sábado, 9 de septiembre de 2017

¡Soy Yincaner@! ¿Lo eres tú también?

Verano acabado, aunque no lo he sentido como tal, porque afortunadamente lo he pasado trabajando, aunque eso sí, dedicando ratitos libres a la lectura, una de las actividades con la que más disfruto. Lo malo es que no he encontrado tiempo para plasmar en el blog lo que me han aportado los libros que he leído. He tenido algo abandonado este espacio en cuanto a reseñas, aunque no descarto retomarlas en cualquier momento, porque sí he disfrutado de títulos que sí merecen ser comentados.

Creo que es un buen momento para retomar la actividad del blog, y la culpa de ello la tienen dos personas, Ana y Carmina, que desde sus pequeños rincones nos embarcan de nuevo en una iniciativa a la que no podemos negarnos aquellos que disfrutamos con su última locura. ¿Quieres saber de qué va?


Como bien dicen en sus blogs las responsables de esta iniciativa:
"Ser Yincaner@s es una actitud. Una manera de afrontar la vida. Real y virtual. Ser Yincaner@s es un estilo de vida que se mantiene a lo largo de todo el año y no únicamente durante un trimestre".
Tuve la suerte de participar en la #YincanaCriminal que ellas mismas organizaron y fue un verdadero placer disfrutar con la lectura de novedades, retomar algún que otro clásico del género negro, conocer la obra de autores a los que no había tenido oportunidad de acercarme, y compartir mis impresiones de las lecturas tanto en el blog como por twitter con otros locos participantes de la #yincana. Si esta experiencia ha servido para algo, desde luego ha sido para descubrir nuevos compañeros de locura, tanto autores como responsables de blogs, que hemos disfrutado como niños comentando libros y luchando entre nosotros por conseguir aquellos que se sorteaban para poder disfrutar de las lecturas conjuntas.

Si disfrutas leyendo novelas, negras o de cualquier otro género, no te importa reseñarlas en tu blog, estás dispuesto a comentar tus avances por twitter a la vez que otros lectores, disfrutas participando en sorteos donde es muy fácil conseguir libros, y te da igual si las administradoras se vuelven locas para hacer la iniciativa más agradable, tienes que apuntarte tú también. La locura y el disfrute están asegurados, sin duda. ¿De verdad vas a pensarte mucho el participar?

Si todavía estás dudando no tienes más que pasar por los blogs Kayena: Negro sobre blanco y De tinta en vena para contestar un pequeño test y demostrarte a ti mismo que sí, que tienes adn yincanero.

Si todavía dudas de los atractivos de esta nueva iniciativa, ten por seguro que te van a tentar, porque ya están medio organizando una lectura conjunta de la nueva novela de Víctor del Árbol, y por supuesto sortearán algún que otro ejemplar. ¿En serio te lo tienes que pensar?



Venga, que seguro que tú también disfrutas con estas iniciativas. Yo me he liado la manta a la cabeza, aunque como ya he comentado por las redes sociales, voy a tener que comprar tiempo, de ese que siempre nos falta. No sé si completaré las locuras que nos tienen preparadas, pero sin duda voy a participar, porque de lo que se trata es de divertirse sin agobios, y eso sí lo sabemos hacer.

Nos leemos por las redes.

sábado, 8 de julio de 2017

Agosto, mes temático del thriller gracias al blog de Laky.

Una vez más, Laky, del blog "Libros que hay que leer", nos tienta con un nuevo mes temático. Agosto se convertirá en el mes del thriller, y a pesar de que ya llevo leídos muchos títulos de esa temática en lo que va de año, no voy a dejar pasar la oportunidad de participar, porque cuando a uno le gusta la intriga, el misterio y la acción, ¿para qué va a resistirse a las tentaciones?



¿Y en qué consiste este mes temático? Pues como siempre, se trata de leer entre el 1 y el 31 de agosto novelas encuadradas en este género, y para tentarnos, por si no tenemos lecturas que se puedan encuadrar en este género, nos ofrece el sorteo de dos ejemplares de "Desaparecido", de C. L. Taylor.
Aprovechando que en agosto tendré algún que otro día de vacaciones, me apunto sin dudarlo a este mes temático. Si vosotros también queréis hacerlo, no dudéis en pasar por AQUÍ, y rápido, si buscáis optar al sorteo de los libros, porque el plazo acaba esta misma tarde a las ocho. No hagáis como yo, que me lo he estado pensando, y corred a apuntaros. ¡Nos leemos!

Aquí dejaré las reseñas que publique dentro de este mes temático:

1.


jueves, 15 de junio de 2017

Falcó. Arturo Pérez-Reverte.

Solo me quedaba reseñar una novela de espías para completar la #YincanaCriminal2017, y teniendo en cuenta que no hace mucho leí este libro, no demasiado extenso, que cumple perfectamente con el requisito de espionaje que plantea esa casilla de la yincana, no me ha importado releerlo para traer aquí mis impresiones.

Sin más, vamos con los datos del libro:

Título: Falcó
Autor: Arturo Pérez-Reverte
Editorial: Alfaguara
Formato: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 978-84-204-1968-8
Primera edición: octubre de 2016
296 páginas

Sinopsis (tomada del propio libro)

La Europa turbulenta de los años treinta y cuarenta del siglo XX es el escenario de las andanzas de Lorenzo Falcó, ex contrabandista de armas, espía sin escrúpulos, agente de los servicios de inteligencia. Durante el otoño de 1936, mientras la frontera entre amigos y enemigos se reduce a una línea imprecisa y peligrosa, Falcó recibe el encargo de infiltrarse en una difícil misión que podría cambiar el curso de la historia de España. Un hombre y dos mujeres (los hermanos Montero y Eva Rengel) serán sus compañeros de aventura y tal vez sus víctimas, en un tiempo en el que la vida se escribe a golpe de traiciones y nada es lo que parece.
Arturo Pérez-Reverte entrelaza magistralmente realidad y ficción en esta historia protagonizada por un nuevo y fascinante personaje, comparable a los más destacados espías y aventureros de la literatura. Violencia, tramas de poder, suspense, lealtad y pasión conforman una extraordinaria novela de lectura adictiva.

Datos sobre el autor (tomados del propio libro)

Arturo Pérez-Reverte nació en Cartagena, España, en 1951. Fue reportero de guerra durante veintiún años. Con más de veinte millones de lectores en todo el mundo, muchas de sus novelas han sido llevadas al cine y a la televisión. Hoy comparte su vida entre la literatura, el mar y la navegación. Es miembro de la Real Academia Española.
Más información sobre el autor visitando su página web: 

Impresiones sobre el libro

Lorenzo Falcó, el personaje protagonista y que da título al libro, trabaja para el Almirante, jefe del SNI (Servicio Nacional de Información y Operaciones). El Almirante  es el responsable del núcleo duro del espionaje franquista, y en Salamanca lo apodaban el Jabalí. Además del SNI, estaba el SIIF (Servicio de Información e Investigación de la Falange, la milicia paramilitar fascista, al frente del cual estaba Ángel Luis Poveda.

Los múltiples organismos de espías y contraespías españoles se hacían la competencia y a menudo se entorpecían unos a otros. El SNIO dependía del cuartel general, supervisado directamente por Nicolás Franco, hermano del Caudillo. El servicio estaba especializado en infiltración, sabotaje y asesinatos de elementos enemigos, tanto en zona republicana  como en el extranjero. En él se encuadraba el llamado Grupo Lucero, al que pertenecía Lorenzo Falcó, un reducido equipo de élite, hombres y mujeres, que en jerga de los servicios secretos locales era conocido como Grupo de Asuntos Sucios. 

Falcó provenía de una buena familia andaluza vinculada a las bodegas, al vino y a sus exportaciones a Inglaterra. Con 37 años ya había viajado por América, Europa y había recorrido España.

Todo esto que acabo de contar, apuntes tomados del propio libro, son para indicar quién es Falcó y en qué bando milita, aunque lo que queda claro en el libro, tomando las propias palabras del protagonista, es que los bandos para él estaban claros: de una parte él, y de la otra todos los demás.

Pérez-Reverte ha creado un personaje peculiar, aunque no sé si puede resultarnos simpático. Sabemos por las conversaciones que mantiene que ha participado en multitud de asuntos y guerras, siempre con idea de conseguir algo, o bien su propio beneficio o salvar su vida, y el caso que hoy aquí nos trae no va a ser diferente. Sabemos que Falcó "trabaja" en el bando de los sublevados, en la oficina de espionaje, y es por ello y por los contactos que posee que es elegido para llevar a cabo una importante misión que puede cambiar la historia, intentar liberar de la cárcel de Alicante al fundador de la Falange, y todo ello pondrá en peligro la vida del protagonista y de los participantes que lo acompañan en esta misión.

Falcó es un caradura, está pagado de sí mismo, se aprovecha de sus encantos personales para acabar en los brazos de mujeres casadas casi delante de sus maridos... Al principio del libro puede resultarnos totalmente antipático, porque ayuda a señalar a una mujer que acabará siendo asesinada por los sublevados; Falcó no debe mancharse las manos en esta misión, solo señalar y mantener a la mujer vigilada hasta que sea ejecutada. No es esta una buena manera de empezar el libro, pero a lo largo de sus páginas descubrimos que Falcó no milita realmente en una idea específica, sino que vela por sí mismo, sin importarle si tiene que ayudar a uno u otro bando. Es un personaje que juega con dos barajas, siempre pensando en su propio bienestar, pero a lo largo de la trama encontramos acciones llevadas a cabo por este personaje que hace que nos reconciliemos algo con él. De todas formas, no parece ser trigo limpio, y no sé si el autor tiene pensado continuar con la saga o corta aquí con el personaje, pero si finalmente decide continuar, ya que queda mucha guerra civil por delante para hacer de escenario a las andanzas del personaje, seguro que le daré una oportunidad si cae en mis manos.

Hace poco leí el libro de Pérez-Reverte en el que acercaba la guerra civil a los jóvenes, y debo decir que lo disfruté, porque allí contaba de forma amena los acontecimientos más importantes ocurridos en uno u otro bando. En este caso, con la historia de Falcó, si bien ha querido que milite en las filas franquistas, habla también de uno y otro bando y de las atrocidades que se perpetraron, según quién fuera ganando en cada zona de España. Falcó se verá enfrentado también a los suyos, que en ocasiones se toman el poder como algo con lo que abusar del resto, aunque no siempre las cosas les salgan bien:
"-Me río porque, por más que pienso, sólo se me ocurren dos posibilidades. Una es que yo saque ahora mi pitillera, echemos un cigarro cada uno, y luego cada cual siga su camino, más amigos que cochinos... La otra es que os acompañe, como decís, y una vez estemos donde queráis llevarme, hable con vuestro jefe de centuria y luego llamemos por teléfono al camarada Poveda, jefe del SIIF, o al cuartel general del Caudillo, o al de la Armada, o al de la madre que os parió... Y mañana, a estas horas, estaréis los tres cantando el Cara al sol en una trinchera de Navalcarnero, mientras salváis gloriosamente a la patria. Con dos cojones." (Pág. 39)
Una misión de espionaje destinada a salvar a uno de los suyos, o al menos a alguien apreciado por los suyos, implica entrar en contacto con el otro bando y tratar de pasar desapercibido, como si se fuera uno más de ellos:
"Madrid resiste la furiosa ofensiva fascista era el titular principal de El Noticiero. Y más abajo, a dos columnas: En Cartagena siguen los bombardeos criminales sobre la población civil. Apoyado en la pared junto a la barra del bar Americano, Lorenzo Falcó dobló el periódico y lo puso sobre el mostrador, junto al vaso de cerveza. Se había comprado una gorra de pichi y puesto en la solapa de la cazadora una insignia del Partido Comunista: una hoz y martillo de metal dorado y rojo que había comprado en una tienda cercana, y que contribuía -al menos ésa era la intención- a mimetizarlo más con el paisaje. Era la hora del aperitivo, hacía buen tiempo, y los bares y cafés de la calle Mayor hormigueaban de gente. Muchos eran hombres jóvenes, en edad militar, que conseguían no ser movilizados y quedarse en la retaguardia bajo la etiqueta salvadora de personal imprescindible." (Pág. 131)
La historia se desarrolla en el otoño del 36, cuando algunos creían que la guerra iba a terminarse pronto. El escenario histórico que el autor recrea en el libro está muy bien conseguido, y de la mano del protagonista asistimos a bombardeos, asaltos y a momentos de ocio que se podían vivir en las zonas que no estaban cercanas a la guerra. Con personajes muy bien perfilados y haciendo un recorrido exhaustivo por los diferentes escenarios en los que se desarrolla la trama, el autor ha conseguido escenificar un momento álgido de la historia de España, describiendo horrores de uno y otro bando; en este sentido Pérez-Reverte no parece tomar partido por uno u otro bando, y el hecho de que haya elegido que el protagonista milite en el bando franquista resulta curioso, porque, al menos en mi caso, las novelas que he leído ambientadas en esta época de la historia de España y con las que he disfrutado, tienen como protagonistas a personajes del bando perdedor.

Quizá estemos ante una historia de aventuras un poco lejana, tanto por los hechos que relata y la forma en cómo son presentados, como por la elección del personaje, ejemplo de tipo duro y mujeriego que vela por sí mismo y que combate su propia guerra, buscando un beneficio personal en todo lo que hace. Estamos ante una novela bastante corta, y fácil de leer, plagada de diálogos y que nos acerca a casi el inicio de la guerra civil de nuestro país, así que si tenéis oportunidad de dedicarle un poco de vuestro tiempo, yo de vosotros la leería. Sé que a mucha gente no le gusta Pérez-Reverte, porque en ocasiones sus opiniones son un poco bruscas, pero soy de la opinión que hay que acercarse a las obras por los libros mismos y no tanto por si el escritor que lo ha creado nos cae más bien o más mal. Además, en el caso de Pérez-Reverte, el número de novelas escritas por él es tan elevado que si no le diéramos oportunidad a su obra nos perderíamos títulos interesantes. Personalmente, si decide continuar con las aventuras de Falcó, le daré otra oportunidad, a ver cómo evoluciona el personaje. Mi primera aproximación a él no ha resultado ser mala.

Esta reseña participa en la #YincanaCriminal2017 en el apartado "Es una novela de espías".

Tres minutos de color. Pere Cervantes.

Aprovechando la prórroga de la #YincanaCriminal2017, y como reto personal, ya que me he propuesto reseñar al menos todas las novelas que he leído para esta iniciativa, aunque quizá no consiga completarla, vengo ahora con una de las novelas que hemos comentado largamente en twitter, pero de la que yo no había publicado aún la reseña. Ha sido todo un placer conocer esta historia y acercarme por primera vez a su autor. 

Sin más, vamos con los datos del libro:

Título: Tres minutos de color
Autor: Pere Cervantes
Editorial: Alrevés, S. L.
Formato: Rústica con solapas
Primera edición: febrero de 2017
ISBN: 978-84-16328-90-1
352 páginas
PVP: 20€


Sinopsis de la editorial:

En Tres minutos de color la estéril lucha contra el tiempo y la muerte cobra un significado muy distinto.
Coque Brox, el protagonista de a historia, es un inspector de mediana edad, separado, parco en palabras, amante de todo aquello que conserve su esencia y acromatópsico, o lo que es lo mismo, percibe la vida en blanco y negr. Herido de por vida tras sufrir una pérdida irreparable, solo le alienta la lucha por recuperar el cariño de su hija adolescente. En una Barcelona en caída libre, cuyos locales de diseño no logran acallar la apremiante nostalgia de sus habitantes, investigará la violenta desaparición de Palma, amigo y compañero de profesión. Durante el tiempo que duren las pesquisas se las verá y deseará para mantener engañado a un suspicaz comisario que no lo quiere en la investigación, sufrirá los persistentes intentos de suicidio de su exmujer, y conocerá muy de cerca qué es una ECM (experiencia cercana a la muerte). Lejos de las clásicas novelas de procedimiento policial, el inspector Coque Brox se verá obligado a visitar un terreno verdaderamente desconocido para él y para el resto de los mortales. Lo que un descreído como él nunca imaginaría es que hay lugares sobrenaturales que albergan la verdad, aunque el camino que conduce a ellos todavía siga siendo un misterio. Y como dijo Jorge Luis Borges: "Lo sobrenatural, si ocurre dos veces, deja de ser aterrador".
Tres minutos de color explora una cuestión para todos inevitable: ¿qué hay después de la muerte? No es una novela escrita solo para que te guste, sí lo es para que te estremezca, te haga dudar y reflexiones.
La densidad psicológica de los distintos personajes que la integran servirán de contrapunto a una trama policial hasta la fecha inédita.

Sobre el autor

Pere Cervantes nació en Barcelona y se crió a caballo del Poble-sec y el barrio marinero de la Barceloneta. Tras veinticinco años pateando las calles de este país con una placa en su bolsillo y un arma de fuego en su cintura (prefiere no imitar al inspector Méndez, de González Ledesma), afirma disponer de una mirada en modo grabación que le sirve de primera mano para crear sus novelas.
En su paso por los Balcanes como miembro de las Naciones Unidas, aprendió que la hostilidad, al margen de etnias y religiones, suele atemperarse con la lectura.
Tres minutos de color es su tercera novela policíaca después de haber publicado las veneradas No nos dejan ser niños  y La mirada de Chapman, ambas editadas con Ediciones B.
Desde el año 2016 es colaborador habitual en la Cadena SER (SER Cat), en "3-14-16: La nit que no s'acaba", y coguionista del largometraje La soledad de las ballenas, del director de cine Rodolfo Carnevale, en la actualidad en fase de preproducción en Argentina.

Impresiones sobre el libro

He tardado mucho en ponerme a hacer la reseña de "Tres minutos de color" de Pere Cervantes, y se me ha echado el tiempo encima. Hoy mismo termina la #YincanaCriminal2017, esa experiencia tan gratificante que hemos llevado a cabo algunos "locos" blogueros, así que si quiero reseñar los dos títulos que me faltan para completarla debo hacer una reseña rápida del libro, así que he decidido comentar cuáles han sido mis impresiones al acercarme a su lectura, e intentar contar el motivo de que me haya gustado tanto.

Pere Cervantes es un autor que escribe muy bien, sabe contar historias, y en este caso ha creado un personaje de lo más entrañable, el inspector Coque Brox, que como buen protagonista de historias policíacas de intriga arrastra consigo un pasado duro. Separado de su mujer desde hace varios años, pasó por el trance de la pérdida de un hijo pequeño, hecho que aún no ha podido superar su ex mujer, lo que da lugar a que Coque haya asistido a varios intentos de suicidio por su parte. El inspector preferirá mantener las distancias con la parte más negativa de la que fue su mujer, pero ambos tienen una hija adolescente en común y Coque tratará de acercarse más a ella. También tendremos la suerte de conocer al padre del inspector, El Aspas, músico jubilado y experto en informática que ayudará al inspector en su investigación. No solo Coque será un personaje peculiar al que cogeremos cariño, tampoco se quedan atrás el conjunto de personas de su entorno, entre familiares y amigos. Además de los problemas familiares que Coque arrastra consigo, tendrá que hacer frente a graves problemas de salud. Diagnosticado de acromatopsia, ve el mundo en blanco y negro. aunque sus jefes no tienen idea de qué problema arrastra, y en ocasiones le será complicado disimular su estado, aunque para ello cuente con la ayuda de Jalil, intérprete de árabe de la Jefatura, que en ocasiones le sirve de chófer. Coque arrastra su problema desde hace medio año, el mismo día que desapareció su amigo y compañero Palma, cuya desaparición va a ser investigada por Coque al margen de sus superiores; ese mismo día Coque sufrió un traumatismo craneoencefálico que convertirá el daltonismo que padecía en acromatopsia.

El autor ha sabido crear un personaje entrañable en la figura de Coque Brox, un hombre que lucha con las dificultades que se le plantean a lo largo de su vida, y que se empeña en investigar la desaparición de su amigo Palma, compañero de profesión, aun yendo en contra de las órdenes recibidas de sus superiores, que lo mantienen alejado del caso. Su jefe, Paco Palomares, ordena la investigación de la desaparición a Valcárcel, pero el inspector tratará por todos los medios de realizar su propia investigación, porque ante todo no está dispuesto a dejar a su amigo en la estacada. La investigación de esa desaparición sacará a la luz delitos de prostitución y corrupción en los que se verán involucrados personajes de cierta importancia de la sociedad barcelonesa, porque si hay algo que destaca en la trama es la importancia de la ciudad de Barcelona como escenario de los hechos que han salido de la imaginación de Pere Cervantes. La acción se desarrolla entre el viernes 6 de agosto y el miércoles 13 de octubre del año 2004 en Barcelona, quince meses antes de que los Mossos d'Esquadra tomaran el relevo y desaparecieran muchos de los despachos de la Jefatura de Policía, y por ende el grupo de Desaparecidos donde trabajaba Coque.

La novela está dividida en tres partes, que se desarrollan en un total de cincuenta y cuatro capítulos, y cada una de estas partes está narrada de tal forma que parece que asistamos a tramas independientes que bien podrían dar lugar a una película. Además de los temas típicos de investigación criminal, con pesquisas en los bajos fondos de la ciudad buscando desentrañar el misterio de la desaparición de Palma, se habla de corrupción, prostitución, drogas, e incluso de abuso de menores, y como responsables de estos hechos, personajes muy bien relacionados en la burguesía y política barcelonesa. La aparición en escena de un forense amigo de Coque, Oliver Edo, con el que comparte piso y una afición inmensurable por un juego virtual creado por el propio Oliver, World of Warcraft, y de una cirujana cardiovascular, Nadia Blasi, amiga de ambos, introduce en la historia un apartado interesante, las experiencias cercanas a la muerte (ECM), y si leéis el libro entenderéis con mayor claridad el sentido del título y aplaudiréis la elección del mismo. Reconozco que cuando leí el título y vi la portada, no tenía claro de qué iba a ir la historia, pero siguiendo el buen criterio de las organizadoras de la #yincana, luché por conseguir el libro y debo decir que lo he disfrutado. Quizá la sinopsis cuenta demasiado de qué va la historia, pero lo mejor es ir leyéndolo poco a poco (algo difícil porque el libro se devora), disfrutando cada una de las partes, que debo decir que dejan huella en el lector, porque acaban de forma explosiva, y en ocasiones no quieres seguir leyendo, no porque la historia no lo merezca, sino porque los personajes principales pasan por hechos traumáticos que dejan en vilo al lector. Algo muy importante pasa en la historia, que ayudará a descubrir la realidad de la desaparición de Palma, pero esas páginas que transcurren entre un lunes de verano un jueves de invierno resultan apreciables en la trama y dan un punto sobrenatural que se agradece, porque aporta matices diferentes a lo que suele leerse en novelas policiales.

"Tres minutos de color" es una novela policíaca, pero también es una novela de sentimientos, los personajes principales tienen un alto grado de amistad entre ellos, y el compañerismo que entre ellos se establece les lleva a sufrir en sus carnes muchas dificultades. La desaparición de Palma tendrá que ver con unos hechos por él investigados que tienen bastante relación con su amigo Coque, y la amistad que Coque profesa hacia Palma le llevará a complicar su vida para tratar de resolver la desaparición de su amigo. Amistad, compromiso, amor, necesidad de dejar todos los temas zanjados, intentos de un padre por recuperar la atención de su hija, relaciones entre padres e hijos, historias de amor que duran más allá de la vida... todos estos temas son tratados en el libro de forma magistral, y todo ello aderezado con historias de ecm que aportan el guiño sobrenatural a la trama y que diferencia a esta novela de las que solemos leer los que gustamos de leer novela negra; además de todo eso, estamos ante un libro muy cinematográfico, y eso se agradece de verdad.

Como me está pasando a lo largo de la #yincana, no había leído nada de Pere Cervantes, pero teniendo en cuenta que he disfrutado con su manera de narrar, con su lenguaje claro y conciso y con su imaginación, y siempre llevada por las recomendaciones de otros blogs, ya tengo en mis manos "No nos dejan ser niños", que espero disfrutar este verano.

Si tenéis oportunidad de acercaros a esta novela no lo dudéis, porque todos los yincaneros la hemos disfrutado y algunos tenemos intención de repetir con el autor. Teniendo en cuenta que la trama de la historia se desarrolla en Barcelona, esta reseña participa en la #YincanaCriminal2017 en el apartado "La historia transcurre en una gran ciudad".

Algunas citas sobre el libro:
"-Cuando yo era pequeño el peligro estaba en las calles, jefe. Ahora las calles están dentro de casa.
Coque pensó en ello y sintió vértigo ante la saturación tecnológica en la que todo vive instalado." (Pág. 77)
"-Madero, te lo voy a decir más claro -volvió a tomar aire-. En la muerte hay gente que enferma de debilidad, hasta que desaparece. -Coque no pudo evitar exhibir una mueca de incomprensión-. Nacemos, morimos y desaparecemos. Y allí es donde entras tú. ¿Quién mejor que el jefe de Desaparecidos para saber adónde van los muertos que desaparecen? Nunca me dio miedo morir, pero te confieso que sí me da miedo saber qué hay después de estar muerto. Si tú me ayudas, te ayudo. Ya sabes, palabra de confite. No te voy a engañar, no puedo ayudarte a encontrar a quien no quera estar contigo. Te he de advertir que la memoria es muy cabrona. Así que no me vengas con preguntas tontas." (Pág. 187)

No soy un monstruo. Carme Chaparro.

Nueva reseña para la #YincanaCriminal2017, esta vez de la mano de una conocida periodista de televisión, que ha escrito un libro que ha resultado ser una auténtica revelación.

Datos del libro
Título: No soy un monstruo
Autora: Carme Chaparro
Editorial: Espasa Libros S.L.U.
Formato: Tapa dura con sobrecubierta
Premio Primavera de Novela 2017
ISBN: 978-84-670-4896-4
336 páginas
PVP: 19'90€


Sinopsis (trasera del libro):

Si hay algo peor que una pesadilla es que esa pesadilla se repita. Y entre nuestros peores sueños, los de todos, pocos producen más angustia que un niño desaparezca sin dejar rastro.
Eso es precisamente lo que ocurre al principio de esta novela: en un centro comercial , en medio del bullicio de una tarde de compras, un depredador acecha, eligiendo la presa que está a punto de arrebatar. Esas pocas líneas, esos minutos de espera, serán los últimos instantes de paz para los protagonistas de una historia a la que los calificativos comunes, "trepidante", "imposible de soltar", "sorprendente", le quedan cortos, muy cortos.
Porque lo que hace Carme Chaparro en No soy un monstruo, su primera novela, es llevar al límite a sus personajes y a sus lectores. Y ni ellos ni nosotros saldremos indemnes de esta prueba. Compruébenlo.


Datos sobre la autora (tomados del propio libro):

Carme Chaparro  (Barcelona, 1973) es periodista, con una amplia y consolidada carrera como presentadora y editora en informativos de televisión. Desde hace veinte años está al frente de las principales ediciones informativas del grupo Mediaset, en Informativos Telecinco y Noticias Cuatro, espacios para los que ha cubierto los acontecimientos nacionales e internacionales más destacados de las últimas dos décadas.
Su pasión por la lectura se ha traducido en pasión por escribir. Carme ha compaginado su trabajo en televisión con colaboraciones como columnista para las revistas Yo Dona, en la que tiene un espacio semanal, GQ y Mujer Hoy. Actualmente también escribe su propio blog en Yahoo.
No soy un monstruo es su primera novela, y con ella ha conseguido el Premio Primavera de Novela 2017.

Impresiones sobre el libro

Conozco a Carme Chaparro como creo que nos pasa a muchos, en su faceta de periodista y presentadora de los telediarios en televisión, y debo reconocer que el hecho de que haya sido galardonada con el Premio Primavera de Novela 2017 con su primera obra me dejó dudando, porque bien es sabido que muchos libros de los que se publican en este país muchas veces tienen un alto índice de ventas no tanto por la calidad de lo escrito, sino por la popularidad del que firma como autor del libro. Empecé a oír hablar de "No soy un monstruo" a raíz de ser galardonado con el premio, sin que supiera muy bien de qué trataba la historia y en qué género se enmarcaba. Pronto se empezaron a leer y oír buenas críticas de la historia y reconozco que dejé atrás mis prejuicios; al fin y al cabo, la autora es periodista y está acostumbrada a manejar el lenguaje. Cuando supe que la novela ganadora del premio era un thriller, se acabaron todas mis dudas y me entraron unas tremendas ganas de leerla, algo que conseguí gracias a uno de los sorteos que se llevó a cabo entre los participantes de la #YincanaCriminal2017, y debo decir que ha sido todo un acierto leerla.

La historia empieza con dos páginas inquietantes. Alguien, no sabemos quién, acecha a un niño pequeño, aunque no sabemos con qué intenciones. Desconocemos la identidad del observador, pero en pocas líneas acertamos a comprender que no tiene buenas intenciones:
"Ahí hay otro. ¿Qué dice su ropa? Las zapatillas que lleva, por ejemplo, eso da muchas pistas. No es muy alto, la verdad, tendrá cuatro años. Y acaba de soltar la mano de su madre. ¿Qué ha visto? ¿Qué le ha llamado la atención?
Quizá sirva. Quizá.
Puede que hoy haya suerte.
Solo de pensarlo, las glándulas salivales se excitan.
Y, a la vez, el cuerpo se muere de miedo.
Mirándolo de nuevo se produce el flechazo.
Ese niño será la salvación.
Empieza el juego.
Y esta vez, de verdad.
Es el punto de no retorno." (Pág. 12)
Para narrar la historia, la autora va alternando entre capítulos que tienen como protagonistas a los personajes principales de la narración, la policía Ana Arén, y la periodista Inés Grau. Conoceremos aspectos importantes de la vida de ambas, en el caso de Inés relatados por ella misma. Un caso policíaco ocurrido dos años atrás las unió como amigas; en el caso de Ana era la encargada de la investigación de la desaparición de Nicolás e Inés Grau era la periodista estrella que siguió el caso, del que todavía no había pistas pese al tiempo transcurrido. La prensa bautizó al secuestrador del pequeño niño como Slenderman (El hombre delgado, en alemán). La desaparición dio lugar a muchas horas de seguimiento por parte de la prensa; el interés por la desaparición de un niño mueve las conciencias de todos, y al dolor de la familia que no sabe si su hijo sigue vivo o ha muerto se une la especulación periodística y la investigación policial, que no da el caso por cerrado. Ana Arén, inspectora jefe al mando del grupo de menores del Servicio de Atención a la Familia, SAF, de Madrid, responsable de la investigación de la desaparición de Nicolás, tiene clavado ese fracaso por no haber podido devolver el hijo a sus padres. Inés Grau, la periodista estrella que se ocupó del caso sigue al pie del cañón y aprovecha su amistad con Ana para estar al día de los avances en la investigación, que sigue en puerto muerto. Inés Grau aprovecha su popularidad en televisión para escribir un libro y convertirse en una autora de éxito; su editor, que había pactado con ella que escribiera dos libros, intenta por todos los medios que la periodista recupere su vena imaginativa. La asistencia a una reunión donde la gente expone sus problemas a la que Inés acude de incógnito, pone al lector los pelos de punta ante la narración de una madre que ante una riada inesperada se vio obligada a decidir cuál de sus hijos debía ser "sacrificado" para intentar salvar la vida de sus hermanos.

La pérdida de los hijos es una constante a lo largo de la historia. A la narración de esta madre que pierde a uno de sus hijos sin poder hacer nada para salvarlo ante una catástrofe natural, se le unen los datos que en la historia se dan de la desaparición de Nicolás, un niño de unos cuatro años, en un centro comercial. Lo fuerte de la historia es que dos años después desaparece otro niño de la misma edad y de apariencia similar en el mismo centro comercial. La desaparición de Kike, que así se llama el niño, mientras su madre contestaba un wasap a su ex marido, pone de nuevo en alerta al grupo de la policía que lidera Ana Arén, y de nuevo pone a Inés Grau al frente del seguimiento de la noticia. Todos temen que Slenderman haya vuelto a actuar, aunque sigue la duda de qué ha hecho con Nicolás, el niño secuestrado don años atrás.

La investigación de la desaparición de Kike resulta crucial, y pronto las pesquisas apuntan como responsable al padre del niño, siguiendo la premisa de que en muchos de los casos de separación entre padres, la desaparición de hijos es responsabilidad de uno de los progenitores. La desaparición de dos niños pequeños en un corto espacio de tiempo sin que pueda detenerse a ningún culpable y sin que se tengan pistas del supuesto autor de los secuestros, traerá consecuencias para los responsables de la investigación, que deberán dedicar todos sus esfuerzos a resolver el caso, para lo que Ana Arén y su compañero y amigo Javier Nori, subinspector del SAF, pedirán la ayuda de un hacker amigo suyo, Joan Arderiu, que intentará adaptar un programa que detecta enfermedades neuronales a la búsqueda de posibles pederastas, y todo ello según la forma en que pulsen el teclado del ordenador.

El lector va a ser consciente de cómo evoluciona la investigación, porque va a contar con los puntos de vista de todos los que participan en ella, policía, de la mano de la propia Ana, y de los medios de comunicación, y de los pensamientos que pasan por la cabeza de Inés Grau, que va a narrar en primera persona todo lo que acontece; sabremos de su vida personal, de su amistad con algunos de los miembros de la policía encargados de investigar el caso, lo que piensa de su jefe y de su editor, la relación que mantiene con su ex pareja, padre de su único hijo, Pablo, un niño de cuatro años también, que está al cuidado de un au pair extranjero, Sam, que vive con ellos.

La autora ha querido rizar el rizo en la trama, y así a las desapariciones de Nicolás y Kike se une la del propio Pablo, el hijo de Inés, en el mismo centro comercial donde desaparecieron los otros dos niños. A pesar de que como lectores vamos teniendo todas las pistas de lo que pasa y los distintos puntos de vista que se siguen en la investigación, así como la forma de pensar de unos y otros, la trama nos depara mucha intriga y un giro final que realmente no te esperas.

La autora sabe jugar con el lector, porque la trama irá girando a medida que avanza la historia, Nos hace dudar de quién o quiénes pueden ser los responsables de las desapariciones, alternando unos sospechosos con otros, tanto en el ámbito de la familia como de las amistades, investigando casos de pederastia en internet buscando al posible o posibles secuestradores, y haciendo sobre todo hincapié en el dolor, y la forma en que es tratado en el libro, desde el dolor de la madre que debe decidir qué hijo sacrificar para salvar al resto, el de unos padres que llevan dos años llorando la desaparición de su hijo sin saber si aún sigue vivo, y el de una madre que ha visto cómo su hijo ha desaparecido de su vera en un momento de descuido, con el consiguiente sentimiento de culpabilidad que eso supone.

Lo que queda patente para ser una primera novela es que la autora ha sabido dar con un tema que mantiene la intriga a lo largo de toda la trama, y que gracias a un lenguaje claro y de fácil lectura el paso de las hojas se sucede con avidez, y en poco tiempo acabas devorando el libro, porque lo que tienes claro a medida que avanzas en la lectura es que quieres saber qué les ha pasado a estos tres niños y principalmente quién es el responsable de sus desapariciones. Aunque creamos que somos capaces de contestar estas preguntas a medida que avanzamos en la lectura, la autora nos espera con un giro final e inesperado, al menos para mí, que nos dejará noqueados, pero que cierra muy bien la historia y queda muy bien argumentado. Sin duda ha sido toda una sorpresa acercarme a la lectura de este libro, que personalmente he disfrutado, y tengo claro que si la autora repite en esta experiencia literaria, voy a intentar seguir sus pasos, y si se anima a continuar y sigue publicando thrillers, creo que ya me tiene ganada. Creo que se nota con estas palabras que he disfrutado el libro.

Para terminar, una reflexión sobre el dolor, muy presente en el libro, de la mano del personaje de Inés Grau:
"¿El dolor de los demás nos ayuda a curarnos? Se me cruzó por la cabeza que este tipo era más gilipollas de lo que parecía, pero tenía razón. Quizá era cierto. Quizá las desgracias ajenas nos hacen pensar que nuestra vida de mierda no es tan mala. Además, la piedad siempre conjuga bien con la soberbia." (Pág. 25)

Esta reseña participa en la #YincanaCriminal2017 en la categoría "La novela ha ganado algún premio".


miércoles, 14 de junio de 2017

La sangre de los crucificados. Félix G. Modroño.

Cuando pensé en un título para completar la casilla de la #YincanaCriminal2017 en la que se pedía que la historia transcurriera en la antigüedad, pensé en un libro de Félix G. Modroño que había leído hacía tiempo y con el que había disfrutado mucho, y no me ha importado releerlo para reseñarlo en esta iniciativa. Además, la siguiente aventura del protagonista de esta historia está esperando turno en mi estantería, así que me ha venido bien refrescar la lectura.

Sin más, vamos con los datos del libro:

Título: La sangre de los crucificados
Autor: Félix G. Modroño
Editorial: Algaida Eco
Primera edición: 2007
En esta edición bolsillo: 2010
Formato: Rústica con solapas
ISBN:978-84-9877-356-9
384 páginas

Sinopsis (trasera del libro)

Zamora, 1682. Don Fernando de Zúñiga, doctor en medicina por la Universidad de Salamanca, acude a la llamada del obispo. Monseñor Balmaseda le encarga averiguar la procedencia de la talla de un Cristo crucificado, hallada en extrañas circunstancias y que parece estar relacionada con la trágica muerte de un herrador. El doctor Zúñiga pronto averigua que aquel suceso oculta una trama de terribles asesinatos, cuya investigación le llevará en un periplo por la Salamanca universitaria, la Corte madrileña y una Sevilla antes opulenta y ahora tan agonizante como los crucificados que procesionan por sus calles.
La sangre de los crucificados es un thriller histórico magníficamente ambientado en la España de finales del siglo XVII, cuyos protagonistas se mezclan con reyes, religiosos o artistas. Una novela que convierte el esplendor artístico del Barroco y las intrigas políticas en torno al último rey de los Austrias en una trepidante aventura.

Datos sobre el autor


Félix González Modroño nació en Vizcaya en 1965, y allí transcurrió su infancia y adolescencia. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca. Actualmente está afincado en Sevilla.
Como fotógrafo ha publicado Villalpando, paisajes y rincones (2002), un homenaje al pueblo zamorano del que son originarios sus padres, y viene colaborando con la revista Paisajes desde 2003. Después de haber obtenido varios premios con sus relatos, La sangre de los crucificados (2007) fue su primera novela, protagonizada por el doctor Zúñiga, un peculiar investigador del siglo XVII, que también sería el personaje central de su siguiente obra, Muerte dulce (2009).
Con La ciudad de los ojos grises (2012) cosechó un gran éxito de ventas y el reconocimiento de los lectores. Secretos del Arenal ha obtenido el XLVI Premio de Novela Ateneo de Sevilla. Su último libro, Sombras de agua, fue publicado en septiembre de 2016.
Fotografía y datos del autor sacados del libro hoy reseñado y de su página web: http://www.felixmodrono.com/

Impresiones sobre el libro

Llevo un poco atrasada la lectura de la obra de Félix G. Modroño, y no será por falta de ganas, porque me consta que todos sus libros están teniendo muy buenas críticas en los blogs literarios, y yo misma he disfrutado mucho con el libro que aquí traigo, tanto que incluso lo he releído para poder reseñarlo en la #YincanaCriminal2017. Tengo en mi poder la continuación de la serie, Una muerte dulce, y ahora que he retomado la lectura de las andanzas de don Fernando de Zúñiga, no tengo excusa para no continuarla. En La sangre de los crucificados, hacemos un recorrido por la España de finales del siglo XVII, visitando Zamora, Madrid, Salamanca y Sevilla, siguiendo la senda marcada por don Fernando de Zúñiga, vizconde del Castañar y doctor en medicina por la Universidad de Salamanca, que acude a Zamora requerido por el obispo de la ciudad, Alfonso de Balmaseda, que contrata los servicios de don Fernando, especialista en el estudio de enigmas, para que descubra a un asesino, el responsable de la muerte de un hombre que apareció desangrado y con una extraña herida en el cuello junto a la puerta principal de una iglesia de la ciudad, y cuyo rostro apareció esculpido en una imagen del Señor que apareció ante la puerta del obispo dos semanas antes. Ningún artista local aceptó su autoría, y un criado del obispo, Pelayo, que acompañará a don Fernando en sus pesquisas, reconoció en la escultura el rostro del hombre asesinado, que no era otro que Manuel Beltrán, un herrador. La herida que la escultura presentaba en el cuello le recordará a Fernando de Zúñiga a otra imagen aparecida en la iglesia de los dominicos de Salamanca el año anterior. Al igual que en el caso de Zamora, en Salamanca una anciana a la que tomaron por loca aseguraba que el crucificado era su hijo, que también había sido asesinado.

La imagen del crucificado de Zamora desprendía agonía, con la cabeza inclinada hacia arriba y los ojos aún abiertos. Cara de sufrimiento parecía desprenderse de las imágenes que representan la figura del Señor, lo que venía a indicar que el responsable de las muertes (de Zamora y Salamanca según pudo comprobar Fernando de Zúñiga) era un extraordinario artista capaz de plasmar el sufrimiento en el rostro de las imágenes por él esculpidas, y que para alcanzar ese sufrimiento debía torturar hasta la muerte a las personas que tomaba como modelo, siempre en contra de la voluntad de las víctimas. Encontrar a este asesino y comprender cuáles son los motivos que le llevan a perpetrar tales crímenes será la misión del médico, que acompañado por Pelayo, el criado del obispo de Zamora, recorrerá distintos lugares de España tratando de descubrir al culpable e intentando parar esos crímenes, porque lo que parece patente a medida que avanza la trama es que el asesino alcanza cada vez cotas más altas de perfección a medida que va puliendo su estilo, tanto a la hora de torturar a sus víctimas como de plasmar su dolor en las imágenes por él esculpidas, cada vez más reales. A tal perfeccionamiento llega el asesino que el autor se da el capricho de especular sobre el motivo de que la figura del Cachorro de Sevilla parezca tan humana y tan real.

Acompañando a don Fernando de Zúñiga en su periplo buscando al culpable de los hechos y tratando de pararle los pies, asistimos a toda una lección de la historia de la España de finales del XVII; el autor juega a combinar personajes reales que sí existieron en esa época, bajo el reinado de Carlos II, con personajes ficticios como es el caso del principal protagonista. a quien el autor emparenta con Ines de Ayala, personaje real y madre de Fernando, comadrona de la corte que asistió el nacimiento de Carlos II; gracias a este hecho su hijo conoce un secreto que afecta al rey y cuyo conocimiento podía poner en peligro la monarquía, de ahí que la reina madre, doña Mariana de Austria, le tuviera en gran estima. Sus dotes como médico y el conocimiento de este secreto hará de don Fernando un personaje muy apreciado en la corte y en el que muchos, especialmente la madre del rey, confían.

Como toda novela de intriga que se precie, el personaje principal arrastra su propio peso, vistiendo siempre de negro por la pena que arrastra por la muerte de su esposa ("su aspecto no hacía más que reflejar la eterna tristeza que se le adivinaba en el rostro y en su corazón"), y con dos hijas casaderas que de momento prefieren profesar como monjas. La relación entre el médico y sus hijas, y el interés que una de ellas despierta en Pelayo, el acompañante de Zúñiga, avivará el interés a lo largo de la trama.

Conocer la motivación del asesino para cometer los crímenes, y la búsqueda que de él hacen los protagonistas a lo largo de monasterios y lugares relacionados con el mundo del arte, servirá al lector para indagar en distintos acontecimientos de la Historia de España que dan lugar en ocasiones a sentimientos de venganza.

Si algo tiene el libro es que presenta una historia realmente amena que está en definitiva muy bien narrada, en la que se suceden los acontecimientos, lo que hace que en ningún momento se pierda la intriga, algo que como lectora agradezco. El autor ha conseguido relatar fielmente una época de tal forma que parece que estemos viviendo en ella, disfrutando del arte y de los paisajes típicos del momento, acercándonos con la obra un período de la historia de España del que mucho se ha hablado, pero tomando como excusa el mundo del arte y una sed de venganza que tiene sus orígenes en acontecimientos del pasado que podremos descubrir al leer la novela. Sin duda, es un libro con el que cualquier adicto a la novela histórica va a disfrutar, y por la dosis de intriga que encierra sus páginas, también es muy recomendable para todos aquellos que disfruten de novela negra. En este caso, teniendo en cuenta que son dos de mis géneros favoritos, está claro que yo la he disfrutado y que sin duda la recomiendo. Espero poder leer pronto la continuación, a ver qué nos depara la figura de don Fernando de Zúñiga.

Esta reseña participa en la #YincanaCriminal2017 en el apartado "La acción transcurre en la antigüedad".




lunes, 12 de junio de 2017

Ojalá estuvieras aquí. Julio César Cano.

De nuevo vuelvo con una reseña para intentar completar la #YincanaCriminal2017, esta vez de la mano de un escritor castellonense y con la tercera entrega de la serie protagonizada por el inspector Monfort. 

Datos del libro

Título: Ojalá estuvieras aquí
Autor: Julio César Cano
Editorial: Maeva
Formato: Rústica con solapas
1ª edición: 2017
ISBN: 978-84-16690-44-2
400 páginas

Sinopsis (trasera del libro):

Pasado y presente confluyen en una nueva y apasionante novela de la serie ambientada en Castellón.

El Mercado Central de Castellón es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, y también el escenario de un crimen. Un hombre aparece degollado junto al cuarto donde se guardan los enseres de limpieza. Se trata del empresario Pedro Casas, que se dedicaba a comprar baratijas en China para luego venderlas en tiendas de bajo coste. El comisario Romerales vuelve, una vez más, a solicitar los servicios del carismático inspector Monfort, que está viviendo una etapa difícil, pues su madre se debate entre la vida y la muerte en el Hospital de Sant Pau de Barcelona.
En una trama paralela que sucede en el pasado, una joven pareja con una vida complicada decide abandonarlo todo y huir a un lugar donde nadie los conozca. A él le gusta boxear. A ella le gustan otro tipo de actividades mucho menos recomendables.
La vida de estos dos jóvenes será la clave para la resolución del caso, en el que el inspector Monfort, la agente Silvia Redó, los agentes Terreros y García y el siempre preocupado comisario Romerales, trabajarán sin tregua.

Datos sobre el autor

Julio César Cano (1965, Capellades, Barcelona) trabajó en el negocio familiar hasta que el mundo de la música llamó a su puerta. Durante varios años ejerció como músico y mánager de grupos. Actualmente se dedica a la publicidad, actividad que compagina con la escritura. Como autor, es conocido tanto por sus ensayos y artículos sobre gastronomía y viajes, como por sus novelas y relatos.
Ojalá estuvieras aquí es la tercera investigación del inspector Monfort, que sigue a Mañana, si Dios y el diablo quieren y Asesinato en la plaza de la Farola. Reside junto a su familia en La Pobla Tornesa, provincia de Castellón, donde transcurre la serie del inspector Monfort.
Ojalá estuvieras aquí ha recibido el galardón Letras del Mediterráneo 2017 que otorga la Diputación de Castellón, en la categoría de novela negra.

Impresiones sobre el libro

"Ojalá estuvieras aquí" es una novela policíaca que parece aunar pasado y presente. Protagonizada por el inspector Bartolomé Monfort, la acción de la misma se desarrolla principalmente en Castellón. Desde las primeras páginas te atrapa la trama. Comienza con un prólogo de un par de hojas escrito en letra cursiva que habla de un combate ilegal de boxeo donde llueven las apuestas y que parece tener un duro final. Está claro que el boxeo y las apuestas ilegales tendrán un peso importante en la historia, pero no iremos descubriendo esa relación hasta que avancemos en la lectura.

El libro que hoy presentamos es el tercero de una saga protagonizada por el inspector Monfort (los dos primeros ya están esperando su turno en mi estantería), y hay que decir que empieza fuerte. Además del combate ilegal del prólogo, en pocas páginas conocemos al inspector, que está pasando por un momento complicado de su vida, ya que su madre se debate entre la vida y la muerte en un hospital de Barcelona (bien cuidada por el doctor Senent, amigo del inspector), mientras la cabeza de su padre va y viene. Bartolomé Monfort intenta estar todo el tiempo posible al lado de sus padres, y teme una llamada que le informe del fatal desenlace que se puede producir en cualquier momento. Destinado en Barcelona, el comisario Romerales reclama sus servicios cuando se descubre el cadáver de un hombre asesinado en el Mercado Central de Castellón. Por lo visto no es la primera vez que se produce esta colaboración entre comisarías, y Monfort se va a ver obligado a dar explicaciones a unos y otros de cómo avanza el caso.

Decir que el libro arranca fuerte es quedarse corto. Los hechos narrados en el prólogo, que bien pueden haberse dado en un momento del pasado, sin que tengamos claro ni cuándo ni dónde, un inspector que pasa por momentos familiares difíciles, una agente de policía, Silvia Redó, que recientemente ha roto su relación y que ocupa la habitación de hotel reservada por Monfort en Castellón mientras él visita Barcelona, son ingredientes que en pocas páginas animan a seguir leyendo, pero si hay algo que impacta de verdad y que da el pistoletazo de salida a la historia es un asesinato en el Mercado Central de Castellón, al que casi asistimos como lectores:
"... El hombre se apresuró a secarse las manos con papel higiénico. Abrió la puerta y salió deprisa, tropezando con un joven que llevaba un delantal de pescadero. El joven lo miró de arriba abajo y el hombre giró la cara para no ser visto. Caminaba rápido entre la muchedumbre de clientes que abarrotaba el mercado, buscó la salida más cercana y salió a la plaza. Entonces se detuvo un instante para tomar aire, como si en el interior del local no quedara oxígeno. Rozó con la punta de sus dedos la bolsa con los guantes manchados que ocultaba en el bolsillo. Levantó la solapa del cuello del chaquetón. Hacía frío. Enero era el mes en el que las temperaturas descendían de forma más acusada en toda la provincia. Un viento que pinchaba como pequeños alfileres campaba a sus anchas por la plaza de Santa Clara. Se relajó a medida que se alejaba, pero no tanto como para no oír el grito desgarrador que provenía del interior del Mercado Central." (Pág. 16)
A medida que se avanza en la lectura, y a modo de pequeñas pinceladas, vamos conociendo la vida tan complicada que lleva el inspector Monfort. A la delicada salud de sus padres se unen  los difíciles recuerdos con los que debe vivir, centrados en la muerte de su esposa Violeta en un accidente de tráfico del que ella no fue responsable. El recuerdo de su difunta esposa queda patente en su casa de la Rambla de Cataluña, donde Monfort  acude de vez en cuando para escuchar buena música y recordar. Tanto él como Silvia Redó no pertenecen a la comisaría de Castellón, pero son reclutados como refuerzo para investigar el caso.

La persona asesinada en el Mercado Central de Castellón resulta ser Pedro Casas, un empresario que se dedica a comprar baratijas para luego venderlas a las tiendas de chinos. Según pueden comprobar los policías encargados de la investigación, Pedro Casas estaba separado y tenía una hija, Alba, que trabajaba en una pequeña editorial de Barcelona, traduciendo rarezas literarias, y casualmente su editorial, Libros del Crepúsculo, había traducido un libro sobre Toro Salvaje, escrito por Jake La Mota, un boxeador conflictivo. La aparición de este detalle en escena y el hecho de que en los pasajes escritos en cursiva se hable de combates de boxeo y apuestas ilegales parecen relacionar los hechos de pasado y presente. Está claro que el boxeo es pieza importante en la historia, pero saber esto no quita aliciente a la trama, más bien la agiliza, y el lector se encuentra ávido de saber cómo se relacionan unos hechos que parecen desarrollarse en un pasado no demasiado lejano con el asesinato ocurrido en la actualidad, asesinato que traerá consigo consecuencias.

Investigando los negocios y la vida privada del empresario asesinado, el equipo policial llega a la conclusión de que escondía secretos tanto a su familia como en lo profesional; los supuestos viajes que el empresario hacía a China para comprar mercancía realmente no tuvieron lugar, y la duda que se plantea a los investigadores es saber a qué dedicaba ese tiempo y dónde se escondía. A lo largo del libro se van planteando hipótesis que incluso ponen en el punto de mira de los investigadores a la propia familia del empresario como responsable de su muerte, pero lo que está claro es que la trama paralela que va desarrollándose en el libro tiene una importancia vital en la historia, y a medida que avanzamos en la lectura queremos saber, aunque ya lo vamos intuyendo, qué pasó y cuáles fueron las consecuencias de esos hechos.

La trama paralela que se desarrolla en el libro, protagonizada por Luis y Carmen, dan un punto de intriga a la historia, y acabará convirtiéndose en el motor principal de la narración. Luis y Carmen son dos personas que han sufrido mucho desde su más temprana juventud, y las malas decisiones tomadas en algún momento de su vida tendrán repercusión en un futuro que afectará a los protagonistas de la historia actual.
"Luis tenía catorce años cuando sucedieron los hechos que marcarían su destino.
En la escuela se reían de él, de sus proporciones deformes, de sus largos brazos, de sus piernas torpes y larguiruchas y de su cabezota apepinada. Se veía distinto a los otros niños, pero cuando preguntaba a sus padres por aquello que le hacía diferente, no obtenía ninguna respuesta. Pensó que lo normal hubiera sido que el maestro le hubiera defendido de los que se mofaban de sus defectos, pero él también se reía. Lo llamaba lerdo, corto, anormal; decía que estaba a medio hacer, y todos reían sus gracias. Le lanzaba pedazos de tiza desde la pizarra hasta el pupitre que ocupaba en la última fila. Nadie quería sentarse a su lado.
La niña de las trenzas que tanto le gustaba se llamaba Carmen, pero ella ni siquiera había reparado en él. La miraba embobado, le gustaba mucho. Por supuesto, no se atrevía a decirle nada. La seguía hasta su casa al salir de clase sin que ella se diera cuenta..." (Pág. 25)
Como suele ser frecuente en estas historias de intriga, la combinación de hechos del pasado y presente es un buen aliciente para la trama, y en este caso concreto la investigación está muy bien llevada. Me ha gustado mucho conocer al inspector Monfort, que se vuelca en su trabajo a pesar de cargar sobre su espalda con una pesada carga familiar. Mientras disfrutaba de las andanzas de este particular inspector y de su equipo, recordé bastante los libros de Vázquez Montalbán, ya que al inspector Monfort le gusta disfrutar de una buena comida, un buen vino y de una buena música, características que parecen estar tomadas del propio autor, mánager musical y crítico gastronómico. Estas sensaciones gustativas y auditivas se ven completadas a lo largo del libro por un viaje por algunos de los pueblos del interior de Castellón, que son descritos de tal manera que parece que acompañas a los personajes en su periplo buscando información. El libro se convierte en una auténtica guía que anima a los lectores a visitar la zona y los lugares por los que discurren los hechos.

El lenguaje utilizado por el autor es claro, conciso y fácil de seguir. La utilización de pequeños párrafos que van alternando distintas situaciones a lo largo de la narración, protagonizadas por distintos personajes, facilita la lectura, y el hecho de narrar episodios pasados ayuda a avanzar también en la misma. La alternancia de la investigación con escenas que tienen que ver con la vida personal de algunos de los protagonistas, especialmente los párrafos que hablan del inspector Monfort y los problemas de salud de su familia, hacen del libro una lectura amena e interesante. Cuando terminé de leerlo, quedé con ganas de más, no porque la historia no quedara cerrada, que no es el caso, sino porque me ha quedado la intriga de saber cómo va a evolucionar la familia del inspector. Como siempre digo, conviene leer las sagas en orden, y aunque en este caso no he echado en falta nada de lo anterior, porque los protagonistas principales quedan bien retratados, y conocemos los problemas por los que pasan en lo personal, me han quedado ganas de saber qué le depara al inspector en su futuro, espero que no muy lejano, de la mano de Julio César Cano.

Aunque tengo claro que acabaré leyendo los dos títulos anteriores, que como he dicho están en mi poder en edición bolsillo, quedo a la espera de saber cómo va a continuar la trama, porque el autor no puede dejarnos sin que sepamos qué pasará con la familia del inspector. De todas formas, debo decir que ha resultado un agradable descubrimiento la lectura de este libro y el acercamiento a los personajes que lo habitan. Sin duda, una lectura muy recomendable, plagada de intriga y que sirve para descubrir a los que no la conocemos la ciudad de Castellón y sus alrededores.

Esta reseña participa en la #YincanaCriminal2017 en el apartado "Es una novela policíaca".