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martes, 14 de abril de 2015

Khïmera, de César Pérez Gellida.


La reseña de hoy responde a la lectura conjunta que se ha desarrollado en la blogosfera de este libro, gracias a la editorial y a los blogs organizadores, que han permitido que unos pocos afortunados nos hagamos con el último título de un autor con el que se disfruta.

Datos técnicos del libro
Título: Khïmera
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de Letras
Formato: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 978-84-8365-839-0
Primera edición: marzo de 2015
544 páginas
Precio: 19'90€


Sinopsis
El mundo cambiará para siempre.
2054. Tras la Guerra de Devastación Global, la realidad social y geopolítica ha cambiado rotundamente. Los viejos conceptos de la democracia y el capitalismo han sido enterrados por las corrientes transhumanistas y la tecnofagia. El poder se concentra en manos de las grandes corporaciones, sin embargo todavía queda un cabo suelto, un molesto inconveniente que se escapa de las afiladas uñas de la Asamblea: Khïmera.
En la arriesgada búsqueda de un enigmático personaje conocido como el bogatyr -héroe para algunos y villano para otros-, están puestas las últimas esperanzas de aquellos que luchan para logar que el mundo cambie para siempre.


Impresiones sobre el libro

Quienquiera que lea la sinopsis del último libro de César Pérez Gellida puede tener claro que esta vez no estamos ante un ejemplo de novela negra, más bien ante una distopía, género que parece haberse puesto de moda en los últimos tiempos, claramente dirigido a un público juvenil, aunque Khïmera poco tenga que ver con esta moda.

Pérez Gellida se ha puesto al frente, como si de un director de orquesta se tratara, de un thriller futurista ambientado principalmente en el año 2054, aunque los hechos narrados en la trama se remonten al año 2033, un futuro bastante cercano si nos paramos a pensarlo, y que espero y deseo se quede únicamente en la portentosa imaginación del autor. Khïmera nos presenta un nuevo reparto de potencias en el mundo, con tres bloques principales, poca tasa de mortalidad por los avances científicos a pesar de las numerosas pérdidas humanas causadas durante la guerra, desequilibrios entre escasos recursos alimenticios y elevada población, y diferencias agravadas entre países ricos y pobres, siendo cada vez menos los afortunados que acaparan las riquezas y ostentan el poder. Si nos paramos a pensarlo, no hay mucha diferencia entre lo que observamos hoy día.

El autor estructura la obra en cuatro partes, cuatro movimientos, como si de una obra de música clásica se tratara. El primero de ellos, "Allegro assai" es quizá el más denso de todos y el más difícil de entender, pero es necesario para dar forma a la historia que se desarrolla en el resto de páginas. El lector entra en antecedentes de cuál es la situación política real en la que se mueve el mundo antes y después de la Guerra de Devastación Global. Es quizá una lectura densa, difícil de seguir en algún momento, en la que aparecen varios personajes con extraños nombres (chinos, árabes, de la antigua Europa del Este...) difíciles de retener, pero que vamos a encontrar de nuevo a lo largo de la lectura y a los que no tendremos dificultad en ubicar una vez avanza la trama. Las cien páginas que abarca este primer movimiento deben ser leídas tranquilamente y sin desesperar, porque la trama se agiliza mucho más a partir de ahí y ya no hay forma de parar de leer. Me ha gustado la forma que ha tenido el autor de introducir este primer movimiento, a modo de leyenda eslava, en un preludio que avanza la historia, leyenda protagonizada por el príncipe Iván, aconsejado por una anciana, en realidad la ninfa Rusalka. Todo se hace extraño en estas primeras cien páginas: leyendas tomadas de la mitología eslava, los bogatyrí (caballeros bizarros y poderosos), nombres difícilmente pronunciables de los personajes, el nuevo orden mundial, las diferencias entre unos y otros y en definitiva, la búsqueda de poder entre las distintas facciones... Es la primera vez que oímos hablar de Rusalka, mujer cuya identidad real conoceremos bien avanzada la historia, experta en cibercontienda y máxima autoridad del proyecto Khïmera (los seguidores del autor se llevarán una buena sorpresa con esta protagonista).

La trama nos pone al corriente de un futuro nada halagüeño, con el mundo dividido en facciones, con una guerra de devastación entre bloques aliados, experimentos científicos que alargan la vida, batallas en las que combaten máquinas que lanzan bombas inteligentes, poco valor de la vida humana, diferencias cada vez más agravadas entre unos miembros de la sociedad y otros, el mundo dividido en áreas o territorios, y dentro de ellos, estratificación social, con privilegiados viviendo en los cinturones metropolitanos y otros en áreas de exclusión, cuya vida no tenía gran valor para los que realmente mandaban sobre todos ellos. La Asamblea, formada por representantes de las grandes corporaciones empresariales que ahora dominaban el mundo, era el núcleo del poder y estaba presidida por Benjamin Harding. En un mundo sin fronteras, donde los seres humanos serán medidos por su productividad y todos pasan bajo el control de La Lupa, sistema de observación de La Asamblea, no se dudará en acabar con los seres humanos más desfavorecidos para mantener un orden establecido que conviene a las grandes corporaciones aunque para ello haya que llevar a cabo un auténtico genocidio. Acabar con el proyecto Khïmera (organización clandestina de agentes polivalentes y superdotados artificialmente que durante la guerra puso en jaque a las grandes potencias), única organización capaz de dar al traste con el genocidio proyectado por La Asamblea), y con el último bogatyr (agente superdotado) será el objetivo de los que gobiernan; el último bogatyr se convertirá también en la esperanza de aquellos que luchan para que la realidad cambie. La búsqueda del último agente superdotado artificialmente, unos con intención de acabar con él, otros persiguiendo cambiar el mundo tal y como se conoce en el 2054, se convertirá en el motor de la historia. Aunque tenemos noticia de estos agentes al principio de la trama, la identidad del último de ellos será una verdadera sorpresa a la que nos llevará el autor.

La historia va sucediéndose rápidamente a medida que se avanza en la lectura, una vez superado el tramo inicial del primer movimiento todo fluye de manera más o menos rápida. Los personajes van alternándose a lo largo de los capítulos, y todos tienen su razón de ser, aunque conviene no cogerles demasiado cariño. Están desarrollados en su justa medida, según conviene a los intereses de la trama. Al principio de la historia, a modo de prólogo, los diferentes personajes son presentados como si de miembros de una orquesta se tratara. Reconozco que al principio esa clasificación me costó un poco, porque durante el primer movimiento buscaba sus, en algunos casos, impronunciables nombres para no perderme en la trama y me resultaba complicado que los mismos estuvieran precedidos por el instrumento que supuestamente manejaban en la orquesta. Reconozco que no tengo conocimientos suficientes de música clásica e ignoro si la elección de uno u otro instrumento para cada uno de los protagonistas tiene razón de ser. Habiendo leído Memento mori debo reconocer que el autor da una gran importancia a la música, y en este caso toma como excusa una orquesta y una obra musical para desarrollar su trama, y en mi modesta opinión lo consigue, porque los personajes y los motivos y actos que los mueven ayudan a agilizar la trama hasta su desarrollo final. Como dato curioso, sabremos ese final antes de que concluya el libro; en el último movimiento el autor hace algo así como una reconstrucción de la trama que une todos los puntos, y aún sabiendo qué pasa antes de concluir la lectura, se agradece esa forma de narrar.

Aunque estamos ante un thriller futurista, la prosa y el estilo de Pérez Gellida hace que la historia se disfrute, y si bien es verdad que cuesta un poco al principio hacerse con la historia y los diferentes personajes, pasada la primera parte la trama va adquiriendo ritmo y ya no puedes dejar de leer, porque quieres saber qué le pasa a los distintos protagonistas, cada uno de ellos movido por un fin. Se nota claramente que el autor ha tenido que investigar bastante para desarrollar ese fatídico futuro que describe en el libro, haciendo hincapié en avances médicos, tecnológicos y militares, e imaginando las diferentes alianzas que podrían dar lugar a la situación que describe.

No soy mucho de leer este tipo de género, creo que es mi primera incursión en los últimos tiempos en una novela con tintes futuristas (reconozco que estoy siguiendo las sagas distópicas juveniles en su versión cinematográfica), pero debo reiterar que aunque me ha costado un poco avanzar al principio, en su conjunto me ha encantado, aunque lo que no me gusta, y en eso no tiene la culpa el autor, es que podamos acabar viviendo esa situación (supongo que en nuestras manos estará que no se cumplan las predicciones que parece habernos dejado en forma de libro). A pesar de que en la historia se habla de superpoblación, me ha impactado mucho la cantidad de vidas y ciudades destrozadas por el afán de unos pocos de prevalecer sobre otros y controlar el mundo, creo que en parte por eso se me hizo algo complicado el primer movimiento:

     "Lo que estaba ocurriendo en el continente africano no era en absoluto halagüeño, pero ni en el peor de los vaticinios se aproximaba a la realidad que habrían de vivir los habitantes del planeta durante los treinta y ocho meses siguientes.
     Treinta y ocho meses en los que se perdieron más de seiscientos ochenta millones de vidas, se despoblaron o destruyeron más de dos mil quinientas grandes ciudades y una octava parte de la superficie terrestre dejó de ser habitable.
     Treinta y ocho meses tras los que casi nada volvió a ser lo mismo porque casi nada quedaba de lo anterior.
     Treinta y ocho meses de devastación en los que el ser humano dejó de ser humano y estuvo muy cerca de dejar de ser."

¿No os dejan pensando estas palabras tomadas del libro?


El autor cierra la trama con un Rondó final, que conecta de forma magnífica la leyenda desarrollada en el Preludio y con una Nota a los lectores, agradeciendo el esfuerzo por haber llegado hasta ahí, y lanzando un guiño a los seguidores de su saga Versos, canciones y trocitos de carne. Personalmente solo he leído el primero, aunque tengo Dies irae esperando su turno en la estantería, y tengo intención de hacerme también con su continuación, aunque el propio autor haya hecho en esta nota final un spoiler sobre uno de los personajes principales de su obra (aun sabiendo lo que pasará con él, prometo leer el libro). Me gusta el estilo de César Pérez Gellida, a pesar de la complejidad de la trama no resulta difícil imaginar las escenas narradas, y eso es algo que se agradece. En mi modesta opinión, estamos ante un libro altamente recomendable que hay que leer poco a poco en sus inicios, buscando superar las primeras cien páginas que darán paso a una trama ágil y llena de sorpresas y a una sucesión de protagonistas (militares, gobernantes, periodistas, científicos, miembros de la resistencia e incluso duendes) que tienen su razón de ser para estar allí. Hay que reconocer que es un libro que no te deja indiferente, y particularmente he disfrutado mucho con su lectura. Además, no forma parte de ninguna saga, la historia empieza y termina en el propio libro, y lo más importante, se disfruta con él.


Sobre el autor
Es costumbre en este blog dar unos pequeños datos biográficos del autor del libro. Como ya lo hice en su momento en la reseña de Memento mori os invito a visitarla si os apetece. Espero poder reseñar pronto los dos títulos que le siguen. La lectura de Khïmera ha hecho que me entren ganas de retomar la trilogía. Además, ya se nos ha anunciado un nuevo caso de Ramiro Sancho, "Sarna con gusto", así que habrá que darse prisa leyendo los anteriores.

Si alguien está interesado en contactar con el autor, son varios los medios disponibles:
Email: cesar@perezgellida.com
Web: www.perezgellida.com
Facebook: facebook.com/cesar.perezgellida
Twitter: @cpgellida

sábado, 19 de octubre de 2013

Memento mori. César Pérez Gellida.


Tenía que ponerme a hacer esta entrada sí o sí, porque durante este mes de octubre he participado en la lectura simultánea que organizada por Laky, del blog Libros que hay que leer, ha tenido lugar en Twitter, con el hastag #leemosjuntos.
Aprovechando que tenía el libro gracias a la colección de novela negra que este verano se ha podido conseguir junto al diario El País, y a un precio de 1'95€, que mejor excusa que la de la lectura simultánea para acercarme a un ejemplo de la tan buena novela negra que últimamente se está disfrutando en nuestro país, evitando así que quedara esperando turno, junto a otros libros, en la estantería. Además, reseñar el libro tiene un aliciente más, la posibilidad de conseguir su continuación en un sorteo organizado por la propia Laky.

Datos del libro

Edición publicada por El País
© 2013, César Pérez Gellida
© 2013, Santillana Ediciones Generales, S.L.
© 2013, El País, S.L.
ISBN: 978-84-663-2761-9
584 páginas

Título: Memento mori
Autor: César Pérez Gellida


Argumento: La investigación del asesinato de una joven ecuatoriana a la que le han mutilado los párpados y en cuyo cuerpo han encontrado unos versos amenazantes, ocupa las primeras páginas de esta novela negra narrada con un dinámico y atrevido lenguaje cinematográfico. El autor nos arrastra por un camino inesperado al describir los hechos desde la perspectiva del propio asesino, un sociópata narcisista influenciado por la música más actual y por las grandes obras de la literatura universal.


Memento mori, expresión latina que se traduce al castellano como "Recuerda que morirás", hace referencia a lo efímero de la vida y da título al libro. Un magnífico prólogo, escrito por Michael Robinson, que nos anima a iniciar la lectura, y una relación de los personajes que encontraremos en el mismo, dan paso a los treinta capítulos que componen la historia, cuyos títulos están sacados de letras de canciones de Enrique Bunbury.

La acción se desarrolla principalmente en la ciudad de Valladolid, desde septiembre de 2010, ¿acabando? en Trieste (Italia), en marzo de 2011.


La aparición del cadáver mutilado de una joven ecuatoriana será el inicio de una investigación que correrá a cargo del Grupo de Homicidios de Valladolid, a cuyo frente está el inspector Ramiro Sancho, divorciado, de 39 años y que no pasa desapercibido (rapado, barba pelirroja, ojos claros y 1'87 m. de altura). De su mano asistiremos a la búsqueda de un asesino en serie por las calles de Valladolid, con la peculiaridad de que nosotros, los lectores, sí conoceremos de antemano su identidad, puesto que el libro está escrito desde el punto de vista del propio asesino, del que sabremos desde el primer momento cómo actúa y cuáles son los motivos que le mueven. Así desde las primeras páginas ya conoceremos al asesino, Augusto Ledesma, y sus distintas personalidades a lo largo de la novela. Millonario, sociópata narcisista, experto informático, enamorado de la música más actual que disfruta en el Zero Café, su garito preferido, y de las grandes obras de la literatura universal (para sus diferentes personalidades toma personajes de La metamorfosis, de F. Kafka y el Ulises, de Joyce) y de la poesía (Poeta en Nueva York, de Lorca y Elegía a Ramón Sijé, de Miguel Hernández acompañan sus actos).

Conocer de antemano los pensamientos del asesino y asistir a sus actos hace que vayamos un paso por delante de la investigación policial, pero eso no perjudica para nada la historia, puesto que lejos de restarle intriga a la novela, le añade tensión, ya que conocemos cual será el siguiente paso del asesino, sin que podamos hacer nada por evitarlo. Además, a medida que se avanza en la lectura conocemos que Augusto Ledesma cuenta con un "cómplice" que parece ayudarle desde dentro, lo que hace que sus pasos estén todavía más adelantados que los de sus perseguidores. Intentar conocer la personalidad oculta de ese "cómplice" se convierte en un juego que el lector trata de averiguar a lo largo de la lectura, y es otra de las bazas del libro.

Al tándem formado por el inspector Ramiro Sancho y el asesino Augusto Ledesma se une Armando Lopategui, un prestigioso psicólogo criminalista, conocido como Carapocha por culpa de una viruela que padeció en su infancia, ex agente de la KGB y de la Stasi, experto en asesinos en serie. Precisamente leyendo algunas de las conversaciones que Carapocha mantiene con Ramiro Sancho podemos creer que estamos asistiendo al visionado de un episodio de la serie "Mentes criminales". Una buena relación de camaradería se establecerá en el bando de los buenos, de la mano del criminalista y el inspector, ayudados por Martina Corvo, doctora en Psicolingüística, que tendrá un papel relevante en la historia.

Aunque son tres los personajes principales, hay numerosos secundarios que ayudan a formar la historia, y las sospechas que se ciernen sobre ellos ayudan a enriquecer la trama. El lector se siente a sí mismo como un investigador que trata de descubrir quién se esconde bajo la personalidad de Pílades, la persona que colabora con Orestes (el alter ego de Augusto Ledesma).



Los capítulos en los que se divide el libro están datados; al principio de los mismos encontramos las fechas y localizaciones exactas en los que se desarrolla la acción, por lo que es posible recorrer los diferentes escenarios de Valladolid de la mano de los protagonistas. Ni conozco Valladolid ni tampoco Vizcaya (uno de los escenarios finales de la trama), pero me han quedado ganas de transitar por sus calles rememorando los escenarios, porque sobre todo Valladolid es un personaje más de la trama, y el autor ha hecho posible que así sea.

Si algo tiene este libro es banda sonora, ya que los capítulos vienen introducidos por letras de canciones y son a su vez las canciones las que rigen la vida del protagonista, del asesino, así que es fácil encontrar en el libro alusiones a temas musicales de la mano de Enrique Bunbury, Love of Lesbian, Nacho Vegas, Leonard Cohen, Placebo... letras que en ocasiones aparecen transcritas y ayudan a conocer el estado de ánimo del asesino protagonista. Que decir tiene que yo las he leído todas, no me he saltado las letras de las canciones, e incluso he buscado en youtube algún título para ver qué tal sonaban (reconozco que controlo algo más la música de los ochenta, esa que tanto odiaba el asesino).

El autor es licenciado en Geografía e Historia, como yo, y desde el título del libro hace referencia a frases en latín, de las que hace buen uso a lo largo de la historia. El empleo de estas frases no merma para nada el ritmo de la narración, puesto que son conocidas, y podemos encontrar su traducción a pie de página. A mí me han servido para tratar de recordar el significado antes de mirar la traducción. También son numerosos los refranes y frases hechas que aparecen en la historia, de la mano del criminalista y del inspector, pero a mí no me han molestado, más bien ayudan a conocer la personalidad de estos dos protagonistas tan peculiares.

En definitiva, una novela con la que se disfruta, que a pesar de estar narrada desde el punto de vista del asesino, adelantándose a la propia investigación policial, no deja nada al azar, y está llena de giros inesperados que ayudan a mantener la trama. Lo malo de conocer de antemano los pensamientos del asesino es que no podemos hacer nada por evitar sus actos, y querríamos que la investigación fuera más rápida de lo que en realidad va.

Novela escrita en tercera persona, en tiempo pasado, excepto el primer capítulo, que se desarrolla en tiempo presente, y que adelanta una trama que vamos a ver desarrollada con posterioridad en el libro, y el último, que está narrado en primera persona, aunque no voy a adelantar quién es el protagonista del mismo. Los diálogos y las descripciones se suceden de tal forma que la lectura resulta amena, y la intriga que el libro ofrece es un aliciente para que sus numerosas páginas se acaben en pocos días; es fácil retomar su lectura si en algún momento lo dejamos.


Memento mori es la primera parte de una trilogía: Versos, canciones y trocitos de carne. La segunda parte, Dies irae, acaba de publicarse, y yo estoy deseando hacerme con ella, puesto que he disfrutado mucho con la lectura de este libro, que pese al elevado número de páginas (y la letra tan pequeña de la edición publicada por El País), se devora. No resta puntos el conocer de antemano la personalidad del asesino, son varios los misterios que se nos van desvelando a lo largo de las páginas, y la novela no pierde ni un ápice de intriga ni de acción por este motivo. Yo la he disfrutado, y el hecho de haberla leído en conjunto con otra gente ha supuesto que la devorase. Os la recomiendo sinceramente; yo ya estoy con ganas de leer su continuación, sobre todo ahora que tengo fresca la historia y los personajes. Si cae en mis manos, seguro que le doy una oportunidad, porque es ir a tiro hecho; además, este libro parece como la introducción a una historia mayor, ha sido como una presentación de los personajes, y me consta que la continuación ya está teniendo buenas críticas en las redes sociales. No me importaría conseguirla.
¿Y a vosotros, os ha gustado?



Sobre el autor

César Pérez Gellida nació en Valladolid en 1974. Es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y máster en Dirección Comercial y Marketing por la Cámara de Comercio de Valladolid. Ha desarrollado su carrera profesional en distintos puestos de dirección comercial, marketing y comunicación en empresas vinculadas con el mundo de las telecomunicaciones y la industria audiovisual hasta que en 2011 decidió trasladarse con su familia a Madrid para dedicarse en exclusiva a su carrera de escritor.
Memento mori es la primera obra de una prometedora producción novelística, ganadora del premio Racimo de Oro de literatura 2012.
Ahora ha salido publicada su continuación, Dies irae. 

Para contactar con el autor en las distintas redes sociales: