañones carlistas habían arrancado de cuajo el mirador de un tercer piso que ahora se encontraba en medio de la calle. Junto a los cascotes, unos vecinos se santiguaban por la suerte que habían tenido de que no les cayera encima. Por eso supo que mientras ella se decidía a mostrar a un desconocido partes de su cuerpo que nadie había visto a cambio de unas monedas con las que llenar la olla de su familia, otros protegían la puerta de sus casas con lujosas barricadas fabricadas con piezas de terciopelos, sedas y rasos. «Y es que ante la angustia y el miedo, la riqueza no sirve para nada.»" (Página 80)
"La mirada de la ausencia" no es un libro romántico, pero en él encontramos amor, a la pareja, a la familia, a aquellos que nos ayudan y forman parte de nuestro día a día y en los que podemos confiar, a pesar de que con ellos no nos una un vínculo de sangre, amor a la tierra que se trabaja, por la que se lucha, amor a unos ideales, a una necesidad de cambiar el mundo, de hacer llegar al resto las cosas tal y como son realmente y no manipuladas por uno u otro bando en conflicto, deseo de prosperar, de sobrevivir al día a día, de vivir el momento en muchos casos. Estamos ante una bella recreación histórica con la que sinceramente he disfrutado. Debo reconocer que sí conocía a la autora, de hecho tengo un libro suyo esperando en mi estantería, pero el hecho de que fuera etiquetado como novela romántica ha contribuido a que lo dejara de lado. Ahora, leyendo el libro que hoy os traigo, reconozco que voy a darle una nueva oportunidad a la autora, porque si bien juega con el amor y los sentimientos, el trasfondo histórico en el que transcurre la obra y la manera de narrar que tiene Ana hacen que el libro se lea bien, que las páginas avancen rápidamente entre nuestras manos y que sin duda den ganas de seguir leyendo algo más sobre el período histórico aquí retratado. Reconozco que no sabía qué iba a encontrar entre las páginas de "La mirada de la ausencia", a pesar del contexto histórico que retrataba. El tema de las fotografías subidas de tono me hacía pensar que los derroteros iban a girar por ahí, pero no, nada más lejos de la realidad; esas fotografías y la necesidad de unos y otros de posar como modelos, crear las imágenes e incluso comprarlas no hace más que acercar al lector a los problemas de la época en las distintas escalas de la sociedad. La fotografía es una buena excusa para retratar los problemas de una guerra cruenta que se cebó en hermanos, vecinos y familiares, y ha sido una grata sorpresa acercarse a este momento histórico gracias a la prosa de Ana Iturgaiz. Además, ha sido un verdadero placer acercarnos al mundo de la fotografía, a través de las explicaciones que Javier hace de su arte en las páginas del libro, así como del amor por la tierra.
"... Las tierras de los Otaola serán ahora para uno de tus hijos, para un Azcona. Eso está bien. Tú hazles saber lo orgullosos que tienen que estar de su padre, enséñales a amar la tierra que un día heredarán. ¿Qué hay para un hombre más valioso que eso? Nada. Ser propietario del lugar por donde pisa, trabajar su propia tierra. Tú sabes que tu padre y yo no tuvimos esa suerte. Nunca poseímos nada, ni el tejado que nos cubría. Unos simples jornaleros, no éramos más que eso. Íbamos de un sitio a otro buscando quien nos quisiera emplear. -La anciana movió la cabeza a uno y otro lado-. Este país nuestro no es bueno para los que no poseen nada." (Página 76)
En definitiva, y a modo de conclusión, una mirada certera a la sinrazón de una guerra a través de los ojos de unos potentes protagonistas, eso es lo que nos ofrece Ana Iturgaiz con una lenguaje claro y directo en "La mirada de la ausencia", una historia que sin duda se quedará mucho tiempo en nuestro recuerdo, y que por supuesto no dudo en recomendar a todo aquel que disfrute con una buena novela histórica.

Y vosotros, ¿os animáis a conocer a Inés y Javier?

¡Nos leemos!

miércoles, 29 de agosto de 2018

"Todos los veranos del mundo", de Mónica Gutiérrez.

A pesar de los rigores del mes de agosto, en #SoyYincanera no hemos bajado el ritmo lector, y de nuevo hemos cambiado de registro con la lectura de la novela que aquí os traigo, mi primer acercamiento a la autora, y todo un descubrimiento.

Sin más, vamos con los datos técnicos del libro:

Título: Todos los veranos del mundo
Autora: Mónica Gutiérrez Artero
Editorial: Roca Editorial
ISBN: 978-84-17092-92-4
Formato: Rústica con solapas
Primera edición: julio de 2018
208 páginas
PVP: 17'90€

Sinopsis (trasera del libro)

Helena no sabe cómo sobreviven las familias cuando coinciden todos sus miembros adultos bajo el mismo techo, pero está a punto de averiguarlo. Decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos los veranos de su infancia, regresa a la casa de sus padres para preparar la boda y reencontrarse con sus hermanos y sobrinos. La pequeña localidad a pie de los Pirineos ha permanecido casi inmutable en el tiempo, con sus amables habitantes y sus gratos recuerdos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido de vista durante muchos años, y la vida deja de ser tan tranquila en el pueblo. Quizá sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias. Quizá sea el tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando.

Sobre la autora
Mónica Gutiérrez nació y vive en Barcelona. Es licenciada en Periodismo por la Universitat  Autònoma de Barcelona  (UAB) y en Historia por la Universitat de Barceloa (UA). Apasionada lectora, escribe novela, relatos y poesía. En la actualidad compagina la escritura de ficción con la docencia y suele charlar de literatura con buenos amigos en su blog. Debutó en el mundo de la publicación con Cuéntame una noctalia, y las buenas críticas de Un hotel en ninguna parte, su segunda novela, han mantenido a la autora durante más de un año en la lista de los más vendidos de Amazon. El noviembre de Kate (2016) fue su primera novela con Roca Editorial.

Impresiones sobre el libro

Tengo que empezar esta reseña reconociendo que la lectura de "Todos los veranos del mundo" ha supuesto mi primer acercamiento a esta autora, de la que sí tenía referencia a través de comentarios sobre su blog y sus libros en las distintas redes sociales, pero hasta ahora no había tenido la oportunidad de que una obra suya cayera en mis manos, y debo reconocer que ha sido una experiencia interesante, y que seguro repetiré si algo más por ella escrito cae de nuevo en mis manos.

Creo que han catalogado este libro como ejemplo de feel-good (novelas que te hacen sentir bien), pero lo cierto es que no soy yo de poner demasiadas etiquetas, y reconozco que cuando una de estas etiquetas, en inglés para más señas, se me presenta, tengo tendencia a buscar qué significan. No sé si puede catalogarse así esta novela que hoy os traigo, lo cierto es que estamos ante una lectura con toques románticos y algo de nostalgia, y es precisamente en ese punto de nostalgia donde los lectores pueden sentirse más o menos identificados (no diré que me he sentido como una Helena que vuelve a su pueblo a disfrutar de las que eran sus raíces, pero la lectura de este libro me ha recordado algunos de los veranos que pasaba de niña en el pueblo de mi padre, con tíos y primos, y en ese sentido personalmente he disfrutado con la lectura del libro).

Si algo tiene "Todos los veranos del mundo" es que es ante todo una historia muy fácil de leer y de seguir, y ello es gracias a la prosa empleada por la autora y por la trama que en el libro nos cuenta, una historia sencilla de una familia sencilla en la que muchos podemos sentirnos identificados, aunque no todos tengamos como la protagonista una masía rural a la que volver en un pueblo perdido cercano a los Pirineos. Y precisamente eso hace la protagonista, Helena, que vuelve al pueblo de su infancia para reencontrarse con familiares, vecinos y amigos. Dueña de una vida más o menos acomodada, en la que están perfiladas cada una de sus obligaciones, trabajando para un prestigioso bufete de abogados que recientemente ha prescindido de sus servicios, Helena vuelve al pueblo de su infancia para retomar el contacto con sus raíces y para preparar su boda con Jofre, uno de los jueces más jóvenes de la Audiencia Provincial de lo Civil de Barcelona con el que lleva viviendo dos años. Desde el primer momento intuimos como lectores que algo no va bien en esta relación, porque Helena no ha buscado ni vestido para una boda que se celebra en pocas semanas, y el novio no acude con ella a los preparativos. Los hermanos de Helena, Xavier, escritor de éxito, y Silvia, militante y activista en Greenpeace, no ven con buenos ojos esta boda, que ven más fruto del conformismo que del amor, y las conversaciones que Helena mantenga con ellos, con su madre y con sus sobrinos, a los que apenas le unía nada, van a cambiar la forma de pensar de la protagonista, que en los pocos días que pasará rodeada de los suyos y de los recuerdos de su infancia va a trastocar sus planes de futuro, haciendo que se plantee cosas que antes creía muy importantes.

Junto a sus hermanos, Helena tendrá oportunidad de acercarse a la figura de su madre, que tras la muerte de su marido se ha reinventado poniéndose al frente de una escuela de cocina aprovechando el turismo rural en la zona, y algunos de los personajes que asisten o están vinculados a estas clases también darán color a la historia que nos trae Mónica Gutiérrez, como el señor Serra, un personaje que le da un aire al escritor Eduardo Mendoza, y con el que la madre de Helena está encantada de ejercer de profesora culinaria, aunque como el resto de los alumnos su capacidad de aprendizaje deje bastante que desear.

Aunque pueda parecernos que la relación de Helena con su hermana Silvia no es todo lo idílica que cabría esperar entre hermanas, porque las dos son muy diferentes (una se ve obligada a defender a las grandes empresas petroleras; la otra como activista a los que luchan contra ellas), los diálogos que mantienen entre ellas sobre la familia, los intereses de cada una y los recuerdos que sí las unen ponen de manifiesto que tienen más en común de lo que pensaban, y esto es un punto a favor de la autora, que ha conseguido que en unos personajes en apariencia sencillos y esteriotipados podamos sentirnos identificados, o que al menos reconozcamos en ellos a algunos familiares o amigos que nos rodean, a los que no siempre nos atrevemos a decirles lo que pensamos, ni a tratarlos con todo el cariño que se merecen.
"- Yo no quería venir aquí este verano. Tampoco vine el anterior, ni siquiera por Navidades. Tenía miedo de que, si volvía a la casa de los abuelos, me dolería tantísimo la ausencia de mi padre que ni siquiera podría respirar. Pensé que sería horrible estar de nuevo aquí, en su pueblo, en donde yo había sido tan feliz durante mi infancia."
"... no importa lo lejos que corras a esconderte, la vida acaba por encontrarte."
 "Silvia no lo sabe, y no se lo diría por nada del mundo, pero desde aquel día en el que se marchó de casa dejándome un paquete de color cereza sobre la cama, no he vuelto a llevar jamás calcetines negros. Ahora los tengo de todos los colores, con rayas, con topos, incluso con búhos y gatitos estampados. Mis preferidos son unos blancos, de rayas rosa pastel, con pequeñas mariposas moradas, doradas y verdes bordadas por todas partes".
Con Xavier, el hermano escritor de éxito, Helena parece llevarse algo mejor, porque ha sido su confidente en la infancia, el punto de unión entre ella y Silvia, de la que era hermana pero no amiga íntima, quizá porque Xavier era el mayor, al igual que su padre, tristemente fallecido, era el motor de unión en la familia, al que los niños acudían para entretenerse y al que daban más besos y abrazos. Quizá por este motivo Helena no acepta de buen grado los cambios que se han producido en su casa, como si el hecho de convertir la masía en una escuela de cocina invadiera los recuerdos de su padre, a lo que no contribuye que su madre hubiera retirado todas las fotografías. La madre de Helena no se nos presenta como alguien frío, simplemente tiene otra manera de manifestar sus sentimientos (a esto me refería cuando más arriba indicaba que podemos reconocer en la prosa de la autora y en los personajes por ella creados a algunos familiares o amigos con los que podemos identificar a los protagonistas que aquí se nos plantean).

Estamos ante una historia entrañable y familiar, de recuerdos, de vuelta a los orígenes, narrada por la propia protagonista, Helena, que a través de recuerdos y gracias a unos diálogos abundantes va a dibujar un panorama familiar entretenido, divertido, que da lugar a risas y llantos, al recuerdo de anécdotas, al conocimiento de lugares sorprendentes dentro del mismo pueblo (la propia casa a la que vuelve la familia que ha cambiado su aspecto general y se ha convertido en un negocio que quiere aprovechar el auge del turismo rural), al descubrimiento de lugares con encanto, como La biblioteca voladora, un pequeño negocio de venta (o más bien de disfrute de libros) regentado por un personaje peculiar, Jonathan Strenge, más preocupado por mantener una buena conversación sobre libros con posibles clientes que por vender esos mismos libros, con el que particularmente no me importaría compartir una taza de té acompañada de un bollo delicious o galletitas (tendréis que leer el libro para conocer a este fantástico personaje), o una curiosa floristería regentada por un tipo fornido con pinta de vikingo, y que también dará mucho juego en la trama. Y por si fuera poco, Helena se va a encontrar con un amigo de infancia, Marc Montañés, al que va a volver a unirse gracias al encanto del pueblo, la serenidad que allí se respira y el recuerdo de momentos vividos en el pasado. Es cierto que a medida que vas entrando en la historia tienes la sensación de que todo va a acabar bien, de que los protagonistas no van a tomar malas decisiones, de que todo parece fácil, pero está tan bien escrito y tan bien narrado que entras de lleno en la trama, la acabas comprando, y cuando se acerca el final del libro quedas con ganas de más. No te molesta que la historia no te haya deparado sorpresas, quieres que acabe bien y lo consigue. El libro tiene la virtud de que te hace rememorar tus propios recuerdos de infancia, te hace reflexionar sobre cosas que dejaste de decir o hacer, hace que eches de menos a los que ya no están contigo, pero desde la añoranza, y te hace reflexionar acordándote de cómo eran sin idealizarlos, algo que en ocasiones hacemos.

Estamos ante una historia fresca, muy bien narrada, con profusión de diálogos, que se nos queda corta, porque bien podría ser leída de tirón, pero nos gusta disfrutar las lecturas y las saboreamos, y la autora ha conseguido que con su libro también disfrutemos, haciendo un repaso de una manera sutil por algunos títulos de la literatura que nos han acompañado a lo largo de la vida (Helena y Marc sin ir más lejos son Peter Pan y Wendy). Personalmente a mí me ha removido recuerdos personales y es algo que he agradecido, me han gustado los guiños a personajes carismáticos que dan su punto de extravagancia y humor a la trama, y he disfrutado con la historia en general y con lo que quiere transmitir. Ya sé que últimamente lo digo mucho, pero es cierto, y creo que en el caso de Mónica sea más fácil que repita, porque creo que sus novelas no son demasiado extensas y me gusta su forma de escribir, así que pasado con nota este primer acercamiento a su forma de narrar, no dudaré en repetir si algo suyo se cruza en mi camino. Me ha gustado el estilo, y ha sido un soplo de aire fresco entre la lectura de  la novela negra con la que tanto disfruto. He quedado contenta con la experiencia y no dudo en recomendar esta lectura, si queréis una novela ágil, con trama interesante y fácil de leer para este final de verano que ya se nos va, aunque os advierto que si la cogéis os va a durar un par de tardes si acaso entre las manos, porque gracias a la abundancia de diálogo y a los veintidós capítulos cortos en los que se divide, cada uno de ellos con un título específico, se devora. Si tenéis oportunidad, no la dejéis pasar. Yo no me he arrepentido de que haya sido uno de los títulos elegidos como lectura en #SoyYincanera.
Gracias a las responsables de la iniciativa y a Roca Editorial por el ejemplar.
¡Nos leemos!

lunes, 13 de agosto de 2018

ARDERÁS EN LA TORMENTA. John Verdon.

De nuevo, y a pesar de los calores de agosto, volvemos a la carga desde el grupo #SoyYincanera con la reseña del último título protagonizado por el detective David Gurney, un libro que hará las delicias de los amantes de la saga, sin duda alguna, porque Dave es mucho Dave.

Sin más, vamos con los datos técnicos del libro:

Título: Arderás en la tormenta
Título original: White River Burning
Autor: John Verdon
Traductor: Santiago del Rey
Editorial: Roca Editorial de Libros, S.L.
Formato: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-16700-72-1
504 páginas
Primera edición: junio de 2018
P.V.P.: 19'90€

Sinopsis (tomada del propio libro)

La tensión ha ido en aumento en White River. El inminente primer aniversario de la muerte de un motorista negro por el disparo de una policía local inquieta a una población económicamente deprimida y racialmente polarizada, enfrentada por discursos incendiarios, manifestaciones airadas y casos de incendios y saqueos.
La situación en White River se vuelve realmente tensa cuando se producen más muertes en lo que parece ser una escalada de venganzas. Sin embargo, cuando Gurney se pregunta por la verdadera naturaleza de todo este baño de sangre y se centra en aspectos peculiares de cada uno de los homicidios, el fiscal del distrito le ordena desvincularse de la investigación.
Obsesionado con los indicios que no corroboran la versión oficial de los hechos, Gurney decide actuar por su cuenta..

Datos sobre el autor


John Verdon trabajó en varias agencias publicitarias en Manhattan como director creativo hasta que, como su protagonista, se trasladó a vivir al norte del estado de Nueva York en un entorno rural. Sé lo que estás pensando fue su primera novela, un éxito mundial. En 2011, Roca Editorial publicó No abras los ojos, que también fue un éxito de crítica y ventas, a la que siguieron Deja en paz al diablo, No confíes en Peter Pan y Controlaré tus sueños. Su serie, que protagoniza el carismático detective retirado David Gurney, es ya un referente del género negro y criminal.



Impresiones sobre el libro

Quizá a la hora de abordar esta reseña no vaya a ser todo lo parcial que se espere de una persona que comenta libros, pero lo que tengo claro a la hora de reseñar es que no voy a imponer mi opinión, dejo claras mis impresiones y mis gustos, pero no pretendo convencer a nadie. ¿Y por qué digo esto? Básicamente porque John Verdon me tiene ganada, me gusta el personaje que ha creado, un policía retirado (o al menos eso es lo que se supone) con un amplio número de casos resueltos a su espalda, que ha abandonado la vida en la gran ciudad para "retirarse", junto a su esposa Madeleine, a una zona de campo, alejado de los problemas y los agobios de la gran ciudad, para "disfrutar" del retiro que se merece. Pero si Dave Gurney tiene algo peculiar es que él difícilmente puede estar sin hacer nada, sus células grises tienen que trabajar, y en eso lo encontramos al principio del libro, "entretenido" en lo que parece ser una excavación arqueológica en sus tierras, llevado por su propia curiosidad. Y en esas está cuando recibe la llamada de Sheridan Kline, el fiscal del distrito, que busca la ayuda de Gurney para desentrañar una serie de acontecimientos que están teniendo lugar en White River, propiciados por el aniversario de la muerte de un hombre negro a manos de la policía y lo que parecen ser los disturbios como respuesta a ese abuso de poder. El asesinato de un policía a manos de un francotirador y las revueltas que este y el anterior hecho están revolucionando las calles de White River hacen que el fiscal pida la ayuda de Gurney, de una forma algo extraoficial, porque Gurney va a investigar pero solo tendrá que dar cuenta al fiscal de sus avances, y conociendo a David y al fiscal, al que ya los seguidores de la serie hemos tenido el "placer" de encontrar en otros títulos, la cosa no iba a acabar tan bien como se esperaba. Entre el equipo encargado de investigar los disturbios que se están dando en la zona destacan Dell Beckert, jefe de policía de White River con grandes aspiraciones políticas y su adjunto y mano derecha Judd Turlock, el alcalde Dwayne Shucker, el sheriff Goodson y Mark Torres, joven policía que está en el cuerpo principalmente para ayudar a los demás, encargado de la investigación en un principio y que pronto comprenderá que Gurney tiene razón en su forma de actuar.

Junto a estos personajes, algunos nuevos en la trama, y a Madeleine, el pilar que sustenta la vida de Gurney y su contrapunto de serenidad, encontramos a Hardwick, un investigador amigo de Dave que no duda en acompañar al personaje en sus pesquisas por muy alocadas que le parezcan sus teorías.

El asesinato de un hombre negro al parecer inocente, por parte de la policía, y la muerte de un policía que un año después controlaba una manifestación a manos de un francotirador ponen al descubierto en "Arderás en la tormenta" una serie de problemas raciales que siguen dándose en EE.UU. a pesar de que se nos vende como un país de oportunidades. Los conflictos raciales salen a la luz en este libro y John Verdon aprovecha estas discrepancias para enfrentar a dos grupos, los supremacistas blancos y los miembros de la UDN, organización esta última que lucha por la defensa de los derechos de la gente de color y cuyos líderes también tendrán un papel relevante como víctimas o verdugos de esta trama que aquí se nos presenta.

El tema de los conflictos raciales en EE.UU. será uno de los tratados en el libro, pero no el único, porque si las novelas de John Verdon se caracterizan por algo es por ser una crítica a la sociedad actual en la que vivimos, con ricos que se aburren con todo y de todo, gentes que luchan por sobrevivir aunque dando importancia a los derechos que les asisten como ciudadanos, a pesar de su color o ideología, el odio que parece pervivir en algunos que no olvidan lo que sufrieron sus antepasados, los policías que ponen por delante sus aspiraciones políticas a su deber de luchar por los ciudadanos, frente a aquellos miembros del cuerpo que están allí por la necesidad de servir, aunque cada vez se sientan más vulnerables y comprendan que su labor tiene cada vez menos sentido, y como punto negativo, la utilización que de las noticias hacen las redes sociales y los programas basura de televisión, a los que no importa la gravedad de lo que cuentan ni sus consecuencias, que solo aspiran a ganar audiencia y a conseguir más publicidad y por tanto más dinero, sin que les importe el efecto que lo que cuentan en sus programas pueda tener en la vida de los que escuchan sus soflamas.

Con "Arderás en la tormenta" descubriremos de nuevo al Gurney al que estamos acostumbrados, aunque quizá la investigación aquí sea más pausada. Cuando los acontecimientos por los que Gurney es contratado parecen tener sentido y las piezas encajan casi a la perfección, Dave se desvincula con su pacto con el fiscal y empieza a investigar por sí mismo, guiado por su instinto, y con el beneplácito de Madeleine, que cosa extraña en ella, quiere que Gurney investigue la muerte de un buen policía que no merecía haber muerto asesinado, porque si a Gurney le hubiera pasado algo ella hubiera querido que alguien tan bueno y honrado como su marido hubiera investigado el caso. El papel de Madeleine en este libro no es tan negativo como puede parecernos en entregas anteriores. Sigue echándole en cara a Gurney que se relacione mejor con los problemas que su antiguo trabajo le plantea que con las personas de carne y hueso que tiene a su alrededor, pero esta vez deja trabajar a Gurney porque se siente identificada con las viudas de los policías y querría que alguien como su marido investigara el fondo de un caso que no es tan sencillo como a priori se presenta si ella estuviera en ese lugar.

"- A mí me resulta muy útil ponerme en el lugar del criminal. Mirar el mundo desde su punto de vista. Y lo hago estudiando todo lo que ha hecho. Me sumerjo en sus preparativos, en la ejecución de su plan, en sus probables pasos posteriores. Eso me da una idea de cómo piensa, de cómo toma decisiones. Pero esta vez no está funcionando."
"- Soy un escéptico por naturaleza. Así funciona mi mente."
"Por naturaleza, Gurney tendía a ir adonde le arrastraba la curiosidad sin preocuparse mucho de los refuerzos. Las peculiaridades y las incoherencias le llamaban la atención, despertando su deseo de examinarlas incluso en condiciones que habrían hecho vacilar a otros." 

He dicho al principio que no soy objetiva, porque me gusta la forma de escribir de Verdon y me gusta el personaje que ha creado, aunque solo me lo presente en sus tierras, pendiente de una pequeña excavación que está haciendo que ejercite sus células grises, o al cuidado de sus gallinas. Me gusta la forma de narrar del autor, y disfruto con la sencillez del personaje y sobre todo me gusta que las conclusiones de los casos no se saquen de una chistera. Como lectores asistimos a toda una serie de pruebas, de pros y contras, de forma que tenemos la solución ahí, descartando como hace Gurney a unos y a otros, porque las pequeñas cosas son importantes y todo tiene que encajar, y John Verdon hace que su trama encaje, de eso no hay duda. Nos podremos llevar una sorpresa más o menos grande en cada historia, pero lo que está claro es que personalmente disfruto con cada una de ellas, y las páginas, a pesar de que pueden parecer excesivas, vuelan entre las manos del lector. Quizá no soy objetiva, porque el personaje me tiene ganada desde el principio, y no puedo dejar de imaginarme que algo del autor hay en el personaje, pero lo haya o no, yo sin duda disfruto con su inteligencia y estoy segura que volveré a retomar la saga si hay nuevas entregas. De eso estoy segura.

En el blog, aunque he leído toda la saga protagonizada por Dave Gurney, solo he reseñado dos de las novelas. Os dejo el enlace por si os animáis a conocer algo más del protagonista. Nos leemos.

- Deja en paz al diablo
- No confíes en Peter Pan


miércoles, 1 de agosto de 2018

ASESINOS DE SERIES, de Roberto Sánchez.

En #SoyYincanera hemos hecho un parón a los sorteos de los libros con los que tanto disfrutamos, pero está claro que un grupo como nosotros, ávido de seguir leyendo y devorando todo lo que cae en sus manos no puede estar un segundo sin saborear su principal entretenimiento, así que cuando las integrantes del llamado Comando Madrid de #SoyYincanera nos contaron que habían tenido un encuentro con Roberto Sánchez y habían estado comentando su libro, que enlaza el mundo de la intriga con las series de televisión, y se decidió que iban a participar en una lectura conjunta, algunos de los integrantes del resto del grupo desperdigados por diferentes puntos de la geografía española decidimos no perdernos este acontecimiento y la verdad es que no nos hemos arrepentido de participar, porque "Asesinos de series" ha resultado ser un grato descubrimiento y en particular yo he quedado con ganas de más.

Sin más, vamos con los datos técnicos del libro:

Título: Asesinos de series
Autor: Roberto Sánchez Ruiz
Editorial: Roca Editorial
Formato: Rústica con solapas
Colección: Thriller y Suspense
ISBN: 9788417092894
PVP.: 18'90€
320 páginas
Publicado en mayo de 2018.
Formato en digital: 
ASIN: B07BH6T4DR


Sinopsis (tomada de la propia editorial):

"Asesinos de series" es el nombre del blog de tres jóvenes (Andrés, Marta y Rubén) que viven juntos en Madrid. Adictos a las series, sueñan con crear su gran éxito internacional: una serie de referencia como podría ser Lost. Andrés se gana la vida escribiendo textos para agencias de publicidad y prospectos de farmacia. Marta es maquilladora en culebrones. Rubén es taxista y, en las largas esperas en el aeropuerto o estaciones, devora todas las series posibles. Un día, reciben la llamada de una productora de televisión para entrevistarles. En realidad les recibe un inspector de policía, Héctor Salaberri. El motivo: se están cometiendo unos asesinatos que tienen algo en común, están inspirados en series de televisión. La policía quiere que les ayuden a encontrar nuevas pistas que puedan aparecer en otros casos y, a la vez, ir dibujando el perfil del asesino.

Datos sobre el autor
Roberto Sánchez Ruiz (Barcelona, 1966) es un periodista radiofónico español vinculado a la cadena SER desde 1988. Entre 1994 y hasta 2012, creó y dirigió durante 18 años "Si amanece nos vamos", el primer programa de transición entre la noche y la mañana, valedor de un Premio Ondas, un Micrófono de Plata y una Antena de Oro. Desde septiembre de 2012 colabora en "La Ventana" de Carles Francino.
En sus comienzos profesionales pasó por Radio Cadena Española, de Radio Nacional de España, y la COPE (Sabadell). En 1993 fue nombrado delegado de Radio Valencia 2. A lo largo de su carrera ha trabajado con profesionales como Iñaki Gabilondo, Carlos Herrera, Andrés Caparrós, Julio César Iglesias, Gemma Nierga o Javier Sardá.
En televisión ha presentado los programas "Supercampeones" (Telemadrid), "6,25" (TVE. Espacio dedicado al mundo del baloncesto) y "En el candelabro" (Telecinco, debate de actualidad). Ha sido profesor de Realización y Producción radiofónica en la Escuela Aula Radio de Barcelona.
(Foto y datos del autor tomados de la página de la editorial).

Impresiones sobre el libro

Creo que el que sigue un poco la trayectoria de este blog tiene claro, o al menos en la mayoría de reseñas que últimamente publico puede quedar patente, que la novela negra tiene un peso importante en mis propios intereses, porque desde pequeña siempre he disfrutado con un buen libro de intriga, de esos que nos mantienen pegados a las páginas, y si a ello le sumamos que este libro que hoy trataré de reseñar está escrito por un hombre al que seguía en su etapa como presentador radiofónico en mi adolescencia, con "Asesinos de series" se daban dos ingredientes fundamentales para que el libro me gustara: por un lado, una novela de intriga que además bebe de otra de mis pasiones, las series de televisión, y por otro lado, un autor conocido, al menos una voz conocida al que seguía desde hace varios años. Aún recuerdo, y en ocasiones echo de menos cuando enciendo la radio de madrugada su "Si amanece nos vamos", un programa de radio en las madrugadas que tenía el aliciente de intentar descubrir, siguiendo unas pistas, algún que otro misterio propuesto por los responsables del programa, a base de preguntas que los oyentes hacían al presentador, y esta es la esencia que ha traído a mi memoria la lectura de "Asesinos de series".

"Asesinos de series" es el nombre de un blog que llevan a medias Andrés, Marta y Rubén, tres de los protagonistas del libro que comparten aficiones y un piso en el barrio de Lavapiés. Su interés por las series y sus propias peculiaridades les llevan a vivir juntos, compartiendo espacio vital (en el reducido espacio de un piso en común) y virtual, a través del comentario que de las series de moda hacen en un blog que los tres dirigen, con la idea de que algún día puedan hacer una gran serie sacada de sus ideas y comentarios del blog. Aunque en un principio los tres se dedicaban a comentar todas y cada una de las series de moda, con el tiempo cada uno de ellos se irá especializando en un tipo de ellas, y así las entradas publicadas se harían más fluidas. Andrés, publicista, trabaja principalmente creando prospectos para medicamentos de farmacia, y ello no le impedirá querer ver cumplido su sueño; Rubén, taxista de profesión, aprovechará cada momento libre en sus carreras entre estaciones y aeropuerto para estar al día con las series con las que más disfruta, y Marta, que trabaja como maquilladora en un culebrón, sueña en realidad con el maquillaje de muertos, pero disfruta con una buena serie de intriga. Hasta aquí, unos personajes con los que nos podemos sentir más o menos identificados, porque en algún momento de nuestra vida nosotros mismos hemos seguido multitud de series y soñamos con protagonizar o al menos conocer a algunos de los personajes que en ellas aparecen. El frikismo de nuestros personajes no se limita solo a seguir las series, sino que ellos sueñan con escribir una que tenga un gran éxito, del tipo de "Perdidos", básicamente quieren triunfar con aquello con lo que disfrutan; algo muy lícito, ¿no creéis? Por eso, cuando son convocados por una productora de cierta importancia para una entrevista ya ven su propósito cumplido, pero con lo que no van a contar los protagonistas, ni tampoco el lector es que esta entrevista encierra algo más, porque al otro lado de la mesa de reuniones no solo está es director de la productora, sino también el inspector Héctor Salaberri, otro puntal importante de la historia que va a pedir la ayuda de estos jóvenes para desentrañar una serie de crímenes o muertes inexplicables que se están dando en la ciudad y que parecen responder a un patrón sacado de capítulos de series de más o menos impacto para el gran público, con la particularidad de haber sido comentados en el blog que los tres amigos comparten. No sabremos muy bien si ese interés de la policía por los protagonistas será fruto de querer buscar su colaboración o si es debido a que son considerados sospechosos de las muertes, pero lo que está claro para el lector es que la intriga está servida, y en eso el autor ha sabido combinar muy bien los tiempos, la sucesión de crímenes y las pistas sobre las series en las que parece haberse basado, en este caso en una lucha buscando un responsable y un por qué, que arrastra al lector a lo largo de más de trescientas páginas que son devoradas porque el planteamiento de la trama resulta creíble y la historia en sí está muy bien narrada.

Junto a este inspector de policía que acabará compartiendo alojamiento con el trío protagonista, no se sabe muy bien si para protegerlos o para tenerlos controlados, otras dos personas serán claves en la investigación, la inspectora jefa Isabel Velasco, una mujer dura a pesar de haber tenido que hacer frente a muchos problemas en su vida personal y profesional, siempre teniendo que demostrar que está en el cargo por méritos propios, y el agente Benítez, personaje peculiar que se hace juicios de valor, que se mueve por instinto, y que también tiene problemas personales a los que enfrentarse, y que no soporta que al principio del caso no le hayan hecho partícipe de la investigación que se está llevando y de los avances de la misma. Salaberri, Velasco y Benítez serán el trío policial ocupado de desentrañar una trama que parte con el suicidio desde un hotel de Madrid de un ciudadano del que no se conoce ni la identidad, ni la procedencia, cuyo cuerpo ha caído al suelo de una manera demasiado extraña y cuya muerte recuerda a un episodio de una serie emitida por televisión. El problema principal vendrá cuando se descubra, en muy pocas páginas, que no es esta la única muerte extraña, sino que las mismas se suceden, y lo que es más curioso, parecen estar relacionadas. Un ritmo trepidante, una ganas por saber qué ha ocurrido y por qué, y por desentrañar los secretos que parecen rodear a cada uno de los personajes (miembros del blog y de la policía indistintamente), hacen que las páginas de "Asesinos de series" vuelen entre las manos de los ávidos lectores, al menos creo que ha sido nuestro caso.

El autor ha hecho un guiño al mundo de las series, además de basando la trama en los propios episodios de series emitidas, recordando algunas que nos han acompañado a lo largo de nuestra vida y que no se caracterizan solo por ser de temática negra o thriller, sino que encontramos alusiones a "El príncipe de Bel Air", "Mujeres desesperadas", "Prison Break", "Dexter"... series de todo tipo y con un público de lo más variado; uno de los puntazos del libro es esta alusión a las series, que puede despertar el interés de aquel que no las haya seguido, y que despierta las ganas de seguir con el visionado de aquellos que las teníamos algo olvidadas, y eso es mérito del autor y de un trabajo de investigación que ha sabido combinar muy bien las distintas tramas para dar un resultado redondo a la historia aquí narrada. Además, la trama, dividida en ocho capítulos, trae estos encabezados como si de un episodio de serie se tratara; los que seguimos las series sabemos claramente qué significa T01x01, y sinceramente, me gustaría que hubiera una segunda temporada para alguno de los protagonistas, aunque no quiera desvelar para quién para no fastidiar la intriga que el libro aporta.

"Si una persona se deja caer, lo hace sin impulso. Así se matan, abandonándose hasta en ese último gesto, sin fuerzas. Y van cayendo, a cámara lenta. Esa es la sensación que dieron las víctimas desesperadas del 11-S, las que, sabiendo que no había escapatoria al cerco de amasijos en fundición y humos que se arremolinaban en sus pulmones, abrieron las ventanas para cerrar así sus vidas.
La fuerza de la gravedad actúa expectante hasta los últimos momentos, por ver si nos sacamos un paracaídas de la nada, y cuando comprueba que no hay nada que hacer, suelta un mazazo final contundente y acelera el golpe seco. Siempre, cerca de la fachada. No sabría traducirlo a una onomatopeya. Ni Rubén ni nadie que lo hubiera escuchado. La brutal colisión de un cuerpo, el de una estructura de huesos envueltos ya en vísceras huecas, al estrellarse sin desaceleración. Una onda expansiva de silencio lo llena luego todo".
En el libro no solo encontramos un homenaje a las series, y una gran dosis de intriga que mantiene el interés del lector, sino también una crítica velada a temas más o menos candentes de la sociedad, como la desigualdad en el trabajo entre hombres y mujeres, teniendo estas últimas que demostrar muchas veces más su valía frente al resto de trabajadores para ganarse su respeto, los malos tratos en el entorno familiar, el tratamiento que la propia prensa y televisión hace de unos casos que llegan al gran público, como en el caso de las desapariciones, obviando en otros muchos la mención de casos parecidos de los que no llegamos a enterarnos... 

"Asesinos de series" es un libro ideal para estos días de calor, con una trama muy bien llevada que guarda la consiguiente sorpresa final, con unos personajes muy definidos que esconden muchos matices en su interior, de forma que a medida que vas leyendo no sabes muy bien qué esconden en realidad, y descubrir esa faceta es otro puntal a tener en cuenta en la trama. Escrito con un lenguaje ameno, la continua alusión a series televisivas de todos los tiempos es un punto a favor, y no solo para aquellos que las han seguido, sino que dan ganas de anotar los títulos y retomarlas o iniciarlas según el caso, y eso es mérito del autor, que ha sabido introducirlas en la trama sin que desluzca la historia, más bien engrandeciéndola.

En definitiva, lo ideal con "Asesinos de series" es dejarse llevar en la lectura. Estamos ante un libro que se deja leer porque las páginas vuelan solas. El punto de intriga está servido desde el minuto uno, los protagonistas encierran algún que otro secreto y nosotros como lectores vamos a querer desentrañar la trama. Ya he dicho más arriba que quedo con ganas de más, y teniendo en cuenta que al parecer este es el primer libro de su autor, si decide retomar a alguno de los personajes le auguro un buen futuro. Personalmente, no dudaría en repetir experiencia, aquí cuenta con una futura lectora. No me queda más que recomendaros el libro si no habéis tenido el placer de acercaros a él. En un par de tardes puede quedar finiquitado, pero yo os recomendaría que lo disfrutarais a pequeños sorbos, tratando de descubrir el porqué y el sentido de los acontecimientos, que os adelanto no es tarea fácil, pero al final todo queda cerrado y la sensación al terminar la lectura es bastante positiva. Un placer haber descubierto a Roberto Sánchez en su faceta de escritor y haber compartido la experiencia de haber comentado su libro en #SoyYincanera.

viernes, 20 de julio de 2018

MUJERES ERRANTES, de Pilar Sánchez Vicente.

Nueva reseña en el blog, esta vez de la mano de una escritora a la que no tenía el placer de conocer y que me ha dejado una buenísima sensación, pero más adelante intentaré explicar el porqué.

Título: Mujeres errantes
Autora: Pilar Sánchez Vicente
Editorial: Roca Editorial de Libros, S.L.
Formato: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-17092-39-9
368 páginas
PVP.: 17'90€

Sinopsis (tomada del propio libro):

Tres mujeres unidas por un hilo común: la huida hacia delante. Sin miedo. Sin rumbo. Sin freno.

Greta Meier, famosa escritora suiza afincada en Londres, retorna a su tierra natal en un último intento por detener la deriva de sus días. Sorprendida por la inesperada enfermedad de su progenitora, decide compensar sus prolongadas ausencias y aparcar los reiterados enfrentamientos, permaneciendo a su lado hasta el fatal desenlace.
Sin embargo, sus últimas palabras siembran una duda demoledora, dejando entrever en el último suspiro el gran secreto de la vida de Greta: ¿quién era la mujer muerta, si no es su madre? Con la única compañía de sus cenizas, la autora emprende un viaje al pasado en busca de su propia identidad. Será en la costa norte de España donde atisbará que la vieja rivalidad entre la Tiesa y la Chata, dos pescaderas ambulantes, esconde la clave de su origen, pero las preguntas se acumulan sin respuestas. Y el tiempo se acaba.

Datos sobre la autora
Pilar Sánchez Vicente nació en Gijón en 1961. Historiadora de formación, trabaja como profesional de la información en el Gobierno del Principado de Asturias desde 1986 y como archivera del Tribunal Superior de Justicia de Asturias. Fue guionista y presentadora en TVE y en el Canal Internacional de TVE. Premio 8 de Marzo a la trayectoria profesional, fue presidenta de la Asociación de Escritores de Asturias (AEA). Ha publicado diversas novelas, entre las que destaca La diosa contra Roma (Roca Editorial, 2008). En 2016, la Asociación Cultural L'Arribada le otorgó el Premiu Timón a la mejor escritora asturiana en castellano, en reconocimiento a su trayectoria literaria.
Foto: Ojos de hojalata (tomada del blog de la autora)

Impresiones sobre el libro

Debo reconocer que últimamente me estoy llevando agradables sorpresas con los libros que estamos disfrutando en #SoyYincanera. No conocía para nada el libro que hoy vengo a reseñar, y ni siquiera me sonaba la autora, pese a su periplo como presentadora de televisión. Mis compañeras de Madrid tuvieron la suerte de mantener un almuerzo con ella, que fue retransmitido en directo por un perfil de Facebook, y gracias a eso pude conocer a una mujer que se nota que ha disfrutado contando en su libro las experiencias que se daban en la ciudad que la vio nacer, porque "Mujeres errantes" es ante todo un libro de experiencias, de reconocimiento de la lucha de aquellas mujeres que han tenido que combatir día a día para sobrevivir a las circunstancias que les han tocado vivir, en un ambiente de pobreza, de supervivencia, de pelea con el día a día, en pugna con las desigualdades sociales, las escaseces, el maltrato, los escarceos en el mundo de la droga, la lucha por la supervivencia, en definitiva, buscando un futuro mejor, o simplemente consiguiendo amanecer un nuevo día. Porque si "Mujeres errantes" se caracteriza por algo es por ser un libro de personajes luchadores, y en este elenco destacan sobre todo las mujeres, porque tres serán las protagonistas de la trama, Greta, Eloína y Julia, conocida como La Chata de Cimavilla.

En las primeras páginas encontramos a Greta, una escritora que está pasando por un mal momento, intentando salir de un mundo al que le han llevado los excesos propios de un periplo en el que se ha visto metida por sus malas compañías o por no saber elegir a la pareja perfecta para acompañarla en su experiencia vital, y que decide volver a Zermatt, en Suiza, para intentar retomar la no tan buena relación que mantenía con su madre, Eloína Fernández, o dicho de otro modo, con la que creía su madre, porque al retornar a Suiza encuentra a Eloína en sus últimos momentos de vida, y la revelación de que ella no era su verdadera madre, y tampoco Paul, la pareja de Eloína a la que Greta creía su padre. El descubrimiento de una vieja fotografía en la que aparecen tres mujeres jóvenes (entre ellas Eloína) ante una fábrica de una marca de reconocido prestigio llevan a Greta a investigar sobre el origen de su pasado y en la vida de la que creía hasta ese momento su madre, y así, acompañada de un angelote en el que reposan las cenizas de la mujer que creyó su madre y con la que había mantenido una relación tirante a lo largo de toda su infancia y juventud, inicia un periplo que le llevará desde Zermatt a Gijón, en Asturias, el pueblo de origen de la que suponía su madre y de las otras mujeres que aparecen en la foto.  Haciéndose pasar por una escritora contratada por la Nestlé para tratar de investigar la emigración de españoles a tierras suizas y su trabajo en la fábrica, entra en contacto con Julia, conocida como La Chata de Cimavilla, el verdadero puntal de la historia, porque las conversaciones que Greta mantiene con ella ponen de manifiesto todas las dificultades por las que tuvieron que pasar para salir de los problemas de pobreza, inestabilidad, lucha por la supervivencia, de las mujeres criadas en la posguerra. Las palabras de La Chata, una mujer currante, que ha vivido toda su vida en Cimavilla, el barrio pobre de Gijón, dedicada a las labores de venta ambulante de pescado, desde muy niña, que ha tenido que luchar primero para ayudar a sus padres a sacar a la familia adelante, y luego para sacar adelante a la familia que ella misma formó, aunque sin demasiada suerte en su elección. De la mano de las conversaciones que La Chata mantiene con Greta, como lectores vamos asistiendo a un viaje para salir de los problemas que van acuciando a los distintos protagonistas para salir de la pobreza en la que han nacido, y así vemos cómo se vive en el Gijón de la posguerra, donde pese a las dificultades la gente mantenía una idea de unidad, ayudándose los unos a los otros, con la confianza puesta en aquellos que los rodeaban, hasta llegar a un Gijón mucho más cosmopolita, que ha dejado la importancia que el mar, la mar, tenía para los habitantes del pueblo, motor principal de la economía de subsistencia de la zona. Y de esas mismas conversaciones podemos enterarnos de cómo algunas personas (caso de Genara y su hija Eloína) han tratado de huir de un pasado de penurias buscando una vida mejor, en el extranjero, viaje al que se sumó también La Chata, primero en Francia como consecuencia de la guerra civil española y más tarde en Suiza, aunque en el caso de Julia con ganas de volver a sus raíces. En este periplo por Europa se distinguen las personalidades de las emigrantes, por un lado Genara y Eloína, madre e hija, que quieren buscar un futuro mejor y huir de la pobreza en España; por otro lado Greta, que a pesar de que se ha educado en buenos colegios y ha crecido lejos de España siempre será "la española" para aquellos que la rodean en Suiza, y Julia, La Chata, que no duda en acudir en ayuda de los suyos en España cuando es requerida y que no desprecia sus raíces, más bien vive adaptada a lo  que estas suponen, siendo la viva imagen del pasado más reciente de Gijón. Debo reconocer que las partes de la novela en las que La Chata relata su historia son las que más me han conmovido, y la hemos acompañado en sus salidas bebiendo culines de sidra o saboreando las viandas de la zona, asistiendo como un personaje más a los acontecimientos por ella narrados. "Mujeres errantes" puede considerarse como una buen acercamiento a un pasado reciente de la ciudad de Gijón, y aunque para mi desgracia no conozca esa parte de España, debo reconocer que leyendo estos pasajes me han entrado unas ganas locas de visitar la zona, y a ello ha sabido contribuir la autora, que tan bien ha plasmado esa realidad algo lejana en su texto, todo ello aderezado con las explicaciones que daba por twitter comentando las frases que íbamos colgando a lo largo de la lectura.

Sin duda La Chata ha sido todo un personaje, que ha dejado huella en los lectores que hemos mantenido esta lectura conjunta, y también lo ha sido Greta, una escritora en horas bajas que ha soportado los problemas de sentirse extranjera en su propio país, de una infancia en la que no se sintió reconocida, que no ha sabido elegir las personas con las que rodearse, y que se ha visto inmersa en algunos excesos que le han costado algunos disgustos en la vida, pero que parece reaccionar en el momento en que decide conocer cosas de su pasado que se le han mantenido ocultas. De la mano de Greta asistimos a sus rabietas de infancia, a su colaboración en la tienda de souvenires que su madre mantenía en la turística ciudad suiza donde vivían, a sus inicios como escritora, al principio de cierto éxito, a sus escarceos amorosos primero con un músico y luego con el que será culpable de sus problemas, Hänsel, un personaje al que no coges ningún afecto a lo largo de la trama, porque como lector sabes que no es de fiar. Greta es un personaje con luces y sombras, y a ello ha contribuido la relación que mantenía desde niña con los que creía sus padres, Eloína y Paul. Eloína se nos presenta como una mujer que reniega de su pasado de pobreza y que quiere lo mejor para su hija, apuntándola para ello en el mejor internado de la zona. Su idilio con Paul le serviría para salir de esa pobreza sobrellevada con la que cargaba desde España, a pesar de ser Paul un hombre casado y con familia. Esa mentira que ocultan a Greta desde su más tierna infancia será el punto de inflexión de una relación familiar desestabilizada,y por supuesto esto traerá consecuencias, de ahí que Greta intente hacerse a sí misma, no siempre por el camino más adecuado. Paul es presentado como un personaje peculiar, que a pesar de querer a su nueva familia no está dispuesto a abandonar a la original.

Los personajes masculinos no son bien tratados en la historia, "Mujeres errantes" es una historia de supervivencia, pero desde el punto de vista femenino, aunque si hay un hombre que se salva en la trama es el padre Guillermo, un cura muy amigo de La Chata que abandona el barrio de Cimavilla para dedicar sus esfuerzos a ayudar a los necesitados de Nicaragua. Las cartas que este cura mantiene con La Chata, a pesar de que esta no sabe ni ha aprendido a leer, a lo largo de los años de su estancia en América, sirven al lector para conocer, gracias al buen hacer de Pilar Sánchez, una realidad totalmente desconocida para muchos en España, y que en ocasiones pone al lector los pelos de punta, como ocurre cuando se refiere en su correspondencia al caso de "las tumbaditas", que sin duda deja la piel de gallina. Aunque en un principio no entiendes muy bien esta parte de la historia desarrollada en otro continente, pronto se entiende el sentido de la misma, ya que las diferentes tramas que enlazan el pasado y el presente de los protagonistas hacen de "Mujeres errantes" una historia redonda altamente recomendable.

Si quieres disfrutar de una historia creíble sobre emigración, lucha para salir de las dificultades, con un toque de ironía y humor, acompañando a los personajes a lo largo de un periplo de varios años entre pasado y presente de los distintos protagonistas, saboreando una prosa muy completa, con la que aprendes alguna que otra palabra del argot asturiano, acercándote a una parte importante de la historia reciente de España, con sus luces y sombras, que trata temas como la supervivencia del día a día en época de posguerra, haciendo frente a enfermedades y escasez, el papel no demasiado bien considerado de la mujer a lo largo de la historia de España, la lucha por salir de un pozo del que es difícil salir, intentando una nueva vida empezando de nuevo en un país extranjero, en algunos casos renunciando a las propias raíces y en ocasiones sin querer olvidarlas del todo, luchando por hacerse un hueco en un mundo al que no te acaban de dejar que pertenezcas, porque no es el tuyo, porque eres "la extranjera", que desgraciadamente sigue viéndose hoy en día en las noticias que nos rodean, la lucha por quererse a uno mismo, por confiar en alguien, algo mucho más fácil por lo que transmite la autora en su libro en un pasado más lejano que en el reciente, el no saber elegir bien a los que te tienen que complementar, la autodestrucción en algún sentido, por el coqueteo con el mundo de las drogas de algunos de los protagonistas, porque se sienten impunes, porque creen que no importa entrar en ellas y que en algún momento, en el que ellos decidan, lo pueden dejar... Todo esto es "Mujeres errantes", un libro con el que sin duda vas a disfrutar si finalmente decides leerlo, y cuyos personajes han ido dejando huella, en mi caso me llevo un trocito de La Chata, de la historia que cuenta de su infancia y juventud de lucha, y repito que a medida que he ido leyendo me han entrado unas ganas tremendas de visitar esa zona que en el libro se describe, a pesar de que la propia Chata dice que está muy cambiado. No estamos ante una guía de viajes, ni mucho menos, pero si la autora ha conseguido con la historia que transmite que al lector le entren ganas de visitar el terreno ya tenemos mucho ganado, y eso hay que valorarlo.

Si queréis desconectar un poco de la novela negra y disfrutar con una buena historia sobre el pasado reciente de una generación con la que aún convivimos acompañándolos en su periplo vital a lo largo de los pasajes de su vida, sin duda "Mujeres errantes" es vuestro libro. Yo he tenido el placer de leerlo y no me he arrepentido de ello. Sin duda, lo recomiendo, porque sus personajes, especialmente La Chata, han dejado huella en mi memoria, y agradezco al grupo de #SoyYincanera y a la editorial el haber recomendado la lectura de este libro.

Para terminar, una de las cosas que comenté por twitter, pidiendo una máquina del tiempo para poder rememorar aquellas historias que hemos oído de boca de nuestros mayores, dando importancia a lo que nos cuentan a veces. Me he criado escuchando historias de los mayores que me rodean, y me he sentido identificada con Greta y lo que La Chata le cuenta.
"De camino a casa me puse los cascos y fue escuchando su voz, embrujada por las estampas marineras que me había contado. Me hubiera gustado poseer una máquina del tiempo y dar marcha atrás unos cuantos decenios. Encontrarme paseando por aquella Cimavilla poblada por pescaderas y pescadores, heroicos en su lucha contra las inclemencias, ajenos a la indiferencia y a la codicia, con la nobleza de las ilusiones truncadas y el anhelo de una vida mejor".

Lectura altamente recomendable, no lo dudéis. 

viernes, 6 de julio de 2018

"Escrita en tu nombre", de Amelia Noguera.

No solo de novela negra vivimos en #SoyYincanera. Hoy vengo con la reseña de un libro que se sale de estos cánones con los que tanto disfrutamos en el grupo, pero que ha supuesto un grato descubrimiento, tanto por la historia que cuenta como por cómo está escrito. Sin más, vamos con los datos técnicos del libro:

Título: Escrita en tu nombre
Autora: Amelia Noguera
Editorial: Berenice, S. L.
Formato: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-17044-91-6
Primera edición: noviembre de 2017
352 páginas

Sinopsis (tomada del propio libro):

El destino lleva a encontrarse a Omid, un músico iraní, y a Malena, una joven española; pero él es demasiado perfecto para ser de ella y ella demasiado insegura para creerse de él. Ambos viven atormentados: él siente que debería haber muerto cuando consiguió escapar de su país durante la cruenta guerra contra Irak, y ella está segura de que jamás podrá volver a amar a ningún hombre.
Además de la suya, en Escrita en tu nombre se engarzan otras historias de segundas oportunidades, de superación y esperanza. En esta singular novela se se muestra a seres humanos rebelándose, luchando contra la certeza de que todo lo que son, sus decisiones, sus anhelos y hasta sus nombres, está regido por un destino inexorable, sin que exista forma alguna de escapar a él. Sin embargo, en ocasiones sí que hay otra salida...
De la mano de Omid y Malena el lector visitará la Fontana de Trevi romana o la Little India londinense, conocerá la Estrella del Norte de Irán y transitará el madrileño barrio de Malasaña, en los convulsos años ochenta y en la actualidad.
Escrita en tu nombre es una novela imposible de olvidar, que te hará reír y llorar, y que tal vez te descubra si tu destino está también escrito en tu propio nombre.

Datos sobre la autora

Amelia Noguera, madrileña, es graduada en Humanidades, ingeniera informática, Máster en Didáctica de la Historia y las Ciencias Sociales y cursa en la actualidad el Doctorado en Literatura e Historia. Además de novelista, es traductora, editora, investigadora y profesora. Ha publicado La marca de la luna (Roca Editorial, 2014), La pintora de estrellas (Suma de Letras, 2015) y Prométeme que serás delfín (Suma de Letras, 2016), a las que se suma ahora Escrita en tu nombre. Con referencias literarias muy dispares, sus obras rezuman intimismo y emoción al tiempo que expresan una inquietud social muy marcada. Varias de sus novelas han sido traducidas ya a otros idiomas con enorme éxito.

Impresiones sobre el libro

Debo reconocer que no tenía nada claro qué iba a encontrar en la lectura de "Escrita en tu nombre". Conocía de la autora por las redes sociales, aunque no había tenido oportunidad de acercarme a su obra (para ser sincera uno de sus títulos me estaba y me sigue esperando en el kindle) por falta de tiempo, y si hay algo que me ha quedado claro tras esta lectura es que me estoy perdiendo a una buena autora que sabe comunicar, y con cuyo relato se disfruta, porque si algo tiene este libro es la forma tan cuidada en la que está escrito, aunque la historia te descoloque en un principio y no sepas muy bien en las primeras páginas a qué te vas a enfrentar. ¿Y por qué digo esto? No sabía muy bien cómo calificar el libro al principio de la lectura. Parecía que estábamos ante una novela romántica si más, con algún que otro toque de sensualidad, pero Escrita en tu nombre es mucho más, no es solo una novela donde el amor tiene una gran importancia, sino que estamos más bien ante una novela intimista, y gracias a ello, de la mano de los personajes, hacemos un recorrido por sentimientos, emociones, vivencias, un paseo por algunas ciudades interesantes... es un canto a la familia, a la amistad, un ejemplo de superación ante acontecimientos muy duros en la vida de los protagonistas, que vamos conociendo a modo de flashbacks, lo que agiliza un poco la trama, que puede parecer algo lenta en ocasiones, pero gracias a ese ir y venir entre presente y pasado de los dos protagonistas principales, Malena y Omid, como lectores queremos saber qué ocurrió en el pasado de los personajes, qué marca su presente, el momento en que estos dos protagonistas se conocen y cómo evolucionará la relación hacia un futuro.

Como protagonista principal encontramos a Malena (Magdalena, Malena y Magda, tres personalidades dentro de una misma persona). Magda, la que lo razona todo, la que no es capaz de tirar para delante, la que se plantea todas las posibilidades antes de actuar, la que no se deja llevar... Malena, la que desea tomar las riendas de su vida, arriesgarse, disfrutar, la que cree que ya ha llegado el momento de vivir por sí misma, de disfrutar cada instante sin plantearte que no tienes derecho a ella, que lo que te está pasando no te corresponde, que vives en un sueño... Magdalena es el nombre con el que la bautizaron, y juntas conforman el yo que ahora rige a la protagonista. Es una persona algo insegura, según sea la personalidad que va tirando de las riendas de su vida, que ha pasado por un matrimonio frustrado, que en su pasado puede parecernos algo ingenua, que ahora parece que ha decidido tomar las riendas de su vida y ponerse el mundo por montera, pero que por sus propias inseguridades no acaban de creerse que es capaz de ser feliz, que tiene derecho a ello, que debe disfrutar el momento. Si algo tiene este libro es que a medida que vamos avanzando en su lectura descubrimos en los protagonistas algunos aspectos que pueden haberse producido en nuestra propia vida, lo que hace que te sientas identificado con alguno de ellos en determinados momentos, y si a algo contribuye este hecho es la forma en que este libro está narrado, el lenguaje que utiliza, muy bien cuidado, casi como un poema en ocasiones...
"... Duro  como las lápidas sin nombre de un cementerio romano pero con probabilidad homosexual, tan de moda en estos momentos. Eso pensé, aunque esa opinión no fuera propia de mí. Malena para quienes más me quieren, Magda para algunos durante demasiado tiempo, Magdalena según me bautizaron y solo yo para mí misma -¿cómo verte en los fragmentos que de ti ven los demás?-. Llevaba tanto tiempo no siendo yo... Gracias por haberte encontrado; sí, gracias por permitirte sentir, al fin".
Conoceremos la historia de Malena, que es la personalidad que a mí más me ha gustado gracias a la propia protagonista, y así sabremos de su relación con sus padres, que han pasado toda la vida luchando para sacar adelante a su familia, de la relación con su mejor amiga, Laura, a la que se sentía muy unida en su juventud y de la que se separó por una mala elección entre ella y el que sería su marido. Malena es una mujer triunfadora en el trabajo, pero en lo personal, en la faceta de Magda, la autora la presenta como un personaje apocado, muy pendiente de lo que los demás opinen de ella, que se deja llevar por los convencionalismos, que es capaz de creer lo que su formal novio le plantea, que en definitiva pierde en el amor, y que ahora, a principios del libro, ha encontrado en Omid, un músico iraní profesor de yoga, el hombre perfecto, todo lo que ella buscaba como Malena, pero en esta relación la personalidad de Magda no acaba de creer que pueda tener derecho a ser feliz, y eso es una parte importante de la historia.

Escrita en tu nombre nos plantea un grito a la esperanza, a no caer en convencionalismos, a creer que hay que luchar para ser feliz, a creer que tenemos derecho a disfrutar de una vida mejor. Precisamente de todo ello trata la historia que marca la vida de Omid, que se vio obligado a abandonar a su familia en Irán para huir del conflicto que enfrentaba a este país con Irak, lo que supuso la muerte de muchos. En los pasajes que Amelia Noguera dedica a la vida de Omid y su familia, mientras eran jóvenes en Irán, niños y adolescentes, antes de la guerra, disfrutando de libertades, y cuando el horror de la guerra lo obliga a huir del país con su hermano pequeño, hecho que traería graves consecuencias. La dureza del exilio en Londres, y después su traslado definitivo a España, y la música como salvavidas ante duras situaciones, porque a lo largo de su estancia en el extranjero Omid también disfruta de la amistad, de desengaños amorosos, del amor a su familia... Malena y Omid son dos almas que se complementan, y la historia que la autora narra en este libro de una forma magistral sirve de excusa para hablar de temas candentes de la actualidad, de la relación entre las personas a todos los niveles, de pequeños problemas que afectan a aquellos que nos rodean en el día a día, en nuestros viajes... Lo que más me ha gustado es que los capítulos del libro se cierran con pequeñas historias de personajes anónimos en ocasiones, que se relacionan de algún modo con los protagonistas y que en el fondo encierran una filosofía de vida, un consejo, un acto que de alguna manera conmueve al lector, y eso ha sido un diez en la historia, cómo puede decirse tanto en tan pocas líneas.

La novela está llena de frases dignas de ser anotadas, a modo de consejos, y estaría mal por mi parte que aquí no reprodujeran algunas de ellas:
"Empieza a vivir por ti mismo, sin temer dañar a otros. No se puede vivir siempre con miedo".
"Hay mucho malo en nuestra vida como para descuidar lo bueno que nos encontramos por el camino".
"Porque a veces, las cosas solo cuestan un poco más, pero, si se lucha por ellas, se consiguen".
"Mi madre decía que un buen amigo es como las flores azules: un bien precioso, raro, exquisito. Y si se tiene la suerte de encontrarlo, hay que cuidarlo como lo más valioso".  
Además de una prosa impecable y una narración que transmite, en Escrita en tu nombre encontramos una historia muy bien narrada, que juega con el presente y pasado de los protagonistas, a los que acompañamos gracias a la escritura de la autora en su viaje como pareja a la ciudad de Roma, de una manera tan perfecta que dan ganas a los que hemos tenido la suerte de visitarla, de volver allí, porque los pasajes que allí transcurren están tan bien descritos que no hace falta demasiado para rememorar los paseos de los protagonistas por la ciudad. Algo parecido ocurre con el pasado de los protagonistas, destacando la forma en la que está descrita la vida de Omid en Irán, rememorando pasajes vividos con su familia, contrastando las libertades que se vivían antes del conflicto armado y después del mismo. Los pasajes que transcurren en torno a Omid y su familia son quizá los más duros de la historia, pero la autora ha sabido introducirlos despertando el interés del lector, y eso es algo que se agradece.
"Ni siquiera entiendo cómo puedes vivir aquí tú, tener que ponerte el velo en cuanto sales de casa o esas ropas tan amplias que dan tanto calor y que no te gustan. No comprendo cómo soportas no poder mostrarte como eres, no poder pasear tomando el sol o que no te dejen ir al cine".
Y del mismo modo, en lo que se refiere a Malena, encontramos momentos de debilidad de la protagonista:
"Cuando la esperanza de volver a empezar se desvanece, ¿qué queda? ¿Dejarse morir tal vez? ¿Abandonar? ¿Desaparecer? ¿Que todo lo demás desaparezca? ¿Volver atrás? ¿Qué queda? Cuando todo falla, cuando no podemos seguir. Cuando parece que nada funcionará. Cuando querrían encontrarte en el fondo de ti misma o más adentro aún y no salir jamás porque nada es como debiera. ¿Qué queda? ¿Claudicar? ¿Dejarse ir? ¿Rendirse? ¿Eso es lo único que queda?
No digáis que estas no son preguntas que podemos hacernos cualquiera de nosotros ante una situación complicada en nuestra vida. Escrita en tu nombre no puede clasificarse sin más como una novela romántica, porque tiene mucho más, es una lucha por la vida, que la autora ha plasmado en la vida de dos personajes potentes, que han sabido ganarse el corazón del lector, por la historia que relatan sus vidas y por la forma en que esta historia nos ha llegado a nosotros de la mano de la imaginación de una autora a la que sin duda habrá que seguirle la pista. Si no estoy mal informada, el título que hoy traigo a colación fue autopublicado por la autora y ahora ha visto la luz en una editorial más grande, así que por la parte que me toca, ya que si no ha quedado claro debo reconocer que he disfrutado con la trama, personalmente es algo que yo he aplaudido, porque en muchas ocasiones buenas novelas se quedan solo en la publicación digital y no llegan a un gran número de público, entre los que me incluyo, que sigue prefiriendo el papel a la hora de leer.

Aunque reconozco que al principio (y estoy hablando de las primeras páginas solamente) no sabes muy bien qué te vas a encontrar a medida que avanzas en la lectura del libro, pronto encuentras una historia intimista muy bien narrada, con unos personajes potentes porque han sufrido y sufren mucho a lo largo de su vida, con sus miedos e inseguridades, con los que te sientes identificado como lector, con los que aprendes culturas de otras ciudades, asistes con ellos a su duelo personal, y se te escapa alguna risa y alguna lágrima, que de todo hay en este libro, y como baza importante, estos personajes principales están acompañados de unos secundarios de lujo, que también aportan su grano de arena a la trama, a la que también contribuyen personajes anónimos en ocasiones, como he indicado algo más arriba, que cierran de manera magistral los capítulos y que dejan temblando al lector más curtido, y ese es un punto que a mí personalmente me ha encantado. No debéis guiaros por las primeras páginas si tenéis intención de darle oportunidad a este libro, porque a medida que se avanza en la lectura vas entrando más y más en la trama y quedan ganas de saber cómo evoluciona la historia de los protagonistas principales, qué será de su futuro, y ese es un mérito de la autora, que ha escrito de manera sublime y nos deja con ganas de seguir leyendo para ver cómo evoluciona todo. Tengo claro que he hecho mal en dejar pasar tanto tiempo sin acercarme a la prosa de Amelia Noguera, y no dudaré en buscar un hueco para seguir devorando su obra, porque, por si no ha quedado claro, soy de las que ha disfrutado con esta historia, y no me he arrepentido de conocer a Malena y Omid en ningún momento.
 "Supongo que necesito más tiempo, tiempo para quererme más a mí misma, tiempo para verme como una mujer incitante, tiempo para volver a mirar y desear que me miren, tiempo para asimilar que mi relación con Mario se acabó o que, tal vez, jamás existió".
Personalmente, si fuera vosotros, no dudaría en darle una oportunidad a la historia, que particularmente me ha servido para descongestionarme un poco del tipo de lectura que suelo devorar, así que en ese sentido, ha sido todo un acierto. Si creéis que no podéis afrontar una lectura que quizá al principio pueda resultar un poco densa, por lo descriptiva y por no caracterizarse por el exceso de diálogo, quizá deberíais buscar un momento más adecuado para leerla, pero creedme, si cae en vuestras manos dadle una oportunidad, porque la historia y la forma en la que está narrada lo merece, en mi siempre modesta opinión.

Nos leemos.

viernes, 22 de junio de 2018

Reseña de "Toda la verdad", de Karen Cleveland.

En #SoyYincanera continuamos con nuestras lecturas simultáneas y hoy le ha tocado el turno a la reseña de un libro con el que también hemos disfrutado, ideal para estos días calurosos que ya nos acompañan, aunque las páginas van a volar sin duda entre vuestras manos.
Sin más, vamos con los datos técnicos del libro:

Título: Toda la verdad
Título original: Need to know
Autora: Karen Cleveland
Traducción: María José Díez Pérez
Editorial: Planeta, S. A.
(Planeta Internacional)
Formato: Tapa dura con sobrecubierta
Primera edición: marzo de 2018
Segunda impresión: abril de 2018
ISBN: 978-84-08-18241-2
448 páginas
PVP: 19'50€


Sinopsis (tomada del propio libro)

Una vida soñada.
Una mentira perfecta.
Vivian Miller es una brillante analista de contrainteligencia de la CIA, donde se encarga de destapar células de agentes rusos encubiertos en Estados Unidos.
Tras acceder al ordenador de un posible agente, Vivian descubre un archivo con cinco fotografías. Un clic más tarde, su vida se detiene: quien le sonríe desde una de las imágenes es su marido.

Datos sobre la autora

(Estos es lo que se dice en la solapa del libro sobre Karen Cleveland).
Trabajó como analista en la CIA durante ocho años, los seis últimos especializada en la lucha contra el terrorismo, y también colaboró brevemente con el FBI.
Estudió en el Trinity College de Dublín con una beca Fullbright y en la Universidad de Harvard. Vive en el norte de Virginia, Estados Unidos, con su marido y sus dos hijos pequeños.
Toda la verdad, su primera novela, se publicará en más de treinta países y será llevada a la gran pantalla por Universal Picture con Charlize Theron como protagonista.
@karecleve (en twitter)
KarenClevelandAuthor (en facebook)
Fotografía de la autora: © Jessica Scharpf


Impresiones sobre el libro

Si algo tiene "Toda la verdad" es que es un libro que se deja leer, y puedes disfrutar de su lectura si no te planteas que estás ante el thriller del año, que por desgracia a la altura que estamos ya nos hemos encontrado con varios títulos a los que acompaña esta etiqueta, y personalmente soy de la opinión que deben ser los lectores, ya avanzados los meses, los que decidan a qué libro corresponde ese "honor", y no las editoriales, que en mi modesta opinión hacen un flaco favor a los títulos, ya que nosotros como lectores nos ponemos las expectativas altas y en algunos casos las historias narradas no responden de la forma esperada. Quitando este pequeño matiz, que es fruto de una inadecuada campaña publicitaria, siempre bajo mi modesta opinión, si nos acercamos a la lectura de este libro con ganas de disfrutar, lo vamos sin duda a conseguir, porque la historia tiene gancho y avanzando entre sus páginas puedes intuir que estás ante un guion cinematográfico, al menos es fácil imaginar las escenas, porque si algo tiene el libro es que está muy bien narrado, y no cuesta hacerse una imagen general de la trama.

En "Toda la verdad" asistimos a la típica historia de espías, de la llamada Guerra Fría, y no porque la acción se desarrolle en la Europa del Este, o en la etapa que sigue a la Segunda Guerra Mundial, sino por el argumento que en ella se desarrolla. Estamos en Estados Unidos, en la actualidad, y la protagonista, Vivian Miller, trabaja para la CIA como analista, intentando descubrir posibles infiltraciones de espías rusos en el país, en esa carrera interminable por el poder de las dos potencias que parece se sigue desarrollando hoy en día. Buena en su trabajo, donde ha ido subiendo escalones a medida que ha demostrado su valía (pasa de investigar posibles espionajes relacionados con África a ocuparse de Rusia y las posibles células que ponen en riesgo a los estadounidenses y la defensa del país), sin dejar por ello de actuar como la esposa y la madre perfecta, porque lo que presenta el libro es un matrimonio ideal entre Vivian y Matt, el marido perfecto, el padre perfecto... pero también el perfecto desconocido. ¿Y por qué digo esto? Desde el momento en que Vivian, investigando en el ordenador del que podría ser un miembro de una célula del espionaje ruso encuentra una carpeta con el título "Amigos", que cosa extraña no está encriptada, y cuando accede al contenido encuentra las fotos de cinco posibles espías rusos, por desgracia para ella, su mundo a partir de ese momento va a dar una vuelta de 360º, porque una de las fotografías que la mira desde la pantalla del ordenador se corresponde con el rostro de alguien muy cercano a ella, su propio marido. ¿Cómo puede ser que la foto de Matt aparezca dentro de una carpeta en un archivo al que Vivian ha accedido en su investigación buscando posibles espías rusos infiltrados en Estados Unidos, que trabajan por tanto luchando contra el estado que ella defiende?

Hay que reconocer que el argumento que plantea el libro es interesante, parte de una buena premisa. ¿Es perfecto todo aquello que nos rodea? ¿Conocemos realmente a aquellos que conviven con nosotros? Estas preguntas pueden parecernos extrañas si las tomamos desde el punto de un ciudadano de a pie, pero hay que reconocer que están destinadas a toda una analista de la CIA. Gracias al propio relato de Vivian vamos a asistir a pasajes de la vida del matrimonio que en un primer momento podía parecer ideal a los ojos del lector, cómo se conocieron, cuál fue la primera vez que hablaron, cómo se le declaró, las reticencias del propio Matt a la hora de presentarle a sus padres... Entraremos en los pensamientos de Vivian, que no podrá creer en ningún momento que su vida familiar y profesional puede desmoronarse, hasta el punto de verse ante la perspectiva de denunciar a su marido como posible espía o bien confiar en él, creer su palabras y comprender que se ha visto obligado a colaborar en contra de su voluntad, que la vida que creía perfecta no era real, que su marido se había visto en la necesidad de protagonizar un papel, que toda su vida está organizada por un estado superior, y que ahora ella misma se encuentra en la problemática de qué hacer, de cómo actuar ante las nuevas pistas descubiertas, surgiendo en su mente de analista qué poner por delante, si la felicidad de su familia o su deber hacia el país para el que trabaja. Se plantea todo un dilema moral del que el propio lector va a ser partícipe a lo largo de toda la trama, porque si bien Vivian nos puede parecer una persona algo complicada, que no tiene claro en un primer momento qué hacer, tenemos que tomar en consideración su profesión, que la condiciona a lo largo de todos sus actos, tanto en su relación con su familia como con los inmediatos superiores en su trabajo, porque si algo tiene claro la protagonista es que es muy difícil que una persona, en este caso su marido, pueda ser tan buen actor, y lo que es más importante, tan buen padre y tan buen marido, aunque las propias dudas de la protagonista se nos trasladan a los lectores. ¿Cómo es posible que alguien finja ser lo que no es a lo largo de más de diez años de matrimonio en los que se han compartido alegrías por los nacimientos, juegos con los niños, problemas con la enfermedad grave de uno de los hijos? ¿Cómo puede ser alguien capaz de fingir tan bien durante tanto tiempo? ¿Es Matt culpable o es una víctima más de las circunstancias que han rodeado su vida?

Los enigmas que se plantean en la historia se mantienen durante toda la lectura, y nosotros como lectores vamos a asistir a las dudas de la protagonista, a su miedo, a su confianza hacia Matt y a la falta de ella, y la autora, como buena conocedora del ambiente planteado en la novela en cuanto a las investigaciones y los posibles casos de espionaje (algo ha tenido que poner de sí misma tratando el tema de algo que parece conocer bien) ha sabido mantener esa intriga en todo momento, de forma que como lectores asistimos a momentos en los que somos capaces de ponernos de parte de Matt, porque nos resultan creíbles sus explicaciones, y en otro momento caemos como Vivian en las garras de la duda. Si hay algo que tiene esta novela es acción, las páginas vuelan entre nuestras manos, y la lectura resulta ágil, de forma que si se coge con ganas, puede ser devorada en apenas un fin de semana, quizá mucho antes, pero personalmente os invito a que la saboreéis, que tratéis de poneros en la piel de Vivian, para saber si vosotros hubierais actuado de la misma manera que ella, si de verdad hubierais confiado en vuestra pareja, si en una supuesta balanza hubierais puesto por delante a vuestra familia (incluidas las consecuencias que esto puede tener para la protagonista), o al país para el que trabajáis. Creo que la autora ha planteado una dilema complicado, porque la sociedad estadounidense no es la misma que la española, quizá aquí somos más viscerales, y por otra parte, también es muy difícil ponerse en el punto de vista de una trabajadora de la CIA, porque reconozcámoslo, no tenemos nada en común con una analista de contraespionaje, y no creo que nos veamos en su misma situación, pero a menor escala, sí podríamos plantearnos las preguntas que he hecho más arriba: ¿Conocemos realmente a aquellos que conviven con nosotros o a aquellos con los que nos codeamos en nuestra vida diaria? ¿No podrían estar engañándonos, aunque sea a menor escala? ¿Cómo nos comportaríamos entonces? ¿Seríamos egoístas y pensaríamos solo en nosotros y nuestro círculo o miraríamos por el bien del país?

Hay que reconocer que el planteamiento de la novela está conseguido, la autora ha sabido meternos en situación, las reflexiones que hace la propia protagonista acerca de su relación anterior con Matt y sus felices años de matrimonio, con sus pros y sus contras, las explicaciones que el marido hace a medida que su esposa va descubriendo nuevos datos, los episodios de acción, y lo que es más importante, la sorpresa final a la que todo buen thriller nos tiene acostumbrados, hacen de "Toda la verdad" una lectura ideal para estos días calurosos en los que ya nos hemos metido, con la que sin duda vais a disfrutar si de verdad os animáis a darle una oportunidad; Hollywood  ya lo ha hecho, no lo olvidéis, y hay que reconocer en favor de la autora que es un libro fácil de leer, muy descriptivo, con mucho diálogo, y que vuela entre nuestras manos. Yo no me he arrepentido de leerlo, y si tengo oportunidad, no dudaré en ver su versión cinematográfica, a ver si los personajes actúan de la forma que yo los he imaginado. ¿Y vosotros, os animáis? Sin duda os garantiza un buen rato de lectura, así que no lo dudéis.