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lunes, 13 de marzo de 2017

"El asesinato de Roger Ackroyd", de Agatha Christie.

Era un poco reticente a la hora de participar en la #YincanaCriminal2017, y la verdad es que estoy disfrutando con la experiencia. Si es cierto que ya tengo leídos un par de títulos totalmente novedosos, publicados en este mismo 2017, cuya reseña deberé afrontar en su momento, cuando pensé en esta experiencia me vino a la cabeza afrontar o retomar la lectura de títulos algo más antiguos, que se habían quedado pendientes en mi estantería; esta yincana sería una buena excusa para acabar con algunos pendientes, y qué decir tiene que en mi caso particular los pendientes en novela negra nunca se terminan, porque es lo que más suelo adquirir, pero no me arrepiento.

Tomando en cuenta esta premisa, a la hora de afrontar una novela policíaca cuya acción transcurriera en un ambiente rural, con la que poder participar en la reseña de la tercera semana, he echado mano de todo un clásico, un título de una autora que ya ha aparecido en el blog y que me acompañó durante mi etapa de lectora adolescente. Creo que ya he comentado en alguna ocasión en la blogosfera que empecé a leer a Agatha Christie después de devorar los libros de Enid Blyton, y que fue la escritora que me acercó al mundo de la novela de intriga, y eso que agradezco. Tomando como premisa la definición más o menos acertada de novela policíaca, en la que el crimen, la investigación y la intriga son los elementos principales, sin tener en cuenta la posible crítica social, y teniendo en cuenta que muchas de las novelas de esta autora se desarrollan en pequeños pueblos donde los habitantes tienen mucho que ocultar, me he decidido a retomar la lectura de "El asesinato de Roger Ackroyd", de Agatha Christie, para completar la casilla "La acción transcurre en un ambiente rural". Estamos ante una novela policíaca, por tanto, con su correspondiente crimen, pero debido a que se desarrolla en un pequeño pueblo inglés, el título viene que ni pintado para la casilla de ambiente rural.

Sin más, vamos con los datos técnicos del libro:

Título: El asesinato de Roger Ackroyd
Título original: The murder of Roger Ackroyd
Autora: Agatha Christie
Traducción: G. Bernard de Ferrer
Editorial: Santillana Ediciones Generales, S.L.
Formato: Rústica
Colección: El País. Serie Negra.
Edición: Junio, 2004
256 páginas

"El asesinato de Roger Ackroyd" fue publicado originariamente en 1926, y fue la obra que lanzó a su autora a la fama.

Sinopsis: Roger Ackroyd, viudo y terrateniente, aparece con una daga tunecina clavada en la espalda. Es la tercera muerte sospechosa en poco más de un año. En King's Abbot se respira inquietud y sospecha. Por suerte, el nuevo vecino -un apacible jubilado de origen belga y espectacular bigote- abandona el relajante cultivo de calabacines  para resolver el caso. 


Impresiones sobre el libro

Tras una breve "Nota de la autora" en la que justifica su libro y un poco su desconcierto ante la adaptación del mismo a la escena, bajo el título de "Coartada", se presentan los "dramatis personae", como suele ser corriente en todas las obras de esta escritora, puesto que, a pesar de ser novelas no demasiado extensas, son muchos los personajes, principales y secundarios, que pululan por las historias, y normalmente todos ellos, o bien tienen algo que ocultar, o bien ofrecen algún pequeño detalle que puede servir como pista al lector más avezado, o más bien al contrario, consiguen que éste se descentre del todo.
Son veintisiete capítulos los que conforman la trama, lo que da una ligera idea de la reducida extensión de los mismos, aunque en mi opinión suficiente para dar las pinceladas de una historia que poco a poco se va desarrollando, complicándose a medida que se avanza en la lectura y que queda culminada por un sorprendente final (no se recomienda leer las tres últimas páginas, a no ser que queramos chafarnos la historia a nosotros mismos).
Será el doctor James Sheppard el encargado de acercarnos la trama y ya en las primeras líneas se nos habla de la muerte de Mistress Ferrars la noche del 16 al 17 de septiembre en extrañas circunstancias, al parecer por una ingesta excesiva de veronal. La muerte de esta viuda rica pone al descubierto los secretos que se esconden en un pequeño pueblo donde "la principal diversión consiste en hacer largos comentarios sobre las menores incidencias de la vida ajena".
"El pueblo de King's Abbot es similar a cualquier otro pueblo. La ciudad más cercana es Cranchester, situada a unos quince kilómetros de distancia. Tenemos una importante estación de ferrocarril, una oficina de Correos y dos comercios rivales donde venden de todo. Los hombres acostumbran a dejar la localidad en su juventud; pero es rico en solterones y oficiales retirados. La principal diversión consiste en hacer largos comentarios sobre las menores incidencias de la vida ajena." (pág. 20)
King's Paddock y Fernly Park son las dos casas de alguna importancia en el pueblo, y los propietarios respectivos, la viuda fallecida y el empresario Roger Ackroyd, verdadera alma del pueblo, mantenían algo más que una amistad. El repaso que el doctor Sheppard hace de los habitantes del pueblo de King's Abbot y de los secretos y cotilleos que atañen tanto a los personajes de más renombre como al resto de vecinos, tanto allegados como servidumbre, acercan al lector  una realidad no tan idílica en la que tienen cabida chantajes, problemas económicos que bien podrían solucionarse con una buena herencia, inversiones fallidas, amores ocultos, deseos de ascender... y en general toda una serie de secretos que acaban con la vida del alma máter del pueblo, lo que trae consigo la entrada en la investigación del detective Hercule Poirot, que se dedicaba en su retiro en el pequeño pueblo al cultivo de calabazas. Roger Ackroyd, que acaba asesinado en el despacho de su casa con una daga tunecina de su propiedad  clavada en su espalda, sí conocía al detective y sabía a qué se dedicaba, pero a petición del propio Poirot éste era uno de los secretos que los habitantes del pueblo más ansiaban conocer, especialmente Caroline, la hermana soltera del doctor, que guarda en su interior alma de detective y a la que gusta estar al corriente de todo lo que ocurre en la zona.
El hecho de que Roger Ackroyd haya sido asesinado en su propia casa, con un arma de su propiedad, abre el abanico de sospechosos a todo aquel que tuvo alguna relación con él, incluyendo al servicio (criados, ama de llaves, secretario...) y a los familiares (un hijastro desaparecido, una cuñada y una sobrina que viven de su generosidad...) Eran muchos los que podían tener un motivo para asesinar al empresario, porque todos podían sacar un beneficio más o menos grande con su muerte, y también eran muchos los que tuvieron la oportunidad (por el hecho de encontrarse en el momento y lugar propicios), incluido un  extranjero que merodeaba por los alrededores de la casa en el momento del crimen.
En las obras de Agatha Christie, y la que hoy presentamos no es ninguna excepción, no se trata únicamente de adivinar quién es el culpable de la muerte de turno, que en algunos casos puede resultar fácil, a veces por descarte, sino también de encontrar el motivo y la ocasión. Hay que reconocer que estas obras ponen a trabajar nuestra "materia gris", como diría Poirot, y no es extraño que a medida que vamos avanzando en la lectura vayamos sospechando de todo y de todos, y esto se debe principalmente a que la autora sabe trazar una telaraña de engaños y secretos que afectan a todos los protagonistas, en menor o mayor medida, lo que hace que las sospechas hacia todos ellos aumenten desde el lado del lector. A ello contribuye el personaje de Poirot, que parece ir un poco por delante, alardeando de poner en funcionamiento sus "células grises".
"...Nada más que eso, monsieur. Cada uno de los aquí presentes me esconde algo -levantó una mano al alzarse un coro de débiles protestas-. Sí, sí; sé lo que digo. Puede ser algo sin importancia, trivial, que se supone no tiene que ver con el caso; pero ahí está. Cada uno de ustedes tiene algo que esconder. Confiésenlo, ¿no tengo razón?
Su mirada, cargada de acusación y de reto, dio la vuelta a la mesa, y todos bajaron los ojos ante los suyos..., incluso yo.
-Ya me han contestado -dijo Poirot con una risita extraña. Se levantó-. Les hago un llamamiento... ¡Díganme la verdad, toda la verdad! -hubo un silencio-. ¿Nadie quiere hablar?
Volvió a reir.
-C'est dommage! -dijo, y salió. (Págs. 137-138)
Seguramente será éste un título que muchos hayan leído, creo que incluso yo lo leí hace mucho tiempo, pero debo reconocer que lo he disfrutado, porque no recordaba casi nada de la historia, y aunque tenía la mosca detrás de la oreja, recordándome que la trama me sonaba, me ha sabido sorprender, de ahí que no me haya arrepentido en ningún momento de acercarme de nuevo a esta autora, a la que había dejado un poco de lado y cuya lectura retomé hace un par de años cuando por la blogosfera se celebró una especie de homenaje en el aniversario de su muerte.
He intentado seguir los pasos del detective a la hora de resolver la trama, el quién y el porqué del asesinato, y he ido descartando a sospechosos a medida que se han ido revelando más datos sobre ellos, pero el final me ha sorprendido, y eso es algo que se agradece, sobre todo si estamos ante una historia no demasiado extensa, que sabe mantener la intriga. Si algo me ha quedado claro ante la lectura de este libro es que voy a buscar tiempo para leer más obras de la autora (tengo la colección completa que salió publicada por Orbis hace ya mucho tiempo, y algún que otro título suelto publicado por la editorial Molino, El País, o algún que otro título publicado con motivo del 125 aniversario de su nacimiento, así que no tengo excusa); está claro que la memoria no me acompaña, y lo leído con catorce o quince años no siempre se mantiene en mi cabeza, así que es una manera de encontrar un motivo para retomar estas lecturas. Como solemos decir, nos falta vivir otra vida para leer y releer todo lo que quisiéramos, pero lo haremos en la medida de nuestras posibilidades.

Si alguien no se ha acercado a la figura de Agatha Christie y de su detective Hercule Poirot, algo que me parece casi imposible, sin duda se lo recomiendo, porque son lecturas entretenidas y que ponen en funcionamiento nuestra capacidad de deducción, y como no podía ser de otro modo, son historias que quedan totalmente cerradas en las que además del crimen e investigación de turno puedes encontrar celos, odios, engaños... toda una amalgama de problemas que amenizan la trama y hacen que disfrutemos con ella. El hecho de que muchas de estas historias se desarrollen en pequeños núcleos de población, lo que a priori podría reducir el número de sospechosos, no quita mérito a la intriga, puesto que la autora sabe jugar con el lector y a lo largo de la trama le planteará dudas y secretos guardados por los personajes, lo que en determinados momentos hará que se aparte del camino correcto para llegar a la verdad, y como ejemplo de todo esto, el libro que hoy aquí presentamos, que es recomendable 100% en mi humilde opinión.

Si alguien se anima a acercarse al personaje de Poirot, conviene leer los títulos en orden, al menos es lo que yo hubiera hecho si hubiera tenido más información. Son historias conclusivas, de eso no hay duda, pero particularmente me hubiera gustado saber el orden de publicación  y haber afrontado su lectura en orden cuando era más joven; a lo mejor si lo hubiera hecho así tendría más claro cuáles había leído y qué títulos me interesaba completar. Aquí os dejo la relación de las siete primeras obras en las que aparece Poirot:

1. El misterioso caso de Styles (1920)
2. Asesinato en el campo de golf (1923)
3. Poirot investiga (1924)
4. El asesinato de Roger Ackroyd (1926)
5. Los cuatro grandes (1927)
6. El misterio del tren azul (1928)
7. Peligro inminente (1932)
Y la lista sigue, y sigue...
Si os animáis, va a merecer la pena. Para los que ya la conocéis, merece la pena dedicar un poco de tiempo a acercarse a la obra de esta autora.
Es costumbre en este blog hacer una pequeña biografía del autor o autora cuya obra se reseña, pero a Agatha Christie ya le dediqué en su momento una entrada especial, así que si alguien se anima a saber más datos sobre su vida, no tiene más que pasarse por el enlace de la reseña correspondiente, una de las primeras publicadas en el blog: Agatha Christie. Recordando los "clásicos".

Con esta reseña participo en la tercera semana de la #YincanaCriminal2017, esta vez en plazo porque he modificado criterios (gracias, jefas), en la categoría de "La acción transcurre en un ambiente rural".

domingo, 15 de febrero de 2015

El misterioso caso de Styles. Agatha Christie.

Última reseña que publico para participar en el #HomenajeaChristie que hasta hoy, 15 de febrero, se ha estado organizando en la blogosfera, gracias a Teresa, de "Leyendo en el bus".

Hoy vengo con la reseña del primer libro escrito por Agatha Christie, y que he tenido la suerte de conseguir en el sorteo inicial organizado con motivo del homenaje. Ya había leído este título, pero debo reconocer que lo tenía un tanto olvidado, y me ha resultado grato acercarme de nuevo a él. Es el primer título escrito por la autora y la primera aparición de su detective más emblemático, Hercule Poirot.

Sin más, vamos con los datos del libro:

Título: El misterioso caso de Styles
Autora: Agatha Christie
Título original: The Mysterious Affair at Styles
Publicado originalmente en 1920.
Traductora: Stella de Cal
Editorial: RBA Libros, S.A.
Formato: Tapa blanda
Páginas: 210
Precio: 4´95€
Primera edición en este formato: abril de 2014
ISBN: 978-84-9056-257-4


Sinopsis

La millonaria Emily Inglethorp se ha casado con un hombre veinte años más joven. La familia no está muy contenta con esta decisión, porque ven en el joven marido un hombre que sólo está con ella porque quiere quedarse con toda su fortuna y arrebatarles la futura herencia. Una noche Emily muere tras terribles convulsiones y se empieza a pensar que ha sido víctima de un envenenamiento. Cualquiera puede ser el responsable, porque pronto se descubre que todos en el entorno familiar pueden tener algún motivo para desear la muerte de la anciana.


Argumento e impresiones sobre el libro

Historia escrita por Agatha Christie en 1920, al parecer respondiendo a un desafío de su hermana Madge, que la retó a que escribiera una novela de detectives. Con esta premisa, y aprovechando que la autora había adquirido ciertos conocimientos sobre medicamentos y venenos habiendo trabajado como enfermera voluntaria en un hospital durante la Primera Guerra Mundial, tenemos como resultado la novela que hoy traemos. "El misterioso caso de Styles" es la primera novela de la autora y la presentación oficial de Hercule Poirot, detective belga que formaba parte del grupo de exiliados que huyen de su país y se refugian en Inglaterra tras la invasión alemana de Bélgica.


Hastings, protagonista y narrador de la historia, disfrutaba de un mes de permiso tras haber sido herido en el frente cuando se encontró con un viejo amigo, John Cavendish, que le invitó a pasar ese tiempo de reposo en "Styles Court", la residencia campestre propiedad de su madrastra Emily Inglethorp, donde Hastings ya se había alojado durante parte de su infancia. La antigua señora Cavendish era una mujer de unos setenta años, de carácter enérgico y dada a las obras benéficas, y recientemente había contraído matrimonio con su antiguo secretario, Alfred Inglethorp, varios años más joven que ella; nadie en la familia parecía de acuerdo con este enlace, que según la opinión generalizada solo buscaba la fortuna familiar. Aceptando la invitación de John, Hastings se hospeda en la casa y pronto los acontecimientos se suceden.

Hastings será el encargado de contar al mundo los hechos reales que acontecieron en la mansión Styles, siguiendo los deseos de Poirot y de la familia Cavendish, para acallar los numerosos rumores vertidos sobre el tema. La explicación de los acontecimientos será el germen de este libro.

Desde el momento en que Hastings se instala en la mansión se da cuenta de que las relaciones entre los distintos miembros de la familia, amistades y algunos allegados que allí conviven no es tan perfecta como pudiera parecer. La situación se complica a partir de la noche en la que la dueña de la casa, Emily Inglethorp, muere sola presa de fuertes convulsiones; dado que todo sucede en su habitación, totalmente cerrada, se piensa que murió víctima de un ataque cardíaco, hasta que el médico de la familia, el doctor Wilkins, influenciado por la opinión del doctor Bauerstein, gran amigo de la víctima, dictamina muerte por envenenamiento.

Hastings, que se había encontrado de forma casual con un viejo amigo, Hercule Poirot, que se alojaba en las inmediaciones de la casa junto a otros exiliados belgas gracias a la generosidad de la víctima, propone a John Cavendish que éste se ocupe de la investigación, dado su prestigio como investigador y su elevado índice de aciertos. Hercule Poirot, personaje no demasiado alto, con cabeza en forma de huevo y bigote engominado siempre bien cuidado, vestimenta pulcra y con un olfato extraordinario, obsesionado con el orden y el método, ex miembro destacado de la policía belga y ahora exiliado en Inglaterra, será el encargado de resolver el enigma, tarea a priori nada fácil.

Muchos en la casa parecían tener motivos para desear la muerte de Emily Inglethorp, entre ellos sus hijastros, John y Lawrence Cavendish; John era un abogado sin dinero y Lawrence un médico que no ejerció su profesión. El marido de la víctima, Alfred Inglethorp, su antiguo secretario, se perfila pronto como el principal sospechoso, aunque la investigación criminal girará pronto por otros derroteros. Tanto los habitantes de la casa como los amigos que la frecuentan resultan sospechosos a los ojos de los investigadores, encabezados por James Japp, inspector de policía de Scotland Yard, que no duda en colaborar con su amigo Hercule Poirot para solucionar el caso. Excepto Hastings, todos los habitantes de la casa y los allegados resultan sospechosos tanto a los ojos de los investigadores como del propio lector, porque todos parecen ocultar algo y de alguna manera pueden resultar beneficiados con la muerte de la anciana. Así Mary, la esposa de John, Cynthia Murdoch, enfermera y protegida de la víctima y Evelyn Howard, su acompañante, se perfilan también como sospechosas, así como el doctor Bauerstein, eminente toxicólogo cuya amistad con la víctima resultaba incomprensible para todos.


Estamos ante una novela llena de giros y pistas falsas, que hacen que el lector vaya sospechando de todos a medida que se avanza en la lectura; todos parecen sospechosos porque todos tienen algo que ocultar. El hecho de que el "asesinato" se haya producido en una habitación cerrada, tras ingerir la víctima un potente veneno de acción rápida, hace que las sospechas recaigan en los habitantes de la casa, especialmente entre aquellos que pueden tener acceso a dicho veneno. Las "células grises" de Poirot pondrán orden a este puzzle planteado por la autora y con cuya lectura se disfruta.


Al parecer, Agatha Christie no lo tuvo fácil para publicar este título, que fue en principio rechazado. De no haber visto la luz, todos los lectores incondicionales de ella nos hubiéramos perdido a una buena autora y a unos buenos protagonistas que nos hacen disfrutar de lecturas ágiles en las que ponemos a volar nuestra imaginación tratando de descifrar al culpable de la trama sin dejar de lado el cómo y el por qué de la misma. No siempre resulta fácil para el lector, pero la explicación final que el detective Poirot ofrece a todos los protagonistas, donde se da respuesta a todos los pequeños enigmas que se plantean a lo largo de la trama, suele tener un carácter satisfactorio.

He disfrutado mucho participando en este #homenaje, y no descarto leer algún que otro título más a lo largo del año, porque me he dado cuenta de que apenas recuerdo las historias y a los culpables, y sobre todo porque los libros de Agatha Christie pueden venir bien para rematar algunos temas del reto genérico al que me he apuntado, como muchos en la blogosfera (me vienen a la cabeza títulos para el reto familiar y para teatro), y lo más importante, son libros de lectura fácil, con bastante diálogo, alejados de ampulosas descripciones, que nos transportan a otros ambientes y otra época, muchos de ellos tomando como escenario la campiña inglesa, y que sirven al lector para agudizar sus propias "células grises" tratando de descifrar el misterio planteado. ¿Se puede pedir algo más?

jueves, 12 de febrero de 2015

La puerta del destino. Agatha Christie.

Siguiendo con el homenaje a Agatha Christie que se está llevando a cabo en la blogosfera hasta el 15 de febrero, hoy os traigo la reseña de "La puerta del destino", protagonizada por el matrimonio Beresford, Thomas y Tuppence.


Título: La puerta del destino
Autora: Agatha Christie
Título original: Postern of fate
Publicado en 1973
Traductor: Ramón Margalef Lambrich
Volumen 7 Obras Completas, Editorial Orbis
Páginas totales del volumen: 512, de las cuales 180 corresponden a "La puerta del destino"
ISBN: 84-7530-253-8 (Volumen 7)


Sinopsis
El matrimonio Beresford, detectives creados por la autora, fueron protagonistas de cinco libros; los conocimos en "El misterioso señor Brown", siendo aún solteros, e involucrados en temas de espionaje. En el último título que protagonizan, precisamente el que hoy traemos a reseñar, están viejos y retirados, pero la casa a la que deciden mudarse abriga un misterio que la pareja se siente en la obligación de resolver.




Argumento e impresiones sobre el libro

Thomas Beresford, antiguo miembro del Servicio de Seguridad inglés, ya retirado (o casi) y su mujer, Tuppence Beresford, ya mayores, llevan a cabo su sueño de adquirir en una zona costera de Inglaterra su vivienda soñada, una antigua mansión conocida como "Los Laureles" (antes Long Scofield), que había tenido distintos propietarios a lo largo de su historia. La casa iba a ser un refugio para la vejez del matrimonio, acompañados de su devoto sirviente Albert y su fiel Hannibal, el perro del matrimonio que tendrá un papel destacado en la trama. Al adquirir la casa, los Beresford se quedan también con algunos muebles y con cajas de viejos libros que activarán los recuerdos de infancia de Tuppence y serán el punto de partida para una historia que acabará relacionada con el peligroso mundo del espionaje.

La pasión que Tuppence siente hacia la literatura en general hace que preste bastante atención a los viejos volúmenes que guarda la casa que han adquirido, muchos de ellos de temática infantil y juvenil. El intento de ordenar los numerosos volúmenes que ellos mismos tenían y los que adquieren tras la compra de la casa hace que Tuppence relea algunos títulos con los que disfrutó en su infancia y juventud. Precisamente la relectura de "La flecha negra", uno de los primeros libros que leyó de Robert Louis Stevenson, propiedad al parecer de un tal Alexander Parkinson (este nombre aparece en el libro escrito con caligrafía infantil), hace que descubra una serie de letras subrayadas con tinta roja a lo largo del texto, que disparan la imaginación de Tuppence. Según ella, es un mensaje cifrado del que alguien, quizá el propio Alexander Parkinson, quiso que quedara constancia. Reuniendo todas las letras subrayadas, Tuppence se encontrará frente a un enigmático mensaje, que no sabe si es real o producto de la imaginación de un joven con ganas de notoriedad:
"Mary Jordan no murió de muerte natural. Fue uno de nosotros. Yo creo saber quién."
La imaginación y las ganas de retomar sus dotes detectivescas hacen que Tuppence se involucre en una investigación, a la que arrastra a su marido, buscando entre los habitantes más mayores de la zona datos biográficos del tal Alexander Parkinson, e información sobre si alguien recordaba a una tal "Mary Jordan". Para que el supuesto mensaje dejado en el libro fuera fiable había que descubrir si tiempo atrás habían estado por la zona algunos personajes que respondieran a esos nombres, y eso solo se podía descubrir si se preguntaba a los más ancianos del lugar. Una visita inesperada al cementerio del pueblo hace que Thomas, con la ayuda de Hannibal, dé con la tumba de Alexander Parkinson, que murió con catorce años. Sabiendo que el dueño del libro había vivido en el pueblo, seguramente en la casa, era preciso buscar información sobre la supuesta víctima. Buceando entre los recuerdos de los mayores del lugar y del viejo jardinero que trabajaba en la casa de los Beresford, Isaac, que parecía saber de todo, descubren que Mary Jordan existió, y que murió accidentalmente durante una comida, por haber ingerido unas hojas venenosas en lugar de verduras de la huerta. Querer sacar a la luz incidentes del pasado, que se remontan a la primera guerra mundial traerá sus consecuencias, tanto para los Beresford como para algunos de los que les rodean.


En estos tres títulos que he elegido para homenajear a Agatha Christie se habla de un acontecimiento del pasado que se descubre casi de manera casual y que tiene consecuencias para los protagonistas en la actualidad. En este caso encontramos un "supuesto asesinato" y un crimen más reciente que tendrá lugar como consecuencia de haber removido hechos que ya perecían olvidados. Estamos ante un libro extenso, dividido a su vez en tres libros, con ocho, seis y diecisiete capítulos respectivamente, longitud que se ve acrecentada en la versión que he leído de la editorial Orbis, que se caracteriza por una letra demasiado pequeña. A pesar de la extensión, no me ha resultado un libro pesado; tenía bastante olvidada la lectura de este matrimonio de detectives y me ha gustado encontrármelos a pesar de que lo he hecho en la última aventura que protagonizaron de la mano de su autora.

En algunos momentos parece que estamos ante un libro de metaliteratura, puesto que la colección de libros que los protagonistas acumulan con la compra de la nueva casa y el amor de Tuppence por los libros hace que se nombren numerosas obras y autores de la literatura infantil y juvenil, alguno de los cuales formaron parte de nuestra propia infancia: El osito Winnie, Alicia a través del espejo, El prisionero de Zenda, La isla del tesoro, Robinson Crusoe, La flecha negra... son algunos de los títulos citados entre tantos otros, así como autores como Kipling, Oppenheim, Robert Louis Stevenson... Estamos ante un libro que guarda un misterio y la consiguiente investigación del mismo por parte de una pareja protagonista que han dedicado toda su vida a descifrar misterios y sienten la necesidad de seguir haciéndolo. "La puerta del destino" sirve a los lectores para refrescar la memoria de los hechos pasados de sus protagonistas; para intentar resolver el caso éstos no tendrán más remedio que echar mano de viejos conocidos (algunos en el mismo gobierno) que les pongan al tanto de los hechos que tuvieron lugar durante la guerra. También se habla en el libro de la familia de los protagonistas, una forma de cerrar el círculo para aquellos que conozcan el devenir personal de la pareja. Aunque no hay demasiados personajes en la obra, se hace difícil "acertar" con el responsable de los hechos investigados, puesto que para avanzar en la investigación los Beresford deben recopilar información entre los más ancianos del lugar, que son los que pueden recordar hechos sucedidos tanto tiempo atrás.

En esta historia se da mucha importancia a los escenarios, sobre todo a la casa y sus aledaños, especialmente a los jardines y a los que se ocupan de ellos; será en un almacén abandonado al final del sendero del jardín donde los protagonistas encuentren viejos juguetes y piezas de decoración que guardan en su interior parte del "secreto" que se oculta entre las páginas del libro.


En general "La puerta del destino" resulta una lectura agradable, que nos reconcilia con unos personajes menos conocidos (en mi caso sólo recuerdo haber leído "El misterioso señor Brown"), que a pesar de sus años no dudan en desentrañar cualquier misterio que se ponga ante ellos. Si hay que ponerle un "pero", quizá el tiempo pasado entre los hechos ocurridos y su descubrimiento hace que al lector se le haga difícil "adivinar" quién es el responsable de los mismos y el porqué de su manera de actuar. Es un libro en el que se recomienda dejarse llevar, sin tratar de descubrir nada, más bien es una lectura para disfrutar de los ambientes británicos, aprender de la psicología de los mayores y rememorar algunas de las historias que quizá cayeron en nuestras manos en nuestra juventud.

No estamos ante una novela negra, más bien es una novela de espionaje, aunque los hechos narrados tuvieran lugar ya pasado el tiempo. Como suele pasar en los libros de Agatha Christie, el hurgar en hechos del pasado traerá consecuencias en el presente, y aquí sí se puede jugar a descubrir al culpable, aunque personalmente me la he tomado como una novela con la que disfrutar, y en ese sentido, puedo decir que el objetivo se ha cumplido.

Si de algo está sirviendo este homenaje, al menos por mi parte, es para retomar de nuevo las obras de la autora, y no descarto que caiga alguna más a lo largo del año. ¡Un verdadero placer!

jueves, 29 de enero de 2015

Un crimen "dormido". Agatha Christie.

Continuando con las reseñas en homenaje a Agatha Christie, os traigo Un crimen "dormido", la última novela protagonizada por Miss Marple.


Datos del libro

Título: Un crimen "dormido"
Autora: Agatha Christie
Título original: Sleeping murder
Publicado en 1976
Traductor: Ramón Margalef Lambrich
Volumen 7 Obras Completas, Editorial Orbis.
Páginas totales del volumen: 512, de las cuales 150 corresponden a "Un crimen <dormido>"
ISBN: 84-7530-253-8 (Volumen 7)



Argumento e impresiones sobre el libro

Gwenda Reed, recién casada de veintiún años, se adelanta a su marido Giles en su regreso a Inglaterra para comprar una casa en el sur, y la población elegida será Dillmouth. La casa escogida será Hillside, propiedad de la viuda Hengrave, y allí se instalará Gwenda para decorar la estancia a su gusto a la espera de la llegada de su marido. Lo único que le importa a la joven a la hora de comprar su nueva casa es que ésta no cuente con una historia truculenta a su alrededor; la casa había pasado por varios propietarios en los últimos años, pero no parecía haber en torno a ella ningún episodio oscuro. A pesar de que nunca antes había estado en Inglaterra ni por supuesto en la casa, Gwenda descubre en ella cosas que le resultan familiares: un armario empotrado cerrado con llave en la habitación que ella ocupa estaba empapelado con el tipo de papel que ella había elegido para una futura habitación de niños, descubre un antiguo sendero en el jardín ahora en desuso y prácticamente desaparecido, y lo que era una puerta de comunicación tapiada en una pared del comedor...

Una visita a familiares de su marido en Chelsea la pone en contacto con Miss Marple, que resulta ser la tía preferida de uno de ellos (suele pasar en la obra de Agatha Christie que los personajes están más o menos relacionados entre sí). Durante la asistencia a una obra de teatro Gwenda huye despavorida, porque la escena que ve representar allí le recuerda a alguien a quien ella vio morir estrangulada: Helen. Pero una nueva pregunta se le plantea, ¿quién era Helen?

Gwenda pronto traba amistad y confianza con Miss Marple, una adorable anciana que sabe escuchar y aconsejar y no tardará demasiado en ponerla en antecedentes de las sensaciones que tiene en su nueva casa. Según opinión de Miss Marple, los posibles recuerdos de la casa y la imagen de alguien asesinado pueden deberse a recuerdos de infancia, aunque según Gwenda, no resulta probable, porque aunque ella nació en la India, al morir su madre pronto se trasladó a vivir a Nueva Zelanda a vivir con sus tíos, ya que su padre fallecería tiempo después. A instancias de Miss Marple, Gwenda pedirá información a su tía sobre su infancia y pronto descubrirá que vivió durante un corto espacio de tiempo en Inglaterra, con su padre (que fallecería en una clínica) y con su madrastra, aunque el matrimonio de éstos acabaría mal. Miss Marple no es partidaria de remover el pasado porque algo puede ir mal, pero Gwenda y Giles están dispuestos a todo para saber qué pasó en realidad, sobre todo ahora que tienen constancia de que Helen, la madrastra de Gwenda, pudo ser la mujer que ella vio morir estrangulada, y de cuyo asesinato su padre se culpaba, a pesar de que había pruebas de que ella lo abandonó.

Entre el joven matrimonio y Miss Marple pronto se establecerá un vínculo especial: para ellos la anciana será una persona en la que confiar; para Miss Marple ellos serán alguien de quien cuidar, porque remover hechos del pasado puede traer nefastas consecuencias para quien lo hace. Miss Marple decidirá por tanto trasladarse desde St. Mary Mead, la pequeña población en la que vive, a Dillmouth, con el beneplácito de su médico y amigo, el doctor Haydock, que le receta "un cambio de aires" buscando el "poder curativo del mar" para mejorar su salud y enfrentarse junto al joven matrimonio a un "crimen dormido".

Miss Marple echará mano de sus amistades (en Dillmouth se hospedará en un hostal regentado por una antigua cocinera de una buena amiga de su población) que le abrirán puertas para ir reconstruyendo hechos del pasado; su capacidad de observación y el saber escuchar ayudarán al joven matrimonio y al mismo lector a desentrañar qué ocurrió realmente en esa casa y quiénes fueron los protagonistas de unos hechos que se van descubriendo a medida que se avanza en la lectura.


En esta historia la autora nos sitúa ante una población no demasiado extensa, donde al parecer todos se conocen o conocen hechos que tuvieron lugar en el pasado, lo cual va a permitir al propio lector y a los protagonistas la reconstrucción de unos sucesos que se dieron hace años pero que van a ser recordados tomando en consideración los pensamientos de los mayores del lugar (Miss Marple se va a encargar de hablar con las dependientas más mayores de las tiendas y de trabar amistad con gente de la zona para descubrir quién era Helen y qué pasó finalmente con ella). Las pesquisas de la anciana y los anuncios en prensa que el joven matrimonio pone buscando información sobre familiares o amigos de la propia Helen van a permitir (a ellos mismos y al lector) reconstruir una historia "dormida" que como suele pasar en los libros de Agatha Christie, va a tener repercusiones en el presente de los protagonistas y encierra a su vez un nuevo caso más fácil de adivinar; aquí también encontramos el principio de que quien guarda información porque cree que va a poder utilizarla a su favor encuentra algo que en realidad no buscaba.

Las pesquisas de unos y otros van a llevar al lector a reconstruir una historia, la del pasado de Gwenda, su padre y su madrastra, que estaba "dormida" en la mente de una niña de pocos años. A medida que se avanza en la lectura iremos conociendo aspectos desconocidos de la vida de Helen, la presunta víctima en el pensamiento de Gwenda, y quiénes fueron los que tuvieron relación con ella y su pasado, entre amigos y familiares, con algunos de los cuales el matrimonio protagonista y la propia Miss Marple van a tener que enfrentarse para reconstruir ese pasado que tanto interesa conocer a Gwenda. 



La lectura de "Un crimen dormido" no es más que un puzle del pasado en el que el lector va a ir reconstruyendo, a la largo de veinticinco capítulos, una historia, con las pocas piezas que en principio se van aportando pero que en conjunto da un buen resultado final. Si alguien está interesado en recordar las dotes de observación de una adorable anciana, en una comunidad no demasiado extensa, donde todos parecen conocerse y alguno que otro guarda determinada información, puede resultar un título entretenido, porque en él se da la pizca de misterio que traen en general los libros de Agatha Christie, y aunque no es difícil descubrir qué pasó, hay que tener en cuenta el quién y el por qué, y eso no siempre es fácil de descubrir en los libros de esta autora.

En general, he disfrutado con este libro. No recuerdo si lo leí en su momento (a pesar de tener muchos libros de esta colección recuerdo que iba leyéndolos alternativamente, según me atrajera el título), pero ahora lo he disfrutado. Me ha gustado acercarme de nuevo al personaje de Miss Marple (aunque debo reconocer que yo era más de Poirot), una anciana que no deja de ser un poco "cotilla" pero que tiene un buen corazón y no duda en ningún momento en echar una mano a aquellos que ella cree que están en peligro precisamente por querer saber y remover cosas que a otros no les gustaría que se removiesen. Esa actitud de unos y otros es el germen del libro que hoy traemos cuya lectura me ha resultado bastante grata (siempre he disfrutado con los libros de Agatha Christie). Como todos los libros de esta autora, estamos ante una lectura ágil, no exenta de misterio y que permite al lector convertirse en investigador para descubrir los hechos, lo cual resulta un aliciente añadido si al final "acertamos" con lo que realmente pasó. Desde luego, que ni decir tiene que son lecturas para pasar un buen rato y que siempre vienen bien para desatascar si en algún momento no sabemos qué leer y buscamos una lectura ágil y amena, buenos adjetivos para definir este libro.

Estoy disfrutando bastante con este homenaje, desde luego está resultando una buena excusa para releer o hacerse eco de títulos que tenemos perdidos en nuestra biblioteca y a los que hace tiempo no prestábamos atención. De vez en cuando viene bien retomar la obra de autores que nos despertaron el gusto por la literatura, ¿no os parece?.

viernes, 23 de enero de 2015

Las manzanas. Agatha Christie.

Cuando Teresa, del blog "Leyendo en el bus" propuso una lectura en la red como homenaje a Agatha Christie, en el aniversario de su muerte, no dudé en apuntarme, porque a mí, como supongo que le ha pasado a muchos de vosotros, me entró el gusanillo de la novela negra en particular y de la lectura en general después de haber leído los libros de esta autora. Como creo que os pasó a muchos, comencé con la serie de "Los cinco" de Enid Blyton y todos los libros de aventuras que escribió, y un poco más mayor, con unos doce años creo recordar, cayó en mis manos el primer libro que leí de esta autora que hoy homenajeamos, Agatha Christie; era "La muerte visita al dentista", y aunque he leído muchos libros de los que en ocasiones no recuerdo el argumento o quién era el culpable, de éste en particular me acuerdo bastante.
Tenía muchos libros de esta autora publicados por la Editorial Molino, pero cuando Orbis sacó la obra completa de esta autora no dudé en hacerme con ella. A la hora de escoger títulos para el homenaje cualquiera hubiera resultado adecuado, puesto que reconozco que tengo bastante olvidada la obra y no recuerdo en ocasiones ni el argumento ni al culpable, como bien he dicho más arriba. Cualquier título hubiera sido perfecto, pero me he decantado por este volumen, el nº 7 de la colección, para recordar títulos en los que hay variados protagonistas, Poirot en "Las manzanas", Miss Marple en "Un crimen dormido" y los Beresford, Thomas y Tuppence, en el caso de "La puerta del destino". Además de homenajear a la escritora, el volumen resulta un grato acercamiento a los tres protagonistas principales de sus obras. En esta primera entrada pretendo reseñar "Las manzanas", que es el primer título que he leído de este volumen.



Datos del libro

Título: Las manzanas
Autora: Agatha Christie
Título original: Halowe'en party
Publicado en 1969
Traductor: Ramón Margalef Lambrich
Volumen 7 Obras Completas, Editorial Orbis.
Páginas totales del volumen: 512, de las cuales 173 páginas corresponden a "Las manzanas"
ISBN: 84-7530-254-8 (Volumen 7)

Argumento e impresiones sobre el libro


Ariadne Oliver, famosa escritora de novelas de misterio pasa unos días en Woodleig Common, en casa de Judith Butler, viuda a la que conoció en un crucero por las islas griegas. Esos días de asueto llevan a Ariadne a participar en los preparativos de una fiesta que tiene lugar en Apple Trees (Los manzanos), para homenajear a los jóvenes mayores de once años de la zona. En el transcurso de la celebración una adolescente, Joyce Reynolds, aseguró que una vez vio cometer un asesinato. Nadie pareció tomar en serio sus palabras por la fama de mentirosa e imaginativa que Joyce tenía entre los que la conocían, pero la aparición de su cuerpo sin vida ahogado en un cubo lleno de agua y manzanas hace pensar a Ariadne que las palabras que dijo podían ser ciertas.

Una fiesta destinada a jóvenes donde se ponían en marcha juegos tan inocentes como intentar sacar una moneda de un pastel de harina sin mancharse demasiado, conseguir que las jovencitas vieran reflejados en unos espejos las caras de sus futuros maridos o coger unas jugosas manzanas con la boca de dentro de un cubo de agua acaba en tragedia, y Ariadne Oliver, que no conocía demasiado a ninguno de los participantes en la fiesta, sabedora de que el o los culpables del crimen de Joyce estaría entre las veinte o treinta personas que de ella disfrutaron, se desplaza a Londres para pedir la ayuda de su amigo Hércules Poirot, un policía belga retirado, famoso por hacer trabajar su materia gris, que aunque ya está algo mayor, tendrá la capacidad de desentrañar hechos del pasado que den con la solución al crimen cometido.

En Woodleig Common Hércules Poirot echa mano de su amistad con el superintendente retirado Spence, al que ayudó en un crimen pasado, el de la señora Macginty, y de su hermana Elspeth Mackay, conocedora de todos los secretos que pudieran guardar sus vecino.

Ni la anfitriona de la casa donde se celebró la fiesta, Rowena Drake, ni los hermanos de Joyce, Leopold y Ann, que también asistieron, ni la propia madre de Joyce, ni los más allegados llegaron a creer las palabras en las que Joyce confesaba haber presenciado un crimen tiempo atrás. Todos tachaban a Joyce de incorregible embustera, que siempre buscaba significarse. Quizá fuera una muchacha mentirosa, pero lo cierto era que alguien había acabado con su vida y siendo una chica joven era posible que hubiera sido testigo de algo que hubiera ocurrido en su entorno algunos años atrás, por lo que en opinión de Poirot había que centrar las investigaciones en muertes que podrían haber sido asesinatos, y que podían estar relacionadas entre sí.

Como suele ocurrir en los libros de Agatha Christie, todos los protagonistas parecen relacionados entre sí, bien por hechos del pasado, bien por su pertenencia a una determinada comunidad, y en "Las manzanas" no vamos a tener un caso distinto. Las indagaciones de Poirot llevan a retomar casos del pasado, como la supuesta muerte natural de la anciana señora Llewellyn-Smythe, que murió sin hijos testando a favor de Olga, una chica extranjera que cuidó de ella en los últimos tiempos y que andaba desaparecida desde entonces, acusada de haber falsificado el testamento con ayuda de Lesley Ferrier, que trabajaba como pasante de abogados y murió apuñalado. Por si fuera poco, también por la zona asesinaron a golpes a una joven aprendiz de dependienta, Charlote Benfield, y estrangularon a Janet White, una joven profesora del colegio "Los Olmos" donde habían estudiado Joyce y muchos de los participantes en la fiesta. Era posible que Joyce, viviendo en la zona, hubiera sido testigo de alguno de estos casos, aunque sin tener claro que estaba ante un crimen, y ahora el o los responsables quisieran acallarla para que nada saliera a la luz. La labor de Poirot, el superintendente Spence y Ariadne Oliver será hablar con unos y otros para desentrañar el misterio.


Estamos ante una típica historia policíaca, con crimen, personas que conocen hechos del pasado que pueden tener relación con el presente, gente que guarda datos para sacar provecho propio y cuya actuación puede tener nefastas consecuencias y, como sello propio de la autora, el jugar al despiste con el lector, puesto que en este libro se ofrecen muchos casos pasados que no están del todo cerrados y que hacen volar nuestra imaginación intentando descifrar no sólo al autor del crimen, sino el porqué del mismo. Son muchos frentes abiertos los que la autora plantea en esta historia, y alguno que otro se intuye a medida que avanzamos en la lectura. En cuanto al caso principal, queda perfectamente cerrado, y si bien puede ser descubierto con una atenta lectura del texto (la autora siempre deja pistas claras que en ocasiones se nos pasan), los numerosos frentes abiertos que plantea la trama, muy relacionados entre sí hacen que el final resulte algo sorprendente, como suele pasar con los títulos de esta autora. En general, he disfrutado bastante con la lectura de esta obra (no recordaba haberla leído), y aunque no es de las primeras escritas por Agatha, hace que manejemos nuestra propia materia gris para descubrir al culpable y el porqué de su actuación, y debo decir que casi lo consigo. En definitiva, una buena aproximación a la obra de la autora que en estos días homenajeamos, protagonizada por su detective más conocido, Poirot, al que todos los amantes del género de novela negra le guardamos un cariño especial.


Suele ser corriente en mi blog que hable un poco del autor del libro que reseño, pero como dediqué una entrada en su momento a Agatha Christie, cuando este blog no era más que un trabajo de un cursillo del paro, os remito a la entrada que hice en su momento, donde me extendí sobre su biografía; si os interesan datos sobre Agatha Christie no tenéis más que pinchar en el enlace que os dejo más abajo:
Agatha Christie. Recordando los clásicos.


Del mismo modo, si queréis más información sobre la iniciativa organizada por Teresa en su blog homenajeando a la autora (hay de plazo hasta el 15 de febrero para leer obras suyas) no tenéis más que pasar por este enlace.

Tengo leídos un par de libros más de la autora, y he sido afortunada con el sorteo inicial organizado por Teresa (estoy esperando "El misterioso caso de Styles"), así que volveré con más reseñas, espero no tardar demasiado.

jueves, 1 de enero de 2015

Homenaje Agatha Christie+sorteo

No podía empezar el año sin apuntarme a algún reto o lectura conjunta, y aunque voy a ir dosificando mis entradas, no quiero perderme la oportunidad de participar en este homenaje que desde los blogs Leyendo en el bus y El búho entre libros se nos propone.



Se trata de homenajear a una autora de la que seguro todos hemos leído algo, y con la que personalmente inicié mi gusto por la literatura de misterio, así que no puedo dejar de apuntarme a la iniciativa propuesta.

Se trata de reseñar entre el 12 de enero (aniversario de su muerte) y el 15 de febrero una o más novelas de las que esta autora publicó, a gusto de cada uno. Para hacer la propuesta más apetecible, en los blogs organizadores se ofrece un sorteo inicial entre títulos de la autora para poder afrontar el desafío, y un sorteo final de cuatro títulos de lo más apetecibles para los que lo hayan conseguido. ¿No es un buen aliciente para participar?


Si estáis interesados en la propuesta podéis acceder a las bases del homenaje y sorteo pinchando en el título de los blogs organizadores más arriba.

Hace tiempo que no leo nada de esta autora, y la devoraba de joven, así que esta es una buena excusa para retomar sus lecturas; sé que alguna que otra me quedó pendiente, pero no me importará releer alguno de los que devoré en mi juventud.

Nos leemos.

Aquí iré enlazando los títulos que consiga leer para homenajear a una autora de mi infancia:

* Las manzanas. (Hércules Poirot)

* Un crimen "dormido". (Miss Marple)

* La puerta del destino. (Thomas y Tuppence Beresford)

* El misterioso caso de Styles. (Hércules Poirot)




jueves, 8 de marzo de 2012

Agatha Christie. Recordando los "clásicos".





No podemos hablar de literatura de misterio y no nombrar a Agatha Christie.





Una de las autoras más prolíficas a la hora de escribir, creadora de personajes tan pintorescos como el detective belga Hercules Poirot o la encantadora Miss Marple, una venerable anciana que gracias a sus dotes de observación ayudará a la policía local a desentrañar misterios. Son azotes del criminal, puesto que al final sus fechorías se acabarán sabiendo.
Hablaremos de estos personajes en una próxima entrada. Ahora vamos con unos datos que pueden resultar interesantes sobre la biografía de la autora.

Agatha Mary Clarisa Miller nació en Ashfield, la casa familiar, en los alrededores de Torquay (Devon), el 15 de septiembre de 1890. Se crió en el seno de una familia de la alta burguesía inglesa, en un ambiente cómodo que le permitió dedicarse a lo que más le gustaba: leer.
Era la menor de tres hermanos. Su padre, Frederick Miller, fallecido repentinamente en 1901 dejó a la familia en mala situación económica, pero las estrecheces no acabaron con la sensación de libertad que sentía la autora. Hasta su matrimonio en 1914, vivió en Ashfield con su madre.

Se casó en primeras nupcias con  el coronel Archibald Christie, del que adoptó el apellido, Christie, que no abandonaría y con el que pasaría a ser conocida mundialmente.
Conoció a su primer marido en un baile. Archie era apuesto y valiente, pero la madre de Agatha, Clara, no parecía fiarse de él. No tenía dinero y no parecía que fuera a tenerlo nunca, y lo más importante, era muy diferente a su hija, introvertida y romántica. Finalmente se casaron, en la nochebuena de 1914. Como Archibald era militar en tiempos de guerra, apenas pasaron juntos unas cuantas semanas durante los primeros tres años de matrimonio. Mientras, Agatha trabajaba como enfermera voluntaria en el hospital local y más tarde en agosto de 1915, como farmacéutica de un hospital. Lo que aprendió aquí lo puso en práctica en su primera novela El misterioso caso de Styles.

El nacimiento de Rosalind, la hija de ambos, en 1919, fortaleció el matrimonio. Durante diez meses la pareja recorrió el mundo. Cuando regresaron a Londres, él, con 34 años, lo tuvo difícil para encontrar trabajo, dedicando los días laborables a los negocios y los fines de semana a jugar al golf, mientras ella se encargaba de tareas domésticas. Él centrado en sus asuntos y círculo de amistades, ella en su labor literaria… la pareja se iba distanciando, pasando cada vez menos tiempo juntos.


El período entre 1926 y 1929 fue el más doloroso en la vida de la autora. Desapareció durante once días en diciembre de 1926 (Christie abandonó su coche en la carretera cerca de Guildford, en Surrey), víctima al parecer de amnesia… La prensa se cebó en este episodio y por eso Agatha mantuvo su vida en la más estricta intimidad, sin permitir que ni la prensa ni el público la dominaran. Este acontecimiento se refleja en la película Agatha, protagonizada por Vanesa Redgrave (1979). Al parecer había estado muy deprimida durante ese fatídico 1926: su madre, a la que había estado muy unida,  había muerto en primavera y su marido le había solicitado el divorcio en agosto para casarse con una amiga común: Nancy Neele.
El 28 de abril de 1928, el Tribunal de Divorcios les concede el divorcio provisional, y de ello se hace eco la prensa. Agatha se dio cuenta de que ella era escritora, y que tenía un oficio, y que al escribir podía conseguir el dinero que necesitaba para mantenerse ella y su hija.

A finales de 1928, con Rosalind estudiando en un internado, inició un viaje en solitario hacia Oriente, donde le aguardaban amigos nuevos y nuevos intereses. En 1930, visitando las excavaciones de Ur conoció a Max Mallowan, arqueólogo de profesión, con el que acabaría casándose, aunque mantuvo el apellido de su primer marido. Los viajes que hizo junto a Mallowan le proporcionaron una ingente documentación que pudo acoplar a sus libros. Hay que recordar títulos como Asesinato en el Orient Express, Muerte en el Nilo, Asesinato en Mesopotamia, Poirot en Egipto…



Mientras en los años treinta el matrimonio Mallowan estuvo ocupado casi por completo en asuntos personales y profesionales, en los años de guerra hicieron lo posible por colaborar con el esfuerzo nacional. Agatha volvió a colaborar como enfermera. Estuvieron separados tres años por causa de la guerra, pero cuando se reencontraron retomaron su vida donde la habían dejado. En 1948 Max comenzó el gran trabajo de su vida, la excavación del enorme montículo de Nimrud, en Irak, donde estuvo la ciudad de Calah, capital militar de Asiria. La excavación duró más de diez años, y proporcionó a Max Mallowan fama, el título de sir y el respeto de la comunidad arqueológica internacional.
Agatha ayudaba como fotógrafa en las excavaciones y se encargaba del cuidado de la cerámica y los objetos de arte recuperados en la excavación; era algo con lo que disfrutaba.Compaginaba las labores arqueológicas con la creación de sus libros.

En 1971, Agatha recibió el título de Dama del Imperio Británico, el equivalente femenino de sir y que era más difícil de lograr.

Del 1971 al 1974 la salud de Agatha se deterioró, aunque siguió trabajando. El 12 de enero de 1976 falleció tras un severo estado gripal a los 85 años. Murió de muerte natural, y no como los personajes de sus obras.
Su marido, Max Mallowan, falleció el 19 de agosto de 1978.
Rosalind, la hija de Agatha Christie y de su primer marido, falleció por las mismas causas y a la misma edad que su madre, el 28 de octubre de 2004.


Si queréis saber algo más de la vida y obra de esta autora, recomiendo la lectura de estos libros:




- Gillian Gill. Agatha Christie. Vida y misterio. Editorial Espasa Calpe. Colección Grandes de Bolsillo.1995. 303 páginas.


- Autobiografía. Editorial Molino. 1978. 564 páginas.


- John Curran. Agatha Christie. Los cuadernos secretos.
Punto de Lectura. Santillana Ediciones, 2012 (aunque la edición en tapa dura es anterior). 565 páginas. (La edición de bolsillo se puede encontrar por 6€).




Esta es solo una breve aproximación a la vida de la autora que más ha publicado en cuanto a novela de misterio. Sus personajes serán tratados de forma ampliada en una próxima entrada puesto que ésta se ha centrado en acercar la vida de la autora.
La obra de Agatha Christie merece una introducción y cada uno de sus muchos libros una entrada independiente, a medida que se vayan comentando, pero eso será trabajo de otro día. Algunos títulos merecen ser releídos, y en eso nos centraremos en un próximo post.